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OPINIÓN | COLUMNISTAS | CORONAVIRUS
La goleada de Bolsonaro
Jorge Rosales
22 de Marzo de 2020
"El equipo va bien y estamos ganando por goleada".
(Del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, al responder una pregunta sobre cómo estaba librando la batalla contra el coronavirus)
Los presidentes que pretenden ser graciosos y tener una salida divertida en medio de una crisis terminan, por lo general, enchastrados. Y Jair Bolsonaro no es la excepción. Esta semana, acosado por las críticas por la forma en que encaraba las medidas frente a la pandemia de coronavirus, muy suelto de cuerpo, dijo: "El equipo va bien y estamos ganando por goleada. Pero también es gracias a su técnico. Entonces, vamos a hacer justicia y elogiemos al director técnico, que se llama Jair Bolsonaro". Tenía poco para celebrar. Por esas horas, Brasil, como todos los países en los que se desató la epidemia, comenzaba a acumular enfermos y la tasa de infectados crecía aceleradamente.
El jueves, horas después del dicho de la goleada, el número de muertos había trepado a 7, transformando a Brasil en el país con la mayor cantidad de decesos causados por el virus de América Latina. Habló de histeria frente al brote y adjudicó ese estado pasajero de excitación nerviosa a las movilizaciones en su apoyo. Con una velocidad del rayo, el contagio explotó, por lo que se vio obligado a adoptar medidas más drásticas.
Bolsonaro había seguido los pasos de su admirado presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien desde la aparición de los primeros contagios en China habló de "virus extranjero" y, luego, de una gripe que "desaparecerá con el calor". Pero no se quedó en eso: "El año pasado (dijo el lunes 9 de este mes) murieron 37.000 estadounidenses por la gripe común. Tiene un promedio de entre 27.000 y 70.000 por año. Nada se cierra, la vida y la economía continúan. Hasta ahora hay 546 casos confirmados de coronavirus, con 22 muertes. ¡Piensen en eso!". Después pasaron cosas. Hoy su gobierno promueve un paquete de ayuda de 850.000 millones de dólares para frenar el descalabro que la pandemia está produciendo en la economía de Estados Unidos. Incluso enviará cheques a los norteamericanos para paliar la crisis.
En todos lados se cuecen habas. En la Argentina previa a la toma de conciencia en el Gobierno, solo un mes atrás, se había escuchado que lo del coronavirus era algo lejano. "Hay una muy baja probabilidad de que llegue al país el coronavirus, es un virus circunscripto a China, que hizo cosas excepcionales, como tener en cuarentena a 50 millones de personas", dijo el ministro de Salud, Ginés González García. Desde el viernes último, la Argentina tiene en cuarentena a 44 millones de personas por el coronavirus.
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/las-palabrasla-goleada-de-bolsonaro-nid2346056
Sunday, March 22, 2020
CIENCIA | CORONAVIRUS-Hace 12 años, un paper científico ya consideraba los coronavirus como una "bomba de tiempo", por Nora Bär
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CIENCIA | CORONAVIRUS
Hace 12 años, un paper (*) científico ya consideraba los coronavirus como una "bomba de tiempo"
Fuente: Archivo
Nora Bär
21 de Marzo de 2020
En octubre de 2007, cuando las palabras "Wuhan" y "coronavirus" (notación científica CoV) eran absolutamente ajenas a la mayoría de nosotros, un equipo de científicos publicó un trabajo sorprendentemente premonitorio en la revista Clinical Microbiology Reviews. En el paper, los autores, Vincent Cheng, Susanna Lau, Parrick Woo y Kwok Yung Yuen, del Laboratorio de Enfermedades Emergentes de la Universidad de Hong Kong, hacen una detallada descripción biológica y molecular del microorganismo. Pero luego, y esto es lo más notable, se preguntan si deberíamos estar preparados para la reemergencia del SARS (que había provocado un brote en el sudeste asiático con alrededor de 8000 casos y un 10% de letalidad cinco años antes). Y contestan: "Se sabe bien que los coronavirus son dados a la recombinación genética, que puede llevar a nuevos genotipos y brotes. La presencia de un gran reservorio de virus del tipo SARS-CoV en murciélagos herradura, sumada a la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China es una bomba de tiempo. No debería ignorarse la posibilidad de reemergencia del SARS y otros virus, y por lo tanto necesitamos estar preparados".
Para el virólogo Juan Manuel Carballeda, de la Universidad Nacional de Quilmes, es interesante notar que antes de 2003 se sabía muy poco sobre los coronavirus. "Ese trabajo incluso es antes del brote de MERS (el 'síndrome respiratorio de Oriente Medio', que fue detectado por primera vez en Arabia Saudita en 2012), o sea que es dos veces premonitorio", exclama. Y más adelante agrega: "Algo importante es lo que se refiere a los murciélagos, de los que existe una enorme diversidad. Solo de los 'herradura' (mencionados en el estudio) hay unas 130 especies. Muchos se preguntan por qué no adquirimos patógenos de los perros, con los que tenemos tanta intimidad. Ellos tienen sus patógenos, pero son una sola especie. En cambio, los murciélagos son el segundo grupo de mamíferos más exitoso después de los roedores, y cada especie tiene sus patógenos particulares. Además, estamos hablando de virus a ARN (no se replican usando ADN), que mutan mucho más que otros y pueden hacer recombinación, lo que genera aún más diversidad".
Fuente: Archivo
Aunque juegan un rol preponderante en los ecosistemas, y en muchos sentidos son benéficos, la cercanía con estos mamíferos u otros que pueden ser hospedadores intermedios de sus virus, como ocurre en los mercados en los que se comercializan animales vivos y donde también se oculta el peligro de nuevas cepas de influenza, puede resultar riesgosa. "No sé si es posible alejarnos de ellos, porque están por todos lados. Acá, en la Ciudad, hay muchísimos y son un reservorio de la rabia, pero no es tan fácil de contagiar, porque se transmite a través de la mordedura", concluye Carballeda.
En otro estudio (*), esta vez de 2015 y publicado en la revista Virology Journal, Ben Hu, Xingyi Ge, Lin-Fa Wang, precisamente del Instituto Wuhan de Virología, y Zhengli Shi, del Programa de Infecciones Emergentes de la Universidad Duke en Singapur, no estuvieron tan certeros cuando afirmaron que aunque los coronavirus habían comenzado a estudiarse hace solo 10 años, la comunidad científica ya había reunido un importante conocimiento sobre ellos que sería útil para mitigar, predecir y prevenir futuros brotes zoonóticos por coronavirus.
"Diferentes especies de murciélagos en China son portadores de coronavirus del tipo SARS, algunos de los cuales son ancestros directos de SARS-CoV y por lo tanto tienen la capacidad de transmitirlos a los humanos -destacan-. Al mismo tiempo, diferentes especies relacionadas con el MERS-CoV están circulando en murciélagos (.) Existe la hipótesis de que un coronavirus del tipo MERS alojado en murciélagos saltó a los camellos u otro animal todavía no identificado hace décadas. El virus evolucionó y se adaptó en camellos, y luego fue transmitido a los humanos muy recientemente. Llevó casi una década aislar el SARS-CoV ancestral en murciélagos, de modo que la vigilancia continua es vital para descubrir el origen del MERS-CoV y los murciélagos deberían ciertamente ser una prioridad de la investigación".
Y luego concluyen: "Dado que la actividad humana se superpone crecientemente con los hábitats de los murciélagos, en el futuro seguirán ocurriendo brotes de enfermedades resultantes de estos coronavirus de murciélagos, aunque la transmisión directa de estos a humanos parece ser infrecuente".
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/ciencia/hace-12-anos-paper-cientifico-consideraba-coronavirus-nid2346041
(*) Links:https://cmr.asm.org/content/20/4/660/https://virologyj.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12985-015-0422-1
CIENCIA | CORONAVIRUS
Hace 12 años, un paper (*) científico ya consideraba los coronavirus como una "bomba de tiempo"
Fuente: Archivo
Nora Bär
21 de Marzo de 2020
En octubre de 2007, cuando las palabras "Wuhan" y "coronavirus" (notación científica CoV) eran absolutamente ajenas a la mayoría de nosotros, un equipo de científicos publicó un trabajo sorprendentemente premonitorio en la revista Clinical Microbiology Reviews. En el paper, los autores, Vincent Cheng, Susanna Lau, Parrick Woo y Kwok Yung Yuen, del Laboratorio de Enfermedades Emergentes de la Universidad de Hong Kong, hacen una detallada descripción biológica y molecular del microorganismo. Pero luego, y esto es lo más notable, se preguntan si deberíamos estar preparados para la reemergencia del SARS (que había provocado un brote en el sudeste asiático con alrededor de 8000 casos y un 10% de letalidad cinco años antes). Y contestan: "Se sabe bien que los coronavirus son dados a la recombinación genética, que puede llevar a nuevos genotipos y brotes. La presencia de un gran reservorio de virus del tipo SARS-CoV en murciélagos herradura, sumada a la cultura de comer mamíferos exóticos en el sur de China es una bomba de tiempo. No debería ignorarse la posibilidad de reemergencia del SARS y otros virus, y por lo tanto necesitamos estar preparados".
Para el virólogo Juan Manuel Carballeda, de la Universidad Nacional de Quilmes, es interesante notar que antes de 2003 se sabía muy poco sobre los coronavirus. "Ese trabajo incluso es antes del brote de MERS (el 'síndrome respiratorio de Oriente Medio', que fue detectado por primera vez en Arabia Saudita en 2012), o sea que es dos veces premonitorio", exclama. Y más adelante agrega: "Algo importante es lo que se refiere a los murciélagos, de los que existe una enorme diversidad. Solo de los 'herradura' (mencionados en el estudio) hay unas 130 especies. Muchos se preguntan por qué no adquirimos patógenos de los perros, con los que tenemos tanta intimidad. Ellos tienen sus patógenos, pero son una sola especie. En cambio, los murciélagos son el segundo grupo de mamíferos más exitoso después de los roedores, y cada especie tiene sus patógenos particulares. Además, estamos hablando de virus a ARN (no se replican usando ADN), que mutan mucho más que otros y pueden hacer recombinación, lo que genera aún más diversidad".
Fuente: Archivo
Aunque juegan un rol preponderante en los ecosistemas, y en muchos sentidos son benéficos, la cercanía con estos mamíferos u otros que pueden ser hospedadores intermedios de sus virus, como ocurre en los mercados en los que se comercializan animales vivos y donde también se oculta el peligro de nuevas cepas de influenza, puede resultar riesgosa. "No sé si es posible alejarnos de ellos, porque están por todos lados. Acá, en la Ciudad, hay muchísimos y son un reservorio de la rabia, pero no es tan fácil de contagiar, porque se transmite a través de la mordedura", concluye Carballeda.
En otro estudio (*), esta vez de 2015 y publicado en la revista Virology Journal, Ben Hu, Xingyi Ge, Lin-Fa Wang, precisamente del Instituto Wuhan de Virología, y Zhengli Shi, del Programa de Infecciones Emergentes de la Universidad Duke en Singapur, no estuvieron tan certeros cuando afirmaron que aunque los coronavirus habían comenzado a estudiarse hace solo 10 años, la comunidad científica ya había reunido un importante conocimiento sobre ellos que sería útil para mitigar, predecir y prevenir futuros brotes zoonóticos por coronavirus.
"Diferentes especies de murciélagos en China son portadores de coronavirus del tipo SARS, algunos de los cuales son ancestros directos de SARS-CoV y por lo tanto tienen la capacidad de transmitirlos a los humanos -destacan-. Al mismo tiempo, diferentes especies relacionadas con el MERS-CoV están circulando en murciélagos (.) Existe la hipótesis de que un coronavirus del tipo MERS alojado en murciélagos saltó a los camellos u otro animal todavía no identificado hace décadas. El virus evolucionó y se adaptó en camellos, y luego fue transmitido a los humanos muy recientemente. Llevó casi una década aislar el SARS-CoV ancestral en murciélagos, de modo que la vigilancia continua es vital para descubrir el origen del MERS-CoV y los murciélagos deberían ciertamente ser una prioridad de la investigación".
Y luego concluyen: "Dado que la actividad humana se superpone crecientemente con los hábitats de los murciélagos, en el futuro seguirán ocurriendo brotes de enfermedades resultantes de estos coronavirus de murciélagos, aunque la transmisión directa de estos a humanos parece ser infrecuente".
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/ciencia/hace-12-anos-paper-cientifico-consideraba-coronavirus-nid2346041
(*) Links:https://cmr.asm.org/content/20/4/660/https://virologyj.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12985-015-0422-1
OPINIÓN | COLUMNISTAS-Nos estábamos convirtiendo en imbéciles, por Jorge Fernández Díaz
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OPINIÓN | COLUMNISTAS
Nos estábamos convirtiendo en imbéciles
Jorge Fernández Díaz
22 de Marzo de 2020
Nicholas Van Orton es un exitoso experto en inversiones, con una existencia acomodada y hasta lujosa aunque algo maniática, soberbia y vacía, desprovista de vitalidad y alejada ya del sentido común. En otro extremo, su hermano Conrad (nombre literariamente significativo) es un hombre modesto, desprendido y espontáneo, y en su cumpleaños número 48 le regala un cupón de una compañía llamada Consumer Recreation Service (CRS): un juego caro y exótico diseñado para millonarios aburridos. Nicholas hace averiguaciones entre otros banqueros y luego resignadamente firma unos papeles y acepta la propuesta. Comienzan entonces a acontecerle episodios extraños, cada vez más peligrosos, que él encaja con templanza en la certeza de que se trata de un simple juego de roles. Hasta que el asunto pasa a mayores, toma el cariz de una pesadilla kafkiana, y al final entiende que todo fue una conspiración y una gran estafa: por el camino le han hecho perder su reputación y toda su fortuna; también su casa: se ha quedado sin nada y en la calle. Agobiado por la situación, intenta suicidarse, pero se lo impiden: se descorre enseguida el telón y resulta que efectivamente era un juego existencial. Lo agasajan con una gran fiesta llena de parientes y amigos; todavía perturbado por el drama, Nicholas abraza a su hermano, y Conrad le susurra con ojos brillantes: "Tenía que hacer algo, te estabas convirtiendo en un imbécil".
The Game es un thriller fantástico que bordea lo surrealista, y que David Fincher filmó inmediatamente después de Seven. Poe, Bradbury, King o incluso Silvina, Borges y Bioy no hubieran desdeñado su argumento alegórico, aunque cada uno lo habría escrito a su manera.
La pandemia es ese juego macabro que irrumpe de improviso, devasta nuestro mundo y sus creencias automáticas, y amenaza con despojarnos de todo y modificar nuestras conciencias para siempre. La pregunta no es por qué nos está pasando todo esto, sino por qué no habría de pasarnos. Los países ricos y los sectores sobrealimentados de las naciones pobres habíamos desarrollado una especie de frivolidad negadora acerca de las seguridades cartesianas de nuestro modo de vida. Los europeos, anestesiados por una prosperidad sostenida y no del todo reconocida por ellos mismos (la bonanza también idiotiza), se habían entregado a la superstición de la invulnerabilidad, a las quejas histéricas, al liviano boicot de la democracia y a batallitas menores de sector: ficticias, inocuas y autocomplacientes. Habían perdido su propia memoria escrita. Creían que el confort era gratuito y que no había que luchar por el progreso; olvidaron rápidamente el modo en que debieron guerrear y sufrir para conseguir lo que poseían, y les gustaba pensar que todas sus conquistas se habían logrado y se mantendrían con el espíritu pacifista y virtuoso de una ONG. "Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible", decía Ítalo Calvino. Y Arturo Pérez-Reverte, luego de veinte terribles años como corresponsal de guerra, lo advertía a cada rato: creamos eufemismos y cortinas de humo para negar las leyes de la naturaleza y la infame condición de los seres humanos. La guerra puede explicarse perfectamente por la razón; lo que resulta inexplicable es la paz, porque no es el estado natural del hombre. La vida occidental, con sus comodidades, es un fascinante engaño. La gente no quiere saber: comodidad, seguridad, besos en la boca, ecología, buenismo. La realidad es que el cosmos mata sin moral. Y que vivimos en una nube y de vez en cuando nos despierta a bofetadas un abismo: un tsunami, un conflicto armado, un atentado, una peste. Quizá por eso "de vez en cuando el género humano necesita irse un rato al carajo", dice Arturo. Desde el carajo (aquella canastita de vigía en el palo mayor) se ve mejor y más lejos. La crisis del Covid-19, si Bill Gates vuelve a tener razón, acabará en septiembre y dejará un tendal de muertos, una economía hundida y muchas lecciones por aprender. Pero quizá aporte la lucidez de un nuevo comienzo; Dios o el destino podría entonces susurrarle al ser humano, con ojos brillantes, aquella frase de Conrad: "Tenía que hacer algo, te estabas convirtiendo en un imbécil".
Ya lo dice el proverbio árabe: "El hombre hace planes y Dios se ríe". Y los pacientes que atraviesan enfermedades graves y se curan suelen dividirse en dos grupos: aquellos que rearman sus prioridades de nuevo y discriminan lo importante de lo superfluo, y aquellos que regresan aceleradamente a sus errores usuales como si nada hubiera ocurrido. Los que aprenden la lección y los que reinciden. Así como la satisfacción estafa, el fracaso sostenido también lo hace, porque crea religiones políticas que lo justifican, atrincheramientos en convicciones irreductibles, relatos falsarios y ensañamientos terapéuticos que no permiten escapar del círculo vicioso. Tal vez el coronavirus cambie el carácter humano, pero ¿modificará también la personalidad del ser argentino? Para una sociedad como la nuestra, cuyo talón de Aquiles ha sido un recurrente y patológico desapego a las reglas, el desafío resulta mayúsculo. Porque precisamente del acatamiento de las reglas trata esta cuestión de vida o muerte. Pero ese clásico pecado nacional no es el único que nos ha traído hasta esta impresionante decadencia: la insistencia en sabotear una y otra vez un sistema político de coexistencia que permita acuerdos de base y también unificar esfuerzos se combina con nuestra transgresión genética. El espanto de los días ha hecho más por la cohesión que toda la retórica del siglo XX: la grieta se derrite como vela en el infierno, y los proyectos antisistema quedaron más fríos e inútiles que los hierros del Titanic. La antigrieta está de moda: la angustia colectiva no da para divisionismos de Palermo Fashion, y los libros de Gramsci y de Laclau sirven, provisoriamente, como leña simbólica para la hoguera de la noche más oscura. "¿No es triste considerar que solo la desgracia hace a los hombres hermanos?", se preguntaba Galdós. Nadie sabe, no obstante, si en el futuro el miedo universal no se intentará conjurar con el autoritarismo, porque puestos a elegir entre la salud y la libertad muchos pueblos pueden inclinarse por el despotismo: el pánico engendra monstruos. Pero nadie sabe nada. Lo único que puede advertirse a ciencia cierta es que para matar al virus hay que liquidar a la economía, como si para terminar con el delincuente hubiera que cargarse al rehén. Una decisión dura pero fuera de toda discusión, aunque el escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson se pregunta si las acciones de los países ricos pueden ser imitadas por los pobres, donde no hay semejantes recursos en el Estado ni una economía mayoritariamente formal (en México, el 57% de la población trabaja en negro): "¿Qué pasaría si nos aplicamos el coma inducido al que ellos (Europa) se han entregado, sabedores de tener los recursos para revivirse?", se interroga. Y no hay respuesta. Es por eso que el presidente argentino debería crear un comité económico de crisis con los mejores de todas las ideologías y especialidades: esa foto también traería tranquilidad a quienes creen que van a sufrir más la mishiadura que la pandemia. Dejamos para el final (siempre que llovió paró) a Gauguin, que pinta con palabras el fin de un ciclón. "El sol vuelve. Los cocoteros altos levantan sus plumas de nuevo y el hombre los imita... La alegría ha vuelto y el mar sonríe como un niño".
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/nos-estabamos-convirtiendo-en-imbeciles-nid2346057
OPINIÓN | COLUMNISTAS
Nos estábamos convirtiendo en imbéciles
Jorge Fernández Díaz
22 de Marzo de 2020
Nicholas Van Orton es un exitoso experto en inversiones, con una existencia acomodada y hasta lujosa aunque algo maniática, soberbia y vacía, desprovista de vitalidad y alejada ya del sentido común. En otro extremo, su hermano Conrad (nombre literariamente significativo) es un hombre modesto, desprendido y espontáneo, y en su cumpleaños número 48 le regala un cupón de una compañía llamada Consumer Recreation Service (CRS): un juego caro y exótico diseñado para millonarios aburridos. Nicholas hace averiguaciones entre otros banqueros y luego resignadamente firma unos papeles y acepta la propuesta. Comienzan entonces a acontecerle episodios extraños, cada vez más peligrosos, que él encaja con templanza en la certeza de que se trata de un simple juego de roles. Hasta que el asunto pasa a mayores, toma el cariz de una pesadilla kafkiana, y al final entiende que todo fue una conspiración y una gran estafa: por el camino le han hecho perder su reputación y toda su fortuna; también su casa: se ha quedado sin nada y en la calle. Agobiado por la situación, intenta suicidarse, pero se lo impiden: se descorre enseguida el telón y resulta que efectivamente era un juego existencial. Lo agasajan con una gran fiesta llena de parientes y amigos; todavía perturbado por el drama, Nicholas abraza a su hermano, y Conrad le susurra con ojos brillantes: "Tenía que hacer algo, te estabas convirtiendo en un imbécil".
The Game es un thriller fantástico que bordea lo surrealista, y que David Fincher filmó inmediatamente después de Seven. Poe, Bradbury, King o incluso Silvina, Borges y Bioy no hubieran desdeñado su argumento alegórico, aunque cada uno lo habría escrito a su manera.
La pandemia es ese juego macabro que irrumpe de improviso, devasta nuestro mundo y sus creencias automáticas, y amenaza con despojarnos de todo y modificar nuestras conciencias para siempre. La pregunta no es por qué nos está pasando todo esto, sino por qué no habría de pasarnos. Los países ricos y los sectores sobrealimentados de las naciones pobres habíamos desarrollado una especie de frivolidad negadora acerca de las seguridades cartesianas de nuestro modo de vida. Los europeos, anestesiados por una prosperidad sostenida y no del todo reconocida por ellos mismos (la bonanza también idiotiza), se habían entregado a la superstición de la invulnerabilidad, a las quejas histéricas, al liviano boicot de la democracia y a batallitas menores de sector: ficticias, inocuas y autocomplacientes. Habían perdido su propia memoria escrita. Creían que el confort era gratuito y que no había que luchar por el progreso; olvidaron rápidamente el modo en que debieron guerrear y sufrir para conseguir lo que poseían, y les gustaba pensar que todas sus conquistas se habían logrado y se mantendrían con el espíritu pacifista y virtuoso de una ONG. "Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible", decía Ítalo Calvino. Y Arturo Pérez-Reverte, luego de veinte terribles años como corresponsal de guerra, lo advertía a cada rato: creamos eufemismos y cortinas de humo para negar las leyes de la naturaleza y la infame condición de los seres humanos. La guerra puede explicarse perfectamente por la razón; lo que resulta inexplicable es la paz, porque no es el estado natural del hombre. La vida occidental, con sus comodidades, es un fascinante engaño. La gente no quiere saber: comodidad, seguridad, besos en la boca, ecología, buenismo. La realidad es que el cosmos mata sin moral. Y que vivimos en una nube y de vez en cuando nos despierta a bofetadas un abismo: un tsunami, un conflicto armado, un atentado, una peste. Quizá por eso "de vez en cuando el género humano necesita irse un rato al carajo", dice Arturo. Desde el carajo (aquella canastita de vigía en el palo mayor) se ve mejor y más lejos. La crisis del Covid-19, si Bill Gates vuelve a tener razón, acabará en septiembre y dejará un tendal de muertos, una economía hundida y muchas lecciones por aprender. Pero quizá aporte la lucidez de un nuevo comienzo; Dios o el destino podría entonces susurrarle al ser humano, con ojos brillantes, aquella frase de Conrad: "Tenía que hacer algo, te estabas convirtiendo en un imbécil".
Ya lo dice el proverbio árabe: "El hombre hace planes y Dios se ríe". Y los pacientes que atraviesan enfermedades graves y se curan suelen dividirse en dos grupos: aquellos que rearman sus prioridades de nuevo y discriminan lo importante de lo superfluo, y aquellos que regresan aceleradamente a sus errores usuales como si nada hubiera ocurrido. Los que aprenden la lección y los que reinciden. Así como la satisfacción estafa, el fracaso sostenido también lo hace, porque crea religiones políticas que lo justifican, atrincheramientos en convicciones irreductibles, relatos falsarios y ensañamientos terapéuticos que no permiten escapar del círculo vicioso. Tal vez el coronavirus cambie el carácter humano, pero ¿modificará también la personalidad del ser argentino? Para una sociedad como la nuestra, cuyo talón de Aquiles ha sido un recurrente y patológico desapego a las reglas, el desafío resulta mayúsculo. Porque precisamente del acatamiento de las reglas trata esta cuestión de vida o muerte. Pero ese clásico pecado nacional no es el único que nos ha traído hasta esta impresionante decadencia: la insistencia en sabotear una y otra vez un sistema político de coexistencia que permita acuerdos de base y también unificar esfuerzos se combina con nuestra transgresión genética. El espanto de los días ha hecho más por la cohesión que toda la retórica del siglo XX: la grieta se derrite como vela en el infierno, y los proyectos antisistema quedaron más fríos e inútiles que los hierros del Titanic. La antigrieta está de moda: la angustia colectiva no da para divisionismos de Palermo Fashion, y los libros de Gramsci y de Laclau sirven, provisoriamente, como leña simbólica para la hoguera de la noche más oscura. "¿No es triste considerar que solo la desgracia hace a los hombres hermanos?", se preguntaba Galdós. Nadie sabe, no obstante, si en el futuro el miedo universal no se intentará conjurar con el autoritarismo, porque puestos a elegir entre la salud y la libertad muchos pueblos pueden inclinarse por el despotismo: el pánico engendra monstruos. Pero nadie sabe nada. Lo único que puede advertirse a ciencia cierta es que para matar al virus hay que liquidar a la economía, como si para terminar con el delincuente hubiera que cargarse al rehén. Una decisión dura pero fuera de toda discusión, aunque el escritor mexicano Jorge Zepeda Patterson se pregunta si las acciones de los países ricos pueden ser imitadas por los pobres, donde no hay semejantes recursos en el Estado ni una economía mayoritariamente formal (en México, el 57% de la población trabaja en negro): "¿Qué pasaría si nos aplicamos el coma inducido al que ellos (Europa) se han entregado, sabedores de tener los recursos para revivirse?", se interroga. Y no hay respuesta. Es por eso que el presidente argentino debería crear un comité económico de crisis con los mejores de todas las ideologías y especialidades: esa foto también traería tranquilidad a quienes creen que van a sufrir más la mishiadura que la pandemia. Dejamos para el final (siempre que llovió paró) a Gauguin, que pinta con palabras el fin de un ciclón. "El sol vuelve. Los cocoteros altos levantan sus plumas de nuevo y el hombre los imita... La alegría ha vuelto y el mar sonríe como un niño".
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/nos-estabamos-convirtiendo-en-imbeciles-nid2346057
OPINIÓN | COLUMNISTAS-Un liderazgo peronista sin Cristina, por Joaquín Morales Solá
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Un liderazgo peronista sin Cristina
Joaquín Morales Solá
22 de Marzo de 2020
Hasta Vilma Ibarra creyó el rumor falso que había hecho correr el Presidente. La cuarentena obligatoria comenzaría, decía la versión, a las cero horas del sábado. El borrador del decreto se había redactado con esos datos. Vilma Ibarra y Santiago Cafiero son los dos funcionarios políticos más cercanos a Alberto Fernández. Solo en la reunión de gobernadores, previa al anuncio oficial, el Presidente precisó la fecha de la cuarentena. Sería a partir de las cero horas del viernes. Vilma Ibarra, presente en la reunión, le envió un mensaje urgente al celular presidencial: "Te equivocaste. Empieza a las cero horas del sábado", le escribió. Alberto leyó el mensaje, sonrió y siguió hablando. Luego, se lo explicó a la influyente secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, quien debió cambiar el decreto. El Presidente había hecho trascender que sería desde el sábado, porque si decía la verdad las rutas se atestarían el jueves de argentinos decididos a convertir una tragedia en vacaciones. "Frené a muchos, pero algunos se fueron", dijo después. La treta tenía su razón. La costa se llenó de argentinos, como si estuvieran en plenas vacaciones del verano. Valeria del Mar, por ejemplo, cargada de turistas, tiene solo cuatro respiradores artificiales. Todos los que viajaron son dueños de casas cerca del mar, pero si llevaran la peste a esos lugares afectarían seriamente a los residentes. No hay hospitales en la provincia de Buenos Aires (ni en ningún lugar de la Argentina) en condiciones de atender a miles de enfermos.
La sociedad bascula entre esas irresponsabilidades y el pánico, que tampoco es bueno. Alberto Fernández accedió al poder hace poco más de tres meses. La política y el periodismo observaron dos características especiales en él: es el primer presidente peronista que carece de dinero y es el primero, también, que asumió con un poder delegado, si se exceptúa el breve mandato de Héctor Cámpora en los años 70. La diferencia entre Alberto y Cámpora no es solo de carácter; a Cámpora le tocó convivir con el liderazgo aplastante de Perón. Cristina Kirchner, la líder de ahora, no es Perón, como Alberto no es Cámpora. El Presidente revalidó sus títulos cuando se colocó personalmente al frente del combate contra la pandemia; los resultados construirán un nuevo líder. O no. Desplazó, incluso, a su ministro de Salud, Ginés González García, y se apuró en aplicar aquí medidas 12 días después del primer caso. En Italia y España esperaron 40 días para decidir las mismas medidas. Y les está yendo dramáticamente mal.
La cuarentena obligatoria solo ha comenzado. Habrá seguramente más días de aislamiento social y serán muchos más los casos de coronavirus argentinos que se conocerán. Nadie sabe, en rigor, cuántos serán y de qué manera se multiplicarán. Tampoco las clases volverán cuando se cumpla el plazo de los 15 días. En ese océano de incertidumbres (que es mundial), California fue un estado más sincero: decretó la cuarentena obligatoria por tiempo indefinido. La vacuna está lejos todavía. Algunos retrovirales viejos están funcionando para la nueva enfermedad, pero solo cuando se aplican en la etapa inicial y en personas con buena salud. Estos son remedios que sirven para los enfermos, no para prevenir la enfermedad. La Argentina necesita todavía salir de la primera fase de la enfermedad: contar con los kits necesarios del test para establecer cuántas personas están infectadas y con la cantidad de laboratorios que requiere la emergencia. En los próximos días podrían llegar 50.000 kits de China. Es una cifra importante para saber, al menos, dónde estamos parados.
Nadie habla ya de Cristina Kirchner. Nadie se ocupa en averiguar qué piensa, en qué coincide ni en qué disiente. Esas preguntas (y sus inferidas respuestas) eran el obsesivo entretenimiento del peronismo, de la política y del periodismo. Cristina hizo un aporte importante a su propio eclipse. Se fue a Cuba cuando ya se había decidido la cuarentena de personas mayores de 65 años y con patologías previas en su salud. Ella tiene 67 años y varias enfermedades pasadas a cuesta. Ahora ha vuelto, decidida -anticipó-, a cumplir la cuarentena, como si el aislamiento se tratara de su voluntad personal. La cuarentena no es una opción; es la orden de un gobierno (el suyo) que está tratando de evitar la catástrofe que viven algunos países asiáticos y europeos. Es, además, la vicepresidenta de la Nación y tiene responsabilidades políticas e institucionales también frente a la crisis sanitaria. El contraste entre el Presidente y su vicepresidenta no pudo ser más evidente. Debe reconocerse, al mismo tiempo, que en los últimos tiempos Cristina había aceptado sus discrepancias con el Presidente, incluso en la forma de gobernar el Estado, pero también había señalado que la conducción del gobierno era una responsabilidad exclusiva de Alberto Fernández. Esto es: disiente, pero no está dispuesta por ahora a discutir quién tiene la última palabra.
La cuarentena es indispensable, pero no es neutral. La economía se está parando. Algunos economistas sostienen que, cuando todo esto pase, muchos argentinos se zambullirán en la vida como si hubieran resucitado. No se sabe cuándo pasará, pero aquellos economistas estiman que podría haber una primera recuperación de la economía en la dirección de una V o de una U; es decir, muy rápida o más o menos rápida. El Gobierno sostiene que la crisis del coronavirus hará más fácil la renegociación de la deuda pública. Los bonos han bajado ya al 30% de su valor nominal. Si la administración ofreciera el 50% estaría aumentando el valor en 20 puntos, suponen los funcionarios. ¿Y los fondos buitre? Según la mirada del Gobierno, el más importante argumento de esos fondos en la pasada trifulca en los tribunales neoyorquinos fue que habían comprado de "buena fe" bonos por un valor que luego resultó mucho menor. El juez Thomas Griesa estableció que debían pagarles el 100% del valor de los bonos. La "buena fe" no podría existir ahora porque el Fondo Monetario ya comunicó al mundo que la Argentina es un país insolvente para pagar su deuda. Ese fue el gran aporte del organismo a la política de Alberto. De todos modos, los bonos están muy diseminados y no todos los acreedores piensan lo mismo.
El problema más urgente de la economía son los cuentapropistas, los que están en la economía en negro, los que ni siquiera tienen cuenta en un banco. Están encerrados en sus casas y no hay forma de que reciban una remuneración ni un subsidio. El economista Enrique Szewach, vicepresidente del Banco Nación y director del Banco Central de Macri, le hizo llegar una propuesta al presidente del Banco Central, Miguel Pesce. Consiste en que reparta dinero a través de los celulares. "No tienen cuenta corriente, pero todos tienen celulares", le dijo. El diálogo entre ellos es una muestra más de cómo la política cambió la discordia por el aporte en la política. La oposición se portó de acuerdo con el tamaño de la crisis. Solo el Presidente se salió de su propio libreto cuando criticó a Macri por hospitales no terminados en la provincia de Buenos Aires. Esa es una larga historia, cuya revisión debería evitar cualquier peronista. La alusión fue inoportuna. Punto.
Otra pregunta sin respuesta es cómo seguirá la Argentina en el largo plazo, después de la catástrofe universal. El país tenía problemas propios antes del coronavirus. La pandemia no los borrará. Aquella pregunta necesita de otra respuesta, que tampoco nadie tiene, a otra pregunta: cómo será el mundo que dejará una peste empedernida que nació en un mercado perdido de la China inmensa.
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/un-liderazgo-peronista-sin-cristina-nid2346123
OPINIÓN | COLUMNISTAS
Un liderazgo peronista sin Cristina
Joaquín Morales Solá
22 de Marzo de 2020
Hasta Vilma Ibarra creyó el rumor falso que había hecho correr el Presidente. La cuarentena obligatoria comenzaría, decía la versión, a las cero horas del sábado. El borrador del decreto se había redactado con esos datos. Vilma Ibarra y Santiago Cafiero son los dos funcionarios políticos más cercanos a Alberto Fernández. Solo en la reunión de gobernadores, previa al anuncio oficial, el Presidente precisó la fecha de la cuarentena. Sería a partir de las cero horas del viernes. Vilma Ibarra, presente en la reunión, le envió un mensaje urgente al celular presidencial: "Te equivocaste. Empieza a las cero horas del sábado", le escribió. Alberto leyó el mensaje, sonrió y siguió hablando. Luego, se lo explicó a la influyente secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, quien debió cambiar el decreto. El Presidente había hecho trascender que sería desde el sábado, porque si decía la verdad las rutas se atestarían el jueves de argentinos decididos a convertir una tragedia en vacaciones. "Frené a muchos, pero algunos se fueron", dijo después. La treta tenía su razón. La costa se llenó de argentinos, como si estuvieran en plenas vacaciones del verano. Valeria del Mar, por ejemplo, cargada de turistas, tiene solo cuatro respiradores artificiales. Todos los que viajaron son dueños de casas cerca del mar, pero si llevaran la peste a esos lugares afectarían seriamente a los residentes. No hay hospitales en la provincia de Buenos Aires (ni en ningún lugar de la Argentina) en condiciones de atender a miles de enfermos.
La sociedad bascula entre esas irresponsabilidades y el pánico, que tampoco es bueno. Alberto Fernández accedió al poder hace poco más de tres meses. La política y el periodismo observaron dos características especiales en él: es el primer presidente peronista que carece de dinero y es el primero, también, que asumió con un poder delegado, si se exceptúa el breve mandato de Héctor Cámpora en los años 70. La diferencia entre Alberto y Cámpora no es solo de carácter; a Cámpora le tocó convivir con el liderazgo aplastante de Perón. Cristina Kirchner, la líder de ahora, no es Perón, como Alberto no es Cámpora. El Presidente revalidó sus títulos cuando se colocó personalmente al frente del combate contra la pandemia; los resultados construirán un nuevo líder. O no. Desplazó, incluso, a su ministro de Salud, Ginés González García, y se apuró en aplicar aquí medidas 12 días después del primer caso. En Italia y España esperaron 40 días para decidir las mismas medidas. Y les está yendo dramáticamente mal.
La cuarentena obligatoria solo ha comenzado. Habrá seguramente más días de aislamiento social y serán muchos más los casos de coronavirus argentinos que se conocerán. Nadie sabe, en rigor, cuántos serán y de qué manera se multiplicarán. Tampoco las clases volverán cuando se cumpla el plazo de los 15 días. En ese océano de incertidumbres (que es mundial), California fue un estado más sincero: decretó la cuarentena obligatoria por tiempo indefinido. La vacuna está lejos todavía. Algunos retrovirales viejos están funcionando para la nueva enfermedad, pero solo cuando se aplican en la etapa inicial y en personas con buena salud. Estos son remedios que sirven para los enfermos, no para prevenir la enfermedad. La Argentina necesita todavía salir de la primera fase de la enfermedad: contar con los kits necesarios del test para establecer cuántas personas están infectadas y con la cantidad de laboratorios que requiere la emergencia. En los próximos días podrían llegar 50.000 kits de China. Es una cifra importante para saber, al menos, dónde estamos parados.
Nadie habla ya de Cristina Kirchner. Nadie se ocupa en averiguar qué piensa, en qué coincide ni en qué disiente. Esas preguntas (y sus inferidas respuestas) eran el obsesivo entretenimiento del peronismo, de la política y del periodismo. Cristina hizo un aporte importante a su propio eclipse. Se fue a Cuba cuando ya se había decidido la cuarentena de personas mayores de 65 años y con patologías previas en su salud. Ella tiene 67 años y varias enfermedades pasadas a cuesta. Ahora ha vuelto, decidida -anticipó-, a cumplir la cuarentena, como si el aislamiento se tratara de su voluntad personal. La cuarentena no es una opción; es la orden de un gobierno (el suyo) que está tratando de evitar la catástrofe que viven algunos países asiáticos y europeos. Es, además, la vicepresidenta de la Nación y tiene responsabilidades políticas e institucionales también frente a la crisis sanitaria. El contraste entre el Presidente y su vicepresidenta no pudo ser más evidente. Debe reconocerse, al mismo tiempo, que en los últimos tiempos Cristina había aceptado sus discrepancias con el Presidente, incluso en la forma de gobernar el Estado, pero también había señalado que la conducción del gobierno era una responsabilidad exclusiva de Alberto Fernández. Esto es: disiente, pero no está dispuesta por ahora a discutir quién tiene la última palabra.
La cuarentena es indispensable, pero no es neutral. La economía se está parando. Algunos economistas sostienen que, cuando todo esto pase, muchos argentinos se zambullirán en la vida como si hubieran resucitado. No se sabe cuándo pasará, pero aquellos economistas estiman que podría haber una primera recuperación de la economía en la dirección de una V o de una U; es decir, muy rápida o más o menos rápida. El Gobierno sostiene que la crisis del coronavirus hará más fácil la renegociación de la deuda pública. Los bonos han bajado ya al 30% de su valor nominal. Si la administración ofreciera el 50% estaría aumentando el valor en 20 puntos, suponen los funcionarios. ¿Y los fondos buitre? Según la mirada del Gobierno, el más importante argumento de esos fondos en la pasada trifulca en los tribunales neoyorquinos fue que habían comprado de "buena fe" bonos por un valor que luego resultó mucho menor. El juez Thomas Griesa estableció que debían pagarles el 100% del valor de los bonos. La "buena fe" no podría existir ahora porque el Fondo Monetario ya comunicó al mundo que la Argentina es un país insolvente para pagar su deuda. Ese fue el gran aporte del organismo a la política de Alberto. De todos modos, los bonos están muy diseminados y no todos los acreedores piensan lo mismo.
El problema más urgente de la economía son los cuentapropistas, los que están en la economía en negro, los que ni siquiera tienen cuenta en un banco. Están encerrados en sus casas y no hay forma de que reciban una remuneración ni un subsidio. El economista Enrique Szewach, vicepresidente del Banco Nación y director del Banco Central de Macri, le hizo llegar una propuesta al presidente del Banco Central, Miguel Pesce. Consiste en que reparta dinero a través de los celulares. "No tienen cuenta corriente, pero todos tienen celulares", le dijo. El diálogo entre ellos es una muestra más de cómo la política cambió la discordia por el aporte en la política. La oposición se portó de acuerdo con el tamaño de la crisis. Solo el Presidente se salió de su propio libreto cuando criticó a Macri por hospitales no terminados en la provincia de Buenos Aires. Esa es una larga historia, cuya revisión debería evitar cualquier peronista. La alusión fue inoportuna. Punto.
Otra pregunta sin respuesta es cómo seguirá la Argentina en el largo plazo, después de la catástrofe universal. El país tenía problemas propios antes del coronavirus. La pandemia no los borrará. Aquella pregunta necesita de otra respuesta, que tampoco nadie tiene, a otra pregunta: cómo será el mundo que dejará una peste empedernida que nació en un mercado perdido de la China inmensa.
Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/un-liderazgo-peronista-sin-cristina-nid2346123
Thursday, March 19, 2020
Public health leadership paramount to emerging coronavirus pandemic
The following information is used for educational purposes only.
Public health leadership paramount to emerging coronavirus pandemic
BY BIOENGINEER
March 19, 2020
Credit: Florida Atlantic University
For decades, public health officials have directed the containment of emerging pandemics – perhaps most notably – the worldwide eradication of smallpox starting in the early to mid-1960s. Since then, surveillance systems have increased in number and sophistication with advances in data collection, analysis, and communication. From influenza to smallpox, the establishment of systematic reporting systems and prompt action based on results have enabled public health officials to lead the charge in containing emerging pandemics.
Researchers from Florida Atlantic University’s Schmidt College of Medicine and Christine E. Lynn College of Nursing, in collaboration with the Christine E. Lynn Women’s Health & Wellness Center, Boca Raton Regional Hospital/ Baptist Health South Florida and the University of Wisconsin School of Medicine & Public Health, have published a commentary online ahead of print in the American Journal of Medicine about the urgent need for public health leadership in the wake of the emerging coronavirus (COVID-19) pandemic.
Their message? Public health leaders, namely, Anthony S. Fauci, M.D., director of the United States National Institute of Allergy and Infectious Diseases, whom they liken as the “Babe Ruth” of virology, should guide the nation and other comparable world leaders through this pandemic and ensure preparedness for the challenges ahead.
Over the course of a decade spanning the tenures of U.S. presidents John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon and Gerald Ford, using evidence-based leadership, public health officials led the U.S. and worldwide efforts that resulted in smallpox becoming the first human disease ever eradicated from the face of the earth. At the helm of this effort were Alexander D. Langmuir, M.D., who created the Epidemic Intelligence Service (EIS) and Epidemiology Program at the U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC), and Donald A. Henderson, M.D., chief of the Virus Disease Surveillance Program at the CDC in the 1960s.
“Based on the existing totality of evidence, it appears that coronavirus is comparable in communicability to influenza but with perhaps a tenfold higher case fatality rate,” said Charles H. Hennekens, M.D., Dr.P.H., first author and first Sir Richard Doll Professor in FAU’s Schmidt College of Medicine, who trained under Langmuir when he was a lieutenant commander in the U.S. Public Health Service as an EIS medical epidemiologist with the CDC. “The anticipated number of deaths due to coronavirus may become comparable to the most lethal epidemic of influenza in U.S. history, which occurred in 1918 when approximately 675,000 Americans died.”
In contrast, with respect to usual outbreaks of influenza, the 2018-19 flu season affected about 42.9 million Americans, of which 647,000 were hospitalized and about 61,200 died.
Hennekens and co-authors Safiya George, Ph.D., dean of FAU’s Christine E. Lynn College of Nursing; Terry A. Adirim, M.D., M.P.H., M.B.A., senior associate dean for clinical affairs, chair of the Department of Integrated Medical Sciences and professor of pediatrics in FAU’s Schmidt College of Medicine; Heather Johnson, M.D., preventive cardiologist/cardiologist at the Christine E. Lynn Women’s Health & Wellness Center, Boca Raton Regional Hospital/Baptist Health South Florida; and Dennis G. Maki, M.D., professor of medicine, University of Wisconsin School of Medicine & Public Health, and an internationally renowned infectious disease clinician and epidemiologist who was a fellow EIS officer with Hennekens under Langmuir and Henderson.
“U.S. health care workers today are appropriately confused about current and future issues concerning COVID-19, an infectious disease that is caused by the severe acute respiratory syndrome coronavirus known as SARS-coV2, which is now responsible for an emerging pandemic,” said Adirim, who recently served as deputy assistant secretary of defense for health affairs at the Department of Defense and a senior medical official at the Department of Homeland Security during the 2009-H1N1 Pandemic. “Appropriate concerns and not fear should play a major role in the emerging pandemic, and public health efforts should focus on public health issues, not political or economic considerations.”
More than 80 percent of symptomatic individuals will experience only mild flu-like symptoms. However, more alarmingly, approximately 15 percent of affected patients will become seriously ill and 5 percent will need critical care. Younger and healthier people will represent a larger proportion of the population with mild to moderate symptoms. Those at highest risk – the elderly, those with certain chronic diseases such as cardiovascular disease and lung disease as well as those receiving chemotherapy or who are otherwise immunocompromised through illness or therapies.
“The good news is that the majority of those infected with the virus will recover, however, the most vulnerable are not projected to fare as well. It is therefore, extremely important that we all take an active role in not only protecting ourselves, but also those among us who are the most vulnerable,” said George, who specializes in immunology, oncology and HIV/AIDS. “In only eight days, Florida went from 18 cases and two deaths on March 9 to 314 positive cases and seven deaths on March 18. However, these numbers are still less than 10 percent of the rising number of cases in New York and still much less than California and Washington. Therefore, education, social distancing, staying away from others when symptomatic and continued handwashing and vigilance remain key in minimizing transmission.”
The authors note that the staggering estimates of the potential numbers of hospitalizations could paralyze the U.S. health care delivery system. Moreover, the overcrowding of hospitals by patients with coronavirus could make it more difficult to provide care to those with life threatening conditions.
“The first case was reported in Wuhan, China on Dec. 31, 2019 and in the U.S. on Jan. 22,” said Adirim. “During that interval, containment was potentially achievable in the U.S. but required collaborative efforts such as widespread utilization of rapid testing kits available from the World Health Organization. Now, however, we must employ strategies to flatten the curve to decrease avoidable morbidity and mortality.”
By March 8, South Korea, which has a population of about one-sixth that of the U.S., had tested more than 240,000 (1 per 250) compared to the U.S., which had tested about 13,662 (3,903 from the CDC and 9,721 from public health laboratories). In both South Korea and the U.S., only about 3 percent of these cases tested positive for coronavirus.
Health care providers as well as the general public should also be aware that any vaccine is likely to emerge in one to two years. Furthermore, there is a possibility that chloroquine phosphate (a class of drugs still used to prevent and treat malaria and was formerly used to treat inflammatory arthritis) may have apparent efficacy and an acceptable safety profile against COVID-19.
Source:https://bioengineer.org/public-health-leadership-paramount-to-emerging-coronavirus-pandemic/
Public health leadership paramount to emerging coronavirus pandemic
BY BIOENGINEER
March 19, 2020
Credit: Florida Atlantic University
For decades, public health officials have directed the containment of emerging pandemics – perhaps most notably – the worldwide eradication of smallpox starting in the early to mid-1960s. Since then, surveillance systems have increased in number and sophistication with advances in data collection, analysis, and communication. From influenza to smallpox, the establishment of systematic reporting systems and prompt action based on results have enabled public health officials to lead the charge in containing emerging pandemics.
Researchers from Florida Atlantic University’s Schmidt College of Medicine and Christine E. Lynn College of Nursing, in collaboration with the Christine E. Lynn Women’s Health & Wellness Center, Boca Raton Regional Hospital/ Baptist Health South Florida and the University of Wisconsin School of Medicine & Public Health, have published a commentary online ahead of print in the American Journal of Medicine about the urgent need for public health leadership in the wake of the emerging coronavirus (COVID-19) pandemic.
Their message? Public health leaders, namely, Anthony S. Fauci, M.D., director of the United States National Institute of Allergy and Infectious Diseases, whom they liken as the “Babe Ruth” of virology, should guide the nation and other comparable world leaders through this pandemic and ensure preparedness for the challenges ahead.
Over the course of a decade spanning the tenures of U.S. presidents John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon and Gerald Ford, using evidence-based leadership, public health officials led the U.S. and worldwide efforts that resulted in smallpox becoming the first human disease ever eradicated from the face of the earth. At the helm of this effort were Alexander D. Langmuir, M.D., who created the Epidemic Intelligence Service (EIS) and Epidemiology Program at the U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC), and Donald A. Henderson, M.D., chief of the Virus Disease Surveillance Program at the CDC in the 1960s.
“Based on the existing totality of evidence, it appears that coronavirus is comparable in communicability to influenza but with perhaps a tenfold higher case fatality rate,” said Charles H. Hennekens, M.D., Dr.P.H., first author and first Sir Richard Doll Professor in FAU’s Schmidt College of Medicine, who trained under Langmuir when he was a lieutenant commander in the U.S. Public Health Service as an EIS medical epidemiologist with the CDC. “The anticipated number of deaths due to coronavirus may become comparable to the most lethal epidemic of influenza in U.S. history, which occurred in 1918 when approximately 675,000 Americans died.”
In contrast, with respect to usual outbreaks of influenza, the 2018-19 flu season affected about 42.9 million Americans, of which 647,000 were hospitalized and about 61,200 died.
Hennekens and co-authors Safiya George, Ph.D., dean of FAU’s Christine E. Lynn College of Nursing; Terry A. Adirim, M.D., M.P.H., M.B.A., senior associate dean for clinical affairs, chair of the Department of Integrated Medical Sciences and professor of pediatrics in FAU’s Schmidt College of Medicine; Heather Johnson, M.D., preventive cardiologist/cardiologist at the Christine E. Lynn Women’s Health & Wellness Center, Boca Raton Regional Hospital/Baptist Health South Florida; and Dennis G. Maki, M.D., professor of medicine, University of Wisconsin School of Medicine & Public Health, and an internationally renowned infectious disease clinician and epidemiologist who was a fellow EIS officer with Hennekens under Langmuir and Henderson.
“U.S. health care workers today are appropriately confused about current and future issues concerning COVID-19, an infectious disease that is caused by the severe acute respiratory syndrome coronavirus known as SARS-coV2, which is now responsible for an emerging pandemic,” said Adirim, who recently served as deputy assistant secretary of defense for health affairs at the Department of Defense and a senior medical official at the Department of Homeland Security during the 2009-H1N1 Pandemic. “Appropriate concerns and not fear should play a major role in the emerging pandemic, and public health efforts should focus on public health issues, not political or economic considerations.”
More than 80 percent of symptomatic individuals will experience only mild flu-like symptoms. However, more alarmingly, approximately 15 percent of affected patients will become seriously ill and 5 percent will need critical care. Younger and healthier people will represent a larger proportion of the population with mild to moderate symptoms. Those at highest risk – the elderly, those with certain chronic diseases such as cardiovascular disease and lung disease as well as those receiving chemotherapy or who are otherwise immunocompromised through illness or therapies.
“The good news is that the majority of those infected with the virus will recover, however, the most vulnerable are not projected to fare as well. It is therefore, extremely important that we all take an active role in not only protecting ourselves, but also those among us who are the most vulnerable,” said George, who specializes in immunology, oncology and HIV/AIDS. “In only eight days, Florida went from 18 cases and two deaths on March 9 to 314 positive cases and seven deaths on March 18. However, these numbers are still less than 10 percent of the rising number of cases in New York and still much less than California and Washington. Therefore, education, social distancing, staying away from others when symptomatic and continued handwashing and vigilance remain key in minimizing transmission.”
The authors note that the staggering estimates of the potential numbers of hospitalizations could paralyze the U.S. health care delivery system. Moreover, the overcrowding of hospitals by patients with coronavirus could make it more difficult to provide care to those with life threatening conditions.
“The first case was reported in Wuhan, China on Dec. 31, 2019 and in the U.S. on Jan. 22,” said Adirim. “During that interval, containment was potentially achievable in the U.S. but required collaborative efforts such as widespread utilization of rapid testing kits available from the World Health Organization. Now, however, we must employ strategies to flatten the curve to decrease avoidable morbidity and mortality.”
By March 8, South Korea, which has a population of about one-sixth that of the U.S., had tested more than 240,000 (1 per 250) compared to the U.S., which had tested about 13,662 (3,903 from the CDC and 9,721 from public health laboratories). In both South Korea and the U.S., only about 3 percent of these cases tested positive for coronavirus.
Health care providers as well as the general public should also be aware that any vaccine is likely to emerge in one to two years. Furthermore, there is a possibility that chloroquine phosphate (a class of drugs still used to prevent and treat malaria and was formerly used to treat inflammatory arthritis) may have apparent efficacy and an acceptable safety profile against COVID-19.
Source:https://bioengineer.org/public-health-leadership-paramount-to-emerging-coronavirus-pandemic/
How to operate building services to prevent the spread of COVID-19 virus SARS-CoV-2
The following information is used for educational purposes only.
How to operate building services to prevent the spread of COVID-19 virus SARS-CoV-2
BY BIOENGINEER
March 19, 2020
Credit: TalTech
On March 17, Federation of European Heating, Ventilation and Air Conditioning Associations REHVA published guidance on the operation and use of building services in areas with a coronavirus disease (COVID-19) outbreak. Representing a network of more than 120.000 engineers from 27 European countries, REHVA guidance complements the general guidance for employers provided by WHO and is targeted to commercial and public buildings.
REHVA Research and Technology Committee chair, professor Jarek Kurnitski from Tallinn University of Technology: “Our document addresses the risk of airborne transmission through small particles
The document provides practical recommendations which cover ventilation system operation times, use of window airing, safe use of heat recovery sections, no use of recirculation in central ventilation systems as well as on the room level, and some explanation how to avoid overreactions which are easy to happen in situations with limited knowledge.
It is recommended to switch on ventilation systems a couple of hours earlier and also to extend the operation. Better solution is even to keep the ventilation on 24/7, possibly with lowered (but not switched off) ventilation rates when people are absent in order to remove virus particles out of the building. Exhaust ventilation systems of toilets should always be kept on 24/7, and make sure that negative air pressure is created, especially to avoid the faecal-oral transmission.
In buildings without mechanical ventilation systems it is recommended to actively use operable windows so that one could open windows for 15 min when entering the room especially when the room was occupied by others beforehand. Also, in buildings with mechanical ventilation, window airing can be used to further boost ventilation. Opening of windows in toilets should be generally avoided as this may cause a reverse direction operating ventilation and contaminated airflow from the toilet to other rooms.
Recirculation shall not be used, because virus particles in return ducts can re-enter a building in recirculation sectors of centralized air handling units. Thus, recirculation dampers have to be closed via the Building Management System or manually. When possible, decentralized systems such as fan coil units that use local recirculation, also should be turned off to avoid resuspension of virus particles at room level. Similarly to recirculation, heat recovery devices may carry over virus attached to particles from the exhaust air side to the supply air side. In rotary heat exchangers particles deposit on the return air side of the heat exchanger surface after which they might be resuspended when heat exchanger turns to the supply air side. Therefore it is recommended to (temporarily) turn off rotary heat exchangers during SARS-CoV-2 episodes.
It is also important to understand which actions have no practical effect and are not needed. Transmission of some viruses in buildings can be limited by changing air temperatures and humidity levels. In the case of COVID-19 this is unfortunately not an option as the SARS-CoV-2 virus is quite resistant to environmental changes and is susceptible only for a very high relative humidity above 80% and a temperature above 30 ?C, which are not attainable and acceptable in buildings for other reasons (e.g. thermal comfort). Thus, there is no need for humidification, and usually any adjustment of setpoints for heating or cooling systems is not needed. Similarly there is no need to replace outdoor air filters of the ventilation system, which are not a contamination source in this context. Room air cleaners can be useful in specific situations, but the floor area they can effectively serve is normally quite small, typically less than 10 m2. There have been overreactive statements recommending to clean ventilation ducts in order to avoid SARS-CoV-2 transmission via ventilation systems. Duct cleaning is not effective against room-to-room infection because the ventilation system is not a contamination source if given guidance about heat recovery and recirculation is followed.
COVID-19 – REHVA Guidance document: https://www.rehva.eu/activities/covid-19-guidance
Source:https://bioengineer.org/how-to-operate-building-services-to-prevent-the-spread-of-covid-19-virus-sars-cov-2/
How to operate building services to prevent the spread of COVID-19 virus SARS-CoV-2
BY BIOENGINEER
March 19, 2020
Credit: TalTech
On March 17, Federation of European Heating, Ventilation and Air Conditioning Associations REHVA published guidance on the operation and use of building services in areas with a coronavirus disease (COVID-19) outbreak. Representing a network of more than 120.000 engineers from 27 European countries, REHVA guidance complements the general guidance for employers provided by WHO and is targeted to commercial and public buildings.
REHVA Research and Technology Committee chair, professor Jarek Kurnitski from Tallinn University of Technology: “Our document addresses the risk of airborne transmission through small particles
The document provides practical recommendations which cover ventilation system operation times, use of window airing, safe use of heat recovery sections, no use of recirculation in central ventilation systems as well as on the room level, and some explanation how to avoid overreactions which are easy to happen in situations with limited knowledge.
It is recommended to switch on ventilation systems a couple of hours earlier and also to extend the operation. Better solution is even to keep the ventilation on 24/7, possibly with lowered (but not switched off) ventilation rates when people are absent in order to remove virus particles out of the building. Exhaust ventilation systems of toilets should always be kept on 24/7, and make sure that negative air pressure is created, especially to avoid the faecal-oral transmission.
In buildings without mechanical ventilation systems it is recommended to actively use operable windows so that one could open windows for 15 min when entering the room especially when the room was occupied by others beforehand. Also, in buildings with mechanical ventilation, window airing can be used to further boost ventilation. Opening of windows in toilets should be generally avoided as this may cause a reverse direction operating ventilation and contaminated airflow from the toilet to other rooms.
Recirculation shall not be used, because virus particles in return ducts can re-enter a building in recirculation sectors of centralized air handling units. Thus, recirculation dampers have to be closed via the Building Management System or manually. When possible, decentralized systems such as fan coil units that use local recirculation, also should be turned off to avoid resuspension of virus particles at room level. Similarly to recirculation, heat recovery devices may carry over virus attached to particles from the exhaust air side to the supply air side. In rotary heat exchangers particles deposit on the return air side of the heat exchanger surface after which they might be resuspended when heat exchanger turns to the supply air side. Therefore it is recommended to (temporarily) turn off rotary heat exchangers during SARS-CoV-2 episodes.
It is also important to understand which actions have no practical effect and are not needed. Transmission of some viruses in buildings can be limited by changing air temperatures and humidity levels. In the case of COVID-19 this is unfortunately not an option as the SARS-CoV-2 virus is quite resistant to environmental changes and is susceptible only for a very high relative humidity above 80% and a temperature above 30 ?C, which are not attainable and acceptable in buildings for other reasons (e.g. thermal comfort). Thus, there is no need for humidification, and usually any adjustment of setpoints for heating or cooling systems is not needed. Similarly there is no need to replace outdoor air filters of the ventilation system, which are not a contamination source in this context. Room air cleaners can be useful in specific situations, but the floor area they can effectively serve is normally quite small, typically less than 10 m2. There have been overreactive statements recommending to clean ventilation ducts in order to avoid SARS-CoV-2 transmission via ventilation systems. Duct cleaning is not effective against room-to-room infection because the ventilation system is not a contamination source if given guidance about heat recovery and recirculation is followed.
COVID-19 – REHVA Guidance document: https://www.rehva.eu/activities/covid-19-guidance
Source:https://bioengineer.org/how-to-operate-building-services-to-prevent-the-spread-of-covid-19-virus-sars-cov-2/
How to slow down ageing?
The following information is used for educational purposes only.
How to slow down ageing?
BY BIOENGINEER
March 19, 2020
Credit: Andres Tennus/University of Tartu
Healthy ageing has become one of the priorities of research in Europe. University of Tartu researchers looked for differences in the immune systems of young and old people. They focused on monocytes and found that the monocytes of the elderly do not seem to produce as much energy, and there is an increase in inflammation markers compared to younger people. Looking into the future, this research gives food for thought as to how to slow down age-related changes.
White blood cells or leukocytes include many cells with various tasks. To get a better understanding of exactly what these cells do, they need to be observed separately. Therefore, researchers at the University of Tartu Institute of Biomedicine and Translational Medicine together with colleagues from Tartu University Hospital and Estonian Genome Centre studied a specific white blood cell type – monocytes.
Monocytes comprise about 5-10% of all white blood cells in human blood. As with all other leukocytes, they originate from the hematopoietic cells of bone marrow, but they have special properties which help them fight viruses and other pathogens. They are constantly changing through life together with general changes in the organism.
According to a professor of molecular immunology at the University of Tartu, Pärt Peterson, links between ageing and monocytes have been found before. “For example, they are known to be associated with inflammatory processes occurring in the body. A link between monocytes and vascular calcification or atherosclerosis is also known,” said Peterson.
Vascular calcification means that, due to the deposition of dead cells, cholesterol, fatty acids and lipids, plaques are formed on the walls of arteries. Over years, these plaques become denser and make blood vessels narrower. As a result, blood flow in blood vessels becomes restricted. “Calcification is a long-term and complex change in the walls of blood vessels, but it is the monocytes that affect the inflammation originating from the walls of blood vessels and accumulate in atherosclerotic plaques,” explained Peterson.
Primarily based on this background information, the researchers wanted to study which changes have occurred in the monocytes of young people, and which in the monocytes of the elderly. “We found that the expression of many genes varies in the monocytes of elderly people. Changes have mainly occurred in the genes related to protein synthesis and in the work of mitochondria, i.e. the power plants of cells. It might be said that the monocytes of older people do not seem to produce as much energy as the cells of younger people,” noted the professor.
There was also a visible increase in the intracellular inflammation markers in older people, which is probably accompanied by a general increase in inflammation levels. There are also other intracellular metabolic changes, as a greater proportion of some lipids was noted in elderly people, for example. Many lipids are an important and natural part of cell membranes, but according to Peterson, this may lead to the idea that the excessive accumulation of lipidic compounds in monocytes may be related to the plaques forming on the walls of blood vessels, and thus to atherosclerosis.
“Time will show whether we will be able to do something to slow down age-related changes. This study at least gives an idea as to which direction we should look to next. In terms of the future, it would be a big achievement if we were able to postpone or even avoid the process of vascular calcification,” said Peterson.
According to the scientist, new practical solutions will definitely be added in the future, taking into account that healthy ageing has become one of the priorities of research in Europe. Several European countries, including Denmark and the Netherlands, have already created specialised institutes and centres for solving the issues related to the ageing society.
Peterson noted that conducting such basic research studies in Estonia is convenient, because due to the small size of the country, we have very good contacts and cooperation possibilities, broad-based genetic data and great possibilities for developing digital health care.
Source:https://bioengineer.org/how-to-slow-down-ageing/
How to slow down ageing?
BY BIOENGINEER
March 19, 2020
Credit: Andres Tennus/University of Tartu
Healthy ageing has become one of the priorities of research in Europe. University of Tartu researchers looked for differences in the immune systems of young and old people. They focused on monocytes and found that the monocytes of the elderly do not seem to produce as much energy, and there is an increase in inflammation markers compared to younger people. Looking into the future, this research gives food for thought as to how to slow down age-related changes.
White blood cells or leukocytes include many cells with various tasks. To get a better understanding of exactly what these cells do, they need to be observed separately. Therefore, researchers at the University of Tartu Institute of Biomedicine and Translational Medicine together with colleagues from Tartu University Hospital and Estonian Genome Centre studied a specific white blood cell type – monocytes.
Monocytes comprise about 5-10% of all white blood cells in human blood. As with all other leukocytes, they originate from the hematopoietic cells of bone marrow, but they have special properties which help them fight viruses and other pathogens. They are constantly changing through life together with general changes in the organism.
According to a professor of molecular immunology at the University of Tartu, Pärt Peterson, links between ageing and monocytes have been found before. “For example, they are known to be associated with inflammatory processes occurring in the body. A link between monocytes and vascular calcification or atherosclerosis is also known,” said Peterson.
Vascular calcification means that, due to the deposition of dead cells, cholesterol, fatty acids and lipids, plaques are formed on the walls of arteries. Over years, these plaques become denser and make blood vessels narrower. As a result, blood flow in blood vessels becomes restricted. “Calcification is a long-term and complex change in the walls of blood vessels, but it is the monocytes that affect the inflammation originating from the walls of blood vessels and accumulate in atherosclerotic plaques,” explained Peterson.
Primarily based on this background information, the researchers wanted to study which changes have occurred in the monocytes of young people, and which in the monocytes of the elderly. “We found that the expression of many genes varies in the monocytes of elderly people. Changes have mainly occurred in the genes related to protein synthesis and in the work of mitochondria, i.e. the power plants of cells. It might be said that the monocytes of older people do not seem to produce as much energy as the cells of younger people,” noted the professor.
There was also a visible increase in the intracellular inflammation markers in older people, which is probably accompanied by a general increase in inflammation levels. There are also other intracellular metabolic changes, as a greater proportion of some lipids was noted in elderly people, for example. Many lipids are an important and natural part of cell membranes, but according to Peterson, this may lead to the idea that the excessive accumulation of lipidic compounds in monocytes may be related to the plaques forming on the walls of blood vessels, and thus to atherosclerosis.
“Time will show whether we will be able to do something to slow down age-related changes. This study at least gives an idea as to which direction we should look to next. In terms of the future, it would be a big achievement if we were able to postpone or even avoid the process of vascular calcification,” said Peterson.
According to the scientist, new practical solutions will definitely be added in the future, taking into account that healthy ageing has become one of the priorities of research in Europe. Several European countries, including Denmark and the Netherlands, have already created specialised institutes and centres for solving the issues related to the ageing society.
Peterson noted that conducting such basic research studies in Estonia is convenient, because due to the small size of the country, we have very good contacts and cooperation possibilities, broad-based genetic data and great possibilities for developing digital health care.
Source:https://bioengineer.org/how-to-slow-down-ageing/
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