Wednesday, July 29, 2026

Aprender un nuevo idioma es bueno para el cerebro, por Richard Sima-The Washington Post

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Aprender un nuevo idioma es bueno para el cerebro

Los investigadores descubrieron que ser multilingüe puede retrasar los diagnósticos de demencia y que los cerebros de las personas que hablaban dos o tres idiomas parecían seis años más jóvenes.

28 de Julio de 2026

 Por Richard Sima

The Washington Post

WASHINGTON.- Aprender un nuevo idioma es bueno para su cerebro. Ser capaz de hablar y entender otra lengua ofrece una forma de estimulación mental, la cual mantiene el cerebro activo y agudo a medida que envejecemos. De hecho, los investigadores descubrieron que ser multilingüe puede retrasar los diagnósticos de demencia y ralentizar la velocidad a la que envejece el cerebro.

A diferencia, por ejemplo, de la música, que alguien puede practicar unas pocas horas al día, la estimulación mental proveniente del lenguaje es “intensa y constante”, señaló Ellen Bialystok, distinguida profesora investigadora emérita de psicología en la Universidad de York, en Canadá, quien estudió los efectos de los idiomas en el cerebro durante más de cinco décadas.

Conocer más de un idioma —y practicarlo a menudo— es similar a entrenar constantemente la fuerza de su cerebro. Ser multilingüe cambia cómo funciona su cerebro y cómo está estructurado. “Si usted utiliza constantemente su cerebro para desafíos difíciles, atractivos y estimulantes, su cerebro será más saludable —dijo Bialystok—. Aprender un idioma es difícil, y eso hace que valga la pena”.

Cómo los idiomas cambian el cerebro

Si usted conoce varios idiomas, su cerebro los tiene “encendidos” todo el tiempo, incluso cuando no los está hablando. Para las personas que son bilingües, existen áreas corticales en la red lingüística del cerebro que responden a ambos idiomas. Pero, dentro de esa gran área, hay regiones específicas que responden a un solo idioma, explicó Lucía Amoruso, subdirectora científica y líder del grupo de neurobiología del lenguaje en el Basque Center on Cognition, Brain and Language, en España.

Mientras usted habla o escucha en un idioma, “el otro idioma también está activo en su cerebro. No está durmiendo”, dijo Amoruso, quien señaló que necesitaba suprimir el español, su lengua materna, mientras respondía en inglés. (Amoruso también habla francés e italiano por haber vivido en diferentes países europeos a lo largo de su carrera).

Como resultado, los cerebros multilingües están monitoreando constantemente lo que escuchan y dicen, evaluando los idiomas que conocen.

“No existe un interruptor de idiomas”, afirmó Bialystok. Es por eso que las personas que hablan varios idiomas pueden ser mejores controlando su atención, enfocándose en lo que es relevante e ignorando información distractora, según muestra la investigación.

Este monitoreo ocurre muy temprano en la vida. Los bebés de siete meses que crecen en hogares bilingües ya pueden notar cuándo cambian los idiomas. También tienen un mejor desempeño en ciertas pruebas de atención que los bebés que viven en hogares monolingües.

El desafío constante de prestar atención, distinguir y decidir qué idioma usar —y cuál no— parece entrenar al cerebro, construyendo más resiliencia.

“Usted obtiene un cerebro que estuvo expuesto a este entorno lingüístico más complejo y desarrolla los recursos atencionales o lo que sea necesario para hacer frente”, dijo Bialystok. “Y así, a medida que la vida continúa y ocurren cosas en el cerebro, este es más resiliente”.

Un cerebro más eficiente

En un estudio, Bialystok y sus colegas utilizaron electroencefalogramas (EEG) para medir la actividad eléctrica cerebral en personas que hablan dos idiomas en comparación con aquellas que hablan uno. Descubrieron que las personas bilingües tenían, en general, menos actividad en reposo, pero más enfocada.

Otras investigaciones encuentran un patrón similar cuando a las personas multilingües se les realizan pruebas de atención simples: tenían menos activación cerebral en comparación con las personas monolingües que realizaban las mismas tareas, lo que sugiere que conocer más idiomas hacía que sus cerebros fueran más eficientes.

 La actividad electrofisiológica en los cerebros de los bilingües es menos activa, menos molesta. Es más fácil. No tiene que esforzarse tanto para llegar al mismo nivel. Así que hay algo en esto que habla de eficiencia”, dijo Bialystok.

Una mayor eficiencia cerebral —una mejora en la funcionalidad— es importante en el envejecimiento, especialmente si existen cambios patológicos que pueden causar afecciones como la enfermedad de Alzheimer. Un cerebro más eficiente podría seguir funcionando por más tiempo a pesar de las ralentizaciones que vienen con la edad o la enfermedad, señaló.

Al mismo tiempo, conocer otro idioma parece mantener las diferentes redes cerebrales distintas y especializadas. Estas redes están formadas por diferentes regiones cerebrales estrechamente conectadas que trabajan juntas en ciertas funciones. Con el envejecimiento, “los límites entre sus redes cerebrales comienzan a desdibujarse”, dijo Amoruso.

Puede haber un mecanismo en el multilingüismo que mantiene su red cerebral segregada, dijo. “Es una forma de luchar contra el deterioro cognitivo que está presente y es normal en el envejecimiento”.

Cerebros que parecen “más jóvenes”

Los investigadores tenían evidencia de que hablar más de un idioma puede hacer que su cerebro sea más eficiente. ¿Pero podría también hacerlo más joven?

Para averiguarlo, Amoruso y sus colegas entrenaron modelos de aprendizaje automático con imágenes y datos biológicos de más de 86.000 personas.

En el estudio, publicado el año pasado en Nature Aging, descubrieron que, en 27 países europeos, los estados con más idiomas hablados estaban asociados con un envejecimiento cerebral más lento. Hubo una relación dosis-respuesta, lo que significa que “cuantos más idiomas habla, más fuerte es la protección o más juvenil parece su perfil neurocognitivo”, dijo Amoruso.

Hablar solo un idioma, por otro lado, estaba relacionado con aproximadamente el doble de riesgo de envejecimiento acelerado.

Sin embargo, esta investigación analizó diferencias entre países, no entre personas. Por lo tanto, en un estudio de seguimiento, Amoruso y sus colegas crearon relojes de edad cerebral utilizando datos de actividad eléctrica cerebral de 728 personas. La investigación, presentada recientemente en la conferencia de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencia pero aún no revisada por pares, encontró que las personas que hablaban dos o tres idiomas tenían cerebros que parecían seis años más jóvenesAquellos que hablaban cuatro tenían cerebros que parecían 13 años más jóvenes.

Curiosamente, cuanto más similares son los idiomas que alguien conoce, mayor es la protección cerebral que obtiene, potencialmente porque el cerebro necesita trabajar más para distinguir y cambiar entre ellos, dijo Amoruso.

El vínculo entre los idiomas y la demencia

Conocer más idiomas parece aumentar la reserva cognitiva, que es la capacidad del cerebro para adaptarse y compensar a pesar de los cambios biológicos relacionados con la edad o la enfermedad.

Las personas que son bilingües tienen diagnósticos de demencia más retrasados en comparación con las personas que hablan un solo idioma y son capaces de funcionar por más tiempo incluso si tienen patología avanzada de Alzheimer, muestra la investigación.

“Usted obtiene como cuatro o cinco años en los que es funcional. Su cerebro parece un cerebro con Alzheimer, pero clínicamente no está interfiriendo con su funcionalidad”, dijo Bialystok, quien escribió una revisión en 2021 sobre cómo el bilingüismo contribuye a una mayor reserva cognitiva.

Cómo aprender un nuevo idioma

Aprender un nuevo idioma tiene muchos beneficios además de los cognitivos, incluso si usted no llega a hablarlo con fluidez.

“Le permite hablar con personas con las que quizás no hubiera podido hablar, o viajar a lugares a los que podría haber sido reacio”, dijo Bialystok. “Así que es una experiencia de apertura, no una experiencia de cierre”.

Tampoco nunca es demasiado tarde para empezar. Algunas investigaciones sugieren que aprender idiomas más adelante en la vida puede mejorar la memoria y la flexibilidad cognitiva.

El nivel de impulso cognitivo va de la mano con el trabajo que usted le dedica. “Mi opinión es que cuanto más tiempo, mejor; cuanto más intenso, mejor”, dijo Bialystok. “Cuanto más competente, mejor”.

No existe un enfoque único para el aprendizaje de idiomas. Usted puede estudiar de manera más formal en una clase o a través de una aplicación, como Duolingo o Rosetta Stone. Sitios web como Italki y Verbling pueden ayudar a conectarlo con tutores en línea. Estas lecciones pueden ir acompañadas de ver programas o escuchar música en ese idioma, lo que le ayudará a estar más familiarizado con los sonidos.

Pero la clave del idioma es usarlo, dijo Bialystok en un correo electrónico. “Creo que un enfoque que incluya un componente de conversación, especialmente interacciones con un hablante nativo, es el más efectivo”.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/esta-habilidad-puede-mantener-su-cerebro-mas-joven-aqui-le-explicamos-como-aprenderla-nid28072026/ (Editado)

Comentario:

El presente artículo invita a repensar el aprendizaje de idiomas desde una perspectiva mucho más amplia que la simple adquisición de una habilidad comunicativa. Durante años se consideró que aprender otra lengua era útil para viajar o mejorar las oportunidades laborales. Sin embargo, las investigaciones citadas muestran que sus beneficios alcanzan un nivel mucho más profundo: el cuidado de la salud cerebral.

Resulta especialmente interesante que el cerebro bilingüe permanezca en un estado constante de entrenamiento. El hecho de alternar entre idiomas, seleccionar palabras y bloquear interferencias fortalece funciones como la atención, la memoria y la capacidad de adaptación. En una sociedad donde el envejecimiento de la población y las enfermedades neurodegenerativas representan un desafío creciente, descubrir que el aprendizaje de idiomas puede retrasar el deterioro cognitivo es una noticia alentadora.

No obstante, el artículo también deja una enseñanza más humana. Aprender una lengua no consiste únicamente en memorizar reglas gramaticales o ampliar el vocabulario; significa acercarse a otras culturas, comprender distintas maneras de pensar y establecer vínculos con personas que antes nos resultaban lejanas. Cada idioma abre una nueva ventana al mundo y, al mismo tiempo, amplía nuestra forma de entender la realidad.

Quizás el mayor mensaje sea que nunca es tarde para empezar. Más allá de alcanzar o no la fluidez, cada conversación, cada lectura y cada esfuerzo representan una inversión en nuestro futuro intelectual. Aprender un idioma no solo nos permite comunicarnos mejor; también nos ayuda a conservar una mente activa, flexible y curiosa durante toda la vida.

Clara Moras.


Monday, July 27, 2026

Un estudio científico abre la puerta a soluciones terapéuticas para enfermedades asociadas a la edad, por K. R. Callaway- The New York Times

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Un estudio científico abre la puerta a soluciones terapéuticas para enfermedades asociadas a la edad

Los investigadores idearon una enzima que revierte la acumulación de compuestos que conducen a algunas patologías en la vejez

26 de julio de 2026

NUEVA YORK.– El mismo proceso químico que vuelve dorado y marrón un pastel al hornearse trabaja en el envejecimiento de las células del cuerpo humano. Durante décadas, los tejidos, horneándose constantemente a 37 grados Celsius, acumulan lentamente compuestos llamados productos finales de glicación avanzada –o AGE por sus siglas en inglés– a medida que los azúcares interactúan con las proteínas y las grasas en el torrente sanguíneo. La acumulación de AGE es un sello distintivo del proceso de envejecimiento, haciendo que tejidos como el colágeno se vuelvan pegajosos y rígidos y causando una inflamación que puede derivar en enfermedades cardíacas, daños oculares, enfermedades renales y diabetes.

Los investigadores intentaron sin éxito desarrollar medicamentos que puedan evitar la formación de productos AGE. Pero un nuevo estudio, publicado el 16 de julio en la revista Nature Communications, describe un enfoque diferente: los científicos crearon una enzima que limpia uno de los AGE más comunes del tejido humano, ayudando a retroceder el reloj incluso después de que los compuestos del envejecimiento se hayan asentado en el cuerpo. Esta limpieza puede colaborar en la reparación tisular y tiene el potencial de permitir que las células actúen como si fueran más jóvenes.

“Es un pequeño paso en esta dirección más amplia, porque el envejecimiento es muy complicado”, dijo Aaron Cravens, fundador y director ejecutivo de Revel Pharmaceuticals, que desarrolló la nueva enzima, y autor principal del estudio. “Creo que es la primera vez que alguien demostró a nivel estructural que realmente se pueden revertir algunos de estos cambios”, continuó.

Muchos esfuerzos para desarrollar tratamientos para aspectos del envejecimiento se centraron en las células, que pierden gradualmente la capacidad de repararse a sí mismas y dividirse correctamente. Se prestó menos atención al envejecimiento de las estructuras tisulares de vida más larga, como el colágeno, que tiene una vida media de unos 15 años.

Los científicos fueron conscientes de los productos finales de glicación avanzada y su papel en el envejecimiento durante décadas. “Se acumulan en las proteínas de los tejidos como el óxido”, sostuvo John Baynes, un bioquímico jubilado que no participó en el estudio, pero que dedicó su carrera a investigar los AGE en la Facultad de Medicina Floyd de la Universidad de Carolina del Sur.

Pero los investigadores no tuvieron “absolutamente ningún éxito” al intentar crear fármacos para inhibir las reacciones químicas que producen los AGE, señaló.

El nuevo hallazgo fue “una especie de proeza de las técnicas bioquímicas y de biología molecular modernas –añadió Baynes–. Demostrar que esa maldita cosa funcionaba en proteínas reales aisladas de tejido real es un trabajo realmente excelente”.

Hipótesis

El estudio de Cravens y sus colegas comenzó con una hipótesis: dado que todo tejido humano puede reciclarse en la biosfera después de la muerte, debe haber una forma natural de disolver estos compuestos, a pesar de que son extremadamente duraderos. Para identificar ese proceso, buscaron en las enzimas dentro de los microbios los agentes de la descomposición.

El equipo utilizó un software de inteligencia artificial para analizar las secuencias de ADN de más de 50.000 microbios y calcular las estructuras enzimáticas que crearía cada código genético. Luego, redujeron los resultados a varios candidatos que parecían capaces de escindir los AGE del tejido humano.

Finalmente encontraron uno y luego lo diseñaron para que fuera más eficiente en su tarea. Después de varios ciclos de evolución dirigida, la enzima novedosa, llamada CMLase, se volvió muy buena eliminando los AGE de las muestras de tejido humano.

“En el caso más extremo, tomamos piel humana de 70 años y devolvimos los niveles a los de una persona de 30 años”, ejemplificó Cravens.

Los investigadores planean comenzar a probar su enzima para el tratamiento de enfermedades oculares, incluidas varias asociadas con la diabetes, que se desarrollan cuando los AGE se acumulan en los tejidos de la retina y el cristalino. En teoría, apuntó Cravens, la CMLase podría aplicarse periódicamente o incluso una sola vez para eliminar la acumulación inflamatoria que subyace a estas afecciones.

“Estaba bastante emocionado con este artículo”, afirmó Michael C. Jewett, un bioingeniero de la Universidad de Stanford que no participó en el estudio. “Todavía no es una solución clínica, pero esta prueba de concepto abre la puerta a posibles nuevas soluciones terapéuticas para la longevidad”, añadió.

Si el enfoque funciona en un entorno clínico, tiene el potencial de aplicarse a muchas afecciones relacionadas con los AGE, por ejemplo, mejorando la elasticidad del colágeno en la piel o restaurando la función renal o cardiovascular.

“Este estudio fue una clase magistral sobre cómo diseñar una enzima –dijo Jewett–. Creo que hay un potencial tremendo e inexplorado en esta clase de proteínas para abordar numerosas enfermedades humanas”.

Por K. R. Callaway-The New York Times

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/potencial-tremendo-un-estudio-cientifico-abre-la-puerta-a-soluciones-terapeuticas-para-enfermedades-nid26072026/ (Editado)

 

Comentario:

El avance científico presentado en este artículo invita a mirar el envejecimiento desde una perspectiva esperanzadora. Durante mucho tiempo se consideró que el deterioro de los tejidos era un proceso inevitable e irreversible. Sin embargo, el desarrollo de una enzima capaz de eliminar algunos de los compuestos asociados al envejecimiento demuestra que la ciencia continúa ampliando los límites de lo que parecía imposible.

Más allá de la posibilidad de retrasar el paso del tiempo, el verdadero valor de esta investigación reside en su potencial para mejorar la calidad de vida de millones de personas. Enfermedades como la diabetes, los problemas cardiovasculares o el deterioro de la visión afectan profundamente la autonomía y el bienestar de quienes las padecen. Si estos descubrimientos logran traducirse en tratamientos seguros y eficaces, podrían representar un cambio significativo en la medicina preventiva y regenerativa.

Al mismo tiempo, el artículo transmite un mensaje de prudencia. Los propios investigadores reconocen que se trata de un primer paso y que el envejecimiento es un fenómeno extremadamente complejo. La historia de la ciencia demuestra que los grandes avances suelen construirse a partir de pequeños descubrimientos que, con el tiempo, abren caminos insospechados.

Este trabajo también pone de manifiesto el enorme potencial de la inteligencia artificial como herramienta para acelerar la investigación biomédica. Cuando el conocimiento científico, la innovación tecnológica y la colaboración entre especialistas convergen, surgen oportunidades capaces de transformar la salud humana y ofrecer nuevas esperanzas para un envejecimiento más saludable y digno.

Clara Moras.


Sunday, July 26, 2026

Mentiras, paranoia y mala fama, por Joaquín Morales Solá

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Mentiras, paranoia y mala fama

 

26 de julio de 2026

 

 

Por Joaquín Morales Solá

 

La sociedad argentina no es racista ni xenófoba, pero es cierto que sus gobernantes se han esforzado en construirle una mala fama al país. También debe reconocerse que existe cierta inexplicable arrogancia de algunos argentinos, sobre todo cuando están en el exterior, aunque es una actitud más propia de los que viven en la Capital que de los que están en el interior. Tales precisiones vienen a cuento porque se habla más de lo que se prueba sobre una “campaña antiargentina” tras la derrota del seleccionado nacional frente a la selección de España en la final del campeonato mundial de fútbol. El equipo argentino tuvo un desempeño ejemplar durante todo el campeonato, pero ¿por qué no reconocer que la selección española jugó mejor que la argentina en el último y definitivo partido? ¿Por qué no se puede criticar que un par de jugadores argentinos y un miembro del equipo técnico hayan tenido una actitud agresiva y de malos perdedores cuando maltrataron físicamente a jugadores españoles? Existe también la hilarante teoría de que hubo una conspiración internacional para que la Argentina pierda ese partido y que, por eso, los futbolistas argentinos no jugaron como correspondía. ¿Esos conspiranoicos no perciben, acaso, que están sugiriendo que los futbolistas argentinos se prestaron a una maniobra contra su propio equipo? ¿No advierten que los están acusando de traición a los mismos deportistas que crearon en el país hasta poco antes un instante de felicidad colectiva y de unión nacional? ¿Por qué no explican la razón por la que la FIFA urdió una maniobra para que España ganara el campeonato y la Argentina lo perdiera, aunque su equipo sea el subcampeón del mundo después de haber sido el campeón durante cuatro años? Ningún medio periodístico serio se hizo eco de tales teorías, pero vivimos una época en la que las redes sociales se prestan para conformar ciertos antojos populares. Esa no es la función del periodismo, pero las nuevas tecnologías han creado una manera alternativa de observar la realidad, menos verdadera y más ficcional.

¿Cómo llamar racista o xenófobo a un país que recibió en los últimos años a 258.000 venezolanos, según la Dirección Nacional de Población, en solidaridad por el despotismo y la crisis que debían soportar en su país? ¿Cómo, cuando 100.000 colombianos se sumaron a la sociedad argentina en tiempos recientes? Solo se escuchan de todos ellos, ya sea un médico o un chofer de Uber, palabras de agradecimiento hacia una sociedad que nunca los discriminó. A ellos deben sumárseles 900.000 paraguayos, 700.000 bolivianos y 112.000 uruguayos, entre otras colectividades, como la peruana o la chilena. Esa buena recepción argentina al extranjero se respalda, tal vez, en la propia historia del país, porque las generaciones de la organización nacional (que promovieron la era más exitosa de todo el recorrido argentino) construyeron una sociedad de inmigrantes. “Los argentinos descienden de los barcos”, sentenció el incomparable escritor mexicano Carlos Fuentes, antes de morir prematuramente. Tenía razón. Unos 20 millones de argentinos descienden de españoles y otros tantos tiene raíces italianas. Significan el 80 por ciento de la sociedad argentina. La comunidad judía argentina es la más importante de América Latina y una de las más importantes del mundo. En la Argentina sucedió la primera experiencia de un diálogo interreligioso permanente, que aún existe, impulsado por el entonces cardenal Jorge Bergoglio; participan fundamentalmente las tres religiones monoteístas: la cristiana, la judía y la musulmana. Es verdad que no hay en el país muchos afrodescendientes; solo un 0,66 por ciento de la sociedad argentina se siente afrodescendiente o con antepasados africanos. Más allá de ciertos insultos esporádicos de algún argentino desubicado -desubicados hay en todo el mundo- la Argentina no registra un número preocupante de casos de discriminación. Seguramente es consecuencia de que aquí se eliminó la esclavitud en 1813, tres años más tarde de que se formara el primer gobierno nacional; se terminó entonces el inhumano negocio de la compraventa de esclavos en el país.

 

Quizás porque los argentinos padecieron demasiados fracasos políticos y económicos, son renuentes a aceptar nuevas derrotas, aunque sea solo en el final de un partido de fútbol y después de una excelente trayectoria de la mano de dos líderes deportivos excepcionales: el director técnico Lionel Scaloni y el indescriptible Lionel Messi, que se colocó por encima del mito humano y deportivo de Diego Maradona. Ni Scaloni ni Messi privilegiaron nunca la conspiración frente a la verdad más simple. El jugador Leandro Paredes, que fue uno de los que protagonizó la gresca final con algunos españoles, sintetizó esa verdad, implícitamente arrepentido de lo que hizo: “Ellos jugaron mejor que nosotros”, aceptó. La derrota final reflotó el resentimiento de argentinos que vivieron de frustración en frustración, luego de toda una vida con la ilusión de residir en algún momento en una Argentina convertida en una potencia mundial. Nunca lo fue. El único aspecto cuestionable de lo que pasó con la Argentina y el Mundial es el uso que hicieron la AFA y sus dueños, Claudio “Chiqui” Tapia y su cómplice Pablo Toviggino, tesorero de la millonaria organización del fútbol argentino, del talento de los futbolistas de la selección nacional. Tapia llegó al extremo de exhibir la seguridad de su impunidad delante de los periodistas y escudado por Messi, aunque sin el conocimiento previo de este. ¿Es natural que un país confíe más en la Justicia y en las investigaciones norteamericanas que en las pesquisas nacionales? No es natural ni normal. Pero las fechorías de los dirigentes de la AFA se entrelazaron aquí dentro de una madeja incomprensible dentro de un laberinto judicial. Una justicia que se demora más en discutir sobre competencias y jurisdicciones que en investigar las denuncias de corrupción deja de ser justicia. En síntesis, la selección argentina es exitosa (y también un ejemplo del trabajo de un equipo), pero Tapia y Toviggino -y los que resulten cómplices de ellos- deben responder ante la Justicia por denuncias sobre corruptelas que rondan los 400 millones de dólares. Ya no es soportable seguir mirando cómo la Justicia discute qué juez tiene que investigar la propiedad de un mega mansión en Pilar valuada en 20 millones de dólares, que está a nombre de un monotributista y de su madre, una mujer jubilada. El dueño real, según la versión más fiable, es Toviggino, quien se la prestaba a algunos encaramados jueces para que celebraran sus cumpleaños. Si fuera así, buena parte de los jueces federales deberían excusarse de seguir investigando a Tapia y Toviggino. Ellos estuvieron demasiado cerca del delito y no lo vieron. ¿O no lo quisieron ver?

La mala fama de la Argentina no es culpa de sus jugadores de fútbol ni de los argentinos en general; la culpa principal es de su dirigencia política que logró un país que se olvidó de las reglas, buenas o malas. No tiene reglas. La Argentina es históricamente, según el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial, el país con más denuncias de empresas extranjeras, administradas por esa institución, por el incumplimiento de contratos o directamente por la ruptura de contratos. Para la Unctad, un organismo de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo de los países, la Argentina es el segundo país, después de Venezuela, en recibir denuncias de compañías extranjeras. La diferencia entre la Argentina y Venezuela es mínima: 67 denuncias contra el país del chavismo y 65 contra la nación del kirchnerismo. Sucede que la Unctad releva todos los arbitrajes internacionales de inversión, independientemente del lugar en el que se tramiten. El Ciadi, en cambio, hace la estadística según los casos que le cayeron solo a ese organismo.

 

La democracia argentina ha sido zigzagueante en materia económica y esa dinámica creó un concepto de país imprevisible, dudoso e inestable, que se extendió luego más allá de los sectores económicos y diplomáticos. El gobierno de Carlos Menem, pero sobre todo de su ministro Domingo Cavallo, estableció una política de garantías absolutas para los inversores extranjeros. El gobierno de Fernando de la Rúa respetó esos compromisos, pero su debilidad política lo convirtió en poco creíble para las compañías que arriesgaban sus dólares en el país. Lo peor estaba por suceder. El arribo del kirchnerismo significó la destrucción de todo lo que lo precedió, aunque el matrimonio Kirchner había apoyado al menemismo en su apogeo. Luego de doce años consecutivos de kirchnerismo, en 2015 llegó Mauricio Macri, quien aplicó también una política de respeto a los inversores, nacionales o extranjeros. Pero empresarios extranjeros (fundamentalmente españoles) le hicieron una advertencia no bien accedió: ellos esperarían que Macri ganara varias elecciones, la relección más que nada, para invertir en la Argentina. Estaban decepcionados (y desvalijados también muchos de ellos) con lo que había pasado entre Menem y los Kirchner, a pesar de que esos presidentes argentinos pertenecían a un mismo partido político. España fue el principal inversor extranjero en la Argentina durante la década del 90 y, por eso, fueron también sus empresas las que más juicios entablaron en el Ciadi. Algunas privatizaciones que beneficiaron a empresas españolas fueron realmente malas, como la de Aerolíneas Argentinas en manos de la empresa Marsans; su principal accionista, Gerardo Díaz Ferrán, terminó preso en España, aunque no por motivos vinculados con la empresa aeronáutica. Repsol se quedó con la mayoría accionaria de YPF, pero aceptó después la presión de los Kirchner para que le vendieran el 25 por ciento de la compañía a la familia Eskenazi, que pagó con sus propios dividendos. Los dividendos se los llevaron todos sus accionistas (también Repsol), la inversión cayó verticalmente y eso significó el vaciamiento de la principal empresa argentina. La verdad es completa o no es verdad. La historia de las transgresiones argentinas no concluyó ahí. La desconfianza de los empresarios extranjeros terminó dándoles la razón. Macri perdió la relección a manos de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner, que en 2019 regresó al poder. Nuevamente el peronismo kirchnerista rompió los contratos de Macri. El posterior arribo de Javier Milei reacomodó las cosas según las políticas de Cavallo y de Macri. Existen ahora algunas inversiones en energía, minería y agroindustria, pero muchos empresarios, extranjeros o nacionales, están esperando ver qué sucede con la suerte política del presidente libertario. “La relección debe ganarse en primera vuelta”, aseguran, con más anhelo que seguridad, cerca de Milei, y lo dicen después de mirar el mapa de las inversiones. Los Kirchner debieron pagar más de 428 millones de dólares en juicios perdidos en tribunales internacionales, además de los 10.000 millones de dólares, incluidos los plazos y los intereses, que el entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, arregló con Repsol por la confiscación de YPF, pero no con los Eskenazi. Esta última parte es la que terminó en Nueva York hace poco, cuando una Cámara de Apelaciones revocó una resolución de la jueza Loretta Preska que le ordenaba al país pagarle 16.000 millones de dólares al fondo Burford, a quien los Eskenazi le vendieron los derechos para litigar. Milei celebró ese día porque le sacaron de encima una deuda impagable. Fue el buen resultado de una estrategia que comenzó con el procurador del Tesoro en tiempos de Macri, Bernardo Saravia Frías, y concluyó con el actual procurador, Sebastián AmerioLa continuidad tiene su valor. A su vez, Macri pagó más de 870 millones de dólares por juicios también perdidos contra el país por las correrías del kirchnerismo. Aunque la orden que dio Milei es recuperar la confianza de los mercados internacionales, a los abogados del Estado, nucleados en la procuración del Tesoro, les será arduo explicar que ya no existe la lógica argentina de los incumplimientos, el litigio y el desaliento a la inversión. No hay peor campaña “antiargentina” que la que promueven los políticos argentinos. Ya es hora de que dejen tranquilos al fútbol y sus jugadores.

 

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/mentiras-paranoia-y-mala-fama-nid26072026/(Editado)

 

Comentario:

Este artículo invita a distinguir entre dos planos que con frecuencia se confunden: la identidad de un pueblo y la conducta de quienes lo gobiernan. Comparto esa mirada porque resulta injusto atribuir a toda la sociedad argentina una reputación negativa construida, en gran parte, por décadas de malas decisiones políticas, corrupción e incumplimiento de las reglas. La imagen de un país no depende únicamente de sus ciudadanos, sino también de la credibilidad de sus instituciones.

También coincido con la crítica hacia las teorías conspirativas que surgieron tras la derrota de la selección. Reconocer que el rival fue superior no disminuye el mérito del recorrido realizado ni el orgullo por un equipo que volvió a unir a millones de argentinos. La madurez consiste en aceptar la derrota con la misma dignidad con la que se celebra una victoria.

El presente texto recuerda, además, que Argentina ha sido históricamente una nación abierta a la inmigración. Millones de personas encontraron aquí un lugar para vivir, trabajar y formar una familia, lo que contradice las simplificaciones que pretenden definir al país como racista o xenófobo. Sin negar que existan casos de discriminación, reducir toda una sociedad a esos episodios resulta tan injusto como inexacto.

La verdadera autocrítica debería dirigirse hacia una dirigencia que, durante años, debilitó la confianza en el país mediante la improvisación y el incumplimiento. Recuperar el prestigio internacional exige instituciones sólidas, reglas estables y dirigentes responsables. Esa transformación vale mucho más que cualquier campaña de imagen o cualquier triunfo deportivo.

Clara Moras.

Domingo, 26 de julio, Santa Ana y San Joaquín, DÍA DE LOS ABUELOS

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Domingo 26 de julio, Santa Ana y San Joaquín

Santa Ana y San Joaquín son venerados por la tradición cristiana como los padres de la Virgen María y, por lo tanto, los abuelos de Jesús. Aunque los Evangelios no mencionan sus nombres, estos provienen de antiguos escritos de la tradición, especialmente del Protoevangelio de Santiago. La Iglesia los recuerda el 26 de julio como ejemplo de fe, esperanza y confianza en Dios.

Según la tradición, Ana y Joaquín eran un matrimonio justo, piadoso y profundamente creyente que sufrió durante muchos años la tristeza de no poder tener hijos. Sin embargo, nunca perdieron la confianza en el Señor y perseveraron en la oración. Finalmente, Dios escuchó sus súplicas y les concedió el nacimiento de María, quien más tarde sería elegida para ser la Madre de Jesús.

La vida de Santa Ana y San Joaquín nos enseña el valor de la paciencia, la perseverancia y la fidelidad a Dios incluso en los momentos de dificultad. También representan la importancia de la familia como el primer lugar donde se transmiten la fe, los valores y el amor. Su testimonio recuerda que la santidad comienza en la vida cotidiana, mediante gestos sencillos de entrega y confianza. Por ello, son considerados patronos de los abuelos y un modelo para todas las familias cristianas.

DÍA DE LOS ABUELOS

En este Día de los Abuelos queremos rendir un homenaje lleno de cariño y gratitud a quienes, con su ejemplo y su amor incondicional, han dejado una huella imborrable en nuestras vidas. Los abuelos son mucho más que parte de una familia: son guardianes de la memoria, transmisores de valores y testigos de la historia. En sus relatos descubrimos nuestras raíces y, en sus consejos, encontramos la sabiduría que solo regalan los años vividos.

Cada abrazo, cada palabra de aliento y cada gesto de ternura son un regalo que permanece en el corazón para siempre. Ellos nos enseñan que el verdadero amor se demuestra en la paciencia, en el tiempo compartido y en la capacidad de acompañar sin pedir nada a cambio. Su presencia nos recuerda la importancia de la familia, del respeto y de la solidaridad.

Hoy también recordamos con emoción a aquellos abuelos que ya no están físicamente entre nosotros, pero que siguen viviendo en nuestros recuerdos, en nuestras costumbres y en las enseñanzas que nos dejaron. Su legado continúa guiando nuestros pasos y permanece vivo en cada generación.

Que este día sea una oportunidad para agradecer, abrazar, visitar o simplemente dedicar una oración a nuestros abuelos. Que nunca falten el reconocimiento y el afecto hacia quienes tanto hicieron por nosotros.

 ¡FELIZ DÍA,ABUELOS! QUE DIOS LOS BENDIGA Y LOS COLME SIEMPRE DE SALUD, ALEGRÍA Y PAZ.

Clara Moras.

Querido Samuel, por Alejandro Borensztein

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Querido Samuel

Breve mensaje para el actor Samuel L Jackson quien pidió apoyar a España en la final porque, según él, la Argentina es el país más racista del mundo.

25/07/2026

Dear Samuel:

No hace falta que te diga todo lo que te admiramos desde siempre y cuánto hemos disfrutado de tus películas. Por eso nos resultó extraño y duro que hayas dicho: “Argentina es el país más racista del mundo”. No te voy a engañar Samuel, tus palabras nos dolieron.

Argentina no es un país racista. Somos producto de la mezcla de razas, sangres, religiones y nacionalidades. Seguramente, por eso somos un poco caóticos, pero también muy creativos, divertidos y sobre todo indestructibles.

Acá la esclavitud se abolió en 1813. Cincuenta y dos años antes que allá, en tu país. Desde entonces nunca hubo que pelear por derechos para igualar razas o credos. Peleamos por otros derechos, por otras cosas, no te lo voy a negar. Y nos han pegado mucho. Muchísimo. Pero a todos por igual. Blancos y negros, inmigrantes y criollos, occidentales y orientales, católicos, judíos y árabes. Acá cuando la ligamos, la ligamos todos.

Creéme Samuel que si tu familia, en lugar de haberte criado allá en Tennesse te hubieran criado acá en las pampas argentinas, hubieses podido viajar en el mismo bondi que tomaba el jefe del Ku Klux Klan , y mear con él en el mismo baño todos juntos.

Rosa Parks, la mujer de Alabama que en 1955 desafió al sistema sentándose en la parte del bus reservada para los blancos, acá se hubiese podido sentar donde quería desde el primer día y nadie le hubiese dicho nada. Y si no había asiento libre seguramente cualquier caballero argentino se lo hubiera cedido. Así fue siempre.

Acá no hubo que esperar hasta 1965 para que una ley permitiera que los negros votasen un presidente. Acá votamos todos. Te reconozco que a veces votamos como el orto, pero todos.

Eso sí, fuimos un poco perezosos con las mujeres a las que recién se les otorgó el derecho en 1951. Grave. Feo, pero aceptame que allá fue mucho peor: por ser negro no pudiste votar hasta 1965.

Allá un supremacista es un blanco grandote que te cuelga de un árbol rodeado de antorchas. Acá los supremacistas son los que están en la tribuna cantando “vos sos de la B”.

Te cuento una rareza de la Argentina: la mayoría de nosotros tenemos un amigo al que le decimos “negro”. No solo eso si no que, cuando se lo decimos, su rostro se ilumina.

Acá decir “¿qué haces negrito?” es cariñoso y cotidiano, pero intuyo que allá en Tennesse, si digo “¿qué hacés negrito?” lo más probable es que me rocíen con nafta y me tiren un fósforo, aún con lo caro que se les puso el galón últimamente.

Para nosotros “negro” es simplemente un color, no le damos más vueltas. “Que bien te queda el negro”, “el día se puso negro”“me las veo negras” son expresiones cotidianas por las que en Tennesse me lincharían y probablemente vos estarías de acuerdo con que así sea. Y no te culpo, allá es así. Acá no.

Nuestra mejor voz femenina fue la Negra Sosa y el mejor cuentista de humor fue el Negro Fontanarrosa. Ni hablar de uno de los cómicos más queridos de nuestro país: el Negro Olmedo. Te recomiendo sus películas, especialmente las que hacía con el Gordo Porcel. Sí Samuel, le decíamos gordo a Porcel y negro a Olmedo y acá nadie se ofendía. Mucho menos ellos mismos.

Acá Muhammad Alí no hubiese tenido que cambiarse el nombre en rechazo al legado de la esclavitud. Le hubiésemos dicho el Negro Clay y a otra cosa. Todos contentos.

Para que en la Argentina sea despectivo decirle “negro” a alguien hay que llevar las cosas a otro nivel. Por ejemplo, negro de mierda, negro cagador o negro hijo de puta. Pero si le decís negro a secas, así plain, sin aditivos, eso viene seguido de un abrazo.

Te cuento algo que no me vas a creer. Mi abuelo, al que le decíamos el Zeide, se llamaba Samuel, como vos. Fue un inmigrante polaco y judío al que la Argentina recibió con los brazos abiertos, como a todos los inmigrantes. Sin segregación, sin racismo.

Por supuesto, nunca faltó algún antisemita de los que siempre hay en todo el mundo, ahora un poquito más. Pero desde que llegó al país gozó de los mismos derechos que todos los demás. Laburó como un perro para que sus hijos argentinos crecieran y prosperaran.

El del medio fue mi papá, un gran actor cómico que se llamaba Tato y que con los años se transformó en un símbolo de los mejores valores argentinos. Entre tantos premios y reconocimientos que recibió, ganó mucho Martin Fierro que viene a ser como el Oscar de acá. Toda la familia ganó varios Oscar argentinos. Yo lamento mucho que a vos allá en Hollywood te hayan dado uno solo.

Y encima fue un Oscar a la trayectoria. No hace falta que te explique lo que significa el premio a la trayectoria: se lo dan a los viejos que laburaron mucho. Seamos sinceros, un Oscar de verdad, por un programa o una película concreta, no ganaste ninguno. Una pena Sam.

Sin embargo, tus palabras, como las de otros que también insultaron a nuestro país, han tenido algo positivo. Te cuento.

Acá hay una grieta desde hace mucho tiempo. Eso que a ustedes les pasa ahora con Trump, a nosotros nos pasó muchas veces y en los últimos 20 años nos pasó con los Kirchner. No quiero entrar en detalles, pero creéme Samuel que acá la sociedad está dividida por esta gente. Él ya falleció y ella está presa porque tuvo unos problemitas que no vienen al caso comentarte.

Mirá como serán las cosas que esta ola de agravios contra la Argentina logró lo que nadie imaginaba: estamos todos unidos en defensa de la verdad y la dignidad nacional. La Argentina tendrá sus defectos, pero no es el país más racista del mundo como dijiste vos. De hecho, creo que es menos racista que cualquier país promedio y muchísimo menos que países centrales que han sido colonialistas o directamente segregacionistas, como el tuyo. Por suerte ya no lo es.

Más allá de las diferencias de todo tipo, los argentinos estamos todos unidos detrás de algunas ideas, también de la Selección, de Messi, del recuerdo de Maradona y del hecho de que, si alguien dice que somos el país más racista del mundo, vamos a estar todos de acuerdo en que ese tipo es un pelotudo, con todo respeto. Mirá lo que lograste Sam. Todo un mérito. Ni el Papa Francisco, que era argentino y tanto lo intentó, pudo lograr la unión nacional.

Por eso, yo que vos me pego una vuelta por acá para comprobarlo personalmente. Te invitamos. Te va a gustar. La gente es amable, se come rico, hay muy buen teatro y los paisajes naturales son de los más variados y bellos de la Tierra.

Y si te gusta el fútbol, y veo que es así, te podemos llevar a la cancha para que disfrutes de una de nuestras mayores pasiones, con todos sus logros, incluyendo las 7 finales del mundo y los 3 mundiales ganados.

A propósito, lamento mucho que Bélgica los haya eliminado en octavos de final, con toda la que gastaron. Espero que no haya sido eso lo que motivó tus expresiones contra nosotros.

No te la pierdas, champ. Vení que la vas a pasar fenómeno.

Es más, seguro que alguien te va a proponer filmar una película o una serie. Y si te ofrecen pagarte una parte en negro, no te ofendas. Es para que te ahorres algo del impuesto a las ganancias. Es a favor tuyo.

En fin, querido Samuel, tal vez si venís nos puedas conocer un poco mejor.

Y si no, te lo explico del modo en que lo explicamos nosotros acá: es Argentina, no lo entenderías negrito.

 

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/querido-samuel_

Comentario:

Hay textos que, sin proponérselo, logran una hazaña extraordinaria: convencer al lector de que la ironía sigue siendo una de las formas más elegantes de responder a la soberbia. Esta carta lo consigue al tomar una acusación desmesurada y devolverla con humor, datos históricos y una buena dosis de picardía argentina.

Resulta curioso que algunos personajes públicos descubran de pronto el racismo universal... siempre lejos de sus propias fronteras. Parecería que la memoria histórica funciona con GPS: señala con precisión los errores ajenos mientras pierde la señal cuando se acerca a los propios. Argentina, como cualquier sociedad, tiene prejuicios, discriminación y mucho por mejorar. Negarlo sería tan absurdo como afirmar que es "el país más racista del mundo". Entre un extremo y el otro existe un territorio llamado realidad.

El presente texto también recuerda una diferencia fundamental entre describir un problema y convertirlo en una identidad nacional. Si un episodio desafortunado alcanza para definir a todo un país, entonces pocas naciones podrían sobrevivir al juicio de la historia. Habría que rebautizar medio planeta con el nombre de sus peores errores.

La ironía final es quizá la más reveladora: hicieron falta unas declaraciones injustas para unir a un país que suele discutir por todo. Ni la política, ni el fútbol, ni los grandes discursos habían logrado semejante milagro. Quién hubiera imaginado que el camino hacia la unidad nacional pasaría por una frase tan exagerada. A veces, los prejuicios terminan produciendo exactamente el efecto contrario al que pretendían.

Clara Moras.


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