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Raro: Carlotto con problemas de memoria
Carlos Pagni
10 DE DICIEMBRE DE 2016
Estela de Carlotto se indignó porque el Gobierno, con un criterio turístico, declarará al feriado del 24 de marzo, aniversario del último golpe militar, como un feriado móvil. Carlotto tiene razón: ese asueto debe servir a la reflexión, no ser un día de paseo.
La líder de las Abuelas de Plaza de Mayo cree que, con este cambio, Macri pretende desalentar las marchas contra la dictadura. Se equivoca. La que convirtió al 24 de marzo en un "día de paseo" fue su amiga, Cristina Kirchner. En 2010, emitió un DNU para impedir la aprobación de un proyecto de ley de la diputada Vilma Ibarra que prohibía que esa conmemoración fuera utilizada como feriado puente. En 2011, la legisladora insistió con otra iniciativa, pero el kirchnerismo no la acompañó. Los organismos de derechos humanos se molestaron, pero en silencio.
Es llamativo que Carlotto, que hace de la memoria una política, haya olvidado la defección de Cristina. Salvo que mida a Macri con un estándar distinto. Cuesta pensar que alguien consagrado a los derechos humanos ejercite esa doble moral.
Fuente: www.lanacion.com.ar
Saturday, December 10, 2016
POL/GralInt-Funcionarios, blanqueo y demanda de transparencia
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Funcionarios, blanqueo y demanda de transparencia
El decreto presidencial que modifica los alcances de la ley de sinceramiento fiscal ha provocado fundadas sospechas que deberán ser despejadas
10 DE DICIEMBRE DE 2016
El decreto de Mauricio Macri por el cual se permite ingresar en el blanqueo a familiares de vínculo directo con funcionarios representa una lamentable marcha atrás en un proceso de discusión que había sido coronado mediante una ley del Congreso. Y es, además, un retroceso sumamente preocupante en un escenario en el que diariamente nos enteramos de nuevas y graves denuncias de corrupción, cuyos protagonistas han estado o están vinculados con la función pública.
Al momento de debatirse la ley, una de las críticas más furibundas que recibió en el Congreso fue, precisamente, que el proyecto oficial previera la posibilidad del blanqueo a funcionarios y a sus parientes. Además de representantes de la oposición parlamentaria, varios socios de la alianza Cambiemos hicieron oír sus críticas. Entre muchos otros, se encontraban el titular de la UCR, José Corral; el jefe del interbloque oficialista en Diputados, Mario Negri, y la legisladora Elisa Carrió. En opinión de todos ellos, la inclusión de los funcionarios y de sus familiares en la posibilidlad de sinceramiento fiscal era un error que había que subsanar sin mayores demoras.
Ese debate se dio para la misma época en que el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López, intentaba esconder bolsos con millones de dólares, revoleándolos al interior de un convento. No hubo mucho margen para que los que dentro del oficialismo como de la oposición defendían el blanqueo para funcionarios no tomaran nota de lo que estaba ocurriendo con López y de los alcances que tendría una ley sobre la cuestión.
Quitar aquella cláusula impulsada por el Gobierno fue, además, una de las llaves que permitió que se sancionara la ley de sinceramiento fiscal. Sin esa concesión del oficialismo la norma no hubiera visto la luz.
Lamentablemente, hace pocos días, un decreto presidencial dispuso que los familiares de los funcionarios pudiesen ingresar en el blanqueo de los bienes que se encontraban incorporados en su patrimonio con anterioridad a la fecha de la asunción de sus parientes en un cargo público.
No era eso lo que decía la ley. Y no corresponde que a una ley se la modifique por decreto. La forma elegida ha sido la incorrecta por donde se la mire. Si Macri no estaba de acuerdo con la sanción del Congreso, tuvo la oportunidad de ejercer el derecho de veto, total o parcial. Estaba dentro de sus atribuciones. También, pudo haber enviado otro proyecto distinto al Parlamento. Pero ninguna de esas opciones fue tomada en cuenta por el jefe del Estado.
Eso, desde el punto de vista legal, desde la óptica parlamentaria y formal. Pero no hay que descartar, bajo ningún concepto, la importancia de otros aspectos: el ético y el moral. No es éste un momento para dejar abierta a la sospecha ninguna puerta. Que buena parte de la oposición haya salido a batallar con que esta excepción introducida por el decreto presidencial apunta directamente a beneficiar al padre del Presidente, es una interpretación oportunista, pero también el resultado de haber ofrecido el Gobierno un flanco sumamente débil, difícil de rebatir con palabras. Hay que decir, además, que muchos dirigentes de la oposición que ahora se escandalizan con esta situación son los mismos que dieron vuelta la cara para no ver el profundo saqueo que provocaron al Estado los miembros de sus propios espacios una vez en el poder.
La Argentina se encuentra en un permanente y profundo estado de sospecha tanto antes ojos internos como del exterior. No alcanza, como muchas veces se ha dicho, con ser honestos. Hay que ratificar con cada hecho y a cada paso esa condición.
No podemos menos que coincidir con la frase expresada por la presidenta del Bloque Libres del Sur en Diputados, Victoria Donda, quien dijo que "es inconcebible que el Poder Ejecutivo haya redactado un decreto que modifica el decreto que reglamenta la ley que se aprobó en el Congreso, cuando ésta plantea claramente que los familiares de funcionarios públicos no pueden participar de la operación [de blanqueo]".
La lucha contra la corrupción ha sido una de las banderas principales del actual Gobierno durante la campaña electoral. También, la del respeto por las instituciones y la de la seguridad jurídica. Debería preguntarse la actual administración por las implicancias del decreto que comentamos. Hasta qué punto no se da de narices con esos principios.
Es probable, como sostienen algunos funcionarios y varios reconocidos especialistas en materia tributaria que ya comenzaron a alertar sobre la posible inconstitucionalidad del artículo que deja afuera del blanqueo a los funcionarios y a sus parientes, que la norma contenga defectos que sea necesario corregir. Quizá no esté mal que también los funcionarios pudieran regular sus situaciones impositivas, pues de eso se trata el blanqueo. Dejarlos fuera podría ser interpretado como discriminatorio por algún juez. Esa exclusión podría ser considerada como un atentado a la libertad de los funcionarios, cuyos derechos ante la ley son ciertamente iguales a los de las otras personas. Sin embargo, lo que cuestionamos desde estas líneas no es el fondo de la cuestión, sino la forma.
El Presidente no debió emplear un decreto para volver atrás con una idea que ya había sido descartada por ley. Tampoco debió poner en duda la transparencia de los actos que reclama la ciudadanía. Su decreto ha sido innecesario, inoportuno e incongruente con su propia prédica.
Fuente:www.lanacion.com.ar
Funcionarios, blanqueo y demanda de transparencia
El decreto presidencial que modifica los alcances de la ley de sinceramiento fiscal ha provocado fundadas sospechas que deberán ser despejadas
10 DE DICIEMBRE DE 2016
El decreto de Mauricio Macri por el cual se permite ingresar en el blanqueo a familiares de vínculo directo con funcionarios representa una lamentable marcha atrás en un proceso de discusión que había sido coronado mediante una ley del Congreso. Y es, además, un retroceso sumamente preocupante en un escenario en el que diariamente nos enteramos de nuevas y graves denuncias de corrupción, cuyos protagonistas han estado o están vinculados con la función pública.
Al momento de debatirse la ley, una de las críticas más furibundas que recibió en el Congreso fue, precisamente, que el proyecto oficial previera la posibilidad del blanqueo a funcionarios y a sus parientes. Además de representantes de la oposición parlamentaria, varios socios de la alianza Cambiemos hicieron oír sus críticas. Entre muchos otros, se encontraban el titular de la UCR, José Corral; el jefe del interbloque oficialista en Diputados, Mario Negri, y la legisladora Elisa Carrió. En opinión de todos ellos, la inclusión de los funcionarios y de sus familiares en la posibilidlad de sinceramiento fiscal era un error que había que subsanar sin mayores demoras.
Ese debate se dio para la misma época en que el ex secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, José López, intentaba esconder bolsos con millones de dólares, revoleándolos al interior de un convento. No hubo mucho margen para que los que dentro del oficialismo como de la oposición defendían el blanqueo para funcionarios no tomaran nota de lo que estaba ocurriendo con López y de los alcances que tendría una ley sobre la cuestión.
Quitar aquella cláusula impulsada por el Gobierno fue, además, una de las llaves que permitió que se sancionara la ley de sinceramiento fiscal. Sin esa concesión del oficialismo la norma no hubiera visto la luz.
Lamentablemente, hace pocos días, un decreto presidencial dispuso que los familiares de los funcionarios pudiesen ingresar en el blanqueo de los bienes que se encontraban incorporados en su patrimonio con anterioridad a la fecha de la asunción de sus parientes en un cargo público.
No era eso lo que decía la ley. Y no corresponde que a una ley se la modifique por decreto. La forma elegida ha sido la incorrecta por donde se la mire. Si Macri no estaba de acuerdo con la sanción del Congreso, tuvo la oportunidad de ejercer el derecho de veto, total o parcial. Estaba dentro de sus atribuciones. También, pudo haber enviado otro proyecto distinto al Parlamento. Pero ninguna de esas opciones fue tomada en cuenta por el jefe del Estado.
Eso, desde el punto de vista legal, desde la óptica parlamentaria y formal. Pero no hay que descartar, bajo ningún concepto, la importancia de otros aspectos: el ético y el moral. No es éste un momento para dejar abierta a la sospecha ninguna puerta. Que buena parte de la oposición haya salido a batallar con que esta excepción introducida por el decreto presidencial apunta directamente a beneficiar al padre del Presidente, es una interpretación oportunista, pero también el resultado de haber ofrecido el Gobierno un flanco sumamente débil, difícil de rebatir con palabras. Hay que decir, además, que muchos dirigentes de la oposición que ahora se escandalizan con esta situación son los mismos que dieron vuelta la cara para no ver el profundo saqueo que provocaron al Estado los miembros de sus propios espacios una vez en el poder.
La Argentina se encuentra en un permanente y profundo estado de sospecha tanto antes ojos internos como del exterior. No alcanza, como muchas veces se ha dicho, con ser honestos. Hay que ratificar con cada hecho y a cada paso esa condición.
No podemos menos que coincidir con la frase expresada por la presidenta del Bloque Libres del Sur en Diputados, Victoria Donda, quien dijo que "es inconcebible que el Poder Ejecutivo haya redactado un decreto que modifica el decreto que reglamenta la ley que se aprobó en el Congreso, cuando ésta plantea claramente que los familiares de funcionarios públicos no pueden participar de la operación [de blanqueo]".
La lucha contra la corrupción ha sido una de las banderas principales del actual Gobierno durante la campaña electoral. También, la del respeto por las instituciones y la de la seguridad jurídica. Debería preguntarse la actual administración por las implicancias del decreto que comentamos. Hasta qué punto no se da de narices con esos principios.
Es probable, como sostienen algunos funcionarios y varios reconocidos especialistas en materia tributaria que ya comenzaron a alertar sobre la posible inconstitucionalidad del artículo que deja afuera del blanqueo a los funcionarios y a sus parientes, que la norma contenga defectos que sea necesario corregir. Quizá no esté mal que también los funcionarios pudieran regular sus situaciones impositivas, pues de eso se trata el blanqueo. Dejarlos fuera podría ser interpretado como discriminatorio por algún juez. Esa exclusión podría ser considerada como un atentado a la libertad de los funcionarios, cuyos derechos ante la ley son ciertamente iguales a los de las otras personas. Sin embargo, lo que cuestionamos desde estas líneas no es el fondo de la cuestión, sino la forma.
El Presidente no debió emplear un decreto para volver atrás con una idea que ya había sido descartada por ley. Tampoco debió poner en duda la transparencia de los actos que reclama la ciudadanía. Su decreto ha sido innecesario, inoportuno e incongruente con su propia prédica.
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Tuesday, December 6, 2016
POL/GralInt-El 8 de Macri, ¿una nota escolar, académica o como las que se ponen en Bailando por un sueño?
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El 8 de Macri, ¿una nota escolar, académica o como las que se ponen en Bailando por un sueño?
Pablo Mendelevich
06 DE DICIEMBRE DE 2016
Desde que la semana pasada Macri se puso a sí mismo (o a su gobierno) un ocho, muchos cayeron en la tentación de determinar si esta calificación había sido un derroche de generosidad, un acto de justicia o un gesto de modestia, aunque de este tercer grupo, a decir verdad, no se reportaron demasiados casos. Como era de esperarse, los simpatizantes en general aplaudieron la nota que el Presidente cree que el Gobierno se merece, mientras los opositores se dividieron en cuatro, según optaran por la indignación, la crítica, la burla o la ironía. A la ironía, por ejemplo, echó mano Sergio Massa, al opinar que el ocho estaba bien, sólo que no era sobre diez sino sobre cien. Otras voces se tomaron el asunto en serio y le discutieron la nota al evaluador evaluado. Como Juan Manuel Abal Medina, quien revoleó el boletín imaginario de Macri y donde decía ocho borroneó y puso un tres.
Para desacreditar la benignidad, varios políticos cayeron en el lugar común de repetir que la única evaluación que importaba, a la postre, era la del sufragio popular. Terminaron de impartir este magisterio republicano y se fueron, como cada día, a leer las últimas encuestas de imagen referidas a ellos mismos y a los gobernantes para preparar su siguiente aparición pública, además de sopesar el clima de la calle para impulsar o no algún proyecto de ley.
La realidad es que tanto se trate de un buen gobierno o de uno malo, el juicio que se haga -mucho menos si lo que se juzga es si el primer año del Gobierno fue positivo- no necesariamente equivale a una cotización en votos. Salvo que uno crea a pies juntillas la frase setentista que dice que el pueblo nunca se equivoca, idea sacralizada en los tiempos del voto peronista aluvional y suspendida en noviembre de 2015 hasta que pueda ser repuesta junto con el retorno de sus promotores al poder. Una cosa es entender que el sufragio popular es la máxima expresión de la voluntad soberana y por eso debe ser respetado y otra es atribuirle sabiduría celestial. Si las mayorías fueran sabias per se no sólo habría que concluir que las minorías son ignorantes, concepto que por algo está en la base de los totalitarismos. Los kirchneristas tendrían que resignarse, también, a empardar la sacralidad de sus verdades con las de Menem, el ganador casi invicto de elecciones de la década anterior.
"¿Qué hizo Macri en definitiva? Se puso una nota alta y salteó los sinsabores económicos"
¿Qué es un buen gobierno? ¿Con qué parámetros se lo evalúa? ¿Cuál es la serie que se utiliza para hacer comparaciones? ¿Quién las homologa? He aquí un asunto difícil, especialmente si se pretende la precisión idealizada de una evaluación escolar, acaso del secundario o de la libreta universitaria, rigor extraño en un país que se esfuerza por reconstruir los números de sus estadísticas recientemente vejadas con propósitos ornamentales. Poner una nota fuera de las aulas, hasta en el sexo, se ha vuelto un reduccionismo tan corriente y frívolo como encantador. Lo prueba el jurado de Bailando por un sueño casi todas las noches. En la televisión, con todo, la subjetividad explícita nunca es plena. Los jurados encuentran un límite en la fundamentación de las calificaciones que distribuyen.
Como el Presidente aceptaba autoevaluarse de cero a diez, ejercicio inusual en el cargo que ejerce, cabía esperar que se subiera la nota y al mismo tiempo que se la bajara para ser consecuente con su prédica de ir con la verdad, visto el reconocimiento oficial, por lo menos en los últimos días, de que la economía no termina de arrancar. ¿Qué hizo en definitiva? Se puso una nota alta y salteó los sinsabores económicos, para lo cual se enfocó en una de las pocas cosas que están por encima de la inflación, de la carestía de la vida, de los despidos: la paz social. No respondió con lo que sucedió en 2016 sino con lo que no sucedió. Dijo que había evitado la quinta crisis terminal de los últimos cincuenta años.
Se podría celebrar, al menos, que la Argentina habituada a los desmadres cíclicos sea tan gatuna: la palabra terminal, en vez de remitir al fin, devino en secuencia. Pero al margen de esa curiosidad hay que reconocer que el argumento presidencial es atendible. Quizás Macri no lo puede probar. Él sugiere que el gran mérito de su gobierno en el primer año fue evitar un zafarrancho mayúsculo, no digamos versión 2001, la cumbre del género, sino un descontrol viralizado de los que se sabe cómo empiezan pero no cómo terminan. "¿Cuánto califica haber bajado las tensiones?", preguntó en forma retórica a quien le había pedido que se pusiera una nota.
"Ningún presidente no peronista pasó un primer año tan calmo, por ejemplo sin un paro general"
A la luz de la historia Macri tiene razón. Las tensiones de todo tipo, simbolizadas en el desplante sin precedentes de la transferencia del mando de hace un año, había que remarlas. Ningún presidente no peronista pasó un primer año tan calmo, por ejemplo sin un paro general. Con un tercio de la población bajo la línea de pobreza, con esa y otras tragedias barridas debajo de la alfombra, con la economía paralizada que dejó el populismo, militantes ("soldados") kirchneristas agazapados en innumerables reparticiones estatales y una buena cantidad de sindicalistas, intendentes, senadores y diputados alineados con la corriente política que juró "resistir" al enemigo; con la cultura política, en fin, de una sociedad partida en dos, la proeza del gobierno de Cambiemos fue desactivar la bomba de tiempo y descartar la clásica vía revanchista. Evitar el espejo.
Sin embargo, la historia contrafáctica paga mal. Lo que no pasó carece de sex appeal, a menudo tiende a ser arrollado en la valoración colectiva por lo que sí pasó. Aceptado el juego siempre riesgoso de ponerse una nota, tal vez Macri debió tomar el boletín entero y no la materia en la que mejor le fue, aunque a todas luces se trate de la principal. También sacó una nota alta, qué duda cabe, en la materia Congreso, incluida la reposición del diálogo como base de la política, y una nota relativamente aceptable en contención social. Pero en inflación, déficit fiscal, reactivación de la economía y tarifas públicas, por sólo citar algunas, estuvo bastante lejos del ocho meneado.
Hubo exégetas del Gobierno que reinterpretaron aquella nota como si hubiera sido un promedio de todo. Hasta trataron de asociar el retiro de Chapadmalal con la búsqueda de "lo que falta" para sacarse diez. Semejante equívoco, no se sabe si accidental o producto de una estrategia comunicacional, tranquilizó a los opositores que, brocha gorda en mano, fustigaron a Macri por ponerse un ocho en plena recesión.
Fuente: www.lanacion.com.ar
El 8 de Macri, ¿una nota escolar, académica o como las que se ponen en Bailando por un sueño?
Pablo Mendelevich
06 DE DICIEMBRE DE 2016
Desde que la semana pasada Macri se puso a sí mismo (o a su gobierno) un ocho, muchos cayeron en la tentación de determinar si esta calificación había sido un derroche de generosidad, un acto de justicia o un gesto de modestia, aunque de este tercer grupo, a decir verdad, no se reportaron demasiados casos. Como era de esperarse, los simpatizantes en general aplaudieron la nota que el Presidente cree que el Gobierno se merece, mientras los opositores se dividieron en cuatro, según optaran por la indignación, la crítica, la burla o la ironía. A la ironía, por ejemplo, echó mano Sergio Massa, al opinar que el ocho estaba bien, sólo que no era sobre diez sino sobre cien. Otras voces se tomaron el asunto en serio y le discutieron la nota al evaluador evaluado. Como Juan Manuel Abal Medina, quien revoleó el boletín imaginario de Macri y donde decía ocho borroneó y puso un tres.
Para desacreditar la benignidad, varios políticos cayeron en el lugar común de repetir que la única evaluación que importaba, a la postre, era la del sufragio popular. Terminaron de impartir este magisterio republicano y se fueron, como cada día, a leer las últimas encuestas de imagen referidas a ellos mismos y a los gobernantes para preparar su siguiente aparición pública, además de sopesar el clima de la calle para impulsar o no algún proyecto de ley.
La realidad es que tanto se trate de un buen gobierno o de uno malo, el juicio que se haga -mucho menos si lo que se juzga es si el primer año del Gobierno fue positivo- no necesariamente equivale a una cotización en votos. Salvo que uno crea a pies juntillas la frase setentista que dice que el pueblo nunca se equivoca, idea sacralizada en los tiempos del voto peronista aluvional y suspendida en noviembre de 2015 hasta que pueda ser repuesta junto con el retorno de sus promotores al poder. Una cosa es entender que el sufragio popular es la máxima expresión de la voluntad soberana y por eso debe ser respetado y otra es atribuirle sabiduría celestial. Si las mayorías fueran sabias per se no sólo habría que concluir que las minorías son ignorantes, concepto que por algo está en la base de los totalitarismos. Los kirchneristas tendrían que resignarse, también, a empardar la sacralidad de sus verdades con las de Menem, el ganador casi invicto de elecciones de la década anterior.
"¿Qué hizo Macri en definitiva? Se puso una nota alta y salteó los sinsabores económicos"
¿Qué es un buen gobierno? ¿Con qué parámetros se lo evalúa? ¿Cuál es la serie que se utiliza para hacer comparaciones? ¿Quién las homologa? He aquí un asunto difícil, especialmente si se pretende la precisión idealizada de una evaluación escolar, acaso del secundario o de la libreta universitaria, rigor extraño en un país que se esfuerza por reconstruir los números de sus estadísticas recientemente vejadas con propósitos ornamentales. Poner una nota fuera de las aulas, hasta en el sexo, se ha vuelto un reduccionismo tan corriente y frívolo como encantador. Lo prueba el jurado de Bailando por un sueño casi todas las noches. En la televisión, con todo, la subjetividad explícita nunca es plena. Los jurados encuentran un límite en la fundamentación de las calificaciones que distribuyen.
Como el Presidente aceptaba autoevaluarse de cero a diez, ejercicio inusual en el cargo que ejerce, cabía esperar que se subiera la nota y al mismo tiempo que se la bajara para ser consecuente con su prédica de ir con la verdad, visto el reconocimiento oficial, por lo menos en los últimos días, de que la economía no termina de arrancar. ¿Qué hizo en definitiva? Se puso una nota alta y salteó los sinsabores económicos, para lo cual se enfocó en una de las pocas cosas que están por encima de la inflación, de la carestía de la vida, de los despidos: la paz social. No respondió con lo que sucedió en 2016 sino con lo que no sucedió. Dijo que había evitado la quinta crisis terminal de los últimos cincuenta años.
Se podría celebrar, al menos, que la Argentina habituada a los desmadres cíclicos sea tan gatuna: la palabra terminal, en vez de remitir al fin, devino en secuencia. Pero al margen de esa curiosidad hay que reconocer que el argumento presidencial es atendible. Quizás Macri no lo puede probar. Él sugiere que el gran mérito de su gobierno en el primer año fue evitar un zafarrancho mayúsculo, no digamos versión 2001, la cumbre del género, sino un descontrol viralizado de los que se sabe cómo empiezan pero no cómo terminan. "¿Cuánto califica haber bajado las tensiones?", preguntó en forma retórica a quien le había pedido que se pusiera una nota.
"Ningún presidente no peronista pasó un primer año tan calmo, por ejemplo sin un paro general"
A la luz de la historia Macri tiene razón. Las tensiones de todo tipo, simbolizadas en el desplante sin precedentes de la transferencia del mando de hace un año, había que remarlas. Ningún presidente no peronista pasó un primer año tan calmo, por ejemplo sin un paro general. Con un tercio de la población bajo la línea de pobreza, con esa y otras tragedias barridas debajo de la alfombra, con la economía paralizada que dejó el populismo, militantes ("soldados") kirchneristas agazapados en innumerables reparticiones estatales y una buena cantidad de sindicalistas, intendentes, senadores y diputados alineados con la corriente política que juró "resistir" al enemigo; con la cultura política, en fin, de una sociedad partida en dos, la proeza del gobierno de Cambiemos fue desactivar la bomba de tiempo y descartar la clásica vía revanchista. Evitar el espejo.
Sin embargo, la historia contrafáctica paga mal. Lo que no pasó carece de sex appeal, a menudo tiende a ser arrollado en la valoración colectiva por lo que sí pasó. Aceptado el juego siempre riesgoso de ponerse una nota, tal vez Macri debió tomar el boletín entero y no la materia en la que mejor le fue, aunque a todas luces se trate de la principal. También sacó una nota alta, qué duda cabe, en la materia Congreso, incluida la reposición del diálogo como base de la política, y una nota relativamente aceptable en contención social. Pero en inflación, déficit fiscal, reactivación de la economía y tarifas públicas, por sólo citar algunas, estuvo bastante lejos del ocho meneado.
Hubo exégetas del Gobierno que reinterpretaron aquella nota como si hubiera sido un promedio de todo. Hasta trataron de asociar el retiro de Chapadmalal con la búsqueda de "lo que falta" para sacarse diez. Semejante equívoco, no se sabe si accidental o producto de una estrategia comunicacional, tranquilizó a los opositores que, brocha gorda en mano, fustigaron a Macri por ponerse un ocho en plena recesión.
Fuente: www.lanacion.com.ar
POL/GralInt-El impuesto sobre los salarios y la responsabilidad fiscal
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El impuesto sobre los salarios y la responsabilidad fiscal
El tributo a las ganancias se ha convertido en confiscatorio para un gran número de asalariados, por lo que debería ser progresivamente eliminado
06 DE DICIEMBRE DE 2016
El cumplimiento de la palabra y de los compromisos asumidos en una campaña electoral debería ser uno de los mayores capitales de un dirigente político que llega a los más elevados niveles de la función pública. Un mes antes de las elecciones presidenciales de 2015, Mauricio Macri expresó en un spot de Cambiemos que durante su gobierno los trabajadores no iban a pagar más el impuesto a las ganancias. En los últimos días, sin embargo, el Presidente minimizó la cuestión al sostener que ese tributo apenas alcanza a un 3% de la población, al tiempo que envió al Congreso un proyecto de ley que apenas sube en un 15% el monto mínimo del salario que será alcanzado por ese impuesto.
Distintos funcionarios del Gobierno, incluido el propio jefe del Estado, han justificado el incumplimiento de su promesa acerca de la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios de los trabajadores en función de una situación heredada de la administración kirchnerista mucho más grave que la imaginada, especialmente en materia de déficit fiscal. Nadie puede negar la importancia de la responsabilidad fiscal y tampoco puede obviarse que no se puede concretar una promesa de imposible cumplimiento. Cuesta creer, sin embargo, que Macri y sus principales asesores económicos desconocieran antes de asumir el poder la gravedad del desaguisado que les dejaba la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Y debe lamentarse, también, que no se haya hecho mucho más en este primer año de gestión para ajustar un nivel de gasto público absolutamente desproporcionado. En otras palabras, que el ajuste lo sigan haciendo asalariados que, en muchos casos, realizan esfuerzos ciclópeos para llegar a fin de mes, y no la política.
El impuesto a las ganancias deriva del impuesto a los réditos, creado en la década de 1930 como un recurso extraordinario y transitorio para superar una situación de estrechez presupuestaria. De esa presunta transitoriedad se pasó a la permanencia, al tiempo que la alícuota aplicada fue creciendo en forma consistente. Pese a que ese tributo no había sido pensado originalmente como un impuesto al salario, con el tiempo pasó a serlo, a partir de la creación de la llamada "cuarta categoría", en la que supuestamente debían encontrarse los asalariados con ingresos más elevados, generalmente correspondientes a altos puestos ejecutivos o gerenciales en el sector privado.
Pero lo cierto es que desde hace años, hasta trabajadores cuyos sueldos resultan apenas suficientes para darle una vida mínimamente decorosa a su familia tributan este impuesto, que sólo sirve para alimentar a un Estado cada vez más elefantiásico e ineficiente, que ni siquiera les brinda a esos asalariados niveles de seguridad, educación o salud como los que serían esperables.
El peso del impuesto a las ganancias -que, en rigor, es un impuesto a los salarios- ha crecido desmesuradamente en los últimos años en la Argentina en comparación con nuestra región y con el resto del mundo.
Actualmente, un trabajador soltero que posee un sueldo mensual superior a los 18.880 pesos y uno casado con dos hijos que percibe 21.940 pesos pagan el impuesto. Con la reforma que propicia el Poder Ejecutivo Nacional, el haber mínimo a partir del cual pagarán el tributo pasaría a 21.713 pesos para los solteros o para los jubilados y 25.231 pesos para los casados con dos hijos.
Se trata de montos ridículamente bajos si se consideran los valores de otros países de la región a partir de los cuales los trabajadores pagan un impuesto equivalente. De acuerdo con un trabajo difundido por el presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Humberto Bertazza, en Perú, un asalariado paga el tributo a partir de un sueldo superior a unos 6100 dólares; en Chile, desde los 11.500 dólares, y en Uruguay, desde los 14.000 dólares.
La tasa del impuesto a las ganancias es también elevadísima para las empresas argentinas, ya que, de acuerdo con datos de la consultora KPMG, es del 35%, cuando el promedio latinoamericano ronda el 27% y el promedio a nivel global, el 23,6%. Pero esa tasa resulta mucho mayor aún al no ajustarse el nivel de ganancias de las compañías en función de la inflación. Cabe preguntarse qué incentivo pueden tener las empresas para seguir invirtiendo en la Argentina cuando la presión impositiva se encuentra entre las más altas del mundo, cuando la legislación laboral no estimula la contratación de personal y los impuestos al trabajo se hallan también entre los más elevados del planeta, como lo ha reconocido días atrás el propio presidente Macri.
Asimismo, la presión tributaria en nuestro país se ha incrementado entre los años 2004 y 2015 desde el 24,3% hasta el 32,1% del PBI, aunque puede llegar al 34% si se incluyen las tasas municipales, mientras que el promedio de América latina pasó del 19,7% en 2004 al 24,4% en 2013. Lamentablemente, siguen prevaleciendo políticas populistas que, con sus altas tasas de impuestos para las corporaciones y los trabajadores, espantan las inversiones y alientan la informalidad laboral, que también es récord en la Argentina.
El impuesto a las ganancias se ha convertido en confiscatorio. Particularmente, en el caso de los asalariados alcanzados por él, por cuanto, como hemos señalado en otras ocasiones, el salario no puede ser considerado ganancia. Puede entenderse que este tributo no pueda ser borrado de un plumazo de la noche a la mañana, pero cabe insistir en que la propuesta oficial configura un retroceso, ya que el aumento del mínimo imponible en apenas un 15% haría que, tras las negociaciones paritarias y los aumentos salariales esperables para el año próximo, terminen incorporándose más personas a la masa de trabajadores castigados por este impuesto.
Como un paliativo positivo debe verse que la iniciativa oficial contemple la posibilidad de que los trabajadores puedan deducir del tributo, aunque parcialmente, las erogaciones derivadas del alquiler de una vivienda. Sin embargo, llama la atención que otras deducciones, como las referidas a seguros de vida, se encuentren desde los años 90 congeladas en valores ínfimos, y que tampoco sean actualizadas otras deducciones posibles, como los intereses de créditos hipotecarios. Ninguna iniciativa debería prescindir de una actualización automática de escalas y de deducciones en función de la inflación.
Al margen de la discusión en particular del proyecto oficial, que hoy se debatiría en el recinto de la Cámara de Diputados, junto con los dictámenes minoritarios presentados por distintos sectores de la oposición, es menester que las autoridades nacionales comprendan de una vez por todas que el mal llamado tributo a las ganancias sobre los salarios es un impuesto distorsivo y que su progresiva eliminación debe insertarse dentro de una reforma tributaria integral, que no podrá desprenderse de un mayor esfuerzo del Estado por dejar atrás las políticas inflacionarias, la voracidad impositiva y un gigantesco déficit fiscal. Algo que sólo podrá ser encarado a partir de un tenaz combate al gasto público improductivo y de la generación de un shock de confianza que estimule la inversión productiva y el empleo de calidad.
Fuente: www.lanacion.com.ar
El impuesto sobre los salarios y la responsabilidad fiscal
El tributo a las ganancias se ha convertido en confiscatorio para un gran número de asalariados, por lo que debería ser progresivamente eliminado
06 DE DICIEMBRE DE 2016
El cumplimiento de la palabra y de los compromisos asumidos en una campaña electoral debería ser uno de los mayores capitales de un dirigente político que llega a los más elevados niveles de la función pública. Un mes antes de las elecciones presidenciales de 2015, Mauricio Macri expresó en un spot de Cambiemos que durante su gobierno los trabajadores no iban a pagar más el impuesto a las ganancias. En los últimos días, sin embargo, el Presidente minimizó la cuestión al sostener que ese tributo apenas alcanza a un 3% de la población, al tiempo que envió al Congreso un proyecto de ley que apenas sube en un 15% el monto mínimo del salario que será alcanzado por ese impuesto.
Distintos funcionarios del Gobierno, incluido el propio jefe del Estado, han justificado el incumplimiento de su promesa acerca de la eliminación del impuesto a las ganancias sobre los salarios de los trabajadores en función de una situación heredada de la administración kirchnerista mucho más grave que la imaginada, especialmente en materia de déficit fiscal. Nadie puede negar la importancia de la responsabilidad fiscal y tampoco puede obviarse que no se puede concretar una promesa de imposible cumplimiento. Cuesta creer, sin embargo, que Macri y sus principales asesores económicos desconocieran antes de asumir el poder la gravedad del desaguisado que les dejaba la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Y debe lamentarse, también, que no se haya hecho mucho más en este primer año de gestión para ajustar un nivel de gasto público absolutamente desproporcionado. En otras palabras, que el ajuste lo sigan haciendo asalariados que, en muchos casos, realizan esfuerzos ciclópeos para llegar a fin de mes, y no la política.
El impuesto a las ganancias deriva del impuesto a los réditos, creado en la década de 1930 como un recurso extraordinario y transitorio para superar una situación de estrechez presupuestaria. De esa presunta transitoriedad se pasó a la permanencia, al tiempo que la alícuota aplicada fue creciendo en forma consistente. Pese a que ese tributo no había sido pensado originalmente como un impuesto al salario, con el tiempo pasó a serlo, a partir de la creación de la llamada "cuarta categoría", en la que supuestamente debían encontrarse los asalariados con ingresos más elevados, generalmente correspondientes a altos puestos ejecutivos o gerenciales en el sector privado.
Pero lo cierto es que desde hace años, hasta trabajadores cuyos sueldos resultan apenas suficientes para darle una vida mínimamente decorosa a su familia tributan este impuesto, que sólo sirve para alimentar a un Estado cada vez más elefantiásico e ineficiente, que ni siquiera les brinda a esos asalariados niveles de seguridad, educación o salud como los que serían esperables.
El peso del impuesto a las ganancias -que, en rigor, es un impuesto a los salarios- ha crecido desmesuradamente en los últimos años en la Argentina en comparación con nuestra región y con el resto del mundo.
Actualmente, un trabajador soltero que posee un sueldo mensual superior a los 18.880 pesos y uno casado con dos hijos que percibe 21.940 pesos pagan el impuesto. Con la reforma que propicia el Poder Ejecutivo Nacional, el haber mínimo a partir del cual pagarán el tributo pasaría a 21.713 pesos para los solteros o para los jubilados y 25.231 pesos para los casados con dos hijos.
Se trata de montos ridículamente bajos si se consideran los valores de otros países de la región a partir de los cuales los trabajadores pagan un impuesto equivalente. De acuerdo con un trabajo difundido por el presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, Humberto Bertazza, en Perú, un asalariado paga el tributo a partir de un sueldo superior a unos 6100 dólares; en Chile, desde los 11.500 dólares, y en Uruguay, desde los 14.000 dólares.
La tasa del impuesto a las ganancias es también elevadísima para las empresas argentinas, ya que, de acuerdo con datos de la consultora KPMG, es del 35%, cuando el promedio latinoamericano ronda el 27% y el promedio a nivel global, el 23,6%. Pero esa tasa resulta mucho mayor aún al no ajustarse el nivel de ganancias de las compañías en función de la inflación. Cabe preguntarse qué incentivo pueden tener las empresas para seguir invirtiendo en la Argentina cuando la presión impositiva se encuentra entre las más altas del mundo, cuando la legislación laboral no estimula la contratación de personal y los impuestos al trabajo se hallan también entre los más elevados del planeta, como lo ha reconocido días atrás el propio presidente Macri.
Asimismo, la presión tributaria en nuestro país se ha incrementado entre los años 2004 y 2015 desde el 24,3% hasta el 32,1% del PBI, aunque puede llegar al 34% si se incluyen las tasas municipales, mientras que el promedio de América latina pasó del 19,7% en 2004 al 24,4% en 2013. Lamentablemente, siguen prevaleciendo políticas populistas que, con sus altas tasas de impuestos para las corporaciones y los trabajadores, espantan las inversiones y alientan la informalidad laboral, que también es récord en la Argentina.
El impuesto a las ganancias se ha convertido en confiscatorio. Particularmente, en el caso de los asalariados alcanzados por él, por cuanto, como hemos señalado en otras ocasiones, el salario no puede ser considerado ganancia. Puede entenderse que este tributo no pueda ser borrado de un plumazo de la noche a la mañana, pero cabe insistir en que la propuesta oficial configura un retroceso, ya que el aumento del mínimo imponible en apenas un 15% haría que, tras las negociaciones paritarias y los aumentos salariales esperables para el año próximo, terminen incorporándose más personas a la masa de trabajadores castigados por este impuesto.
Como un paliativo positivo debe verse que la iniciativa oficial contemple la posibilidad de que los trabajadores puedan deducir del tributo, aunque parcialmente, las erogaciones derivadas del alquiler de una vivienda. Sin embargo, llama la atención que otras deducciones, como las referidas a seguros de vida, se encuentren desde los años 90 congeladas en valores ínfimos, y que tampoco sean actualizadas otras deducciones posibles, como los intereses de créditos hipotecarios. Ninguna iniciativa debería prescindir de una actualización automática de escalas y de deducciones en función de la inflación.
Al margen de la discusión en particular del proyecto oficial, que hoy se debatiría en el recinto de la Cámara de Diputados, junto con los dictámenes minoritarios presentados por distintos sectores de la oposición, es menester que las autoridades nacionales comprendan de una vez por todas que el mal llamado tributo a las ganancias sobre los salarios es un impuesto distorsivo y que su progresiva eliminación debe insertarse dentro de una reforma tributaria integral, que no podrá desprenderse de un mayor esfuerzo del Estado por dejar atrás las políticas inflacionarias, la voracidad impositiva y un gigantesco déficit fiscal. Algo que sólo podrá ser encarado a partir de un tenaz combate al gasto público improductivo y de la generación de un shock de confianza que estimule la inversión productiva y el empleo de calidad.
Fuente: www.lanacion.com.ar
GralInt-ORACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO: 06-12-16
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ORACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO: 06-12-16
Es cierto que dentro de nosotros mismos hay cosas oscuras,
viven rencores, tristezas, desilusiones, cansancios, egoísmos,
vanidades,inclinaciones negativas que quieren arrastrarnos.
Hay una atracción de la concupiscencia que nunca nos abandona
del todo en esta vida.
Sin embargo, esa no es la única verdad.Porque dentro de nosotros
también está el Espíritu Santo con sus impulsos, y él es más fuerte
que las demás inclinaciones inconscientes que nos atraen.
Si no fuera así, seríamos monstruos, sería imposible la vida en
sociedad, y la humanidad habría desaparecido hace mucho.
Por eso, si queremos ser agradecidos con el Espíritu Santo, tenemos
que detenernos a reconocer, valorar y agradecer las inclinaciones
buenas que llevamos dentro.
Así, será posible que le permitamos a esa parte buena que llevamos
dentro, que cure a la parte negativa.
Que esos brotes de alegría que tenemos en el corazón, se hagan fuertes,
y acaricien la tristeza que nos amenaza, y la debiliten, y la sanen.
Con el Espíritu Santo podemos lograr que esa parte enojada que exige Amor,
se deje amar por esa otra parte que dentro de nosotros es capaz de dar Amor.
Porque el Espíritu Santo también quiere amarnos y sanarnos a través
de nosotros mismos; es decir, a través de esas cosas buenas que él mismo suscita en
nuestra intimidad y que nosotros podemos aceptar y desarrollar.
Fuente: "Los Cinco Minutos del Espíritu Santo" por Víctor Manuel Fernández
ORACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO: 06-12-16
Es cierto que dentro de nosotros mismos hay cosas oscuras,
viven rencores, tristezas, desilusiones, cansancios, egoísmos,
vanidades,inclinaciones negativas que quieren arrastrarnos.
Hay una atracción de la concupiscencia que nunca nos abandona
del todo en esta vida.
Sin embargo, esa no es la única verdad.Porque dentro de nosotros
también está el Espíritu Santo con sus impulsos, y él es más fuerte
que las demás inclinaciones inconscientes que nos atraen.
Si no fuera así, seríamos monstruos, sería imposible la vida en
sociedad, y la humanidad habría desaparecido hace mucho.
Por eso, si queremos ser agradecidos con el Espíritu Santo, tenemos
que detenernos a reconocer, valorar y agradecer las inclinaciones
buenas que llevamos dentro.
Así, será posible que le permitamos a esa parte buena que llevamos
dentro, que cure a la parte negativa.
Que esos brotes de alegría que tenemos en el corazón, se hagan fuertes,
y acaricien la tristeza que nos amenaza, y la debiliten, y la sanen.
Con el Espíritu Santo podemos lograr que esa parte enojada que exige Amor,
se deje amar por esa otra parte que dentro de nosotros es capaz de dar Amor.
Porque el Espíritu Santo también quiere amarnos y sanarnos a través
de nosotros mismos; es decir, a través de esas cosas buenas que él mismo suscita en
nuestra intimidad y que nosotros podemos aceptar y desarrollar.
Fuente: "Los Cinco Minutos del Espíritu Santo" por Víctor Manuel Fernández
Saturday, December 3, 2016
EDUC/GralInt-Ranking educativo y caída de nuestra enseñanza
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Ranking educativo y caída de nuestra enseñanza
Urge elaborar una crítica seria desde donde planificar la recuperación del sistema educativo de nuestro país, que llegó a ser ejemplo a nivel mundial
03 DE DICIEMBRE DE 2016
La prueba conocida con las siglas PISA, concebida y administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se realiza cada trienio, entre estudiantes de 15 años. En su última experiencia abarcó un total de 75 países de distintos continentes. Siete naciones de América latina vienen participando de esa evaluación, cuyo propósito no es sólo establecer el nivel de los aprendizajes, sino contribuir al mejoramiento de la enseñanza.
La prueba PISA se concentra en tres áreas: matemática, lectura comprensiva y ciencias. Al construir la prueba no se consideraron los planes y programas de estudio de cada país. La solución de los distintos temas que se plantean depende, especialmente, de las capacidades desarrolladas por los alumnos para interpretar correctamente las cuestiones y saber darles respuesta. Esto tiene especial sentido con la necesidad de corregir las causas que han obrado para que un país como el nuestro haya descendido en sus rendimientos por debajo del término medio de los puestos a prueba.
Hace algún tiempo, una pregunta formulada por el Corriere della Sera con relación a la Argentina renovó el debate: "¿Qué fue del país que no sólo tenía los mejores índices educativos de América latina, sino de todo el mundo de habla hispana?"
Una información conocida el martes último sumó un nuevo dato a esa triste incógnita: la ciudad de Buenos Aires quedó en el puesto 46 entre 55 países, provincias y ciudades evaluados en 2015, en matemática, en cuarto grado, y en el lugar 39 de 46 participantes del primer año del secundario, en la misma materia. Ese ranking surge de un estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Desempeño Educativo (Timss, por sus siglas en inglés).
Es factible presentar una lista de probables causas de ese retroceso. Haciendo una estimación general de la situación de nuestra escolaridad se pueden citar estos datos ya considerados en 2012:
Existe un alto porcentaje de deserción en la escuela media, pese a la obligatoriedad establecida por ley.
Se registran bajas calificaciones en matemática en casi la mitad de los promedios en mediciones nacionales.
Y son también bajos los rendimientos, junto con un número sostenido de alumnos repetidores. Todos ellos constituyen signos del descenso de calidad que queda confirmado cada vez que se realiza una prueba.
En un artículo de Lina Zuluaga, publicado en la revista Semana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se formuló una crítica a las conclusiones obtenidas a partir de las pruebas PISA. Esa autora señaló que la calidad de los aprendizajes posee un contenido significativo mayor que la mera suma de los puntajes obtenidos. En opinión de Zuluaga, esa calidad se alcanza cuando los padres se responsabilizan de la educación de sus hijos y esa conducta también se observa en los entornos sociales en que crecen y estos últimos se educan. No es un dato despreciable el que acerca esa especialista.
Lo cierto es que más allá de la prueba PISA, queda claro en nuestro país que no ha sido una sino varias las evaluaciones donde ha quedado registrado el deterioro de nuestra educación.
En 2013, por caso, se llevó adelante el Operativo Nacional de Educación (ONE), ejecutado al fin de la escuela media. Como conclusiones figuran, entre otras, que el nivel de los aprendizajes demostrado por los alumnos está determinado por la situación económico-social de sus familias, y que la desigualdad de los resultados probaría que la escuela no puede influir de manera suficiente para reducir diferencias que estarían más allá de sus posibilidades. Escuela y familia, es evidente, no pueden transitar por caminos separados sin que ello afecte el desarrollo de los alumnos.
Lo que cabe esperar se expresa en la igualdad de oportunidades, concretada en un nivel semejante de calidad en los recursos humanos y materiales que se ofrecen a los escolares en los establecimientos educativos del país. Esta afirmación no supone negar la gravitación de los factores económico-sociales que influyen de modo directo o indirecto sobre los chicos, sino sostener que una base igualitaria de recursos en todas las escuelas beneficiaría la voluntad de superación de docentes y alumnos.
Como cierre de propuestas tendientes a mejorar las condiciones de nuestra educación, pueden destacarse las prioridades para acceder a la excelencia educativa enunciadas por el Foro de Convergencia Empresaria. En esa tarea han colaborado organismos empresarios, ONG, asociaciones profesionales e instituciones representativas de distintas religiones.
La primera de las prioridades que se propusieron es elaborar un "plan decenal consensuado de educación", con aspiración a un nivel de calidad y de contenidos adecuados a las demandas del tiempo actual, en cuanto a capacitar a los adolescentes para el trabajo, conocimiento y las habilidades para el uso de las tecnologías y los recursos de comunicación. La segunda prioridad es "crear y usar un sistema integral de información educativa" por escuela. La tercera, procurar que se asegure el asesoramiento y el apoyo a las escuelas más débiles en recursos, actividades y resultados a través de los medios y las experiencias de los establecimientos mejor dotados. La cuarta señala el objetivo de "fortalecer y hacer más atractiva la profesión del docente". La quinta apunta a "implementar políticas para cada nivel y modalidad educativa".
Así, por ejemplo, se propone atender a la niñez en el período de los 45 días a los 3 años. En el nivel primario se propone generalizar la jornada extendida y la escuela media, por su parte, debería responder a demandas todavía incumplidas con respecto a la ciudadanía, el trabajo o la continuación de estudios superiores.
Finalmente se plantean nuevas formas de designación de docentes, de rediseño curricular, de modificación del régimen académico, mejora de las competencias laborales y de formación de alumnos emprendedores.
En síntesis, los aportes reunidos son positivos. Lógicamente será necesaria una crítica y adecuación de las propuestas a las condiciones actuales del sistema educativo y a los requerimientos de una inserción gradual de las innovaciones en el tiempo, con el fin de consolidar el deseado avance de calidad de nuestra escuela.
Fuente: www.lanacion.com.ar
Ranking educativo y caída de nuestra enseñanza
Urge elaborar una crítica seria desde donde planificar la recuperación del sistema educativo de nuestro país, que llegó a ser ejemplo a nivel mundial
03 DE DICIEMBRE DE 2016
La prueba conocida con las siglas PISA, concebida y administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se realiza cada trienio, entre estudiantes de 15 años. En su última experiencia abarcó un total de 75 países de distintos continentes. Siete naciones de América latina vienen participando de esa evaluación, cuyo propósito no es sólo establecer el nivel de los aprendizajes, sino contribuir al mejoramiento de la enseñanza.
La prueba PISA se concentra en tres áreas: matemática, lectura comprensiva y ciencias. Al construir la prueba no se consideraron los planes y programas de estudio de cada país. La solución de los distintos temas que se plantean depende, especialmente, de las capacidades desarrolladas por los alumnos para interpretar correctamente las cuestiones y saber darles respuesta. Esto tiene especial sentido con la necesidad de corregir las causas que han obrado para que un país como el nuestro haya descendido en sus rendimientos por debajo del término medio de los puestos a prueba.
Hace algún tiempo, una pregunta formulada por el Corriere della Sera con relación a la Argentina renovó el debate: "¿Qué fue del país que no sólo tenía los mejores índices educativos de América latina, sino de todo el mundo de habla hispana?"
Una información conocida el martes último sumó un nuevo dato a esa triste incógnita: la ciudad de Buenos Aires quedó en el puesto 46 entre 55 países, provincias y ciudades evaluados en 2015, en matemática, en cuarto grado, y en el lugar 39 de 46 participantes del primer año del secundario, en la misma materia. Ese ranking surge de un estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Desempeño Educativo (Timss, por sus siglas en inglés).
Es factible presentar una lista de probables causas de ese retroceso. Haciendo una estimación general de la situación de nuestra escolaridad se pueden citar estos datos ya considerados en 2012:
Existe un alto porcentaje de deserción en la escuela media, pese a la obligatoriedad establecida por ley.
Se registran bajas calificaciones en matemática en casi la mitad de los promedios en mediciones nacionales.
Y son también bajos los rendimientos, junto con un número sostenido de alumnos repetidores. Todos ellos constituyen signos del descenso de calidad que queda confirmado cada vez que se realiza una prueba.
En un artículo de Lina Zuluaga, publicado en la revista Semana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se formuló una crítica a las conclusiones obtenidas a partir de las pruebas PISA. Esa autora señaló que la calidad de los aprendizajes posee un contenido significativo mayor que la mera suma de los puntajes obtenidos. En opinión de Zuluaga, esa calidad se alcanza cuando los padres se responsabilizan de la educación de sus hijos y esa conducta también se observa en los entornos sociales en que crecen y estos últimos se educan. No es un dato despreciable el que acerca esa especialista.
Lo cierto es que más allá de la prueba PISA, queda claro en nuestro país que no ha sido una sino varias las evaluaciones donde ha quedado registrado el deterioro de nuestra educación.
En 2013, por caso, se llevó adelante el Operativo Nacional de Educación (ONE), ejecutado al fin de la escuela media. Como conclusiones figuran, entre otras, que el nivel de los aprendizajes demostrado por los alumnos está determinado por la situación económico-social de sus familias, y que la desigualdad de los resultados probaría que la escuela no puede influir de manera suficiente para reducir diferencias que estarían más allá de sus posibilidades. Escuela y familia, es evidente, no pueden transitar por caminos separados sin que ello afecte el desarrollo de los alumnos.
Lo que cabe esperar se expresa en la igualdad de oportunidades, concretada en un nivel semejante de calidad en los recursos humanos y materiales que se ofrecen a los escolares en los establecimientos educativos del país. Esta afirmación no supone negar la gravitación de los factores económico-sociales que influyen de modo directo o indirecto sobre los chicos, sino sostener que una base igualitaria de recursos en todas las escuelas beneficiaría la voluntad de superación de docentes y alumnos.
Como cierre de propuestas tendientes a mejorar las condiciones de nuestra educación, pueden destacarse las prioridades para acceder a la excelencia educativa enunciadas por el Foro de Convergencia Empresaria. En esa tarea han colaborado organismos empresarios, ONG, asociaciones profesionales e instituciones representativas de distintas religiones.
La primera de las prioridades que se propusieron es elaborar un "plan decenal consensuado de educación", con aspiración a un nivel de calidad y de contenidos adecuados a las demandas del tiempo actual, en cuanto a capacitar a los adolescentes para el trabajo, conocimiento y las habilidades para el uso de las tecnologías y los recursos de comunicación. La segunda prioridad es "crear y usar un sistema integral de información educativa" por escuela. La tercera, procurar que se asegure el asesoramiento y el apoyo a las escuelas más débiles en recursos, actividades y resultados a través de los medios y las experiencias de los establecimientos mejor dotados. La cuarta señala el objetivo de "fortalecer y hacer más atractiva la profesión del docente". La quinta apunta a "implementar políticas para cada nivel y modalidad educativa".
Así, por ejemplo, se propone atender a la niñez en el período de los 45 días a los 3 años. En el nivel primario se propone generalizar la jornada extendida y la escuela media, por su parte, debería responder a demandas todavía incumplidas con respecto a la ciudadanía, el trabajo o la continuación de estudios superiores.
Finalmente se plantean nuevas formas de designación de docentes, de rediseño curricular, de modificación del régimen académico, mejora de las competencias laborales y de formación de alumnos emprendedores.
En síntesis, los aportes reunidos son positivos. Lógicamente será necesaria una crítica y adecuación de las propuestas a las condiciones actuales del sistema educativo y a los requerimientos de una inserción gradual de las innovaciones en el tiempo, con el fin de consolidar el deseado avance de calidad de nuestra escuela.
Fuente: www.lanacion.com.ar
GralInt-3 de Diciembre: DÍA DEL MÉDICO
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FELIZ DÍA DEL MÉDICO
Médicos Argentinos Famosos
Estos son algunos de los médicos nacidos en Argentina más importantes:
José María Ramos Mejía: ( 1842-1914)
Un médico sociólogo. Se destacó como higienista y legislador de la salud pública; fue un psicólogo fino y penetrante; fue un historiador profundo de una época sombría; fue un psiquiatra experimentado y erudito; fue un sociólogo de la escuela de Gustavo Lebon; fue un escritor de estilo, fácil, claro y ameno; es un educador incansable y fecundo. Nació el 24 de Diciembre de 1842 y falleció el 19 de Junio de 1914. El 7 de Agosto de 1882, La Comisión Municipal, tomó conocimiento del proyecto elevado por el vocal Ramos Mejía creando la Asistencia Pública. Sancionado el proyecto, se le designa Director y se instala pobremente en unas dependencias del Hospital San Roque. La obra de Ramos Mejía se inspiró en la realizada en ese entonces en Francia bajo la dirección de Thiers. Consistía, esencialmente, en la unificación de todos los servicios, teniendo presente que la asistencia Pública es una obligación del Estado, como cualquier servicio público, y éste más que ninguno, pues se trata de la salud del pueblo.
Después de su fecunda obra en la Asistencia se lo eligió diputado por la Capital, para completar el período de Alejandro Leloir y luego para terminar el mandato de Estanislao Zeballos. El Doctor Luis S. Peña le ofrece la Presidencia del departamento Nacional de Higiene, que acepta para continuar su obra en defensa de la Salud Pública. Ramos Mejía era un psiquiatra profundo.
Bernardo A.Houssay: (1887-1971)
Los trabajos fundamentales que llevara a cabo como investigador científico, problemas biológicos experimentados por el y su escuela, de aplicación en la fisiología humana. Sus trabajos sobre la acción de la hipófisis, la regulación de la glucemia por el páncreas, el mecanismo de la hipertensión arterial a partir de la circulación sanguínea a nivel del riñón. Pese a las invitaciones que recibiera del extranjero para trabajar en otros laboratorios, resolvió quedarse en el país junto a sus discípulos, a los que entregó los principios que habían gobernado su vida:
· Amor a la patria.
· Dignidad personal.
· Respeto a la justicia y a mis semejantes.
· Amor a la libertad.
· Devoción de la ciencia.
· Afecto a los míos: parientes, discípulos y amigos.
Es útil recordar que el profesor Houssay fue primero diplomado en farmacia a los 17 años, profesor de fisiología de aquella asignatura en la Facultad de Veterinaria a los 22, y luego el profesor titular más joven de la Facultad de Medicina de Bs. As., cuando solo tenía 31 años. Siendo farmacéutico ejerció durante algunos meses como tal en una farmacia de la ciudad de Rauch, vecina a Tandil, y la historia de aquel pueblo lo recuerda con gran honra. Falleció a los 83 años por una afección broncopulmonar.
Luis Federico Leloir: (1906-1987)
El Dr. Leloir era ya en 1982, un investigador ya mundialmente conocido ya que en el año 1970 fue premio Nóbel de química. Nació en el año 1906 en París y vino a Buenos Aires a los dos años con sus padres argentinos. Se recibe de médico en la Universidad de Buenos Aires y como no le atrae la clínica se incorpora al Instituto de Fisiología de la Universidad de Bs. As. que dirigía el profesor Houssay, con quien inicia la tarea investigativa sobre el rol de las suprarrenales en el metabolismo de los hidratos de carbono.
Angel H. Roffo: (1882-1947)
Nace en la ciudad de Buenos Aires y en 1902, ingresa en la carrera de Medicina en la Facultad de Bs. As. Era el Instituto de Medicina Experimental, la denominación con que entonces se conocía el centro que dirigía el Profesor Roffo. Finaliza sus estudios universitarios con diploma de Honor y su tesis del doctorado versa sobre "EL CANCER, contribución a su estudio"
Otro trabajo suyo sobre cáncer experimental tuvo como destino la Academia Nacional de Medicina. En el año 1915 recibe en Premio Nacional de Ciencias por su trabajo "CANCER EXPERIMENTAL". Roffo fue anatomo-patólogo distinguido, un histólogo que creó métodos especiales de tinción y obtenía preparaciones microscópicas que le valieron ser solicitadas desde los Estados Unidos. Toda la actividad que desarrollo hasta su muerte fue dedicada al estudio de los tumores malignos.
Cecilia Grierson: (1859-1934)
Primera médica argentina. Nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859. Su familia explotaba campos en Entre Ríos, pero la muerte del padre y la guerra la obligaron a volver a Buenos Aires en busca de trabajo. Regresó para ayudar a su madre en la atención de una escuela rural, en la que se desempeñó como maestra, pese a su corta edad, durante tres años. Otra vez en Buenos Aires, ingresó a la escuela Normal Nº 1, fundada por Emma Nicolay de Caprile, y se graduó en 1878. Ejerció el magisterio, pero la enfermedad de su amiga y compañera, Amelia Kenig, fue decisiva en la determinación de ser médica, pese a que ninguna mujer había osado emprender tal carrera. Después de superar los obstáculos iniciales, logró titularse en 1889. Se inició en el Hospital San Roque, hoy Ramos Mejía, e instaló su consultorio. Poco antes fundó la primera escuela de enfermeras y en 1892 hizo lo propio con la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios.
Enviada por el gobierno viajó a Europa y como resultado de sus observaciones el Consejo Nacional de Educación organizó el plan de estudios para las escuelas profesionales. Ese fue el tema de su libro Educación técnica de la mujer. En 1899 fue a Londres invitada por el Consejo Internacional de Mujeres y se le encargó la fundación de la rama argentina, los que realizó al año siguiente. Estudió entonces los métodos para el tratamiento de ciegos y sordomudos y en Buenos Aires estableció el Instituto de Ciegos. En París asistió a las mejores clínicas de obstetricia y ginecología. Como consecuencia, introdujo aquí el estudio de la puericultura en los colegios y fundó la Asociación Obstétrica nacional. Dictó cátedras en la Escuela de Bellas Artes y el Liceo nacional de Señoritas, del que fue profesora fundadora en 1907. También enseñó gimnasia en la Facultad de Medicina. Desempeñó cargos relacionados con su profesión y publicó trabajos como La educación del ciego y Cuidado del enfermo. En 1914, al cumplirse las bodas de plata de su graduación, se le rindió un gran homenaje, lo mismo que en 1916, cuando se despidió de sus actividades docentes. Se retiró a vivir en Los Cocos, Córdoba, localidad a la que donó una escuela, así como una casa de descanso para maestros y artistas. Falleció en Buenos Aires el 10 de abril de 1934. Al año siguiente se puso su nombre a la escuela de enfermería por ella fundada y en 1967 se emitió una estampilla de correo con su imagen.
René Favaloro (1923-2000)
René Gerónimo Favaloro nació el 14 de julio de 1923, en La Plata, Argentina, Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio, donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Gracias a sus padres -su madre era una habilidosa modista- aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.
Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca".
Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó a concurrir al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes.
Después de graduarse en 1949, ejerció como médico rural en la provincia de La Pampa, durante doce años. Esa etapa de su profesión forjó en él una conciencia social que lo marcaría en todos los emprendimientos de su vida. Durante los años que René, junto a su hermano (también médico) permanecieron en La Pampa, crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región.
A los 40 años se fue a trabajar como Residente de Cirugía a la Clínica Cleveland, donde llegó a Cirujano de Planta. En ese lapso desarrolló la técnica del By-Pass Aorto-Coronario, para lo cual fue fundamental la contribución de su compañero de trabajo Mason Sones, quien desarrolló la cinecoronariografía, estudio indispensable previo a la cirugía.
Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco.
A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del "bypass" o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.
El Doctor Favaloro fue el primero, que satisfactoriamente realizó la cirugía del bypass de la arteria coronaria del corazón. Substituyó la obstrucción de la arteria coronaria de una mujer de 51 años en mayo de 1967 con un pedazo de vena saphenous en la Clínica de Cleveland. Esto fue "el principio" de la cirugía del bypass, que gradualmente se ha ido mejorando con la nueva tecnología. Favaloro indudablemente ha cambiado la historia de la enfermedad coronaria.
Favaloro volvió a su país en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Clínica de Cleveland, que combinaba la atención médica, la investigación y la educación. Con ese objetivo se creó la Fundación Favaloro en 1975. Desde entonces, más de 400 residentes se han formado bajo su supervisión. Los innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca "Cardiología para el Consultante" -que tiene lugar cada dos años-, contribuyeron a elevar el nivel de la especialidad para beneficio de los pacientes.
En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica -al que financió con dinero propio durante un largo período- y con posterioridad pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas y que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro. En la actualidad la universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado -medicina (iniciada en 1993) y kinesiología y fisiatría (iniciada en 2000)- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, donde se cursan tres carreras de ingeniería (iniciadas en 1999).
En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.
Favaloro recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU.; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).
Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y recalcó: "quisiera ser recordado como docente más que como cirujano". Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la tarea docente, a la preparación de programas educativos y a escribir libros.de medicina, educación y la sociedad.
En los últimos tiempos residía en el barrio de Palermo en la ciudad de Buenos Aires.
Una crisis de índole personal y económica ligada al mantenimiento de su Fundación, lo llevó a tomar la decisión de suicidarse a los 77 años de edad. Su inesperada desaparición es una dolorosa pérdida para la humanidad.
Fuente: http://informacionsobresalud.blogspot.com.ar/2012/06/medicos-argentinos-famosos.html/Google Images
FELIZ DÍA DEL MÉDICO
Médicos Argentinos Famosos
Estos son algunos de los médicos nacidos en Argentina más importantes:
José María Ramos Mejía: ( 1842-1914)
Un médico sociólogo. Se destacó como higienista y legislador de la salud pública; fue un psicólogo fino y penetrante; fue un historiador profundo de una época sombría; fue un psiquiatra experimentado y erudito; fue un sociólogo de la escuela de Gustavo Lebon; fue un escritor de estilo, fácil, claro y ameno; es un educador incansable y fecundo. Nació el 24 de Diciembre de 1842 y falleció el 19 de Junio de 1914. El 7 de Agosto de 1882, La Comisión Municipal, tomó conocimiento del proyecto elevado por el vocal Ramos Mejía creando la Asistencia Pública. Sancionado el proyecto, se le designa Director y se instala pobremente en unas dependencias del Hospital San Roque. La obra de Ramos Mejía se inspiró en la realizada en ese entonces en Francia bajo la dirección de Thiers. Consistía, esencialmente, en la unificación de todos los servicios, teniendo presente que la asistencia Pública es una obligación del Estado, como cualquier servicio público, y éste más que ninguno, pues se trata de la salud del pueblo.
Después de su fecunda obra en la Asistencia se lo eligió diputado por la Capital, para completar el período de Alejandro Leloir y luego para terminar el mandato de Estanislao Zeballos. El Doctor Luis S. Peña le ofrece la Presidencia del departamento Nacional de Higiene, que acepta para continuar su obra en defensa de la Salud Pública. Ramos Mejía era un psiquiatra profundo.
Bernardo A.Houssay: (1887-1971)
Los trabajos fundamentales que llevara a cabo como investigador científico, problemas biológicos experimentados por el y su escuela, de aplicación en la fisiología humana. Sus trabajos sobre la acción de la hipófisis, la regulación de la glucemia por el páncreas, el mecanismo de la hipertensión arterial a partir de la circulación sanguínea a nivel del riñón. Pese a las invitaciones que recibiera del extranjero para trabajar en otros laboratorios, resolvió quedarse en el país junto a sus discípulos, a los que entregó los principios que habían gobernado su vida:
· Amor a la patria.
· Dignidad personal.
· Respeto a la justicia y a mis semejantes.
· Amor a la libertad.
· Devoción de la ciencia.
· Afecto a los míos: parientes, discípulos y amigos.
Es útil recordar que el profesor Houssay fue primero diplomado en farmacia a los 17 años, profesor de fisiología de aquella asignatura en la Facultad de Veterinaria a los 22, y luego el profesor titular más joven de la Facultad de Medicina de Bs. As., cuando solo tenía 31 años. Siendo farmacéutico ejerció durante algunos meses como tal en una farmacia de la ciudad de Rauch, vecina a Tandil, y la historia de aquel pueblo lo recuerda con gran honra. Falleció a los 83 años por una afección broncopulmonar.
Luis Federico Leloir: (1906-1987)
El Dr. Leloir era ya en 1982, un investigador ya mundialmente conocido ya que en el año 1970 fue premio Nóbel de química. Nació en el año 1906 en París y vino a Buenos Aires a los dos años con sus padres argentinos. Se recibe de médico en la Universidad de Buenos Aires y como no le atrae la clínica se incorpora al Instituto de Fisiología de la Universidad de Bs. As. que dirigía el profesor Houssay, con quien inicia la tarea investigativa sobre el rol de las suprarrenales en el metabolismo de los hidratos de carbono.
Angel H. Roffo: (1882-1947)
Nace en la ciudad de Buenos Aires y en 1902, ingresa en la carrera de Medicina en la Facultad de Bs. As. Era el Instituto de Medicina Experimental, la denominación con que entonces se conocía el centro que dirigía el Profesor Roffo. Finaliza sus estudios universitarios con diploma de Honor y su tesis del doctorado versa sobre "EL CANCER, contribución a su estudio"
Otro trabajo suyo sobre cáncer experimental tuvo como destino la Academia Nacional de Medicina. En el año 1915 recibe en Premio Nacional de Ciencias por su trabajo "CANCER EXPERIMENTAL". Roffo fue anatomo-patólogo distinguido, un histólogo que creó métodos especiales de tinción y obtenía preparaciones microscópicas que le valieron ser solicitadas desde los Estados Unidos. Toda la actividad que desarrollo hasta su muerte fue dedicada al estudio de los tumores malignos.
Cecilia Grierson: (1859-1934)
Primera médica argentina. Nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859. Su familia explotaba campos en Entre Ríos, pero la muerte del padre y la guerra la obligaron a volver a Buenos Aires en busca de trabajo. Regresó para ayudar a su madre en la atención de una escuela rural, en la que se desempeñó como maestra, pese a su corta edad, durante tres años. Otra vez en Buenos Aires, ingresó a la escuela Normal Nº 1, fundada por Emma Nicolay de Caprile, y se graduó en 1878. Ejerció el magisterio, pero la enfermedad de su amiga y compañera, Amelia Kenig, fue decisiva en la determinación de ser médica, pese a que ninguna mujer había osado emprender tal carrera. Después de superar los obstáculos iniciales, logró titularse en 1889. Se inició en el Hospital San Roque, hoy Ramos Mejía, e instaló su consultorio. Poco antes fundó la primera escuela de enfermeras y en 1892 hizo lo propio con la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios.
Enviada por el gobierno viajó a Europa y como resultado de sus observaciones el Consejo Nacional de Educación organizó el plan de estudios para las escuelas profesionales. Ese fue el tema de su libro Educación técnica de la mujer. En 1899 fue a Londres invitada por el Consejo Internacional de Mujeres y se le encargó la fundación de la rama argentina, los que realizó al año siguiente. Estudió entonces los métodos para el tratamiento de ciegos y sordomudos y en Buenos Aires estableció el Instituto de Ciegos. En París asistió a las mejores clínicas de obstetricia y ginecología. Como consecuencia, introdujo aquí el estudio de la puericultura en los colegios y fundó la Asociación Obstétrica nacional. Dictó cátedras en la Escuela de Bellas Artes y el Liceo nacional de Señoritas, del que fue profesora fundadora en 1907. También enseñó gimnasia en la Facultad de Medicina. Desempeñó cargos relacionados con su profesión y publicó trabajos como La educación del ciego y Cuidado del enfermo. En 1914, al cumplirse las bodas de plata de su graduación, se le rindió un gran homenaje, lo mismo que en 1916, cuando se despidió de sus actividades docentes. Se retiró a vivir en Los Cocos, Córdoba, localidad a la que donó una escuela, así como una casa de descanso para maestros y artistas. Falleció en Buenos Aires el 10 de abril de 1934. Al año siguiente se puso su nombre a la escuela de enfermería por ella fundada y en 1967 se emitió una estampilla de correo con su imagen.
René Favaloro (1923-2000)
René Gerónimo Favaloro nació el 14 de julio de 1923, en La Plata, Argentina, Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio, donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Gracias a sus padres -su madre era una habilidosa modista- aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.
Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca".
Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó a concurrir al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes.
Después de graduarse en 1949, ejerció como médico rural en la provincia de La Pampa, durante doce años. Esa etapa de su profesión forjó en él una conciencia social que lo marcaría en todos los emprendimientos de su vida. Durante los años que René, junto a su hermano (también médico) permanecieron en La Pampa, crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región.
A los 40 años se fue a trabajar como Residente de Cirugía a la Clínica Cleveland, donde llegó a Cirujano de Planta. En ese lapso desarrolló la técnica del By-Pass Aorto-Coronario, para lo cual fue fundamental la contribución de su compañero de trabajo Mason Sones, quien desarrolló la cinecoronariografía, estudio indispensable previo a la cirugía.
Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco.
A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del "bypass" o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.
El Doctor Favaloro fue el primero, que satisfactoriamente realizó la cirugía del bypass de la arteria coronaria del corazón. Substituyó la obstrucción de la arteria coronaria de una mujer de 51 años en mayo de 1967 con un pedazo de vena saphenous en la Clínica de Cleveland. Esto fue "el principio" de la cirugía del bypass, que gradualmente se ha ido mejorando con la nueva tecnología. Favaloro indudablemente ha cambiado la historia de la enfermedad coronaria.
Favaloro volvió a su país en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Clínica de Cleveland, que combinaba la atención médica, la investigación y la educación. Con ese objetivo se creó la Fundación Favaloro en 1975. Desde entonces, más de 400 residentes se han formado bajo su supervisión. Los innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca "Cardiología para el Consultante" -que tiene lugar cada dos años-, contribuyeron a elevar el nivel de la especialidad para beneficio de los pacientes.
En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica -al que financió con dinero propio durante un largo período- y con posterioridad pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas y que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro. En la actualidad la universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado -medicina (iniciada en 1993) y kinesiología y fisiatría (iniciada en 2000)- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, donde se cursan tres carreras de ingeniería (iniciadas en 1999).
En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepático, renal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.
Favaloro recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU.; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).
Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y recalcó: "quisiera ser recordado como docente más que como cirujano". Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la tarea docente, a la preparación de programas educativos y a escribir libros.de medicina, educación y la sociedad.
En los últimos tiempos residía en el barrio de Palermo en la ciudad de Buenos Aires.
Una crisis de índole personal y económica ligada al mantenimiento de su Fundación, lo llevó a tomar la decisión de suicidarse a los 77 años de edad. Su inesperada desaparición es una dolorosa pérdida para la humanidad.
Fuente: http://informacionsobresalud.blogspot.com.ar/2012/06/medicos-argentinos-famosos.html/Google Images
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