Wednesday, September 9, 2026

Lo que la escuela dejó de prometer: la movilidad social, por Gala Díaz Langou

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Lo que la escuela dejó de prometer: la movilidad social

Las pruebas PISA muestran diferencias entre los resultados obtenidos por los alumnos de diferentes sectores socioeconómicos en nuestro país. Revelan, además las peores marcas en cuanto a disciplina en el aula

 

9 de septiembre de 2026

 

Por Gala Díaz Langou

 

En la Argentina, sólo 52,7% de los adolescentes cree que la escuela puede torcerles el destino social. La capacidad de las escuelas para igualar condiciones y habilitar la movilidad social probablemente sea una de sus funciones más centrales. Y es una capacidad que se encuentra íntimamente vinculada con los tristes resultados que se publicaron recientemente. Argentina empeoró su desempeño en las tres áreas evaluadas respecto de 2022: lectura (cayó de 401 a 389 puntos), matemática (de 378 a 367) y ciencias (de 406 a 393). Se trata del peor resultado histórico del país en matemática, y el nivel más bajo en casi veinte años en lectura y ciencias. Aunque también es importante notar que el deterioro viene sucediendo hace 25 años.

La lectura de datos se problematiza aún más cuando se observan las desigualdades entre estratos socioeconómicos. Los estudiantes provenientes de familias de mejor posición socioeconómica no sólo tienen mejores resultados (el 25% más rico tiene un desempeño muy superior al 75% restante en todas las disciplinas) sino que cada vez se amplía más la brecha. Por ejemplo, si bien entre 2022 y 2025 todos empeoraron, los estudiantes en desventaja socioeconómica perdieron 7 puntos en ciencias, los aventajados perdieron solo 1, y la brecha entre ambos grupos creció 6 puntos en apenas tres años.

¿Puede realmente la escuela igualar condiciones y habilitar la movilidad social? Es una pregunta que viene ocupando a la sociología de la educación hace sesenta años. Los primeros estudios que existieron, en particular el Informe Coleman sobre oportunidades educativas de 1966, evidenciaron que el origen familiar pesaba más que los recursos escolares para marcar las trayectorias. Pero investigaciones posteriores lograron complejizar este análisis, al identificar factores específicos que contribuyen a que la escuela cumpla este tan importante rol como el clima del aula, las expectativas docentes, el liderazgo escolar y el vínculo con las familias, entre otros.

Aquí probablemente es donde logremos tener más información acerca de las razones detrás del pésimo desempeño de nuestro país. Argentina tiene el peor clima de disciplina en el aula de todos los países relevados por PISA: obtuvo -0,43, el valor más bajo entre los países con datos disponibles. Más de la mitad de los estudiantes reportaron ruido y desorden regular en la clase de ciencias, contra un 30% en el promedio OCDE. De hecho, hay una frase textual en el reporte de la OCDE donde se nombra a Argentina como uno de los dos casos más extremos del estudio completo por esta puntuación.

Sin embargo, es importante notar que, aún en este contexto, hay un vínculo que resiste. El apoyo docente percibido por los estudiantes argentinos está en 0,30, por encima del promedio OCDE de 0,03. No es un dato menor: la evidencia muestra que el vínculo con una persona adulta que pueda actuar como referencia en la escuela antecede al aprendizaje.

Pero este sostén ocurre en un contexto muy hostil, al que el sociólogo francés Robert Castel, definió como de “desafiliación”. Se trata de un proceso en el que una persona ve debilitarse progresivamente las redes que deberían sostenerla, hasta quedar suspendida sin red. La escuela es una de las instituciones más fundamentales para la socialización, para hacer que una persona se sienta parte de la sociedad que integra y actúe en consecuencia. El proceso de desafiliación escolar del que estamos siendo testigos pone en jaque justamente eso. Porque si bien se mantiene el vínculo entre docentes y estudiantes, se está debilitando todo lo que debería sostenerlo. Un caso paradigmático es el del apoyo familiar percibido, que está por debajo del promedio OCDE (-0,34 contra -0,19). Un vínculo fuerte no alcanza para sostener a un chico cuando el entramado que lo rodea se cae.

Volvamos entonces a la pregunta de apertura. Si un estudiante no cree que la escuela puede cambiarle el destino, es poco lo que pueda lograr el esfuerzo individual docente. Si queremos genuinamente que la escuela sirva para que todos, independientemente de su origen, puedan generar aprendizajes que habiliten una vida mejor a nivel individual y una mayor prosperidad a nivel agregado, tenemos que ineludiblemente preguntarnos cómo se reconstruye la red que los habilite. Esa reconstrucción excede al aula: necesita políticas públicas específicas que sean capaces de sostener la trayectoria escolar y los aprendizajes de cada estudiante. Ahí está la palanca que no deberíamos dejar afuera de la conversación.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/lo-que-la-escuela-dejo-de-prometer-la-movilidad-social-nid09092026/

 

Comentario:

 

El artículo de Gala Díaz Langou expone un diagnóstico preocupante: la escuela argentina está perdiendo su capacidad de igualar oportunidades. Los datos de PISA 2025 no solo confirman un declive sostenido en lectura, matemática y ciencias, sino que revelan algo más grave: la brecha entre estudiantes de distinto origen socioeconómico se amplía año a año, incluso cuando el desempeño general empeora para todos.

Lo más interesante del texto es cómo conecta los resultados académicos con el concepto de "desafiliación" de Robert Castel. La autora muestra que el vínculo entre docentes y estudiantes —un indicador donde Argentina supera el promedio OCDE— no alcanza para compensar el debilitamiento de las redes familiares y sociales que rodean a cada alumno. Esto sugiere que el problema educativo no puede resolverse únicamente dentro del aula, por más comprometidos que estén los docentes.

El dato sobre disciplina también resulta revelador: Argentina presenta el peor clima áulico entre los países evaluados, lo que probablemente erosiona tanto el aprendizaje como la confianza de los estudiantes en que la escuela puede cambiar su destino.

En definitiva, el texto plantea una idea central y urgente: sin políticas públicas que reconstruyan el entramado social que sostiene las trayectorias escolares, ningún esfuerzo individual —ni de docentes ni de estudiantes— será suficiente para revertir esta pérdida de movilidad social.


Una justicia a la medida de la AFA, por Joaquín Morales Solá

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Una justicia a la medida de la AFA

La política con respecto a la entidad del fútbol cambió con el ministro Mahiques, que no se detiene en sus favores a los encartados Tapia y Toviggino

9 de septiembre de 2026

 

Joaquín Morales Solá

Cuando Juan Bautista Mahiques asumió como ministro de Justicia, en marzo último, el entonces juez en lo Penal Económico Pablo Yadarola no imaginaba que su destino cambiaría velozmente. Son amigos desde hace mucho tiempo y han protagonizado varias correrías juntos. Hace pocos días, Yadarola escaló hasta convertirse en miembro de la poderosa Cámara Penal Federal de la CapitalUn día antes de asumir su nuevo puesto, Yadarola cerró la causa que investigaba el ingreso al país, en febrero del año pasado, de diez bultos sin que fueran controlados por funcionarios de la Aduana. Los bultos llegaron al aeroparque de la Capital en un vuelo privado propiedad del empresario Leonardo Scatturice, vinculado con los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y de la Argentina; él vive en Miami.

María Belén Arrieta, colaboradora muy cercana de Scatturice, fue la única pasajera de ese avión. Los registros de las cámaras del aeropuerto señalan que una funcionaria de la Aduana hizo un llamado telefónico para permitir el privilegiado ingreso al país de Arrieta. Yadarola solo tenía que seguir la cadena de llamados telefónicos hasta establecer qué autoridad del gobierno nacional dio la orden definitiva. No lo hizo. El premio de su amigo Mahiques fue un ascenso, rápido y asombroso, en la misma Cámara donde el gobierno nacional le negó la permanencia al juez Martín Irurzun, un impecable magistrado del fuero federal.

Esos son solo dos ejemplos, el de Yadarola y el de Irurzun, que suponen un drástico cambio en el manejo de la Justicia desde que Mahiques accedió al control de la cartera de Justicia. Yadarola había quedado en el puesto 16° en el examen escrito y anónimo del concurso para ser camarista. Tras la entrevista personal, ascendió al noveno lugar, aún lejos de los seis primeros puestos que conformarían la terna definitiva. Pero uno de los consejeros que representa a los jueces, Diego Barroetaveña, volvió a analizar las entrevistas personales, propuso modificar el orden de mérito y lo ascendió al quinto lugar. El Consejo de la Magistratura lo aprobó, Yadarola ingresó en una terna y fue propuesto por el gobierno para ocupar ese destacado cargo en la Cámara Federal. Su acuerdo en el Senado fue votado por mileístas y kirchneristas. Una extraña convergencia en un mundo sin acuerdos.

Juan Bautista Mahiques no solo es miembro de una familia judicial; cuenta también con una larga carrera que pasó por varias covachas del Poder Judicial. Tiene de igual modo un pasado muy emparentado con los cuestionados dueños del fútbol argentino, Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, tesorero de la AFA y mano derecha de Tapia. Los dos están siendo investigados en siete causas judiciales y también por la Justicia de los Estados Unidos y por el FBI. Investigan si cometieron delitos de fraude y lavado de dinero por 400 millones de dólares. El caso más iridiscente, pero no el más importante, es el de la propiedad real de la mega mansión en Villa Rosa, en Pilar, que está a nombre de supuestos testaferros de Tapia y Toviggino. En esa majestuosa casa supuestamente propiedad de los caudillos de la AFA, donde se guardaban 54 autos de colección y de alta gama, celebró sus 74 años el juez Carlos Mahiques, miembro de la Cámara de Casación (la máxima instancia penal del país); este Mahiques es padre de Juan Bautista, el ministro.

Hay otro Mahiques en la Justicia, el exfiscal y actual juez de la Cámara de Apelaciones porteña Ignacio Mahiques, también hijo del mismo patriarca. Pero este nunca fue cuestionado y, por el contrario, recibió elogios cuando fue coautor, junto con el fiscal Gerardo Pollicita, del primer dictamen sobre los manejos corruptos del clan Kirchner y Lázaro Báez con la obra pública. Cristina Kirchner está presa por esa causa que tuvo como primeros impulsores a esos dos fiscales y al juez Julián Ercolini. En cambio, su hermano, el actual ministro Mahiques, fue vicerrector de la Universidad de la AFA, una creación ilusoria del inefable Tapia que no cuenta con habilitación legal. Peor: la incuestionada ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, intimó a la AFA para que cese con la promoción de carreras en esa ficcional universidad porque no tiene autorización para hacerlo.

Mahiques no se detiene en sus favores a los encartados Tapia y Toviggino. El juez Agustín Rubiero acaba de ser ascendido como miembro de la Cámara Nacional en lo Civil, una instancia que intervino en la causa de la AFA por la quinta de Pilar y que dictó la anulación de la veeduría dispuesta por la Inspección General de Justicia a la más importante entidad del fútbol. Rubiero es amigo del ministro Mahiques desde la infancia. Fue su asesor cuando este fue representante del gobierno en el Consejo de la Magistratura. En el concurso para cubrir ese cargo obtuvo el penúltimo lugar en el orden de mérito (terminó en el número 30 entre 31 postulantes). Luego pasó al lugar número 27 y finalmente al 22, tras un examen oral sospechoso. Esa posición le permitía integrar solo la “lista complementaria”, una suerte de banco de suplentes. Rubiero estuvo también vinculado a la AFA como miembro de su tribunal de apelaciones. ¿Será por eso que pasó de integrar la lista suplementaria a la terna definitiva y, ahora, a la designación como juez de la Cámara Nacional en lo Civil?

Es difícil suponer a Javier Milei entretenido con esos recovecos de los tribunales ni sosteniendo una política judicial de apoyo explícito a los investigados Tapia y Toviggino. El Presidente cuestionó siempre y públicamente a Tapia. La política con respecto de la AFA no cambió con Milei; cambió con el ministro Mahiques, quien cuenta con el madrinazgo de la poderosa hermana presidencial.

Otro caso significativo de esa modificación es la promoción de María Pérez Cárrega, que podría ser designada al frente del juzgado en lo Penal Económico número 10. Pérez Cárrega pasó de estar en el lugar 12 en el orden de mérito al número cuatro luego de unos minutos de examen oral; desplazó, así, a varios candidatos con mejores antecedentes. La maniobra fue perfecta: un juez que integraba la terna, Ignacio Labadens, fue designado en otro juzgado y Pérez Cárrega pasó en el acto a integrar la terna. Sobresale la información de que en ese juzgado en lo Penal Económico quedó radicada una de las denuncias más delicadas contra la conducción de la AFA, que es precisamente la que investiga la propiedad de la quinta de Pilar. Actualmente ese juzgado está siendo subrogado por la jueza Verónica Straccia, con fama de buena magistrada, pero podría ser reemplazada definitivamente por Pérez Cárrega.

¿Otro ejemplo? José Miguel Guerrero, amigo del ministro de Justicia y exfuncionario de Mahiques hijo cuando este ocupó anteriormente altos cargos en esa cartera, había quedado en el lugar 32 luego de la evaluación de antecedentes, la prueba de oposición y la etapa de impugnaciones. No tenía ninguna posibilidad de ser juez. Sin embargo, tras la entrevista personal ascendió al puesto 23 y logró incorporarse a una terna como posible juez. O saben hablar, pero no saben escribir, o la influencia de los amigos es lo único que importa en la designación de los jueces.

Ninguna de estas designaciones hubiera sido posible si estuviera vigente la acordada de la Corte Suprema de Justicia, firmada por los jueces Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. El presidente del tribunal, Horacio Rosatti, no firmó, pero para esta clase de cuestiones se necesita solo la mayoría de los jueces que están para convertirla en una decisión de la Corte. Esa acordada propone restringir fuertemente la utilización de la “lista complementaria”, el banco de suplentes, para la designación de jueces; se prohíbe al Poder Ejecutivo que designe a dos postulantes de una misma terna, y, sobre todo, se elimina la discrecionalidad de las entrevistas personales. Estos exámenes orales son los hacedores de milagros para pasar del último a los primeros lugares después de una simple conversación.

Para estar vigente, esa acordada necesita hacerla suya una mayoría simple del Consejo de la Magistratura, integrada por 20 representantes de distintos estamentos políticos, judiciales y académicos. Se necesitan 11 votos. Los representantes políticos del Senado y de la Cámara de Diputados son ocho; hay uno que representa al Gobierno y otro eventual voto podría ser el de Rosatti, que también preside el Consejo. Pero es la política la que impide alcanzar ese número; prefiere quedarse con la arbitrariedad que predomina actualmente. Los políticos que están ahora no quieren perder la oportunidad de nombrar y destituir jueces, que es la función del Consejo, y los que están en la oposición imaginan que algún día accederán al poder y podrán hacer lo mismo. Es la política la que corrompe a la Justicia, y luego es la Justicia la que debe juzgar a los políticos. No nos sorprendamos después, cuando las causas que investigan a políticos duermen durante décadas en los despachos de los jueces, hasta que alguien en los tribunales dicta las prescripciones porque transcurrió el “tiempo razonable”.

Puede ser una casualidad, si es que las casualidades existen cuando se construye la política. Pero lo cierto es que la llegada de Mahiques al ministerio de Justicia coincidió con una resolución de la Cámara de Casación, con la firma de los jueces Mariano Borinsky y el mismo Barroetaveña del Consejo de la Magistratura, por la que la investigación sobre la propiedad de Pilar, que sería de los dueños de la AFA, pase al juzgado federal de Campana, donde el juez Adrián González Charvay, la esperaba con los brazos abiertos. Tapia y Toviggino esperaban lo mismo. El fiscal de esa Cámara, Mario Villar, acaba de apelar tal despropósito con un duro dictamen sobre la decisiones de los dos jueces. Villar calificó de “arbitraria” la resolución de los magistrados y señaló que “puede sembrar dudas acerca de la imparcialidad” de Borinsky y Barroetaveña.

Borinsky es candidato a integrar la Corte Suprema de Justicia, que deberá tener como primera firma, si fuera así, la del ministro Mahiques. Y Barroetaveña fue hasta fines del año pasado presidente del tribunal de ética de la AFA. Villar llegó al extremo de plantear la suspicacia de que detrás de tantas disputas por la competencia del caso podría esconderse una maniobra de “forum shopping”, que es la forma como los interesados logran acceder al juez que más les conviene. El fiscal sostuvo que no alcanza con mirar dónde están las bienes presuntamente comprados con dinero ilícito, sino que deben analizarse prácticas corruptas mucho más amplias. Y también los lugares donde se habrían tomado las decisiones y organizado las operaciones inmobiliarias. Villar sostiene que el lugar de la investigación es la Capital Federal y no Campana porque en la Capital, entre otras razones, está la sede histórica y real de la AFA, en la calle Viamonte.

No bien asumió Mahiques, Milei firmó un decreto por el que modificaba un decreto de Néstor Kirchner, obligado en sus primeros meses como presidente a portarse bien con la designación de jueces luego de los zafarranchos que había hecho con la justicia provincial como gobernador de Santa Cruz. La modificación del actual presidente encoge seriamente los márgenes de transparencia y de control ciudadano de los jueces postulados. Hasta hace poco, reinaba una virtual acefalía en casi la mitad de la Justicia; un 40 por ciento de los cargos de jueces estaba vacante. La obligación del Gobierno era cubrir esos despachos desérticos de los tribunales. Pero no cualquier decisión es buena. Una cosa es la necesidad de ocupar lo que está desocupado, y otra cosa es llenar los vacíos en el Estado con amigos y compinches.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/una-justicia-a-la-medida-de-la-afa-nid08092026/

 

Comentario:

Este  artículo expone con detalle cómo la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia ha coincidido con una serie de designaciones y ascensos judiciales que despiertan fuertes sospechas de favoritismo y vínculos con la AFA. El caso del juez Pablo Yadarola, que cerró una investigación sensible justo antes de ser promovido a la Cámara Penal Federal, es un ejemplo claro de cómo las entrevistas personales y la discrecionalidad del Consejo de la Magistratura pueden alterar drásticamente los concursos. Algo similar ocurrió con otros jueces cercanos al ministro, como Agustín Rubiero o María Pérez Cárrega, quienes pasaron de posiciones irrelevantes a ocupar lugares clave en causas vinculadas al fútbol argentino.

El texto también subraya la relación histórica de Mahiques con Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, dirigentes de la AFA investigados por fraude y lavado de dinero. La sospecha es que las designaciones judiciales buscan garantizar protección a estos dirigentes, incluso en causas de gran magnitud como la propiedad de la quinta de Pilar. La crítica central es que la política ha colonizado la Justicia, utilizando la “lista complementaria” y las entrevistas orales como herramientas para premiar a amigos y aliados.

En definitiva, el artículo denuncia un entramado de poder donde la independencia judicial queda relegada frente a intereses políticos y deportivos. La consecuencia es una Justicia debilitada, que pierde credibilidad y se convierte en un instrumento de protección para quienes deberían ser investigados.

 


El modelo que todavía no tiene país, por Mariel Fornoni

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El modelo que todavía no tiene país

 

8 de septiembre de 2026

 

 

Por Mariel Fornoni

Hasta ahora, el análisis de la Argentina se organizó alrededor de una paradoja conocida: una macroeconomía que comienza a ordenarse frente a una economía cotidiana todavía deteriorada; un Gobierno que conserva competitividad pese al ajuste; una sociedad que sostiene una paciencia defensiva y una oposición que no consigue transformarse en alternativa.

Ese eje sigue vigente, pero empieza a resultar insuficiente. La pregunta ya no es solamente cuánto puede durar la paciencia social, sino qué tipo de país está emergiendo detrás de la estabilización.

Para el sector productivo, el problema ya no consiste únicamente en saber si Javier Milei podrá sostenerse o llegar competitivo a 2027. Las preguntas ahora son otras: ¿Puede institucionalizar su transformación? ¿quiénes se benefician y quiénes quedan afuera? ¿qué coalición productiva y territorial puede sostenerla? ¿cómo se administra un país con sectores globalmente competitivos y un tejido doméstico debilitado? ¿qué lugar tendrá la industria nacional dentro del nuevo modelo?

Hasta ahora analizamos la estabilización como una política económica. Sin embargo, puede ser algo más ambicioso: el intento de reemplazar el régimen político-económico construido durante las últimas décadas.

Milei no busca únicamente bajar la inflación o alcanzar el equilibrio fiscal. Procura modificar la relación entre el Estado y el sector privado, el papel de los sindicatos, la distribución de recursos entre la Nación y las provincias, la regulación de los mercados, la protección de la industria y la propia legitimidad de la intervención estatal.

Si estamos ante la construcción de un nuevo régimen, también debe cambiar la forma de evaluar al Gobierno. Su éxito no dependerá solamente de la inflación, el salario, el consumo o la aprobación presidencial. Dependerá de que consiga que una parte sustantiva de sus reformas sobreviva a su gestión.

Una transformación se institucionaliza cuando deja de depender exclusivamente de la voluntad de quien la inició y cuando incluso sus adversarios aceptan algunas de sus reglas fundamentales. Todavía no sabemos si la Argentina está presenciando ese proceso o una transformación intensa sostenida por un liderazgo excepcionalmente concentrado.

 

Crecimiento sin integración

También venimos hablando de “las dos Argentinas”: una vinculada con la energía, la minería, el agro, la economía del conocimiento y ciertos segmentos industriales; otra asociada con el comercio, las pymes, el consumo, los servicios locales y las actividades intensivas en trabajo.

Pero la fractura puede ser más profunda que la diferencia entre sectores que crecen y sectores que se estancan.

Puede estar apareciendo una economía altamente productiva, integrada al mundo y capaz de atraer inversiones, que no necesita del mismo mercado interno ni genera la misma cantidad de empleo que el modelo anterior. Frente a ella persiste un entramado doméstico que depende del consumo, emplea más mano de obra y enfrenta dificultades para competir, invertir y aumentar su productividad.

 

La pregunta, entonces, ya no es solamente cuándo la macroeconomía llegará a los hogares. Es si la Argentina puede crecer sin integrar económica y socialmente a una parte importante de los argentinos.

Esto obliga a discutir el modelo productivo. ¿Cómo se conecta Vaca Muerta con el desarrollo industrial? ¿Cuánto empleo generan los sectores de alta productividad? ¿Qué proveedores nacionales y qué infraestructura demanda esa transformación? ¿Qué regiones quedan al margen? ¿La apertura mejora la competitividad o destruye capacidades productivas difíciles de reconstruir?

La cuestión central no es solo cuánto crecerá la Argentina, sino qué densidad productiva tendrá ese crecimiento.

La discusión social suele reducirse a salarios, consumo y pobreza. Son indicadores indispensables, pero existe otra fractura menos visible: la distribución desigual de las oportunidades futuras.

Los sectores dinámicos demandan capital, tecnología, infraestructura y formación especializada. Al mismo tiempo, necesitan menos trabajadores por unidad producida. Una parte importante de la población, en cambio, depende de actividades de baja productividad, del consumo local, de la informalidad y de empleos susceptibles de ser reemplazados o automatizados.

Por eso, puede mejorar la economía y, aun así, una proporción significativa de la sociedad no encontrar un lugar dentro del nuevo modelo.

El problema será especialmente relevante entre los jóvenes. Son uno de los segmentos que expresaron con mayor intensidad el rechazo al sistema anterior y el apoyo al cambio, pero también se encuentran entre los más afectados por la informalidad, la precariedad laboral, la dificultad para acceder a la vivienda y la incertidumbre profesional.

La pregunta hacia 2027 no será solamente si los jóvenes continuarán apoyando a Milei. Será si seguirán encarnando la movilización por el cambio cuando perciban que el nuevo orden tampoco les garantiza una vía concreta de incorporación y progreso.

 

Una nueva geografía del poder

La transformación productiva también modifica el mapa político. Durante mucho tiempo, los gobernadores fueron observados principalmente como proveedores de votos legislativos o interlocutores en la distribución de recursos nacionales. Pero la geografía económica del país está cambiando.

Vaca Muerta desplaza poder hacia Neuquén. El litio fortalece al noroeste. El cobre puede transformar a las provincias cordilleranas. La energía y los puertos revalorizan nuevos corredores logísticos. El agro mantiene la centralidad de la región pampeana.

Los gobernadores ya no son solamente operadores políticos: también son administradores de activos estratégicos. La coparticipación comienza a convivir con otra fuente de poder provincial: el control de los recursos, el territorio, la infraestructura, la licencia social y las condiciones necesarias para invertir.

Esto puede dar lugar a un nuevo federalismo productivo, pero también abrir conflictos entre la Nación y las provincias, entre provincias productoras y consumidoras, y entre los intereses nacionales, las demandas territoriales y las estrategias de las grandes inversiones.

El Congreso será el escenario en el que se manifiesten esas tensiones. El Gobierno ya demostró capacidad para gobernar mediante decisiones ejecutivas y para negociar mayorías circunstanciales. Lo que todavía debe demostrar es si puede transformar esos acuerdos transitorios en reglas duraderas.

La verdadera prueba no consiste solamente en cuántas leyes puede aprobar Milei, sino en cuántas de ellas serán aceptadas, al menos en sus aspectos centrales, por quienes podrían sucederlo.

A medida que avance el calendario electoral, esa tarea se volverá más difícil. Los aliados buscarán diferenciarse, los gobernadores aumentarán el precio de su acompañamiento y los posibles candidatos utilizarán el Congreso para construir identidad. Será, simultáneamente, un espacio de reformas, un mercado de acuerdos y una plataforma de candidaturas.

Milei demostró, además, que la viabilidad presidencial puede construirse muy cerca de una elección. Esa experiencia modificó los incentivos de toda la dirigencia: ningún gobernador, dirigente nacional u outsider con alguna visibilidad querrá abandonar anticipadamente una competencia que puede reordenarse en pocos meses.

Es probable que asistamos primero a una proliferación de candidaturas y luego a una concentración tardía. Esto encierra una paradoja para Milei: la fragmentación opositora puede facilitarle el primer lugar, pero también impedirle alcanzar el porcentaje y la diferencia necesarios para ganar en primera vuelta. En un eventual balotaje, las distintas expresiones del malestar tendrían la oportunidad de concentrarse alrededor de un solo adversario.

 

Abrirse en un mundo que se cierra

La transformación argentina ocurre, además, en un escenario internacional en el que la apertura económica ya no es neutral. Estados Unidos, China y Europa protegen sectores estratégicos, subsidian tecnologías y subordinan parte de sus decisiones económicas a objetivos de seguridad nacional.

La economía global ya no se organiza únicamente alrededor de la eficiencia. También lo hace alrededor de la seguridad energética, alimentaria, tecnológica, industrial y logística.

La pregunta para la Argentina es si puede insertarse inteligentemente en un mundo más proteccionista sin regresar a un proteccionismo improductivo. El país dispone de energía, alimentos, minerales críticos y capacidades industriales. Pero tener los recursos que el mundo demanda no garantiza construir desarrollo.

El desafío consiste en capturar localmente una parte relevante de las cadenas de valor, generar proveedores, incorporar tecnología, construir infraestructura y evitar que la nueva inserción internacional reproduzca una economía de enclaves competitivos rodeados por un tejido social debilitado.

La discusión ya no es únicamente si Milei llegará competitivo a 2027. Es si el país que está construyendo puede funcionar, integrar y sobrevivir políticamente más allá de él.

La Argentina puede estabilizarse sin institucionalizar sus reformas, crecer sin integrar, atraer inversiones sin generar suficiente empleo y desarrollar enclaves productivos sin construir un proyecto colectivo. Ese es el dilema que empieza a aparecer detrás de la estabilización: existe un modelo en formación, pero todavía no está claro cuál será el país capaz de sostenerlo.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-modelo-que-todavia-no-tiene-pais-nid08092026/

 

Comentario:

Este artículo plantea con lucidez que el interrogante central de la Argentina actual ya no se reduce a la supervivencia política de Javier Milei o al éxito de la estabilización macroeconómica, sino al tipo de país que está naciendo detrás del ajuste.

El texto además, advierte sobre la consolidación de un modelo de "crecimiento sin integración". Por un lado, se expanden sectores hipercompetitivos y globalizados —como la energía, la minería y el agro— que exigen alta tecnología y capital, pero demandan relativamente poca mano de obra. Por el otro, persiste un tejido doméstico y laboral rezagado que enfrenta serias dificultades para insertarse en esa dinámica, lo que profundiza una fractura invisible en la distribución de oportunidades futuras, especialmente crítica para los jóvenes.

Asimismo, la transformación reconfigura la política: los gobernadores emergen como administradores de activos estratégicos y el Congreso se perfila como el escenario donde deberán cristalizarse acuerdos duraderos, más allá de la hegemonía ejecutiva. Finalmente, en un plano internacional marcado por el proteccionismo y la disputa geopolítica, el desafío no es solo exportar materias primas, sino evitar una economía de enclaves desconectada del mercado interno.

El gran dilema que deja al descubierto la transición es inquietante: la Argentina puede estabilizarse y atraer inversiones sin lograr construir un proyecto colectivo que logre integrar social y productivamente a una proporción significativa de su población.

 


Sunday, September 6, 2026

Javi, así no va, por Alejandro Borensztein

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Javi, así no va

La tobillera de Cristina, los insultos de Milei y el tema Malvinas. Todo tiene que ver con todo.

El

06/09/2026

 

Por Alejandro Borensztein

Antes que nada, un aporte al debate sobre cómo controlar el movimiento de Cristina en San José 1111.

Al parecer, la tobillera marca el lugar donde está ubicado el tobillo y, por ende, el resto del cuerpo de la injustamente perseguida.

El dispositivo electrónico garantiza que la secuestrada, tal como la llamó Máximo el miércoles, esté en el edificio. Lo que no se detecta es si está en su departamento, en la terraza o en el departamento de abajo. El tema preocupa porque justamente ese derpa habría sido adquirido por otros malhechores que, como Ella, tuvieron la mala suerte de que los descubrieran.

El gorilaje teme que el departamento de abajo se use para reunirse y conspirar desde allí contra el mejor gobierno de la historia argentina. Es decir, podrían transformar el edificio entero en un nuevo Instituto Patria, en este caso sería el Instituto Correccional Patria. Conociendo a los peronistas, en un minuto te arman otra Puerta de Hierro.

Además, dicen que la idea sería comunicar ambas propiedades con una escalera secreta. O sea, hacer un agujero en la losa, sacar los escombros, entrar materiales, construir una escalera o traer y colocar una metálica. Todo esto sin que nadie se de cuenta. Innecesario porque, si la tobillera no detecta nada, podrían usar la escalera del edificio y se ahorran la obra.

Si de verdad se busca que todo esto no suceda lo mejor sería sacarle la tobillera a Cristina y ponerle una cadena de 5 o 6 metros atada a la cama. Por supuesto, no es lo más civilizado ni lo más cómodo pero al menos te asegurás de que no se vaya a ningún lado. Con 6 metros le da para llegar hasta el baño, la cocina, algo del living y listo.

De última, si quieren permitir que Ella tenga más movimiento, salga al balcón y hable para la liberación, le metés una cadena de 15 o 20 metros. Acá hay que explicar algo muy importante. Veamos.

Cuando los barcos fondean, sueltan el ancla con una cadena. La gente cree que el barco no se mueve porque el ancla se engancha en el fondo pero en realidad lo que sucede es otra cosa.

El barco se mantiene en su lugar por el peso de la cadena, la famosa curva catenaria, o directamente la cadena apoyada en el lecho marino. Por eso, los metros de cadena que se arrojan van de 3 a 6 veces la profundidad. O sea, si hay 10 metros de profundidad tirás al menos 30 metros de cadena. Si aún así, el barco se mueve se dice que el barco “garrea”.

Volviendo al punto, si lo que se pretende es que Cristina no “garree”, hay que darle mucha cadena, por ejemplo 40 metros. Ella lo va a tomar como un gesto de flexibilización en su injusta detención pero en realidad no se va a poder mover de la cama más que para ir al baño porque no hay manera de arrastrar 40 metros de cadena, salvo que suban a ayudarla los de La Cámpora.

Reconozcamos que meter en el departamento 30 tipos de La Cámpora para mover 40 metros de cadena y permitir que Cristina se pueda trasladar al piso de abajo es un poco complicado. Veremos qué hacen.

Esta clase de náutica para jueces, gorilas y perucas, fue gratis.

Dicho esto, vamos a lo realmente importante.

Tal como estaba previsto, el martes arrancó el Campeonato Nacional de Mandriles 2026organizado por la AMA (Asociación Argentina de Mandriles).

Recordemos que compiten los 24 mandriles mejor clasificados del Campeonato Nacional del año pasado en 6 grupos de 4 envaselinados cada uno. En paralelo hay un Torneo Promoción donde participan los demás mandriles del país. Clasifican a octavos de final los 2 primeros de cada grupo y los 4 primeros de Torneo Promoción. Simple.

La fase de grupos dura todo el mes de septiembre y cada mandril suma un punto por cada puteada de Milei.

¿Qué pasó en la primera semana? Un desastre. No se puede confiar en el presidente.

Organizamos un campeonato como la gente, con apuestas, cábalas, periodistas y economistas ansiosos por ser insultados, todos pendientes de él, algunos sin dormir por la emoción y el tipo se manda apenas 20 insultos en toda la semana. Veníamos con 50 insultos por día y se manca justo ahora. Así no va, Javi.

Con el único que Milei se esmeró fue con Paulino Rodríguez. Le dedicó una de esas cataratas poéticas que, cuando pasen los años, todavía se seguirán recordando. En realidad, como viene la mano es muy posible que sea lo que más se recuerde. O peor aún, lo único.

Escribió textualmente el Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Argentina, Don

Javier Gerardo Milei: “Aquí la mierda humana mal cagada de Paulino Rodríguez operando con un video falso… ¿se retractará este pedazo de mierda inmunda? Todo en el mismo tweet. Lujo.

Hubo otro insulto muy interesante. Sobre una imagen de Tenembaum y el economista Álvarez Agis, nuestro Príncipe Libertario escribió: “pelotudo atómico”. Hermoso. Si yo hubiera sido Tenembaum, salía corriendo a festejarlo colgado del alambrado pero lamentablemente el insulto resultó ser para el economista. Una decepción para Tenembaum y seguramente para toda su familia que debe soñar con el primer título de Ernesto.

Estas son las posiciones parciales al sábado 5/9 a las 10:00 am:

Grupo A:

Madanes Quintanilla 1 punto, luego Bonelli, Santillán y Plager con 0 puntos.

Grupo B:

Novaresio 2 puntos y Melconian, Tenembaum y la UIA, con 0 puntos.

Grupo C:

Paolo Rocca 1 punto, lo siguen Fernandez Díaz, O’Donnell y Fontevecchia con 0 puntos.

Grupo D:

Todo Clarín, Morales Solá, Manu Jove y Lali Espósito, los cuatro con 0 puntos.

Grupo E:

Todo La Nación 2 puntos, Van der Kooy, Nelson Castro y Alconada Mon 0 puntos.

Grupo F:

Paulino Rodríguez 6 puntos, Carlos Pagni 2 puntos, cierran Mengolini y Di Marco 0 puntos.

En el Torneo Promoción lideran Romina Mangel y el Gato Silvestre con apenas 1 punto cada uno.

Aclaración importante: el cómputo y rastreo de los tweets lo realiza un agente de IA especialmente entrenado, se supone sin errores. En caso de que algún mandril quiera presentar una queja puede hacerlo escribiendo a la siguiente casilla de mail: puteamejavi@gmail.com

Como se ve, semana pobre. Necesitamos que Milei colabore. Ojalá a partir de mañana vuelva a ser esa bestia que todos queremos.

Finalmente, Malvinas.

Durante décadas hubo negociaciones de todo tipo. A principios de los 70 el Reino Unido propuso coadministrar y entregar la soberanía en 50 años. Le dijimos que no. Hoy serían nuestras. En 1979 los ministros Carrington y Ridley propusieron devolvernos la soberanía en el acto a cambio de un leasing a favor de ellos por 100 años compartiendo ambos países la explotación económica. No pasó.

Un par de años después, a Galtieri y sus amigos les pareció mejor ir a la guerra. Desastre. Menem arrancó apoyando a Kadafy y terminó abrazado con Bush padre, enviando tropas a la Guerra del Golfo y ositos peluches a los kelpers.

Luego los Kirchner le mearon en la cabeza a Bush hijo y mandaron a Londres de embajadora a Alicia Castro que se dedicaba a insultar al Primer Ministro en la cara. Cristina se asoció con Chávez, Maduro y acordó con Irán.

Después, Macri jugó al tenis con Obama y al golf con Trump. Luego Alberto dijo que Venezuela era una democracia y le ofreció a Putin que Argentina fuera su puerta de entrada a América Latina. Hoy Milei se abraza a Trump como si fuera su hermano. Hemos desarrollado la política exterior más errática del planeta.

Moraleja: o hacen un acuerdo entre todos los políticos argentinos sobre este tema o las Malvinas será de ellos para siempre.

Como con el Campeonato de Mandriles, así no va.

 Fuente: https://www.clarin.com/opinion/javi-va_0_0   (Editado)

Comentario:

El presente artículo ofrece una disección tan brillante como desquiciada de nuestra realidad política, logrando el prodigio de hermanar la física náutica de las cadenas de anclaje con un torneo de agravios presidenciales en redes sociales.

La propuesta de solucionar la incomodidad de la tobillera electrónica de Cristina mediante una curva catenaria de cuarenta metros —con su respectiva logística de movilización camporista— es de una inventiva satírica monumental que desarma cualquier solemnidad judicial.

Lo notable es cómo esa agudeza no decae al pasar al terreno de la oratoria presidencial, donde la cruda contabilidad de los insultos semanales funciona como un barómetro perfecto de nuestra salud institucional. Que el certamen dependa de la desmesura tuitera del Primer Mandatario expone con gracia filosa la chatura del debate público, reducido a una tabla de posiciones de agravios donde figuras de los medios compiten por el favor de un exabrupto.

Finalmente, el giro hacia la tragedia diplomática de las Malvinas —recorrida como una comedia de errores ideológicos de Galtieri en adelante— cierra el texto con una lucidez aplastante: la política exterior argentina como un desfile de papelones donde todos, sin excepción, han sabido meter la pata con idéntica maestría.
Una joya de cinismo bien entendido.

Clara Moras.


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