Frío frío
“Él tomó la decisión personal para enfrentar el
proceso judicial como un ciudadano privado” (De Adrián Ravier sobre la renuncia
de Adorni)
5 de julio de 2026
Fue una bomba. Me refiero a la
“bomba polar” que estaría
empezando a remitir a partir de hoy. Efectivamente, estamos terminando una
semana fresca después de varios días acalorados. Ahora me refiero a la
política, querido lector, no solo al estado de la atmósfera.
Veníamos ya bastante caldeados
esperando el desenlace del caso Adorni cuando
de golpe aparecieron los dólares de Martincito mostrados
por Jesi antes de que la
Justicia le encontrara armas y un polvito muy parecido a cocaína rosa en su
departamento. Esta chica no tiene suerte con las parejas que elige. Adorni
tampoco la tuvo con los proveedores, entre ellos, una empleada que deschavó
haberle prestado su tarjeta de
crédito al entonces jefe de Gabinete para que se comprara
electrodomésticos que le hacían falta en la casa de la cascada. Una
testaferrita, bah.
Algo bueno debe haber hecho
Adorni. Todos le prestaban algo. Lo
último fue la atención que le prestó Victoria
Villarruel el día en que Karina
Milei posteó una sentida despedida en X para el caído jefe de Gabinete. “Solo entré para leer los comentarios”,
escribió la vicepresidenta en la propia cuenta de la hermanísima. Ni le cuento
el tenor de los comentarios…
Hubo ánimos encendidos también
en la provincia de Buenos Aires: los gremios docentes se le rebelaron a Kicillof. Le reclaman
mejores salarios y más seguridad, y hasta el karateca Sergio Berni lo amenazó con dejarlo
más perdido que aceituna en pan dulce si no retomaba la senda del
perokirchnerismo.
Cuando parecía que la olla a
presión iba a aflojar con la silbatina, apareció Milei acusando
a Mauricio Macri de haber
estafado a los argentinos con el reperfilamiento de la deuda.
Todo eso hasta que llegó la
“bomba polar”. La advirtieron los meteorólogos y la aprovechó la dirigencia. Ya
libres del lastre Adorni, el Gobierno le dio la bienvenida a Santilli (ex
PJ, ex Pro y actual libertario de la primera hora). Santilli arrastró a una
docena de gobernadores en una foto de familia para mostrar respaldo
político. Adrián Ravier, nuevo vocero
presidencial, brindó su primera conferencia de prensa en la que
clausuró el tema Adorni diciendo que ahora debe afrontar el proceso
judicial como un ciudadano privado –que
no es lo mismo que privatizado-, admitió preocupación por el nivel de actividad
y de consumo, y se mostró muy respetuoso del trabajo periodístico. De insistir
con el espíritu republicano, este
muchacho va a tener los días contados.
Es cierto que la temperatura
política no bajó tanto como la del termómetro, pero al menos dio un respiro,
que incluyó hasta la propia Patricia
Bullrich, quien venía sorteando tormentas en el Senado por la granizada
de yerros de Adorni, viendo crecer la sequía de apoyos parlamentarios para los
proyectos del Gobierno y esquivando los vientos del ciclón Karina tras la
pérdida de su alfil.
La anterior “bomba polar” se
había registrado hacia fines de mayo pasado cuando Adorni dilataba la
presentación de su declaración jurada patrimonial mientras, para demostrar que
todo estaba en calma, se tomaba selfies con Caputo, Caputito, Karina, Santilli y Martín Menem. No fue el frío lo
más saliente de aquel fenómeno, sino la niebla, una niebla que lo tapaba todo.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/frio-frio-nid05072026/
Comentario:
La
metáfora de una "bomba polar" sirve para comparar el descenso de la
temperatura con un aparente enfriamiento del clima político argentino. A través
de un estilo irónico y cargado de referencias a la actualidad, muestra cómo la
agenda pública cambia rápidamente: un escándalo reemplaza a otro y las
tensiones políticas parecen encontrar breves pausas antes de volver a
intensificarse. Nada que no hayamos visto o leído antes.
Más
allá de los nombres propios y de las circunstancias del momento, este texto nos
invita a pensar en la volatilidad del debate político. Muchas veces, la
atención pública se concentra en conflictos personales, acusaciones o
estrategias de comunicación, mientras problemas estructurales, como la
economía, la pobreza, la falta de oportunidades, la inseguridad o la calidad
institucional, entre otros, permanecen sin resolverse.
También
pone de manifiesto el papel que desempeñan los medios y las redes sociales en
la construcción de la agenda política. Declaraciones, fotografías o
publicaciones en internet pueden modificar el foco de la discusión en cuestión
de horas, desplazando otros temas de mayor impacto para la ciudadanía con suma
rapidez, facilidad y liviandad.
En definitiva, este texto
sugiere que los cambios de temperatura política suelen ser pasajeros. Más
importante que los episodios coyunturales debería ser la capacidad y diligencia de las instituciones
y de los dirigentes para generar estabilidad, fortalecer la confianza pública y
ofrecer soluciones concretas a los desafíos que afectan la vida cotidiana de la
sociedad.
C.M.
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