Zafamos
El affaire de YPF + Repsol + Kirchner + Eskenazi +
Kicillof + Burford con final feliz (para nosotros)
Alejandro Borensztein
Antes que nada, dos
reflexiones sobre este glorioso momento.
La primera es obvia:
gran noticia para el país y para Manuel Adorni. Para el país porque nos ahorramos 18.000 palos verdes que, de todos modos, jamás
íbamos a garpar porque no los tenemos. Y para Adorni porque la noticia
lo sacó de la tapa de los diarios, al menos por un rato. Al ritmo que venía
el despellejamiento público al que su impericia lo había expuesto, en cualquier
momento este muchacho se nos moría en cámara.
La segunda, más que una
reflexión, es un gesto de agradecimiento. A partir del lunes todas las cosas
que se llaman “Néstor Kirchner” deberían pasar a llamarse Denny Chin o Sarah
Merriam Robinson.
Para quienes no siguen
el devenir político psiquiátrico de nuestro país, Chin y Robinson son los dos
jueces de la Cámara de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York que
votaron a favor de la Argentina.
Hay un tercer juez que
votó en contra. Se llama José Cabranes (suena a Café Cabrales) y es un portorriqueño
de 85 años que alguna vez fue nominado para ser miembro de la Corte Suprema (la
de allá). Ojo con este tipo que, si bien perdió la votación, es el que corta el
bacalao en la Cámara.
Milei festejó el fallo
declarando con su habitual estatura: “Tuvimos que venir a
arreglar las cagadas del estúpido, imbécil e incompetente de Kicillof
durante el segundo gobierno de la corrupta presidiaria Cristina Kirchner”. Lo de “incompetente”
estuvo de más.
Esta frase del
presidente va en línea con lo que ya había dicho alguna vez sobre el mismo
tema. El 30 de junio de 2025 a las 3:56 PM tuiteó: “Yo avisé que el
soviético era un pelotudo”. Visto en perspectiva, que estrella se
perdió Gerardo Sofovich.
Más allá del griterío y
la euforia que causó la noticia, cabe destacar un dato: es evidente que la
relación de Milei con Donald Trump ayudó a que la Cámara de Apelaciones mire
la causa con cariño hacia la Argentina y apure la salida del fallo.
Eso nos lleva a otra
conclusión irrefutable: si en 2023 hubiesen ganado Massa, Cristina y Alberto,
estableciendo el quinto gobierno kirchnerista asociado a Irán y Maduro, el
fallo hubiera sido otro. Vengan de a uno.
Sabemos que a Massa y al
resto del peronismo les molesta reconocer que la Jefa sigue siendo Cristina y
que geopolíticamente siempre estuvieron del lado de Irán y Maduro, pero así son
las cosas. En esta también vengan de a uno.
Por otro lado, cuando el
gobierno se atribuye el mérito jurídico hace un poco de trampa. El
estudio de abogados que nos defiende en EEUU siempre fue el mismo. Dicho sea de
paso, entre lo que les garpó el gobierno de Cristina, el de Macri y el de Milei ya
se llevaron más de 80 palos verdes. Esto lo dijo el procurador Amerio en
el programa de Feinmann. Por ahora los abogados son los únicos que se hicieron
ricos con Vaca Muerta.
Sin embargo, toda esta
historia tiene su historia. Veamos.
No vamos a volver a
contar que YPF era una empresa del Estado que fue privatizada por Menem con
el apoyo público del entonces gobernador Kirchner. Está todo en
Youtube. Buscar “Kirchner privatización YPF” y sale un recuerdo hermoso del aquel Néstor
neoliberal y menemista.
Tampoco vamos a volver a
mencionar que Parrilli fue el miembro informante del oficialismo en aquella
privatización. Lo que no es cierto es que Menem haya dicho “manden al
pelotudo ese a que explique el proyecto en la Cámara de Diputados”. Los
apodos a Parrilli se los puso Cristina muchos años después. Además, Menem
era más educado que la Señora 1111. Y mucho más inteligente: supo zafar de
la tobillera.
Amigo lector, yo sé que
hoy estamos un poco mal hablados. El manual de estilo de esta columna
recomienda usar una sola mala palabra por nota. Hoy ya van
cinco, pero todas citas de terceros.
Si alguien piensa que la
privatización de YPF le generó algún cargo de conciencia a Néstor, Cristina,
Parrilli o Alberto, se equivoca. Dos añitos antes estos cuatro jinetes
del falso progresismo apoyaron los indultos a Videla y Massera. O sea
que, para estos muchachos y esta muchacha, la privatización de YPF fue
un detalle menor.
El lío grande empieza en
2007 cuando Néstor, como presidente, decide presionar a Repsol para que le
venda el 25% del paquete accionario a alguna empresa argentina. Para asegurarse
de que nadie le muerda el negocio, Kirchner eligió una empresa de confianza: el
Grupo Petersen de su amigo Eskenazi. Ya los conocía desde 1998 cuando privatizó
el Banco de Santa Cruz y se lo dió a ellos.
Sí, queridos amigos de
La Cámpora: además de apoyar los indultos y la privatización de YPF,
Néstor y Cristina también privatizaron el Banco Provincial de Santa Cruz.
Tranquilo, ya pasó. No hace falta que se borren los tatuajes.
Dado que a los Eskenazi
no les alcanzaba la guita, Kirchner le ordenó a Repsol vender las acciones y
cobrarlas en cuotas pagaderas con los propios dividendos de la empresa. O sea,
los Eskenazi compraron el 25% de YPF sin poner un mango. Eventualmente,
por cuenta y orden.
Los de Repsol aceptaron
felices porque, al obligarlos a repartir dividendos, ellos también podían
llevarse su parte a España sin reinvertirla en YPF. Así fue como en poco tiempo
nos quedamos sin gas y sin petróleo. Y ahí empezó la joda de la
importación de gas
licuado y petróleo con
el consiguiente beneficio de algunos que viven en las direcciones que
aparecen en el Waze de Centeno.
Esta desinversión fue lo
que motivó a Kicillof en 2012 a denunciar públicamente a Repsol. Se olvidó de
mencionar que todo fue producto de lo que había organizado Néstor, el marido de
Cristina, que por entonces era su Jefa. Ahora también lo sigue siendo, pero el
tipo cree que no. Iluso.
Con la firmeza y el
entusiasmo juvenil que da el hecho de no haber gestionado nunca nada, Kicillof
decidió expropiar YPF.
O sea, primero nosotros
privatizamos YPF, después nosotros armamos un sistema para quedarnos con una
parte de la compañía, después la expropiamos por el vaciamiento que nosotros
mismos provocamos y todo esto los hicimos tan mal que la justicia
norteamericana casi manda al país a la quiebra.
Cuando decimos
“nosotros” queremos decir “nosotros los peronistas” porque, como bien decía el
General, peronistas somos todos. Algunos más que otros, obviamente.
El corolario fue que los
errores de Kicillof derivaron en un juicio que la empresa de los Eskenazi, el
Grupo Petersen, le inició a YPF. Luego estos se lo derivaron al Fondo Burford
quienes llevaron adelante el litigio y lo terminaron perdiendo el viernes.
No sabemos si Cristina
festejó públicamente para hacerse la patriota, para vengarse de la posible
mejicaneada de los Eskenazi o para disimular la amargura que le dió enterarse
de que al final no va a cobrar nada. Nunca lo sabremos. O sí.
Todo esto sirve para
recordar que quien empezó el desastre no fue Kicillof sino que fueron
Néstor y Eskenazi.
Considerando el fondo y
el origen del problema, como primer acto simbólico y a modo de desagravio
nacional, deberíamos rebautizar el “Gasoducto Néstor Kirchner” como “Gasoducto
Querida Sarah Merriam Robinson”.
Y para ser justos, en el
mismo evento deberíamos cambiarle el nombre al Grupo Petersen de los Eskenazi y
ponerle Grupo Denny Chin.
Sería un acto de
justicia divina.
El mundo siempre recuerda
a quienes arreglan los quilombos, no a quienes los provocan.
Fuente: https://www.clarin.com/opinion/zafamos_0_S3rcstOsjX.html
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