Thursday, December 10, 2020

OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO-No es un Derecho Humano que un humano decida sobre la vida de otro, por Graciela Camaño

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 OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO 

 No es un Derecho Humano que un humano decida sobre la vida de otro

 Graciela Camaño

 10 de Diciembre de 2020

 Nuestra actual legislación y jurisprudencia en torno al aborto enmarca el abordaje jurídico. Nuestro país está entre los que poseen legislación "moderada", ya que para ciertos casos, el mismo está permitido, como ocurre prácticamente en todos los países occidentales. Este dato transforma en falsa toda la argumentación que bajo el discurso de "despenalizar el aborto" se propone transformar el feto en "cosa" y ponerlo en "posesión" de la gestante, en el marco de un discurso "pseudo-feminista" que, por otra parte, intenta dividir a las mujeres entre aquellas que supuestamente interpretan las urgencias femeninas y aquellas que en defensa del niño por nacer pasan a convertirse en "antifeministas".

 Discurso este, el de la propiedad del cuerpo, que resulta cuando menos extraño. Suponer que una mujer embarazada no es dueña de su cuerpo es una premisa de muy baja autoestima. Nuestra Nación en el año 1813 decidió abandonar tan abominable actitud, cual es considerar que un ser humano puede ser cosa, al decretar en la Asamblea del año XIII la libertad de vientres. La esclava siguió siendo "cosa", su hijo/a era libre. Nadie pudo rebatir el dato de la realidad: se trata de decidir sobre una vida humana, que va adquiriendo distintos status con el tiempo, célula, feto, persona, ciudadano. hasta su extinción (natural o violenta). Ciertamente todo un "fenómeno" que a pesar de los avances científicos aún es un misterio. Y esta realidad va más allá de las religiones a las que se aferra el humano frente a la finitud desconocida, o no.

 Lo que engendra una mujer en su vientre luego del encuentro del esperma con el óvulo es un ser humano. La pregunta entonces es: ¿se puede ampliar derechos de unos en detrimento de la vida de otros? La respuesta es no, las sociedades modernas se han impuesto para ello definiciones claras respecto a lo que se pretende respetar como valor superior, y la vida es el más importante. La ley debe ser la codificación de las aspiraciones de una sociedad, y en función de ello educamos, creamos hábitos, reglamos nuestras conductas. Me niego a que nuestra aspiración como sociedad sea aquella donde el individuo se despoja de responsabilidades por sus acciones voluntarias y asumidas libremente, cuando las consecuencias son indeseadas. 

Incluso a costa de la vida ajena. En ese caso la ley, solo servirá como instrumento para legitimar las pulsiones, los deseos y los intereses individuales. Será nuestro fracasado como comunidad. Hace 50 años comenzamos a vislumbrar los efectos de las sociedades poco afectas a respetar la biodiversidad y el ambiente. La depredación del consumismo y el descarte hoy nos han puesto frente al horror de nuestras acciones. Pandemia, más de 5000 especies en proceso de extinción, entre otras devastaciones. Asistimos a la primera extinción masiva provocada por una especie (el humano). Por eso es que, ciertamente, no es compatible el discurso ambientalista con este proyecto que pretende intervenir en la vida humana a manera de descarte.

 El aborto es una experiencia por la que ninguna mujer quiere pasar, es conmovedor, traumático, sea legal o ilegal. La incapacidad política de generar programas adecuados para la protección de las niñas, adolescentes y mujeres propone como solución someterlas al aborto como opción, mientras no se resuelven los problemas estructurales de desigualdad, violencia y pobreza que viven las mujeres en Argentina, esto, solo es demostrativo de la enorme incapacidad de una dirigencia que no está a la altura de la gravedad de la hora por la que atraviesan las mujeres en nuestro país. Es hora que las políticas públicas de género generen oportunidades para salvar la espantosa brecha que acompaña a las mujeres. Es hora que los programas preventivos y de asistencia a las mujeres embarazadas comiencen a ejecutarse. No es un Derecho Humano que un humano tenga la posibilidad de decidir sobre la vida de otro humano, que, por cierto, es el más vulnerable de todos.

 Diputada nacional Consenso Federal-Buenos Aires 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/no-es-derecho-humano-humano-decida-vida-nid2535465

Monday, December 7, 2020

ECONOMÍA | ACTUALIDAD ECONÓMICA-¿Y adónde van a parar los corazones rotos?, por Guillermo Oliveto

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 ECONOMÍA | ACTUALIDAD ECONÓMICA

 ¿Y adónde van a parar los corazones rotos?

 Guillermo Oliveto 

 6 de Diciembre de 2020

 ¿Y adónde van los corazones rotos? Esta pregunta que tantas veces ha inspirado a los artistas esconde en su respuesta los secretos del futuro próximo. ¿Qué hará la gente con todo el dolor que le provocaron tanto la pandemia como la extensa cuarentena? ¿Podrá esta sociedad curar sus múltiples heridas de un modo progresivo y ordenado o nos enfrentaremos a más de un "día de furia"? ¿Estamos en un momento de calma o en realidad es solo una "calma chicha"? No lo sabemos. Lo que sí podemos es detectar en el presente algunas señales del porvenir. No hay ninguna duda de que la pasamos muy mal. Se aproxima a su fin un año de espanto. En nuestra más reciente medición cualitativa del humor social que realizamos a través de focus groups por Zoom, nos encontramos con expresiones como estas: "Todo el tiempo estamos en una olla a presión a punto de estallar", o "el año está perdido. 

Si podés sostener lo que tenés, reinventándote, haciendo algo, moviéndote y manteniendo la salud, ya es ganancia". Además de toda la infraestructura sanitaria que dio y da pelea a la pandemia en la primera línea de fuego, hoy en la progresiva salida que estamos viviendo los psicólogos, los psiquiatras, los kinesiólogos, los osteópatas, los nutricionistas, los entrenadores deportivos y los centros de estética experimentan un fuerte crecimiento en su trabajo.

 Muchos "no dan abasto". Los argentinos necesitan "sanar". Cuerpo, mente y alma. Quienes tienen la posibilidad acuden a uno o varios de estos especialistas y quienes no, hacen lo que pueden. Se apoyan en la familia, los amigos y la religión. Hay un factor común que se transformó en prioridad: la desesperada búsqueda de momentos de bienestar. Aunque sean breves y esporádicos. Operan como el "remanso del guerrero". Este anhelo de estar bien, al menos de a ratos, atraviesa de manera transversal edades, geografías y clases sociales. "Poder encontrarte de manera personal, compartir un asado y un vino con tus padres, tomarte una cerveza en una terraza con un par de amigos o que los chicos puedan jugar y correr en la plaza trae un poco de alivio". 

Es obvio que no alcanza, pero peor es nada. En lo emocional, nos aproximamos a concluir un año que extrañamente fue y no fue. Donde por un lado pasó de todo y por otro lado simula no haber existido. Volver al verano nos lleva a la inquietante sensación de haber atravesado un "no tiempo". Pero cuando pasamos al plano racional y nos detenemos a pensar, somos plenamente conscientes del costo que pagamos. En la última encuesta nacional de Synopsis, el 74% de la población argentina dijo que la economía del país está peor que hace un año. Y el 51% piensa que el año que viene estará aun peor que este.

 Solo el 26% cree que mejorará y el 17%, que apenas estará igual. En el relevamiento que hizo Poliarquía en diciembre, el 56% de los encuestados afirmó que su economía personal está peor que hace un año; el 38%, igual, y únicamente el 4% dice que está mejor. "Es necesario que se reactive la economía y que la gente salga de la casa y sea más feliz, que se activen un montón de gremios, la malaria que hay es tremenda", es otra de las citas textuales de nuestra indagación de noviembre. Paradójicamente, al retomar el contacto con lo perdido, tomamos dimensión de la magnitud de la pérdida. Nos damos cuenta de que la vida que teníamos antes de entrar en el "hábitat viral" era mucho más interesante y atractiva que la que nos impuso la "nueva normalidad". "¡Estar todo el tiempo con la cara tapada! ¡No vernos la cara es rarísimo! ¡Que se ponga en juego el contacto físico!", reclaman unos. 

Otros, donde aún incide mucho el miedo, no quieren ir tan rápido: "Pasamos de estigmatizar a los runners a 'lo dejo a tu criterio'". En su edición de esta semana, la revista Time trae en su portada un 2020 gigante tachado con una cruz roja de trazo irregular, similar a la que podría hacerse son sangre. Debajo, en una tipografía pequeña, apenas cuatro palabras: "The worst year ever", lo que podría traducirse como "el peor año que jamás hayamos tenido". En el desarrollo de la nota, su autora, la crítica de cine Stephanie Zacharek, dice: "2020 nos puso a prueba sin medida. ¿A dónde vamos después de este año horrible? 

Si hubiera una película de 2020, probablemente la apagarías a los 20 minutos. Además de estar forjado por el dolor, enloquecedoramente mundano, la rutina del día a día se volvió en nuestra contra". A sabiendas de lo polémico de su afirmación, la responsable de un editorial que supo captar la vibración de la época aclara que puede haber habido años peores, en la primera o en la segunda guerra mundial, o en la gran depresión de los años ´30, pero son pocas las personas vivas que vivieron ese momento. Sí fuimos testigos de esos desastres a través de relatos orales, libros, películas y todos los medios a través de los cuales nos habla la historia. 

Pero esta vez nos toca escribirla. No es lo mismo. Esta es nuestra historia. En su último libro, 21 lecciones para el siglo XXI, el historiador israelí Yuval Noah Harari alertaba de manera casi profética sobre las habilidades que deberíamos desarrollar para poder vivir en un mundo desbordado de información y disrupciones que nos harían perder la orientación. "Lo más importante de todo será la capacidad de aprender cosas nuevas y mantener el equilibrio mental en situaciones con las que no estamos familiarizados.

 Los humanos como individuos y la humanidad toda tendrán que vérselas cada vez con cosas con las que nadie se topó antes. ¿Qué es lo correcto cuando nos enfrentamos a una situación sin precedentes? ¿Cómo vivir en un mundo donde la incertidumbre profunda no es un error, sino una característica?" En el reporte que publicamos el 27 de mayo, Sil Almada, la directora de nuestro Lab de Tendencias Almatrends, anticipaba un concepto que hoy toma cuerpo y gana densidad: "Reset". De qué modo volvemos a empezar. Qué tenemos que "re-pensar", "re-encuadrar" o "re-hacer". Mientras lidian con el dolor que buscan mitigar y ubicar en algún lado, los argentinos comienzan lentamente a enfrentar estos nuevos dilemas que les permitan "re-organizar" sus vidas. La "vieja normalidad" pugna por volver, algo que podemos ver en los restaurantes, bares y shopping centers, que tienen mucha más concurrencia de lo que muchos suponían.

 En simultáneo, la "nueva normalidad" mantiene sus aguijones clavados que impiden olvidar el sufrimiento. ¿Habrá segunda ola? ¿Llegarán a tiempo las vacunas? ¿Es peligroso ir a la playa? ¿Volverán los chicos a la escuela? ¿Cuándo podremos volver a la cancha? ¿Y a ver un show de música en vivo? ¿Qué sucederá con la economía en 2021? ¿Se recuperarán los empleos perdidos? ¿Habrá una nueva cuarentena, como está sucediendo ahora en Europa? Hasta ahora, España, Italia y Francia fueron para nosotros "un espejo que adelanta". Compartimos con ellos nuestra condición de latinos y por ende la vocación gregaria que nos caracteriza. Nos gusta juntarnos, tocarnos, reír, compartir. No somos ni nórdicos ni asiáticos. 

La distancia social se nos vuelve un desafío difícil de tolerar y cumplir. Si ellos hoy tienen hasta "toque de queda", ¿podremos evitarlo nosotros en el otoño? Otra vez preguntas y más preguntas. Todas sin respuestas certeras. Apenas hipótesis y supuestos que van cambiando en tiempo real. Mientras esperan y desesperan, los argentinos, cada uno a su modo y según sus posibilidades, aprovechan todo al máximo la ventana de oportunidad que trae el verano. Saben que puede volver a cerrarse. Hoy es hoy. 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/economia/y-adonde-van-parar-corazones-rotos-nid2532171

EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA-Triste pandemia de miedo y desunión

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 EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA

 Triste pandemia de miedo y desunión

 7 de Diciembre de 2020 

 Durante meses enteros, por errores de nuestra dirigencia, hemos desaprovechado una oportunidad y terminamos profundizando la grieta 

 Marzo de 2020 pudo haber sido un mes bisagra en el intento por cerrar la profunda grieta que nos divide como sociedad. La irrupción de la pandemia de coronavirus, con toda su carga de desconcierto y dolor, logró, en un principio, lo que hasta entonces parecía inviable: adentrarse en el camino de unidad entre ciudadanos preocupados por cómo enfrentar la adversidad y una dirigencia multipartidaria dispuesta a dejar de lado las diferencias en pos del bien común. Fueron momentos de mucha tensión y de enorme angustia, pero, paradójicamente, también de serenidad, basada esta en el hecho inédito de que gobernantes de ideologías disímiles y hasta enfrentadas fueron capaces de sentarse a la misma mesa de diálogo para dar juntos la batalla contra un virus desconocido y aterrador, a la luz de lo que venía ocurriendo en otras partes del mundo. Nadie dice que haya sido fácil, pero empezaba a lograrse. "De la pandemia vamos a salir más unidos que nunca", dijo el presidente Alberto Fernández durante una de las primeras conferencias de prensa que dio en la residencia de Olivos.

 Hubo mucha ilusión de que esa premisa pudiera verse reflejada en los hechos. Sin embargo, cuando aún hoy seguimos en pandemia, queda claro que aquel consenso se rompió, que ya no existe más. Las razones son múltiples, entre ellas, las idas y venidas del equipo gubernamental respecto de cómo transitar sanitariamente la emergencia. También, y no menos importantes, las provocadoras comparaciones presidenciales con países cuyas decisiones demostraron finalmente ser más adecuadas que las nuestras: "La experiencia dice que hay que tenerle un poco de miedo a la cuarentena inteligente. Yo fui muy atacado por varios días porque no miraba las experiencias de Suecia, pero se muestra que las cuarentenas inteligentes no eran tan inteligentes", se ufanó equivocadamente el Presidente. 

Y reiteró su error al comparar también a la Argentina con países vecinos: "Si la Argentina hubiera seguido el ritmo de Brasil, hoy tendría 10 mil muertos", dijo en junio. En la actualidad, ya hemos superado los 39.000 decesos. Hubo también gruesos errores comunicacionales seguidos de anuncios demagógicos y manotazos políticos, judiciales y económicos, cuyos funestos efectos, que resta todavía dimensionar, sufriremos por largo rato. Al mismo tiempo que se estigmatizaba a runners y comerciantes porteños, y se criticaba los testeos y controles sanitarios de la Capital, se convalidaban los atropellos de provincias que, contrariamente a lo que dispone la Constitución nacional, optaron por cerrar sus fronteras, implantando pseudoaduanas sanitarias internas para impedir a los ciudadanos volver a sus lugares de origen o ingresar en un distrito para tratamientos médicos impostergables, acompañar a un familiar enfermo o despedir a un amigo fallecido. Se instauró el miedo y se intentó sacarle todo el provecho posible. 

Se ordenó el encierro más largo del que se tenga conocimiento en el mundo, sin que se previeran soluciones de fondo para todos los que iban a quedar seriamente dañados por causa de semejante parate. Y no tan solo en lo económico, también en lo psicológico, físico, social y vivencial. Millones de estudiantes de todos los niveles perdieron contacto personal con sus pares y no se sabe cuándo lo recobrarán de manera regular. Estamos muy cerca de la antesala de un nuevo ciclo lectivo y ni docentes, ni padres, ni tutores tienen claro el panorama. No todo es consecuencia de la pandemia. Hay casos muy obvios de sometimiento gubernamental a los reiterados caprichos de una dirigencia gremial improductiva y obstaculizadora. Con mayores que hace casi nueve meses no pueden ver a sus nietos en ambientes cerrados, se habilita la Casa Rosada para que decenas de miles de personas despidan, amontonadas y atropelladas, los restos de Diego Maradona.

 Todos estamos conminados a usar barbijo -y está muy bien que eso ocurra-, pero Alberto Fernández y su pareja se muestran sin ninguna protección en una foto con Hugo Moyano y parte de la familia del sindicalista estrella en la consideración presidencial. Tampoco el jefe del Estado respetó la distancia social ni el uso de barbijo durante el encuentro que mantuvo con el ponderado dueño del feudo formoseño, Gildo Insfrán, ni cuando participó de un almuerzo multitudinario en un lugar cerrado, en la Quiaca, para homenajear a Evo Morales antes de que regresara a su país. La lista de pésimos ejemplos es demasiado larga como para resumirla en este espacio. Se instaló la política del miedo, de uno de los peores miedos: aquel del que se vale la autoridad para someter a la población, dejándose las manos libres. Con la muerte rondando en las calles, el Gobierno aprovechó para avanzar sin trabas en la falsa y nefasta creencia de que el Estado puede exigir la subordinación. 

El Estado está obligado a proteger a los ciudadanos. No es una concesión de la política. Es un deber que muchos dirigentes de nuestro país han confirmado desconocer. Es lógico y sano -coinciden los especialistas- tener miedo frente al peligro. Es esperable el temor a las catástrofes naturales, al terrorismo y a las consecuencias devastadoras del cambio climático. También es racional temer al desamparo, la pobreza, la inseguridad, la enfermedad y los accidentes. Pero de ningún modo es lógico terminar paralizándose ante actos u omisiones de algunos de nuestros gobernantes cargados de una temeridad que infunde miedo. 

 La política del miedo irracional que muchos se empeñan en profundizar previene acaso del contagio de Covid-19, pero impide atender otras cuestiones sanitarias igual de importantes; nos vuelve desconfiados para con los demás; nos aleja del vecino necesitado e instala como precaución que los niños dejen de compartir tiempo con otros chicos. Por temor, algunos cuestionan al vecino médico del edificio que diariamente le pone el cuerpo a la tragedia, mientras otros toman distancia desmesurada frente a sentimientos tan básicos y esenciales como los de asistencia, acompañamiento, ayuda y protección, que afortunadamente también muchos han sabido encarnar solidariamente ante la emergencia. Ni qué decir de la utilización ideológico-partidaria de los recursos, de la malversación de fondos con dudoso destino apresuradamente autorizada, de la justificación ante los canales institucionales suspendidos, y hasta de las promesas de acceso a vacunas, cuya fecha de disponibilidad ni los propios laboratorios tienen determinada con exactitud. 

 Hace poco tiempo, el filósofo Santiago Kovadloff razonaba al respecto: "El miedo se multiplica donde la incertidumbre crece y, a su vez, la incertidumbre se multiplica con el silencio de las autoridades estatales que, ante los hechos que demandan su presencia, callan". No puede dejar de leerse con nostalgia aquella frase presidencial respecto de que el fin de la pandemia nos encontraría más unidos que nunca. No hemos llegado a ese final todavía, pero está claro que las cosas no han ido ni están yendo en ese sentido. Como bien ha expresado el escritor y periodista Sergio Sinay en una columna publicada en LA NACIÓN Revista el domingo último, "regresar del miedo al otro va a ser el desafío más importante en el futuro próximo". Tendremos que realizar un gran esfuerzo y asumir un firme compromiso para desandar el camino que prometía mucho, pero que acabó profundizando la grieta y sumando nuevas heridas. Hemos desaprovechado una oportunidad. En la siguiente, nos jugamos el futuro. 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/editoriales/triste-pandemia-miedo-desunion-nid2530444

OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO-El aborto, la objeción de conciencia y la libertad de empresa, por Enrique V. del Carril

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 OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO  

El aborto, la objeción de conciencia y la libertad de empresa

 Enrique V. del Carril 

 6 de Diciembre de 2020 

 Nuevamente los argentinos, por decisión de nuestros políticos, nos vemos enfrentados a una polémica sobre un tema recientemente resuelto: el aborto. 

 Han transcurrido apenas dos años desde que nuestros legisladores, luego de un amplio debate en el Congreso y en la sociedad, lo rechazaron y ahora se vuelve a insistir con un proyecto más agresivo y más intolerante respecto de la opinión de quienes defienden la vida. Porque si hay algo en que todos estamos de acuerdo (verdes y celestes) es que el aborto interrumpe una vida, pues el "embarazo" no es otra cosa que la gestación de una persona en el seno materno. Aquellos que son partidarios del proyecto recurren a argumentos secundarios como el derecho de la madre sobre su propio cuerpo -ignorando la diversidad anatómica con el cuerpo del por nacer- o a intentar confundir el debate disfrazándolo como un enfrentamiento entre progresistas y fanáticos religiosos, en el cual los primeros son los paladines de la libertad y la salud pública. 

 Un ataque a la libertad de conciencia 

 Sin duda la defensa de la vida es el punto esencial del debate, pero en estas líneas me limitaré a tratar aquellos aspectos del proyecto que afectan la libertad de personas y empresas. Porque se da la paradoja que, quienes defienden la vida pueden ser obligados a aceptar el criterio de aquellos que son partidarios de suprimirla. En efecto, el proyecto no prevé la negativa de un establecimiento de salud privada a realizar el aborto.

 Por el contrario, el artículo 4° establece como un derecho de la gestante, la decisión de interrumpir el embarazo y este "derecho" tiene como contrapartida la obligación de los servicios de asistencia de salud a brindarle los medios para ello dentro del plazo de diez días de requerido y suministrarle información sobre los distintos métodos de interrupción del embarazo (artículos 5° y 6°). A su vez el artículo 11° establece la obligación de las empresas de medicina prepaga de asegurar la cobertura del aborto a sus clientes incluyendo esta práctica en el Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica y en el PMO (Programa Médico Obligatorio). En buen romance una empresa de servicios de salud está obligada a incluir entre sus prestaciones la realización de abortos. No interesa si sus accionistas o socios consideran que esa conducta, lisa y llanamente, implica quitar la vida a una persona; la ley obliga a la institución a ofrecer el aborto y puede aplicar las sanciones previstas en el proyecto y en la legislación que reglamenta el ejercicio de la medicina. 

 Solo se prevé la objeción de conciencia individual del personal de la salud (artículo 11°), pero con la obligación de "derivar de buena fe a la paciente para que sea atendida por otro u otra profesional en forma temporánea y oportuna, sin dilaciones". O sea que a quien está convencido que el aborto implica suprimir una vida se le impone la obligación de facilitar esa práctica lo cual, sin duda, es atentar contra su libertad de conciencia y opinión. La objeción de conciencia es un acto personal, individual y circunstanciado frente a un imperativo de la ley. Imponer a quien la invoca la obligación de facilitar aquello que considera reprochable, implica una clara injerencia del Estado en la libertad de individuos y empresas. Pero lo más grave es que el proyecto reforma el Código Penal, no solo para eliminar la tipificación del aborto como delito, sino que agrega una figura penal (artículo 85 bis) incriminando a las autoridades de establecimientos de salud, a los médicos y al personal en general cuando "dilatare injustificadamente, obstaculizare o se negare, en contravención de la normativa vigente, a practicar un aborto en los casos legalmente autorizados". 

O sea que los directivos de empresas de salud y los objetores de conciencia, no solo tienen restringida sus legítimas opciones valorativas, sino que, en el supuesto que no colaboren con los objetivos de la ley, incurrirán en la comisión de un delito penal.

 Se afecta la esencia de la libertad de empresa

 En una sociedad libre quienes emprenden negocios lo hacen, en general, por motivos lucrativos. Nada malo hay en ello. Pero el hombre no tiene solo preocupaciones exclusivamente económicas. Los buenos hombres de empresas encaran sus negocios respetando los imperativos de su conciencia. A nadie el Estado puede obligarlo a fabricar cosas o prestar servicios que atentan contra su conciencia, contra su religión o contra sus convicciones. Si la legislación impone tal conducta claramente viola el artículo 14 de la Constitución Nacional lo cual deben tener en cuenta las empresas de prestaciones médicas para el supuesto que este proyecto sea sancionado. 

 Director del Portal Empresa (www.Empresa.org.ar) de la Asociación Cristiana de Empresas (ACDE)

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-aborto-objecion-conciencia-libertad-empresa-nid2531392

OPINIÓN-Campaña contra el idioma español en la tierra donde nació Cervantes, por Mario Vargas Llosa

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 OPINIÓN 


 Campaña contra el idioma español en la tierra donde nació Cervantes


 Mario Vargas Llosa


 
Campaña contra el español Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sabat

 6 de Diciembre de 2020 

 ¿Cuál fue el aporte principal de España a Hispanoamérica, cuando la descubrió y conquistó?A esta pregunta los creyentes responden que la Iglesia católica, Cristo, la verdadera religión. Los evangélicos, tan numerosos ahora en el nuevo continente, aunque discrepando algo, probablemente terminarían aceptando esta respuesta. Los no creyentes, como el que esto escribe, responderíamos que, sin la menor duda, ese aporte principal ha sido la lengua, el castellano o español que reemplazó a las mil quinientas (que algunos lingüistas extienden hasta cuatro o cinco mil) lenguas, dialectos y vocabularios que hablaban en América del Sur las tribus, pueblos e imperios. Como no se entendían, vivieron muchos siglos entregados al pasatiempo de entrematarse. Murieron por la espada y la pólvora muchos indios y buen número de españoles en aquellos siglos convulsos, en que España llenó América de iglesias, ciudades, conventos, universidades y doctrineros, y en el que millares de familias españolas se avecindaron en las nuevas tierras, donde han dejado larga descendencia. Muchos latinoamericanos nos sentimos orgullosos de ser herederos de esos humildes españoles, analfabetos muchos de ellos, que provenían de todos los pueblecitos de la península.

 El español prendió muy pronto en todas partes, unificando culturalmente de un extremo a otro el nuevo continente, y esa lengua ha tenido desde entonces la suerte -sin que gobierno alguno la impulsara, entre la desidia general de todas las autoridades-, por su dinamismo interno, la claridad y sencillez de sus formas y de su conjugación, así como por su vocación de universalidad, de irse expandiendo por el mundo hasta ser hablada hoy en día en los cinco continentes por unos seiscientos millones de personas y de tener en un solo país, los Estados Unidos de América, donde es la segunda lengua viva, cerca de cincuenta millones de hispanohablantes. Una lengua no es sólo un medio de comunicación; es una cultura, una historia, una literatura, unas creencias y experiencias acumuladas, que fueron impregnando las palabras que la componen y llenándolas de ideas, de imágenes, de costumbres, y, por supuesto, de logros científicos. La implantación del español nos trajo a los hispanoamericanos Grecia y Roma, Cervantes, Shakespeare, Molière, Goethe, Dante, y las instituciones que a lo largo de su trayectoria crearon Europa Occidental. 

Ahora son tan nuestras como de España. Y en buena hora. Lo más importante de todo aquello son las instituciones que determinaron el progreso y la modernidad, así como la filosofía que permitió acabar con la esclavitud, que determinó la igualdad entre las razas y las clases, los derechos humanos y, en nuestros días, la lucha contra la discriminación de la mujer. En otras palabras, la democracia y el apetito de libertad que la hace posible. Todo eso lo adquirió América Latina, y mucho más, al adoptar y hacer suya la lengua castellana. No se explicarían, sin ella, ni el Inca Garcilaso de la Vega ni sor Juana Inés de la Cruz. Ni, por supuesto, Sarmiento, Rubén Darío, Borges, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Cortázar, Neruda, César Vallejo, García Márquez y tantos otros grandes poetas y prosistas hispanoamericanos que han enriquecido el español. Sin embargo, contrariamente a lo que sería natural, el regocijo y el orgullo de un país cuyo idioma ha ido adquiriendo con el correr de los siglos una universalidad que sólo tiene por delante al inglés, pues el mandarín y el hindi son demasiado complicados y locales para ser idiomas verdaderamente internacionales, en España misma, la tierra donde aquella lengua nació y evolucionó y heredó luego el mundo entero, como nos descubrieron entre otros el gran don Ramón Menéndez Pidal y sus discípulos, hay desde hace algún tiempo una campaña de parte de los independentistas y extremistas para rebajarla y disminuirla, cerrándole el paso y procurando (muy ingenuamente, claro está) abolirla o reemplazarla.

 Acaba de ocurrir una vez más, con la nueva ley de educación que ha aprobado, con un sólo voto más del que necesitaba, el actual Gobierno del Partido Socialista y de Unidas Podemos, con el apoyo de Bildu, la continuación de ETA, la organización terrorista que asesinó a casi novecientas personas, y que ahora ha abandonado la lucha armada y se ha integrado a la legalidad. Y, por supuesto, de Esquerra Republicana, cuyos principales dirigentes han sido condenados por los tribunales españoles por convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña estando prohibidos de hacerlo explícitamente por la Constitución de 1978, vigente en la actualidad. La negociación que ha permitido esta alianza, sobre la que algunos socialistas discrepan, ha sido muy simple. El gobierno de Pedro Sánchez necesitaba aprobar su proyecto de presupuestos en las Cortes. Para ello Unidas Podemos atrajo los votos del Partido Nacionalista Vasco (el PNV), de Bildu y de Esquerra y éstos, ni cortos ni perezosos, se apresuraron a concederlos siempre que el gobierno aceptara modificar la ley suprimiendo el carácter "vehicular" del español que señala específicamente la Constitución. Esta es la razón por la que el castellano o la lengua española ha pasado a ser, según esta ley, una lengua oculta o clandestina. Quien lee dicha ley, llamada "la ley Celaá" por la ministra de Educación que la ha concebido, se queda sorprendido de que en un proyecto que establece las formas de la educación en todo el país, el español o castellano aparezca de solo pasada. 

El español, la lengua que nació en Castilla, cuando el país estaba semiocupado por los árabes y que se ha convertido en una lengua universal, ¿dónde está? Se trata de una lengua disminuida, silenciada, preterida ante lenguas locales que son habladas por minorías, y uno de los ministros del gobierno ha tenido la audacia de decir que todo el escándalo que se ha suscitado al respecto se hubiera evitado si el español no hubiera estado "envenenando" el clima escolar en Cataluña, donde algunos colegios, que respetan las leyes, daban las horas de clases en castellano a que están obligados y que, en su mayoría, los colegios catalanes no respetan. La ley señala que las clases en español o castellano constituyen un derecho de todas las personas nacidas en España. ¿En cuántas comunidades autónomas bilingües se cumple esta disposición? Me temo que sólo en una minoría. Pues, aunque parezca imposible, la campaña contra el español en la tierra donde nació Cervantes sigue en marcha. Sería algo así como un verdadero suicidio que esta idiotez prosperara, no para el español o la lengua castellana, que tiene más que asegurado su futuro en el resto del mundo. Más bien, para España, a quien arrancarle la lengua sería arrancarle el alma. Es simplemente impensable que el país donde nacieron la lengua castellana, Quevedo y Góngora, además de cientos de escritores que le han dado prestigio y dimensión universal al español, éste sea objeto de una victoriosa campaña de discriminación. Ella no puede ni debe prosperar. Los hispanohablantes, que formamos una gigantesca mayoría en el país, debemos impedir este absurdo intento de minusvalorar y postergar el castellano frente a las lenguas periféricas. Firmemos los manifiestos que haga falta y salgamos a las calles cuantas veces sea necesario: el español es la lengua de España y nadie la va a enterrar. © El País, SL 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/campana-idioma-espanol-tierra-donde-nacio-cervantes-nid2530307

Sunday, December 6, 2020

EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA-Feroz avanzada política para asegurarse impunidad

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 EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA

 Feroz avanzada política para asegurarse impunidad

 6 de Diciembre de 2020

 La embestida kirchnerista para someter a la Procuración General es solo una de las muchas estratégicamente dirigidas a controlar la Justicia 

 La aprobación por parte del Senado del proyecto de ley que somete al procurador general de la Nación y al cuerpo de fiscales a las necesidades del oficialismo ha sido el último paso de una alevosa escalada de nefastas acciones orientada a controlar la Justicia y consagrar la impunidad de la actual vicepresidenta y de un grupo de exfuncionarios acusados de comprobados actos de corrupción. Es alarmante que, aun cuando en la instrucción de esas causas los jueces que intervinieron coincidieran sobre la existencia de pruebas suficientes como para abrir diversos juicios orales que afanosamente se intenta frenar, la vicepresidenta de la Nación dirija las sesiones del Senado en las cuales se discute cómo se designará al jefe de los fiscales que tendrá en sus manos la llave de su propia acusación criminal. También lo es que el senador Oscar Parrilli, procesado por encubrimiento de los imputados del atentado más feroz sufrido por nuestro país y a la espera de defenderse en el juicio oral, en el que también se encuentra acusada la vicepresidenta, presida la Comisión de Justicia de la Cámara alta. Resulta evidente el conflicto de intereses entre la defensa de los derechos de la ciudadanía contra el delito y la simple maniobra política para lograr impunidad.

 Ambos, en tándem, monopolizan la opinión de la mayoría kirchnerista del Senado. El presidente Alberto Fernández, a pesar de que la estrategia del kirchnerismo significó en los hechos restarle total apoyo a su propuesta de nombrar a Daniel Rafecas, un candidato que había demostrado acabadamente no reunir las condiciones éticas, terminó por reconocer la derrota. Primero dijo que Rafecas era un principista y que designarlo era una mera cuestión práctica. En otras palabras, la designación del procurador general responde al plan de impunidad y en ese sentido se debe ser práctico. Tan práctico que, dejando los principios de lado, incluyó el proyecto de ley para nombrar a antojo de la fracción mayoritaria y sin consenso al procurador general en las sesiones extraordinarias de la Cámara de Diputados. Poco importó que esa iniciativa no estuviera destinada a remediar una situación grave de orden o progreso como lo impone la Constitución nacional para extraordinarias. Otro detalle inconstitucional en el cual pareciera no reparar para justificarse. Pero la jugada, si sale bien en Diputados, además propone someter a los fiscales a un fácil trámite de suspensión en casos en los que investiguen delitos vinculados con los gobiernos. Implicaría, ni más ni menos, que ponerlos en comisión y supeditar al Ministerio Público Fiscal al arbitrio de una mayoría no calificada de legisladores. 

Según denunció, con toda razón, el presidente de la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación (Affun), Carlos Rívolo, la ley derivará en "un sometimiento del Ministerio Público al Senado". Muchas de estas arremetidas contra la Justicia se aceleraron durante los últimos meses, luego del freno inicial que impuso la pandemia de coronavirus. Desde el comienzo de la cuarentena estricta, hacia fines de marzo pasado, ya había comenzado a verificarse una serie de abusos por parte del Poder Ejecutivo nacional y de muchos distritales que, en nombre de la emergencia y de la excepcionalidad de la hora, empezaron a limitar derechos como el de libre circulación por el país, consagrado por la Constitución nacional. Una afrenta a la Justicia, pero también a las leyes de la República. El primer paso lo dio el presidente Fernández en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando anunció su intención de enviar un proyecto de reforma de la Justicia Federal junto a una promesa que, a todas luces, se está contrariando además de incumpliendo.

 "Vengo a asumir un compromiso inquebrantable: ponerle fin a la designación de jueces amigos, a la manipulación judicial, a la utilización política de la Justicia y al nombramiento de jueces dependientes de poderes inconfesables de cualquier naturaleza", dijo el jefe del Estado el 1° de marzo. El proyecto de reforma del fuero federal es otra de las iniciativas fuertemente criticadas por poner en riesgo una verdadera reforma que consolide el sistema acusatorio, en lugar de superpoblar el país con nuevos jueces en un intento por licuar el poder concentrado de Comodoro Py. Esa reforma, que cuenta con la aprobación del Senado, espera ser debatida en Diputados, al igual que el proyecto modificatorio del Ministerio Público Fiscal. Si bien el Gobierno deslindó su responsabilidad en la masiva liberación de presos comunes, decisión que correspondió a los jueces, no puede dejar de mencionarse la presión política que ejerció para que pasaran a cumplir prisión domiciliaria exfuncionarios condenados por corrupción, como es el caso del exvicepresidente de la Nación Amado Boudou, quien deberá regresar a prisión luego de que horas atrás la Corte Suprema confirmara su condena. 

 Otro jalón en la despiadada saga de aprietes judiciales lo constituyó la presentación por parte del kirchnerismo de un pedido de juicio político contra el actual procurador general, Eduardo Casal, a quien acusa de proteger a investigadores en la causa conocida como "Los cuadernos de las coimas", que compromete seriamente a anteriores y a actuales funcionarios del Gobierno, entre ellos, a la vicepresidenta Cristina Kirchner. Y no menos criticable resulta haber puesto al abogado de la expresidenta Carlos Beraldi como miembro de la "comisión asesora" encargada de convalidar la mayoría sin consenso para nombrar al procurador general, que definió con una mayoría de un voto. Es fácil adivinar cómo votaron Beraldi y otros de los integrantes de la comisión celosamente escogidos para esa tarea. No corren mejor suerte la independencia y ejecutividad de los organismos de control. Es el caso de la Oficina Anticorrupción (OA), a cargo de Félix Crous, quien ha decidido desistir de ser parte querellante en todos los procesos penales por corrupción, que precisamente involucran a muchos dirigentes kirchneristas. La justificación de Crous es tan absurda como provocadora. Adujo no tener recursos ni gente suficientes para seguir adelante con esa tarea. Mientras la Agencia Federal de inteligencia (AFI) se aboca a acusar a exfuncionarios opositores y a perseguir periodistas, crece la influencia de numerosos magistrados afines al kirchnerismo. 

Tal el caso del juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, acusado por el grueso de la oposición de intentar perjudicar la causa de los cuadernos de las coimas y propuesto por el Presidente para ocupar el estratégico juzgado federal con competencia electoral de La Plata. No es un detalle que su pliego haya entrado en el Senado casi en puntas de pie, mientras la mayoría de la opinión pública concentraba su interés en las imágenes asociadas a la muerte de Diego Maradona, reproducidas casi en cadena nacional. No está de más recordar el atropello político del que siguen siendo víctimas los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, saldado parcialmente por la Corte Suprema con una increíble reinterpretación de su propia jurisprudencia sobre los casos de traslados de magistrados. El avasallamiento del Gobierno, de manera directa o mediante sus principales espadas legislativas, no se acaba en la Justicia. La prensa independiente vuelve a ser fuertemente amenazada. Basta citar el anuncio de la creación del Observatorio de la Desinformación y la Violencia Simbólica en Medios y Plataformas Digitales, bautizado Nodio, un organismo de supuesto control de noticias falsas, controlado por la Defensoría del Público. En rigor, un esperpento político-ideológico que ha provocado denuncias de numerosos sectores; entre ellos, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que entienden que no hará otra cosa que atentar contra la libertad de expresión. 

 El profundo y conveniente desprecio por la división de poderes, la defensa de los derechos y el cumplimiento de las leyes es el camino que sin tapujos ni medias tintas elige el poder político. Es muy importante tomar conciencia de esta nefasta seguidilla de atropellos. Es necesario exigir a los funcionarios la debida rendición de cuentas de sus actos y que, como cualquier ciudadano, paguen por sus errores en la forma en que lo disponga una justicia independiente, sin otra atadura que no sea la de la estricta interpretación de la ley. Muchas veces se ha recordado, y vale la pena seguir haciéndolo, la nota publicada en LANACION, entonces desde el llano, por el actual presidente de la República, en la que le reclamaba a Cristina Kirchner que escuchara los reclamos por la muerte del fiscal Nisman . Vale la pena volver a hacerlo, ya que la ciudadanía también hoy expresa decepción, pena y desazón por la pérdida de los valores de la República. Es hora de que la dirigencia política escuche el reclamo de vastos sectores que exigen el respeto a las leyes y se ponga a la altura de las circunstancias.

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/editoriales/feroz-avanzada-politica-asegurarse-impunidad-nid2530387

HUMOR POLÍTICO-Educando a Máximo, por Alejandro Borensztein

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 HUMOR POLÍTICO

 Educando a Máximo 

 Alejandro Borensztein 

 El príncipe de Río Gallegos tiene mucho más poder que conocimientos.

 06/12/2020 

 Antes que nada, sugiero que la próxima vez que haya elecciones en la Ciudad de Buenos Aires seamos más vivos y votemos candidatos peronistas. O, en todo caso, al candidato que Cristina elija para nosotros. Así nos vamos a ahorrar extorsiones, recortes de guita, destratos, agravios, mala sangre y demás problemas. Curémonos en salud. Por otra parte, y con el mismo criterio sanitario, los periodistas deberían abandonar la manía de investigar hechos de corrupción. Lo único que consiguen es comprarse problemas. ¿Qué necesidad tienen, por ejemplo, Hector Gambini, Lucía Salinas o el mismo Daniel Santoro de andar husmeando por ahí? Ni hablar del molesto Nico Wiñazki.

 Vale pensar esto ahora, justamente por lo que le está pasando al periodista Diego Cabot. El tipo es el que encontró e investigó los famosos cuadernos de Centeno donde se describe, con lujo de detalles, el modo en que los empresarios pagaban las coimas que les pedían los funcionarios kirchneristas. El juez, que en realidad debería investigar a Cristina, a sus funcionarios y a los empresarios, eligió un camino mucho más piola: investigarlo a Cabot. Era obvio. Al final el único que va a terminar preso es él. Y bien merecido que se lo tiene, por meterse en asuntos que no le incumben. Si todos estos periodistas, en lugar de enredarse en estos líos, se dedicaran exclusivamente a investigar a la enfermera o a la psiquiatra de Maradona se ahorrarían disgustos, se evitarían la persecución del kirchnerismo y de sus jueces y vivirían más tranquilos.

 Dicho esto, y siguiendo con la búsqueda de una vida más sana y menos conflictiva, ha llegado también la hora de abandonar la fantasía de pretender modificar nuestra realidad y asumirla tal como es. Veamos. Por si alguien todavía tenía alguna duda, esta semana quedó demostrado que el Presidente es un fenómeno manejando megáfonos. Para todo lo demás, está complicadísimo. Evidentemente, el poder está en manos de Reina Cristina. Es lógico. No sólo porque, a la luz de cómo nació este proceso, no podría haber sido de otro modo sino porque, viendo cómo gobierna Tío Alberto, mejor que el poder lo tenga ella. Sin embargo, todo indica que este poder absoluto es temporario y que, tarde o temprano, será delegado. Nadie discute que Larreta podría ser un presidente razonable, pero dudo mucho de que en 2023 la Reina Cristina lo designe como su candidato. Lo más probable es que se incline por su heredero natural: el Príncipe Máximo de Río Gallegos. 

 Si a esto le sumamos que la oposición sigue por ahora liderada por un estadista que en plena tragedia se acaba de ir a Tandil a jugar al golf con 20 amigos, la foto del país resulta bastante elocuente: la Reina, el Príncipe, Tío Alberto y el Gato golfista. Somos un parque de Disney pero con 40.000 muertos. Dado este panorama, mejor asumir la realidad que pelear contra ella. Está claro que a futuro el Príncipe Máximo ejercerá el poder formalmente o, como lo hace ahora, de hecho y con mamá. El propio Massa le tiene que pedir permiso hasta para ir al baño. No se le retoba ni un solo dirigente del Frente de Todos. Y lo bien que hacen. No vale la pena comprarse problemas. Los porteños y los periodistas de investigación deberían aprender del ejemplo que nos dan los dirigentes del peronismo. Serían mucho más felices. 

 Asumida la realidad, seamos completamente sinceros: el príncipe Máximo tiene mucho más poder que conocimientos. Por lo tanto, entre todos tenemos que ayudarlo y cada uno aportar su granito de arena para hacer de este diamante en bruto el verdadero estadista que necesitamos. Habrá que conseguir uno que le enseñe algo de política, otro que le de nociones básicas de economía, buscaremos uno que le dé clases de matemática, algo de castellano, un poco de filosofía y literatura (no sé cómo anda de tiempo Santiago Kovadloff, pero sería ideal), sería fundamental que tomara clases de inglés (mirá cómo terminó Solá), habrá que enseñarle mucha historia política (seguro que a Máximo también los padres le vendieron el buzón de “vengo a pedir perdón en nombre del Estado Nacional…” etc. etc.) y así entre todos, podremos armar un personaje que nos sirva para algo. Va a estar 20 años en el poder, más nos vale. Si así como vamos ya alcanzamos el 44% de pobreza, en 20 años no quiero ni pensar. Ayudarlo a él es ayudarnos a nosotros mismos. 

 Tenemos algo a favor: el tipo va al Congreso, no falta, maneja dirigentes, controla al presidente y propone leyes. En otras palabras, le pone voluntad. Eso es importante. Y tiene pasta (cuando hablamos de pasta no nos referimos a los casi 3 palos verdes que tiene en la caja de ahorro, se entiende, ¿no?). Tiene pasta para la política. Lo demostró con el impuesto a las grandes fortunas. Esa la hizo bien. El tipo tiene propiedades por todos lados, incluyendo los hoteles y los pisos en Puerto Madero. Son decenas de millones de dólares, pero como están tasados en pesos a valor fiscal, no valen nada y no tributa nada. En cambio un boludo cualquiera que se compró una casa en Florianópolis, computa en dólares reales y tiene que vender un hijo para hacer su “aporte solidario”. Bien pensado. 

 Sin embargo, Máximo se equivoca cuando se mete con temas más complejos, como le está pasando con su proyecto para modificar la ley sobre Manejo del Fuego. El Príncipe propuso que la ley prohíba la venta hasta por 60 años o el cambio de uso de aquellas tierras o campos que sufran incendios, tanto intencionales como accidentales. Suena injusto porque una cosa son los tipos que incendian su campo a propósito y otra muy distinta es el vecino al que le cae un rayo en un árbol y le quema 500 hectáreas en un minuto porque, para colmo, no hay guita para los bomberos ni para las mangueras ni para el agua ni para nada. Pero ambos propietarios tienen algo en común por lo que merecen ser castigados: en general no votan kirchnerismo. 

Otro ejemplo, como el de los porteños, de lo conveniente que resulta hoy en día votar bien. Lo que Máximo no pensó es que la ley se le puede volver en contra. Ante un incendio accidental, no podés lotear, no podés vender, no podés hacer nada distinto. O sea, donde hubo trigo sigue el trigo. Y donde hubo hoteles deben seguir hoteles. Imaginemos a un estúpido cualquiera paseando por Santa Cruz que sin querer tira un pucho encendido y le prende fuego a todo el terreno de Alto Calafate con el hotel incluido. Se le quema hasta el conserje. Problemón. 

 Según la ley que esta semana se aprobó en el Senado, no lo puede vender y está obligado a mantener el mismo uso del terreno. Hubo hotel, vuelve hotel. O sea, otra vez tenés que pedirle al Banco Central que te manipule el dólar como en su momento hizo Néstor para comprar el hotel (en este caso sería para garpar la obra y reconstruirlo), otra vez llamarlo a Lázaro Báez, otra vez alquilarle los cuartos, otra vez el lavado, otra vez los periodistas investigando, el procesamiento, los juicios. No terminamos más. Cuando te querés acordar ya tenés de nuevo la corrupción a full, más pobreza, más déficit y otra vez le tenés que ir a morder la billetera a la Ciudad de Buenos Aires. No da. 

 Por eso, mientras le damos tiempo a Máximo para que se prepare, sigamos cuidando al Presidente. Solo esta semanita declaró que “el saldo del primer año de gobierno fue muy positivo”, que “en la Argentina no hay hambre” y que la modificación que Cristina le hizo al proyecto sobre movilidad jubilatoria enviado por el Presidente mismo fue “una muy buena idea que en realidad ya la había pensado él”. 

 De onda, ocúpense de gobernar que del humor político nos ocupamos nosotros.

 Fuente:https://www.clarin.com/opinion/educando-maximo-kirchner_0_VcxSbsfp8.html

La Argentina, una mamushka, por Graciela Guadalupe

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