¿A qué edad te diste cuenta?
“Pregúntenle a él” (De la escribana de Adorni sobre el origen del dinero
de las compras que hizo el funcionario)
12 de Abril de 2026
La pregunta
funciona como una invitación irresistible en redes sociales. No importa si la
convocatoria nace de pseudocientíficos. Basta con que alguien aporree el
teclado de la pc o apestille el celular preguntando “¿a qué edad te enteraste
de que…?” para despertar la curiosidad –cuando no el asombro- hasta del
erudito más pintado.
“A qué edad te
diste cuenta de que haciendo deslizar el líquido por una cuchara no se
derramará ni una gota fuera del vaso? Yo no sé usted, querido lector, pero a mí
esa revelación me alisó el pelo de golpe cuando la humedad de la semana
pasada le hacía rulos hasta a los japoneses.
Llámeme
ignorante que no me ofendo. Otra que me dejó perpleja fue la que asegura que
las tijeras se afilan con papel de aluminio. Con eso dudé un poco, más por
torpeza y miedo a rebanarme un dedo que por otra cosa. Lo hice ¡y resultó!. Lo
mismo me pasó al untar con aceite el borde de una cacerola. TikTok me juró y perjuró que de esa forma no se
desbordaría el líquido de la cocción al hervir. Confieso que solo puse agua.
Ninguna red social me convenció hasta hoy de dedicarme al arte culinario. La
cocina para mí es solo el pasillo entre el living y el lavadero.
Por Instagram me enteré de que el agujero de los
banquitos de plástico no era para que corra el agua de lluvia o para poner la
sombrilla. O no solo para eso… Tiene una función ergonómica que permite
hacerlos durables. Leí por ahí que el celular se carga más rápido si se pone en
modo avión, cuestión que me confirmó una colega tan convencida de la sugerencia
como Einstein en su teoría de la relatividad.
Debo decir que
ya conocía muchas cosas que se dan por grandes descubrimientos de supuestas
cuestiones inabordadas por nosotros los mortales. Por ejemplo, que la flechita
junto al ícono del surtidor de nafta en el auto indica el lado donde se
encuentra el tanque o que el bicarbonato de sodio sirve para un millón de
cosas. Me lo enseñó mi padre hace muchísimos años cuando ese polvito mágico costaba
chaucha y palitos, no como ahora que tiene precio de diamante engarzado en
oro rosa.
Como no encontré
respuesta en las redes mientras escribía en otras páginas sobre actualidad
política y judicial, le pregunté al ChatGPT si a
alguien se le había ocurrido ya alguna fórmula para terminar con la
corrupción. Me respondió que “no existe un prototipo básico”, que se necesitan
leyes estrictas contra el soborno, fraude y malversación; tribunales
independientes; organismos de control autónomos; transparencia en la
información de declaraciones de bienes de funcionarios; educación cívica en las
escuelas y compromiso ciudadano. Todas cuestiones que creemos sabidas. ¿O hace
falta un tutorial?
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/opinion/a-que-edad-te-diste-cuenta-nid12042026/
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