Sunday, May 3, 2026

Odiamos más que suficiente a los periodistas,por Alejandro Borensztein

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Odiamos más que suficiente a los periodistas

Pese a lo que mucha gente cree, Adorni aguantó el chubasco y Milei no para de darse máquina contra los mandriles.

Antes que nada, y para ir dando por terminado el martirio de Manuel Adorni, hay que reconocer que el episodio tuvo un final feliz.

Enfrentó una interpelación que duró más de seis horas con casi 2.000 preguntas que nuestro Jefe de Gabinete contestó con la misma cara que hubiese puesto Lilia Lemoine si le hubieran preguntado por Baruch Spinoza y la Cábala. Cuando todo parecía encaminarse a una derrota, apareció el diputado kirchnerista Rodoldo Tailhade y le salvó la vida.

Este talibán del kirchnerismo que fue parte de los servicios de inteligencia de Cristina no tuvo mejor idea que carpetear a la mujer de Adorni. Explicó cómo ella usaba el auto oficial para ir a la manicura, a buscar a los chicos al colegio o a un bar en Palermo dando horarios precisos de entrada y salida. Si Tailhade hubiera botoneado del mismo modo a algún grandote del conurbano o a uno de los que ocupan la bandeja media de la Bombonera, ya estaría colgado de los coglioni.

Hacía mucho que no se veía una buchoneada tan patética como la que hizo este muchacho. Parecía el policía de la cuadra que sabe a qué hora entra y sale cada vecino. Al lado de lo que hizo Tailhade, lo de Adorni ya era un tema menor.

Ni sus propios compañeros del bloque kirchnerista lo podían creer. Si el tipo sabía dónde andaba la mujer de Adorni entonces sabe dónde anda la mujer o el marido de cada compañero.

Para rematarla, el presidente Milei terminó su visita al Congreso insultando otra vez a los periodistas presentes a quienes acusó de “chorros y delincuentes”. De este modo se llevó las marcas y le salvó el pellejo al Jefe de Gabinete.

Si hay una ventaja que sigue aprovechando el Topo Adorni es la comparación con su antecesora Gabriela Cerruti, ahora también sumada la cúpula de acero que le ofrecieron los maravillosos insultos de su jefe y la botoneada de Tailhade.

En definitiva, después de semanas de tortura, zafó Adorni. Alguien debería proponer su canonización. Se la merece.

Dicho esto, vayamos a lo importante.

No podemos decir que hace muchos años no se veía en Latinoamérica un gobierno tan berreta como este porque el de Alberto, Cristina y Massa terminó hace 5 minutos. Todavía es insuperable. Pero que este gobierno es medio berreta lo sabemos todos.

Lo saben muchos de los que lo votaron, todos los que no lo votaron y, a la hora de apoyar la cabeza en la almohada, varios de sus ministros.

Sin embargo, hay una gran parte de la sociedad que, ante la alternativa kirchnerista, está dispuesta a bancarse lo que venga con tal de que no vuelvan los genios anteriores. El viejo truco de la comparación con Alberto y Cristina se mantiene intacto.

Lo curioso es que buena parte de esa sociedad supo tener como referentes a algunos dirigentes y sobre todo a muchos periodistas que pusieron el pecho a la hora de enfrentar al kirchnerismo. Fundamentalmente cuando el kirchnerismo era muy peligroso, controlaba todo y te podía comer crudo. A muchos de ellos, hoy Milei los llama mandriles, repugnantes, etc.

Por ejemplo, el 15 de abril de 2024 Jorge Lanata fue acusado por el presidente Milei de mentiroso y ensobrado. El gordo, que no se comía ninguna, le inició una demanda penal que se truncó porque Dios se lo llevó antes.

Cuando Lanata y tantos otros denunciaban la ruta del dinero K, lo de Boudou, lo de Irán y otros hits del kircherismo, Milei y toda su militancia estaban debajo de la cama. Ahora se hacen los guapos y se presentan como paladines de la pelea contra el kirchnerismo en defensa de la libertad y la República, pero en su momento no dijeron ni mu. Si no hubiera sido por Lanata y tantos otros mandriles, posiblemente el presidente hoy no sería Milei si no algún chavista local de esos que pululan por acá.

Es un clásico nacional. Aparecer cuando el adversario o el enemigo ya está débil, sin capacidad de respuesta, y proclamarse héroe del enfrentamiento que nunca sostuvieron.

Lo mismo hizo Néstor Kirchner en 2003: bajó el cuadro de Videla cuando los jerarcas de la dictadura ya eran unos viejitos que ni se acordaban como se llamaban. A esa altura, ya no representaban ningún peligro. Bajar el cuadro fue el equivalente a sacarse una foto pateando un león embalsamado en el Museo de Ciencias Naturales.

En cambio, cuando hubo que juzgarlos en 1983, Néstor, Cristina y todos los graciosos para la liberación estaban escondidos en un placard en el sótano de una casa en el medio de la Patagonia y con la luz apagada. Todos ellos.

Volviendo a Milei, deberían saber que culpar de sus desgracias a los medios y atacarlos, no solo nunca sirvió para nada, sino que siempre terminó jugando en contra. Ya lo explicó el General Perón pero, como dijimos mil veces, es evidente que nuestros presidentes se rateaban en la clase de historia.

Recordemos el 14 de junio de 1974, cuando el General Perón organizó un debate que se transmitió por cadena nacional. ¿De qué se trató? Veamos.

En ese momento los canales 9, 11 y 13 eran privados y sus licencias se estaban venciendo. Una parte del peronismo quería que pasaran a manos del Estado. Los canales se defendían diciendo que, cuando les otorgaron las licencias, no había televisión en la Argentina. Por lo tanto, tuvieron que construir los edificios, los estudios, traer las cámaras, las luces, los equipos, entrenar gente, etc. Entre pitos y flautas tardaron más de 3 años en salir al aire. Con bastante lógica, los dueños de los canales pedían que el período de explotación de las licencias se computara desde ese momento.

El debate se hizo en una larga mesa con Perón en la cabecera transmitido en vivo para todo el país. De un lado, el sindicalismo y el lopezreguismo que reclamaban la estatización con los colmillos y la baba que les chorreaba. Del otro, los canales con los ojos llorosos.

Cuando todos terminaron de exponer, tomó la palabra el General y dijo que los medios debían estar en manos de los que saben de medios. Vivísimo el General porque, en esa mesa, de los dos lados había gente que sabía de medios.

Luego acuñó su famosa frase: “Con todos los medios en contra llegamos al poder y con todos los medios a favor nos rajaron a patadas”. Sabia lección que nadie aprendió.

Dos semanas más tarde, moría Perón y las huestes lopezreguistas tomaban los tres canales que quedaron en manos del Estado hasta que en 1990 Menem los privatizó.

El mensaje de Perón sigue sin ser entendido. Sin ir más lejos, Cristina en 2011, con casi todos los medios en contra, sacó el 54% de los votos. Eso la envalentonó a “ir por todo”, armar una red de medios propios (Cristóbal López, Szpolski, etc.) y amordazar al resto, menos los medios de Clarín que se la bancaron como Dios manda. También La Nación. ¿Resultado? Macri los corrió a votos en 2015.

Hoy Milei está obsesionado con el tema. Dice defenderse de los agravios de gente que nunca lo agravió. Desde Pagni o Morales Solá hasta todo Clarín. Y lo hace con la seguridad de quien cree saber de medios y comunicación.

Me hace acordar a los que dicen saber de arquitectura porque ya se mandaron a hacer 3 casas. O los que te psicoanalizan porque hacen terapia hace 10 años.

Estos muñecos de ahora creen que saben de tele porque fueron muchas veces de invitados a los programas.

En fin, siempre caemos en lo mismo: garren lolibro que no muerden.

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/odiamos-suficiente-periodistas_0_YcwXZ8BuLv.html


Sunday, April 12, 2026

Volvió el Javi de la gente,por Alejandro Borensztein

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Volvió el Javi de la gente

Los nuevos tuits de Milei, el reportaje que dio a la TV pública y frases como “el 95% de los periodistas son delincuentes” le han devuelto la alegría a la política.

 

 

Alejandro Borensztein

Antes que nada una reflexión sobre las explicaciones que dió el presidente cuando le preguntaron por los funcionarios del gobierno que recibieron créditos hipotecarios otorgados por el Banco Nación. Ese que iban a cerrar.

Según Milei, “nosotros hemos definido nuestros valores morales y estos (los créditos) no tienen nada de ilegal porque los funcionarios no mataron, no violaron la libertad de expresión y no afectaron el derecho a la propiedad”. Esto es posta, lo dijo en un reportaje exclusivo que le concedió a la TV Pública. Esa que iban a cerrar.

La frase es extraordinaria porque define la altura de la vara con la que se juzga a un funcionario público de alto rango. Es decir, no pueden matar, no pueden violar y, en lo posible, deben evitar chorear. Ahora, de “no desearás a la mujer de tu prójimo” para abajo está todo permitido.

Obviamente, nadie está acusando de criminales, violadores o chorros a estos altos funcionarios temporarios que recibieron créditos de un banco estatal por hasta 300.000 dólares. Se habla de otra cosa, pero no es este el lugar, ni mucho menos el momento, para discutirlo. Otro día. No va a faltar oportunidad.

Solo cabe agradecerles a Federico Furiase, secretario de finanzas, a Felipe Nuñez, director del BICE y asesor del ministro Caputo y a los demás beneficiados el hecho de que no hayan matado a nadie, que no hayan clausurado ningún diario ni detenido a ningún periodista y que no hayan organizado ninguna estafa piramidal ni desvalijado ningún departamento. Los demás cuestionamientos no tienen importancia. Es la envidia de quienes no pueden acceder a los créditos del Estado.

Por eso desde acá le decimos que disfruten de la guita que les dieron porque el poder dura poco y los cargos suelen terminar mucho antes de lo que los funcionarios creen. Felicidades.

Dicho esto, vayamos a lo realmente importante.

En principio, dos buenas noticias: la primera es que sigue Adorni. Gracias a Dios. Si no fuera por él, no sabríamos de qué hablar en los medios.

Cuando parecía que el tema se agotaba, el mago Adorni sacó de la galera a Adriana Nechevenko que no es una tenista rusa sino la escribana de todo el zafarrancho inmobiliario que hizo este muchacho.

En poco días, esta mujer se convirtió en una estrella. Ya se aseguró una invitación a la mesa de Mirtha y está a un minuto de que la convoquen para la tapa de los personajes del año de la revista GENTE.

La escribana es otra prueba contundente de que la política nacional es una inagotable cantera de talentos. Por suerte, a diferencia del fútbol, no los transfieren al exterior y podemos seguir disfrutándolos. Como el caso de Guillermo Moreno que pasan los años y sigue dando vueltas por los canales diciendo barbaridades. Después no lo vota nadie, pero hay que reconocer que el tipo te entretiene.

Nechevenko se suma al plantel de mujeres talentosas que ofrece LLA y ya se ganó un lugar en el equipo titular junto a Juliana Santillán, Lilia Lemoine, Marcela Pagano, las jubiladas de Adorni y otras ídolas populares.

Hay que reconocer que LLA será un partido de derecha y machista pero a esta altura ya tiene más minas divertidas que el kirchnerismo. Es verdad que allá en el kirchnerismo tienen una quilombera que vale por mil, pero como está presa le cuesta desplegar su talento.

La otra buena noticia es que volvió el Javo que nos gusta. El Javo de la gente. Ese que insulta como nadie. Después de Jorge Corona, no hay otro igual.

Paréntesis. En el medio de estas dos noticias hay algo importante para mirar: el viernes el Central compró 457 millones de dólares acumulando 5.427 millones comprados en el año. De este modo, las reservas brutas llegaron a 45.431 palitos verdes.

No está mal pero es guita que entra y al toque se va, razón por la cual las reservas netas siguen siendo más o menos las mismas. Si bien compramos 5.000, este año ya garpamos casi 4.000 palos verdes en concepto de intereses de deuda y algo de capital.

Todo esto significa que los casi 10.000 palos verdes en rojo de las reservas netas (no brutas) siguen siendo los mismos 10.000 palos de siempre. No nos vamos a meter en temas monetarios pero intuitivamente yo cuidaría cada verde que juntamos, incluidos los que les prestan a los funcionarios públicos que serán moneditas pero todo suma. O todo resta, para ser más precisos.

Como los dólares a precio oficial que repartía Massa entre sus amigos. ¿Cuántas reservas tendríamos hoy si no fuera por esa joda que inventaron durante el gobierno de Alberto y Cristina? Habría muchos más dólares y muchos menos aviones privados.

Volviendo a Javi, una alegría que haya vuelto a la trinchera del humor. Primero tuvo un fin de semana con cientos de tuits agrediendo gente. Una fiesta. Luego el reportaje en la TV pública con frases memorables como “el 95% de los periodistas son delincuentes”. Hermoso. Remató la faena semanal con un tuit donde explica que todo anda bien pero que la gente no se da cuenta porque ese 95% de mandriles tergiversan la realidad.

Esta página, que está dentro del 5% restante, solo trata de entretener pero cada tanto también busca esclarecer. Veamos.

El título del tuit presidencial es “Primero los datos”. Perfecto, vamos por ahí.

Milei dice que sacó de la pobreza a 12 o 13 o 14 millones de personas dependiendo de lo que cenó la noche anterior. Suele justificarlo diciendo que la pobreza bajó del 52,9% al 28,2% actual.

La realidad indica que el segundo semestre de 2023, o sea el último en el que gobernaron Alberto, Cristina y el gerente del curro de los dólares vendidos a precio oficial, arrojó que la pobreza en la Argentina era del 41,7% (no del 52,9%). Una barbaridad considerando que Macri había dejado 35,5% de pobres. O sea que Alberto, Cristina y el muchacho de los dólares aumentaron la pobreza en 6,1%. Unos genios.

La última medición oficial del INDEC (segundo semestre del 2025) muestra que estamos en el 28,2% de pobreza, o sea que el gobierno la bajó en 13,5 puntos (41,7% - 28,2%). Un montón. Sin embargo, el gobierno y el presidente siguen repitiendo que lograron el milagro de bajar la pobreza en casi 25 puntos.

El hecho de que el aumento de un semestre sea la consecuencia directa de lo que pasó el semestre anterior no habilita a cambiar los datos. Vamos a explicarlo más fácil.

Javi está ganando 2 a 0, pero habla como si estuviera 4 a 0. Si el kirchnerismo le hace un gol, o si el gobierno se hace un gol en contra (lo más posible), se pondrían 2 a 1.

Bilardo decía que el 2 a 0 era el peor resultado porque si el que va perdiendo mete un gol se envalentona viendo que está a tiro del empate y el que va ganando se pone nervioso porque un partido que estaba asegurado entra en zona de riesgo. Por ejemplo, Argentina-Alemania en el 86. Por suerte, sobre el final Diego le dió el pase a Burruchaga y todo terminó bien.

Cometen el peor de los errores: tergiversan las cifras y fanfarronean. Dijo Caputo esta semana: “Las elecciones de 2027 van a ser un paseo en el parque”. Un bocón. Pueden ganar, pero de ahí a un paseo sería otro milagro.

Por este camino el único milagro que van a lograr es hacer presidente a un burro como Kicillof.

La locura siempre termina mal.

 

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/volvio-javi-gente_0_U4gdlLWodN.html


¿A qué edad te diste cuenta?,por Graciela Guadalupe

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¿A qué edad te diste cuenta?

“Pregúntenle a él” (De la escribana de Adorni sobre el origen del dinero de las compras que hizo el funcionario)

12 de Abril de 2026

 

Graciela Guadalupe

La pregunta funciona como una invitación irresistible en redes sociales. No importa si la convocatoria nace de pseudocientíficos. Basta con que alguien aporree el teclado de la pc o apestille el celular preguntando “¿a qué edad te enteraste de que…?” para despertar la curiosidad –cuando no el asombro- hasta del erudito más pintado.

“A qué edad te diste cuenta de que haciendo deslizar el líquido por una cuchara no se derramará ni una gota fuera del vaso? Yo no sé usted, querido lector, pero a mí esa revelación me alisó el pelo de golpe cuando la humedad de la semana pasada le hacía rulos hasta a los japoneses.

Llámeme ignorante que no me ofendo. Otra que me dejó perpleja fue la que asegura que las tijeras se afilan con papel de aluminio. Con eso dudé un poco, más por torpeza y miedo a rebanarme un dedo que por otra cosa. Lo hice ¡y resultó!. Lo mismo me pasó al untar con aceite el borde de una cacerola. TikTok me juró y perjuró que de esa forma no se desbordaría el líquido de la cocción al hervir. Confieso que solo puse agua. Ninguna red social me convenció hasta hoy de dedicarme al arte culinario. La cocina para mí es solo el pasillo entre el living y el lavadero.

Por Instagram me enteré de que el agujero de los banquitos de plástico no era para que corra el agua de lluvia o para poner la sombrilla. O no solo para eso… Tiene una función ergonómica que permite hacerlos durables. Leí por ahí que el celular se carga más rápido si se pone en modo avión, cuestión que me confirmó una colega tan convencida de la sugerencia como Einstein en su teoría de la relatividad.

Debo decir que ya conocía muchas cosas que se dan por grandes descubrimientos de supuestas cuestiones inabordadas por nosotros los mortales. Por ejemplo, que la flechita junto al ícono del surtidor de nafta en el auto indica el lado donde se encuentra el tanque o que el bicarbonato de sodio sirve para un millón de cosas. Me lo enseñó mi padre hace muchísimos años cuando ese polvito mágico costaba chaucha y palitos, no como ahora que tiene precio de diamante engarzado en oro rosa.

Como no encontré respuesta en las redes mientras escribía en otras páginas sobre actualidad política y judicial, le pregunté al ChatGPT si a alguien se le había ocurrido ya alguna fórmula para terminar con la corrupción. Me respondió que “no existe un prototipo básico”, que se necesitan leyes estrictas contra el soborno, fraude y malversación; tribunales independientes; organismos de control autónomos; transparencia en la información de declaraciones de bienes de funcionarios; educación cívica en las escuelas y compromiso ciudadano. Todas cuestiones que creemos sabidas. ¿O hace falta un tutorial?

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/a-que-edad-te-diste-cuenta-nid12042026/


Sunday, March 29, 2026

Zafamos, por Alejandro Borensztein

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Zafamos

El affaire de YPF + Repsol + Kirchner + Eskenazi + Kicillof + Burford con final feliz (para nosotros)

Alejandro Borensztein

Antes que nada, dos reflexiones sobre este glorioso momento.

La primera es obvia: gran noticia para el país y para Manuel Adorni. Para el país porque nos ahorramos 18.000 palos verdes que, de todos modos, jamás íbamos a garpar porque no los tenemos. Y para Adorni porque la noticia lo sacó de la tapa de los diarios, al menos por un rato. Al ritmo que venía el despellejamiento público al que su impericia lo había expuesto, en cualquier momento este muchacho se nos moría en cámara.

La segunda, más que una reflexión, es un gesto de agradecimiento. A partir del lunes todas las cosas que se llaman “Néstor Kirchner” deberían pasar a llamarse Denny Chin o Sarah Merriam Robinson.

Para quienes no siguen el devenir político psiquiátrico de nuestro país, Chin y Robinson son los dos jueces de la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York que votaron a favor de la Argentina.

Hay un tercer juez que votó en contra. Se llama José Cabranes (suena a Café Cabrales) y es un portorriqueño de 85 años que alguna vez fue nominado para ser miembro de la Corte Suprema (la de allá). Ojo con este tipo que, si bien perdió la votación, es el que corta el bacalao en la Cámara.

Milei festejó el fallo declarando con su habitual estatura: “Tuvimos que venir a arreglar las cagadas del estúpido, imbécil e incompetente de Kicillof durante el segundo gobierno de la corrupta presidiaria Cristina Kirchner”. Lo de “incompetente” estuvo de más.

Esta frase del presidente va en línea con lo que ya había dicho alguna vez sobre el mismo tema. El 30 de junio de 2025 a las 3:56 PM tuiteó: “Yo avisé que el soviético era un pelotudo”. Visto en perspectiva, que estrella se perdió Gerardo Sofovich.

Más allá del griterío y la euforia que causó la noticia, cabe destacar un dato: es evidente que la relación de Milei con Donald Trump ayudó a que la Cámara de Apelaciones mire la causa con cariño hacia la Argentina y apure la salida del fallo.

Eso nos lleva a otra conclusión irrefutable: si en 2023 hubiesen ganado Massa, Cristina y Alberto, estableciendo el quinto gobierno kirchnerista asociado a Irán y Maduro, el fallo hubiera sido otro. Vengan de a uno.

Sabemos que a Massa y al resto del peronismo les molesta reconocer que la Jefa sigue siendo Cristina y que geopolíticamente siempre estuvieron del lado de Irán y Maduro, pero así son las cosas. En esta también vengan de a uno.

Por otro lado, cuando el gobierno se atribuye el mérito jurídico hace un poco de trampa. El estudio de abogados que nos defiende en EEUU siempre fue el mismo. Dicho sea de paso, entre lo que les garpó el gobierno de Cristina, el de Macri y el de Milei ya se llevaron más de 80 palos verdes. Esto lo dijo el procurador Amerio en el programa de Feinmann. Por ahora los abogados son los únicos que se hicieron ricos con Vaca Muerta.

Sin embargo, toda esta historia tiene su historia. Veamos.

No vamos a volver a contar que YPF era una empresa del Estado que fue privatizada por Menem con el apoyo público del entonces gobernador Kirchner. Está todo en Youtube. Buscar “Kirchner privatización YPF” y sale un recuerdo hermoso del aquel Néstor neoliberal y menemista.

Tampoco vamos a volver a mencionar que Parrilli fue el miembro informante del oficialismo en aquella privatización. Lo que no es cierto es que Menem haya dicho “manden al pelotudo ese a que explique el proyecto en la Cámara de Diputados”. Los apodos a Parrilli se los puso Cristina muchos años después. Además, Menem era más educado que la Señora 1111. Y mucho más inteligente: supo zafar de la tobillera.

Amigo lector, yo sé que hoy estamos un poco mal hablados. El manual de estilo de esta columna recomienda usar una sola mala palabra por nota. Hoy ya van cinco, pero todas citas de terceros.

Si alguien piensa que la privatización de YPF le generó algún cargo de conciencia a Néstor, Cristina, Parrilli o Alberto, se equivoca. Dos añitos antes estos cuatro jinetes del falso progresismo apoyaron los indultos a Videla y Massera. O sea que, para estos muchachos y esta muchacha, la privatización de YPF fue un detalle menor.

El lío grande empieza en 2007 cuando Néstor, como presidente, decide presionar a Repsol para que le venda el 25% del paquete accionario a alguna empresa argentina. Para asegurarse de que nadie le muerda el negocio, Kirchner eligió una empresa de confianza: el Grupo Petersen de su amigo Eskenazi. Ya los conocía desde 1998 cuando privatizó el Banco de Santa Cruz y se lo dió a ellos.

Sí, queridos amigos de La Cámpora: además de apoyar los indultos y la privatización de YPF, Néstor y Cristina también privatizaron el Banco Provincial de Santa Cruz. Tranquilo, ya pasó. No hace falta que se borren los tatuajes.

Dado que a los Eskenazi no les alcanzaba la guita, Kirchner le ordenó a Repsol vender las acciones y cobrarlas en cuotas pagaderas con los propios dividendos de la empresa. O sea, los Eskenazi compraron el 25% de YPF sin poner un mango. Eventualmente, por cuenta y orden.

Los de Repsol aceptaron felices porque, al obligarlos a repartir dividendos, ellos también podían llevarse su parte a España sin reinvertirla en YPF. Así fue como en poco tiempo nos quedamos sin gas y sin petróleo. Y ahí empezó la joda de la importación de gas

licuado y petróleo con el consiguiente beneficio de algunos que viven en las direcciones que aparecen en el Waze de Centeno.

Esta desinversión fue lo que motivó a Kicillof en 2012 a denunciar públicamente a Repsol. Se olvidó de mencionar que todo fue producto de lo que había organizado Néstor, el marido de Cristina, que por entonces era su Jefa. Ahora también lo sigue siendo, pero el tipo cree que no. Iluso.

Con la firmeza y el entusiasmo juvenil que da el hecho de no haber gestionado nunca nada, Kicillof decidió expropiar YPF.

O sea, primero nosotros privatizamos YPF, después nosotros armamos un sistema para quedarnos con una parte de la compañía, después la expropiamos por el vaciamiento que nosotros mismos provocamos y todo esto los hicimos tan mal que la justicia norteamericana casi manda al país a la quiebra.

Cuando decimos “nosotros” queremos decir “nosotros los peronistas” porque, como bien decía el General, peronistas somos todos. Algunos más que otros, obviamente.

El corolario fue que los errores de Kicillof derivaron en un juicio que la empresa de los Eskenazi, el Grupo Petersen, le inició a YPF. Luego estos se lo derivaron al Fondo Burford quienes llevaron adelante el litigio y lo terminaron perdiendo el viernes.

No sabemos si Cristina festejó públicamente para hacerse la patriota, para vengarse de la posible mejicaneada de los Eskenazi o para disimular la amargura que le dió enterarse de que al final no va a cobrar nada. Nunca lo sabremos. O sí.

Todo esto sirve para recordar que quien empezó el desastre no fue Kicillof sino que fueron Néstor y Eskenazi.

Considerando el fondo y el origen del problema, como primer acto simbólico y a modo de desagravio nacional, deberíamos rebautizar el “Gasoducto Néstor Kirchner” como “Gasoducto Querida Sarah Merriam Robinson”.

Y para ser justos, en el mismo evento deberíamos cambiarle el nombre al Grupo Petersen de los Eskenazi y ponerle Grupo Denny Chin.

Sería un acto de justicia divina.

El mundo siempre recuerda a quienes arreglan los quilombos, no a quienes los provocan.

 

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/zafamos_0_S3rcstOsjX.html


Tuesday, March 17, 2026

Ormuz, el estrecho que acelera la fragilidad del (des)orden internacional,por Martín Rafael López

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Ormuz, el estrecho que acelera la fragilidad del (des)orden internacional

Es una de las pocas zonas del planeta donde un espacio tan reducido puede influir de manera tan determinante sobre la economía global; ese pasillo angosto entre Irán y Omán, de apenas unas decenas de kilómetros de ancho, funciona como la arteria que mantiene en movimiento el sistema energético del mundo

·         17 de marzo de 2026

Por Martín Rafael López

 


 

En los últimos días quedó claro que el estrecho de Ormuz es una de las pocas zonas del planeta donde un espacio tan reducido puede influir de manera tan determinante sobre la economía global. Ese pasillo angosto entre Irán y Omán, de apenas unas decenas de kilómetros de ancho, funciona como la arteria que mantiene en movimiento el sistema energético del mundo. La combinación de su geografía vulnerable, tensiones militares persistentes y rivalidades regionales convierte a Ormuz en un termómetro político-estratégico del (des)orden internacional.

En las últimas crisis (ataques, amenazas cruzadas, ejercicios militares, sabotajes), los precios del petróleo reaccionaron con extrema rapidez. Subas repentinas del 6 o 7% en una sola jornada bastaron para demostrar que, aun sin un cierre total, la sola percepción de riesgo basta para sacudir los mercados. Esta sensibilidad tiene explicación directa: Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e incluso Irán dependen de ese corredor para exportar su petróleo.

La centralidad del corredor se vuelve aún más evidente al observar a los grandes consumidores asiáticos. China importó en 2025 un promedio récord de 11,6 millones de barriles diarios, gran parte de ellos provenientes del Golfo y transportados a través de Ormuz, según datos del Center on Global Energy Policy y la International Energy Agency. La India presenta una dependencia similar: alrededor del 50% de sus importaciones de crudo transitan por el estrecho, principalmente desde Irak, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, de acuerdo con datos de la consultora Kpler (enero‑febrero de 2026). Ambos casos ilustran hasta qué punto las principales economías asiáticas dependen de un corredor cuya estabilidad no controlan.

El panorama es incluso más complejo si se considera que, tras la guerra en Ucrania, los grandes consumidores, desde Europa hasta Asia oriental, reconfiguraron su geografía energética. La energía volvió a colocarse en el centro de la competencia entre grandes potencias, mientras que los Estados costeros del estrecho, tradicionalmente dependientes de alianzas externas, ganaron margen de maniobra y autonomía diplomática.

Ormuz pone en evidencia una verdad incómoda para el discurso globalista: la globalización no ha reemplazado a la geopolítica, sino que ha quedado subordinada a ella. Su funcionamiento depende de una serie limitada de espacios estratégicos cuya estabilidad no está garantizada. Cuando uno de esos puntos entra en crisis, el sistema global revela su fragilidad estructural. Un fenómeno presentado durante décadas como universal y autosostenido puede verse condicionado –e incluso temporalmente paralizado– por acontecimientos que tienen lugar en un corredor marítimo. La globalización, así entendida, no constituye un orden estable, sino una arquitectura profundamente vulnerable.

Zhang Yuan y Yu Binqiang, académicos del Instituto de Estudios de Medio Oriente de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái, describen esta dinámica con precisión: Ormuz condensa los elementos centrales del mundo en transición. Coexisten allí la pugna entre Estados Unidos y China por el modelo de gobernanza global, la competencia regional entre Arabia Saudita e Irán y, superpuesto a todo, un entramado de actores no estatales (como los hutíes en Yemen) capaces de atacar puertos, oleoductos y buques, alterando el flujo energético con un costo operativo mínimo. Según estos autores, el estrecho funciona como un “laboratorio” donde un shock externo –como una guerra o una pandemia– acelera o invierte lógicas de seguridad preexistentes.

En ese rompecabezas también pesan las percepciones. Aunque un cierre formal y sostenido del estrecho sigue siendo improbable (requeriría una capacidad militar sostenida que Irán no podría mantener), la amenaza funciona como un instrumento político.

Durante la llamada “guerra de los petroleros” en los años 80, cientos de buques fueron atacados, aunque el paso jamás se clausuró por completo. Hoy, los expertos recuerdan esa experiencia para subrayar que el daño no proviene tanto del bloqueo físico del corredor como de la manipulación de la incertidumbre: minas, drones, misiles o interdicciones puntuales provocan alzas en los seguros marítimos, fuerzan desvíos costosos y alimentan la preocupación y ansiedad de la opinión pública global.

Las tensiones en el estrecho no solo giran en torno a quién puede controlar su paso, sino a quién moldea la arquitectura de seguridad regional. Desde hace décadas, Estados Unidos impulsa coaliciones navales y vigilancia avanzada; Europa mantiene misiones de monitoreo; Rusia e Irán promueven arquitecturas alternativas, y China propone un “diálogo de seguridad del Golfo”. Todo ello ocurre en un sistema internacional donde las alianzas dejaron de ser rígidas: son flexibles y, a menudo, contradictorias.

También es evidente que los países del Golfo ya no aceptan ser meros escenarios de disputa: buscan convertirse en jugadores autónomos. Emiratos Árabes Unidos practica una “diplomacia de los estrechos”, alternando acuerdos con Occidente, acercamientos a Irán y negociaciones con Asia. Arabia Saudita explora nuevas combinaciones de alianzas sin renunciar a Washington. Omán, históricamente neutral, sigue intentando mediaciones discretas para evitar que el estrecho se convierta en escenario de una confrontación abierta.

Desde hace tiempo, la región enfrenta una paradoja cada vez más pronunciada: aunque los países del Golfo necesitan estabilidad para no comprometer sus exportaciones, la ausencia de un mecanismo regional de seguridad efectivo vuelve permanente el riesgo de escaladas repentinas. Las iniciativas planteadas en la última década, como el Hormuz Peace Endeavor (HOPE) iraní o la arquitectura de seguridad propuesta por Rusia, no lograron avanzar más allá de la teoría y hoy lucen todavía más inviables en un contexto de creciente confrontación. De hecho, la ofensiva militar reciente terminó de cerrar cualquier margen para la construcción de un marco común de seguridad.

En este contexto, hoy el riesgo dejó de ser una abstracción: tras los ataques estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní y la posterior respuesta de Teherán, el estrecho de Ormuz ingresó en una fase de disrupción sin precedentes desde la década de 1970. Ataques con drones y misiles contra buques comerciales, advertencias explícitas de la Guardia Revolucionaria y el retiro de cobertura por parte de aseguradoras marítimas derivaron en una caída abrupta del tránsito y en la suspensión de operaciones por parte de navieras globales como Maersk o MSC.

Más que un cierre formal, se consolidó un bloqueo de facto: el flujo energético global quedó condicionado no por la imposibilidad física de navegar, sino por la combinación de riesgo militar, costos prohibitivos y ausencia de garantías de seguridad. Ormuz dejó así de ser solo un termómetro del desorden internacional para convertirse en uno de sus aceleradores. La lección es clara: en un sistema internacional fragmentado, sin mecanismos regionales de seguridad efectivos y con potencias dispuestas a escalar, un estrecho de apenas unos kilómetros puede poner en jaque a la economía mundial.

El problema ya no es únicamente el estrecho, sino la velocidad con la que se desintegra el orden que lo contenía. Y es justamente esa velocidad –más que los misiles, los drones o el desarrollo de la IA– la que convierte a Ormuz en uno de los puntos más inquietos y críticos del mapa mundial.

Profesor de Relaciones Internacionales (Ucalp), especialista en Estudios Chinos (IRI-UNLP) y en Asuntos Transnacionales (FPHV)

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/ormuz-el-estrecho-que-acelera-la-fragilidad-del-desorden-internacional-nid17032026/


Editorial: La erosión de la confianza

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La erosión de la confianza

Hechos como los protagonizados por Adorni y la falta de respuesta adecuada ante otros escándalos ponen en riesgo la credibilidad del Gobierno

·         17 de marzo de 2026

 

Acorralado por los cuestionamientos de la sociedad, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, admitió finalmente que haber llevado a su esposa en el avión presidencial a Nueva York fue “un error” y “una pésima decisión”, al tiempo que pidió disculpas. Si de honrar la función pública se trata, correspondía que Adorni presentara su renuncia en forma indeclinable y que esta fuera inmediatamente aceptada por el presidente de la Nación, quien se ha desprendido de otros funcionarios por cuestiones mucho menos relevantes.

Desatado el escándalo por la inapropiada decisión de permitir que la esposa del jefe de Gabinete, que no ocupa cargo alguno en el Gobierno, subiera al Tango 01, se escucharon justificaciones inadmisibles desde el oficialismo. Una de ellas partió del propio presidente Javier Milei, quien señaló que la adición de una pasajera en una plaza del vuelo que de otro modo hubiese quedado vacía no generó un costo adicional al Estado. El primer mandatario intentó así fallidamente enmendar una grave falta ética con un razonamiento matemático.

Ningún funcionario puede ignorar las obligaciones que le impone la tantas veces olvidada ley de ética en el ejercicio de la función pública. Concretamente, el inciso g) de su artículo 2° dispone que entre los deberes y pautas de comportamiento ético se encuentra “abstenerse de usar las instalaciones y servicios del Estado para su beneficio particular o para el de sus familiares, allegados o personas ajenas a la función oficial, a fin de avalar o promover algún producto, servicio o empresa”. Según explicó el propio funcionario, su mujer, Bettina Angeletti, debía viajar a Nueva York por razones profesionales. El mismo artículo podría aplicarse a la sospechosa difusión que, más de un año atrás, le dio el primer mandatario a la criptomoneda que desató el escándalo $LIBRA, que hoy sigue golpeando al Presidente.

Del mismo modo, resulta equivocado sostener que situaciones como la de la esposa del jefe de Gabinete no le generan perjuicios económicos al Estado. Uno de los activos más importantes para la llegada de inversiones y el desarrollo económico de la Argentina es la confianza, y la acción de Adorni, sumada a las sospechas en torno de su viaje a Punta del Este en un costoso jet privado junto a su familia y un amigo contratado por la TV Pública, solo contribuyen a erosionarla.

Si bien es probable que lo sucedido pueda resultar menor frente a los millonarios escándalos de corrupción a los cuales nos tenía acostumbrados el kirchnerismo, no estamos ante una cuestión irrelevante, como pretenderían hacernos creer los escuderos de la gestión de Milei. Mientras el propio presidente de la Nación no se cansa de repetir que está dispuesto a terminar con los privilegios de la casta y proclama la moral como política de Estado, además de hacer un culto de la austeridad, un hecho como el comentado aquí termina socavando la credibilidad del Gobierno.

En agosto de 2024, durante una conferencia que brindó siendo vocero presidencial, Adorni había anunciado un decreto, actualmente vigente, que prohibía los viajes particulares en aeronaves públicas. Especificó, incluso, que de esa manera se terminaría el “privilegio” de llevar familiares en vuelos oficiales. Y, más recientemente, hacia fines de febrero último, el propio Adorni, ya como jefe de Gabinete, firmó una decisión administrativa que restringe las comitivas oficiales en viajes al exterior. La contradicción entre esas disposiciones y la posterior inclusión de la esposa del funcionario en el avión presidencial es flagrante. Más irritativa aún fue la explicación original sobre lo sucedido que dio Adorni: “Vine a deslomarme a Nueva York y quería que mi compañera de vida me acompañe”. Una fundamentación disparatada y una falta de respeto a todo argentino que vive de su trabajo sin los privilegios de los que gozan algunos funcionarios públicos.

La Argentina Week, realizada durante la semana última en Nueva York, estaba llamada a representar el retorno del país a la escena internacional, como un destino atractivo para los capitales extranjeros. Sin dudas, el interés que despertaron las exposiciones de los funcionarios argentinos y los anuncios de inversiones concretados constituyen un paso muy positivo.

Lamentablemente, estos importantes hechos fueron eclipsados por el affaire protagonizado por el jefe de Gabinete. También por la profundización del internismo en el seno de la fracción gobernante; en particular, por la lucha por espacios de poder entre la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial Santiago Caputo, que aún gravita fuertemente en la Secretaría de Inteligencia y en la ARCA. Del mismo modo, ha crecido la rivalidad entre la senadora Patricia Bullrich y el propio Adorni, en tanto ambos aparecen como potenciales contendientes por la jefatura del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Alentar el anticipo de la agenda electoral de 2027 podría ser un grave error del oficialismo, especialmente en un contexto en el que crece la sensibilidad social por las dificultades para derrotar a la inflación y sectores de la oposición buscan evitar las necesarias transformaciones económicas tendientes a poner fin a los desequilibrios fiscales. Frente a un escenario tan exigente, las autoridades nacionales no pueden darse el lujo de cometer desatinos que terminen demoliendo una de las piedras basales en las que se sostuvo el importante respaldo electoral a Milei: la lucha contra los privilegios de la casta política.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/ante-el-peligro-de-la-erosion-de-la-confianza-nid17032026/


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