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OPINIÓN | HAMBRE
Los estragos de la pobreza y la desnutrición infantil
Merecen destacarse las claras revelaciones del cardiocirujano Juan Carlos Parodi sobre el "destino sellado" de nuestra niñez desamparada
6 de marzo de 2018
En nada debe sorprender que los mismos que han ungido como trayectorias ejemplares las de jóvenes que hace más de cuarenta años se volcaron a la acción terrorista ahora exalten a "los pibes chorros". Como detrás de "los pibes chorros" suele perfilarse la conducta atroz de adultos que los impulsan al delito a sabiendas de la condescendencia de las leyes penales con la minoridad, podría exaltarse, con igual criterio, el comportamiento de sujetos que están entre lo peor del género humano.
Desde otra perspectiva, con otro sustento moral y preocupación digna de tenerse en cuenta por el destino de la sociedad, se elevan, en cambio, voces que advierten sobre la extrema gravedad de un contexto nacional en el que el 30 por ciento de la población es pobre. De allí sale la porción mayor de carne de cañón que termina llenando hasta un extremo infrahumano las cárceles del país y deja atrás a niños que crecen en la desnutrición, con consecuencias que pagarán para siempre si no se los salva a tiempo.
Una de las disertaciones más comentadas en la opinión pública estas semanas ha sido la del doctor Juan Carlos Parodi, uno de los cardiocirujanos relevantes del país. Se propuso apartarse por un momento de la especialidad sobre la que se asienta el prestigio de su nombre para elevar la mirada a una cuestión social de dimensiones estremecedoras: la cantidad de chicos argentinos que sufren, a raíz de su desnutrición en un contexto de pobreza y procreación desatinada, de bajo coeficiente intelectual, de déficit cognitivo y de plasticidad cerebral inadecuada. Cuando esos chicos tengan más de cinco años de edad no habrá remedio para tales secuelas.
Todos saben que hubo a comienzos de este siglo, en medio de una crisis económica y financiera pavorosa, más pobres aún de los que hay hoy. Eso es poco consuelo. Como es de público conocimiento, la tasa de 30 por ciento de pobres se prolonga como herencia del malhadado paso del kirchnerismo por el poder. Lo que se sabe menos es lo que el doctor Parodi se propuso subrayar en su exposición pública: en la población menor de 14 años, la pobreza sube al 50 por ciento y se potencia hasta más del 70 por ciento en los asentamientos precarios urbanos y rurales. En el comienzo de sus vidas esa niñez tiene lo que Parodi llama "un destino sellado": más tendencia a delinquir, maestros de escuela sin títulos profesionales habilitantes, desconocimiento de normas básicas de convivencia y, por sobre todo, un estado nutricional insuficiente para el cuerpo y la mente que los margina de la igualdad de oportunidades para todos. Ese principio de igualdad está en la esencia del espíritu republicano de la Constitución que organizó institucionalmente el país.
Es tanta la desaprensión de las clases gobernantes sobre esta cuestión capital que ni siquiera han puesto atención a lo que informa la evolución de una potencia como China, que ha reducido en décadas su extrema pobreza a solo el tres por ciento de la población. El presidente Macri ha dicho bien, y con no poco riesgo de la proyección histórica de su papel, que quiere que se lo juzgue por la lucha de Cambiemos contra la pobreza. Lleva dos años en el poder y hasta aquí estamos en ese punto casi como cuando asumió.
Parodi ha destacado la labor de los economistas que se han concentrado, como Alieto Guadagni, en la interrelación de pobreza y educación, en las diferencias abismales entre concurrir a una escuela desprovista de recursos y con maestros de deficiente formación docente, y asistir, en cambio, a escuelas dotadas de planes exigentes, tanto en el plano académico como en el comportamiento aleccionador que es parte de una formación básica. Los economistas más enfrascados en estos asuntos se atreven a formular interrogantes sobre las derivaciones secundarias de planes de asistencia social sin el correlato por parte de los beneficiarios de contraprestaciones sujetas a una debida fiscalización por parte del Estado. Madres hasta con más de siete hijos y una maternidad exacerbada por planes de asistencia que se suman hijo por hijo, pero sin extraer al núcleo familiar y a sus miembros del hábitat deplorable en que desarrollan sus míseras existencias.
Tasas actuales de crecimiento poblacional del 4,3 por ciento entre los pobres y del 1,2 entre quienes no son pobres. Aumento, pues, de cinco veces más de unos respecto de los otros en apenas un par de generaciones, y el prenuncio, así, de una sociedad que cambia para bien o que declinará aún mucho más de lo que lo ha hecho en largas décadas de retroceso.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que cuenta con un programa de ayuda humanitaria para niños y madres de países en desarrollo, ha hecho saber que según los datos disponibles de 2015, último año relevado, en la Argentina nacieron 770.040 criaturas, entre ellas, 119.699 de madres de menos de 19 años y 2787 de madres niñas.
Hace ya más de 50 años Eduardo T. Hall, antropólogo norteamericano, advertía sobre las consecuencias del hacinamiento poblacional, tanto de orden psíquico como físico, al que lleva la pobreza. No solo los hombres, sino todos los animales, decía, incluidos los pájaros, tienen la necesidad congénita de disponer de un territorio vital para su sana existencia. Hall predicaba que todos requerimos para nuestro desenvolvimiento vital de "burbujas de espacio" que protejan nuestra intimidad e individualidad. Mencionaba un estudio de los años 60 hecho sobre los vecinos de Harlem, barrio por entonces de hacinamiento en Nueva York, por el que se comprobó que el 18 por ciento de los hombres que lo habitaban padecían de perturbaciones mentales.
La pobreza como problema es drama, es carencia en todos lados, y no precisamente una virtud como algunos la proclaman. Es cierto que en las escrituras, en la versión de Lucas, se dice que los pobres serán "bienaventurados" en el reino de los cielos, y debemos celebrar la metáfora del equilibrio final en el destino de los hombres, pero estamos en un mundo de penas, no en un reino celestial, y no podemos perder el tiempo en dilatar la resolución, o la mitigación apreciable, al menos, de la más dolorosa de las cuestiones que afronta la sociedad argentina.
La clase dirigente debe despabilarse sobre su responsabilidad acerca del porvenir que a este paso espera a las nuevas generaciones. Alimentación, habitación y educación deben ser prioridades centrales. Hasta en las páginas de nuestra prensa es llamativo que se haya pasado casi por alto la afirmación del presidente Macri de que debemos saber cuál es la calidad comparativa de las escuelas y los colegios a los que van nuestros niños y adolescentes. Esa información pública, constitucionalmente obligatoria, ha sido mezquinada por influencias de un sindicalismo desaprensivo y por la complicidad de políticos demagogos que quiere ocultar las culpas por la docencia insuficiente y los años de educación que se pierden, en relación con lo que sucede en otros países, por tantas huelgas temerarias y aulas desiertas, como las que tenemos a la vista.
Es también curioso que una diputada nacional por la UCR, y por tanto de Cambiemos, como la presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Josefina Mendoza, haya dicho, justo meses antes del centenario de la Reforma Universitaria, que no pondría su voto para amortiguar los costos al erario público de la gratuidad de la enseñanza. Olvida que no cobrar por los servicios educativos a quienes pueden por sí o sus familias pagar por la enseñanza que reciben es reducir las posibilidades de lo que el Estado brinda a los más pobres. Lo más notable de la Reforma Universitaria no fue precisamente eso, sino su impulso hacia la libertad académica y la asignación de cátedras por antecedentes y concursos.
Hay mucho y urgente por hacer en todo lo concerniente a los más jóvenes. Gracias, doctor Parodi, por lo que ha fomentado en ese sentido.
Fuente:www.lanacion.com.ar
Tuesday, March 6, 2018
Sunday, March 4, 2018
OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO-No a la cultura del descarte
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OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO
No a la cultura del descarte
Está comprobado que puede haber vida sin libertad, pero no hay mejor ejemplo que el del aborto para demostrar y confirmar que no hay libertad sin vida
Ilustración de Frato, extraída de su libro 40 años con ojos de niño, de Editorial Losada
4 de marzo de 2018
Vivimos en una cultura de inmensas paradojas. Mientras nos asombramos y maravillamos ante la posibilidad de que exista vida en otros planetas, se agita el empeño en negar la existencia de vida humana desde el momento de la concepción en el seno materno. En medio de un mundo agrietado, violento y egoísta, vuelve a nuestra agenda legislativa el tema del aborto. Cada tanto, recrudece esta idea de suprimir vidas inocentes al amparo de la ley, fundada en la falacia de que debe respetarse la libertad de la madre a disponer de su cuerpo
El error es doble. Ni puede considerarse que el niño por nacer sea parte del cuerpo de la madre, pues su ADN es diferente del de esta, ni corresponde invocar la libertad de la madre, pues, cualquiera fuese su derecho, ninguno habrá de considerarse superior a la vida. Está comprobado que puede haber vida sin libertad. Pero no hay mejor ejemplo que el que nos ocupa para demostrar y confirmar que no hay libertad sin vida. Por otra parte, como reiteradamente hemos planteado desde estas columnas, no es cierto que una mujer pueda extirparse el fruto de sus entrañas como tampoco puede hacerlo con cualquier otra parte de su cuerpo, como un brazo o una pierna, sin más, por propia voluntad, en ejercicio de una supuesta y desnaturalizada libertad.
Resulta por demás extraño y macabro que se pretenda asimilar el seno materno, lugar de nacimiento de la vida por antonomasia, a una tumba de cementerio. La sola imagen sobrecoge el ánimo. Es incomprensible también que se catalogue la cuestión como un eventual "logro" de las mujeres, cuando son más que conocidos los terribles efectos psicológicos, de profunda tristeza e inenarrable dolor, y las imborrables secuelas que un aborto produce en una mujer. Se habla también de legislar para "proteger" a quienes se ven obligadas a optar por un aborto. Podríamos preguntarnos qué clase de protección es esa que habilita el asesinato de un inocente con las referidas consecuencias incontrastables para la psiquis de cualquier mujer. Un aborto elimina un proceso vital, interrumpe una vida humana, más allá de cualquier convención jurídica sobre las personas y sus derechos y obligaciones.
Los argumentos de quienes promueven el avance de la ley abrevan en estadísticas inverosímiles. El número de abortos ilegales en nuestro país, que algunos irresponsablemente, y otros de mala fe, elevan de manera disparatada a 500.000 anuales, se cae por inconsistencia simplemente cuando se lo compara con la cantidad de nacimientos. Está claro que tampoco podemos tomar por ciertas las 46 muertes maternas anuales que denuncia el Ministerio de Salud; sería necio no admitir que muchas mujeres recurren al aborto clandestino comprometiendo su salud e incluso su propia vida por falta de las condiciones sanitarias mínimas para estas prácticas.
Hemos de admitir también que la situación difiere notablemente si quien desea interrumpir un embarazo carece o no de medios económicos suficientes para pagar por estas prácticas en condiciones seguras, alimentando un pingüe negocio para muchos. Una vez más, se trata de evitar llegar a esos abismos acompañando debidamente a la mujer desde el Estado y la sociedad.
Cuando se considera la viabilidad de autorizar un aborto limitándolo hasta una u otra semana de evolución, se omite no solo la letra de la Constitución, sino principalmente toda la abrumadora evidencia científica de la que hoy disponemos que sostiene que la vida se inicia al momento de la concepción.
En pleno siglo XXI, no podemos centrar la discusión en algo que la ciencia y la tecnología han demostrado acabadamente y sin lugar a dudas.
La confirmación de la vida humana intrauterina hoy es ya innegable, como lo demuestra cualquier ecografía en 4D y 5D. Tengamos en cuenta, además, que el ADN de una persona no solo sirve para determinar su filiación, sino que es un elemento clave para decidir si, por ejemplo, la sangre es de una persona o de otra ante un crimen, o si el semen pertenece a un individuo u otro, aun en casos de violaciones múltiples. Es pues un análisis determinante para distinguir a una persona de otra. Esto es, para diferenciar entre dos personas: una persona de otra.
Son innegables los avances en las investigaciones sobre lo que acontece durante el período de vida intrauterina. Hemos conocido así lo que los niños por nacer registran de su entorno, cómo se desarrollan sus sentidos al tiempo que crecen y se forman sus cuerpos, ni que decir de los estremecedores videos que muestran a niños en sus primeros estadios de vida resistiéndose al ataque de unas pinzas en maniobra abortista.
No nos cansaremos de abogar y celebrar la vida humana y, al hacerlo, como primera medida, insistimos sobre la urgencia y la necesidad de que sea el propio Estado el que garantice la más generosa ayuda a la madre embarazada, como lo hacen algunas instituciones privadas, desde el momento inicial, durante el embarazo y el parto, tanto como después, cubriendo los aspectos médicos, psicológicos, legales y asistenciales de cada caso. Todo ello, a fin de contribuir a que cualquier mujer pueda elegir la vida, respetando el principio natural que pone a la vida humana por sobre cualquier otro derecho.
Esta es la auténtica política de Estado cuyo debate se debe iniciar con profundidad, amparados en la sobrada evidencia científica, desde una mirada sobre la cual confluyan los mejores esfuerzos de todo el cuerpo social de la Nación. Es necesario partir de adecuados diagnósticos, generando en la medida de lo posible respetuosos consensos para diseñar planes de acción precisos y sustentables, con monitoreo de sus objetivos y resultados.
La situación de la niñez desamparada, la prevención del embarazo adolescente, la protección de situaciones de violencia contra la mujer, una educación sexual integral y la definitiva superación de las trabas pretéritas que siguen impidiendo o prolongando innecesariamente los procesos de adopción deberían ser metas y objetivos que nos planteemos como sociedad, superadores de toda grieta y división. Estas son las periferias existenciales y sociales que debemos atender con prontitud y acuerdo.
Iniciar esta discusión apresuradamente, sin los debates y consensos que el tema demanda, a partir de una ley o un plebiscito que abra la puerta para la legalización del aborto, implica un atajo de populismo demagógico que promueve una cultura del descarte, castigando a los más débiles, a aquellos incapaces de defenderse tan siquiera devolviéndonos una mirada que clama piedad.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | DEBATE POR EL ABORTO
No a la cultura del descarte
Está comprobado que puede haber vida sin libertad, pero no hay mejor ejemplo que el del aborto para demostrar y confirmar que no hay libertad sin vida
Ilustración de Frato, extraída de su libro 40 años con ojos de niño, de Editorial Losada
4 de marzo de 2018
Vivimos en una cultura de inmensas paradojas. Mientras nos asombramos y maravillamos ante la posibilidad de que exista vida en otros planetas, se agita el empeño en negar la existencia de vida humana desde el momento de la concepción en el seno materno. En medio de un mundo agrietado, violento y egoísta, vuelve a nuestra agenda legislativa el tema del aborto. Cada tanto, recrudece esta idea de suprimir vidas inocentes al amparo de la ley, fundada en la falacia de que debe respetarse la libertad de la madre a disponer de su cuerpo
El error es doble. Ni puede considerarse que el niño por nacer sea parte del cuerpo de la madre, pues su ADN es diferente del de esta, ni corresponde invocar la libertad de la madre, pues, cualquiera fuese su derecho, ninguno habrá de considerarse superior a la vida. Está comprobado que puede haber vida sin libertad. Pero no hay mejor ejemplo que el que nos ocupa para demostrar y confirmar que no hay libertad sin vida. Por otra parte, como reiteradamente hemos planteado desde estas columnas, no es cierto que una mujer pueda extirparse el fruto de sus entrañas como tampoco puede hacerlo con cualquier otra parte de su cuerpo, como un brazo o una pierna, sin más, por propia voluntad, en ejercicio de una supuesta y desnaturalizada libertad.
Resulta por demás extraño y macabro que se pretenda asimilar el seno materno, lugar de nacimiento de la vida por antonomasia, a una tumba de cementerio. La sola imagen sobrecoge el ánimo. Es incomprensible también que se catalogue la cuestión como un eventual "logro" de las mujeres, cuando son más que conocidos los terribles efectos psicológicos, de profunda tristeza e inenarrable dolor, y las imborrables secuelas que un aborto produce en una mujer. Se habla también de legislar para "proteger" a quienes se ven obligadas a optar por un aborto. Podríamos preguntarnos qué clase de protección es esa que habilita el asesinato de un inocente con las referidas consecuencias incontrastables para la psiquis de cualquier mujer. Un aborto elimina un proceso vital, interrumpe una vida humana, más allá de cualquier convención jurídica sobre las personas y sus derechos y obligaciones.
Los argumentos de quienes promueven el avance de la ley abrevan en estadísticas inverosímiles. El número de abortos ilegales en nuestro país, que algunos irresponsablemente, y otros de mala fe, elevan de manera disparatada a 500.000 anuales, se cae por inconsistencia simplemente cuando se lo compara con la cantidad de nacimientos. Está claro que tampoco podemos tomar por ciertas las 46 muertes maternas anuales que denuncia el Ministerio de Salud; sería necio no admitir que muchas mujeres recurren al aborto clandestino comprometiendo su salud e incluso su propia vida por falta de las condiciones sanitarias mínimas para estas prácticas.
Hemos de admitir también que la situación difiere notablemente si quien desea interrumpir un embarazo carece o no de medios económicos suficientes para pagar por estas prácticas en condiciones seguras, alimentando un pingüe negocio para muchos. Una vez más, se trata de evitar llegar a esos abismos acompañando debidamente a la mujer desde el Estado y la sociedad.
Cuando se considera la viabilidad de autorizar un aborto limitándolo hasta una u otra semana de evolución, se omite no solo la letra de la Constitución, sino principalmente toda la abrumadora evidencia científica de la que hoy disponemos que sostiene que la vida se inicia al momento de la concepción.
En pleno siglo XXI, no podemos centrar la discusión en algo que la ciencia y la tecnología han demostrado acabadamente y sin lugar a dudas.
La confirmación de la vida humana intrauterina hoy es ya innegable, como lo demuestra cualquier ecografía en 4D y 5D. Tengamos en cuenta, además, que el ADN de una persona no solo sirve para determinar su filiación, sino que es un elemento clave para decidir si, por ejemplo, la sangre es de una persona o de otra ante un crimen, o si el semen pertenece a un individuo u otro, aun en casos de violaciones múltiples. Es pues un análisis determinante para distinguir a una persona de otra. Esto es, para diferenciar entre dos personas: una persona de otra.
Son innegables los avances en las investigaciones sobre lo que acontece durante el período de vida intrauterina. Hemos conocido así lo que los niños por nacer registran de su entorno, cómo se desarrollan sus sentidos al tiempo que crecen y se forman sus cuerpos, ni que decir de los estremecedores videos que muestran a niños en sus primeros estadios de vida resistiéndose al ataque de unas pinzas en maniobra abortista.
No nos cansaremos de abogar y celebrar la vida humana y, al hacerlo, como primera medida, insistimos sobre la urgencia y la necesidad de que sea el propio Estado el que garantice la más generosa ayuda a la madre embarazada, como lo hacen algunas instituciones privadas, desde el momento inicial, durante el embarazo y el parto, tanto como después, cubriendo los aspectos médicos, psicológicos, legales y asistenciales de cada caso. Todo ello, a fin de contribuir a que cualquier mujer pueda elegir la vida, respetando el principio natural que pone a la vida humana por sobre cualquier otro derecho.
Esta es la auténtica política de Estado cuyo debate se debe iniciar con profundidad, amparados en la sobrada evidencia científica, desde una mirada sobre la cual confluyan los mejores esfuerzos de todo el cuerpo social de la Nación. Es necesario partir de adecuados diagnósticos, generando en la medida de lo posible respetuosos consensos para diseñar planes de acción precisos y sustentables, con monitoreo de sus objetivos y resultados.
La situación de la niñez desamparada, la prevención del embarazo adolescente, la protección de situaciones de violencia contra la mujer, una educación sexual integral y la definitiva superación de las trabas pretéritas que siguen impidiendo o prolongando innecesariamente los procesos de adopción deberían ser metas y objetivos que nos planteemos como sociedad, superadores de toda grieta y división. Estas son las periferias existenciales y sociales que debemos atender con prontitud y acuerdo.
Iniciar esta discusión apresuradamente, sin los debates y consensos que el tema demanda, a partir de una ley o un plebiscito que abra la puerta para la legalización del aborto, implica un atajo de populismo demagógico que promueve una cultura del descarte, castigando a los más débiles, a aquellos incapaces de defenderse tan siquiera devolviéndonos una mirada que clama piedad.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN-¿Cuántos "peores" faltan pasar? por Pablo Sirvén
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OPINIÓN
¿Cuántos "peores" faltan pasar?
Pablo Sirvén
LA NACION
4 de marzo de 2018
La foto está tomada desde dentro del Congreso. Se observa al Presidente de espalda saludando con su brazo derecho en alto. Mauricio Macri ha llegado al Parlamento para dar su mensaje anual frente a la Asamblea Legislativa.
Pero afuera no hay casi nadie. No es casual: las fuerzas de seguridad han dispuesto un férreo cerrojo en la zona. Pero tampoco se organizó ni se convocó a acto alguno, ni se contrataron colectivos para rellenarlos a cambio de incentivos y/o represalias.
Los malos recuerdos de diciembre último, con sus batallas campales callejeras manijeadas para impedir el normal funcionamiento de uno de los tres poderes del Estado, todavía flotan como tensión no disipada y se teme cualquier recaída. Por suerte, no la hay.
Para el folclore populista habitual de la Argentina, la toma tiene algo de desoladora: el primer mandatario parece saludar a la nada misma.
El periodista Pablo Duggan interpreta favorablemente esa escena en un tuit: "Esta foto me encanta. No arrean gente para el aplauso. No hacen que la gente pierda tiempo. No gastan plata nuestra para aplaudirlos. No nos engañan con falsos apoyos. No quieren 'ganar' la calle. Esta foto es genial".
En la Argentina ciclotímica, de abruptos subibajas emocionales y de simpatías bullangueras que bruscamente se transforman en antipatías militantes, el Presidente sabe que pisa terreno minado tras la batalla de las catorce toneladas de piedras arrojadas a las fuerzas de seguridad en diciembre.
Se dispone a dar su tercer mensaje al Parlamento y trabaja internamente para que su característica resiliencia lo fortalezca por si se repite lo que le pasó hace un año cuando le costaba escucharse a sí mismo por las interrupciones vociferantes de los propios legisladores y las que bajaban también de las bandejas superiores del recinto parlamentario. No era una prevención exagerada: venía de una semana en la que se habían fogoneado cánticos futboleros contra él en canchas y videítos viralizados en las redes sociales.
Tampoco pasó nada de eso. El Congreso no fue un gallinero. Hubo una suerte de eficaz "desarme" de partes. Cristina Kirchner y, en menor medida, su hijo Máximo, contribuyeron con sus ausencias a limar asperezas. El primer mandatario se sintió liberado de confrontar con ese pasado y se volvió más prospectivo, con su flamante agenda de género que no solo incluyó el tema del aborto, sino que avanzó sobre la desigualdad salarial que perjudica a las mujeres en relación con los hombres. Es una agenda más trasversal que conflictúa por razones opuestas a la propia tropa y a los que están en la vereda de enfrente.
Pero más allá de la oportunidad (algunos dirán oportunismo) de la llegada de estos temas a la vidriera pública también tienen que ver con ciertos hitos que van madurando en una sociedad moderna (como lo fue el divorcio vincular, en tiempos de Raúl Alfonsín; o el matrimonio igualitario, en la era kirchnerista). Cómo se lleve adelante ese debate, honestamente, sin trampas dialécticas y con mucha información, respetando mutuamente el derecho de cada cual a tener ideas y matices bien diferentes podrá -o no- significar subir un peldaño más en la calidad democrática tan castigada de este país.
Eduardo Fidanza recordaba ayer en estas mismas páginas que "el ascenso irresistible" de Pro tiene que ver con "la victoria del metrobús sobre la lucha de clases".
Al día siguiente de su mensaje en el Congreso, Macri reunió en el CCK al Gabinete ampliado y los instó a dejar atrás la confrontación permanente con "la herencia recibida" para enfocar con mayor concentración el futuro y profundizar el cambio cultural al que con su ausencia, paradójicamente, aportó Cristina Kirchner. A diferencia de su antecesora, Macri no quiere ni necesita una muchedumbre que lo vive y lo oiga en silencio. Prefiere ser él quien escucha de a uno o de a pocos a los que le cuentan sus emprendimientos. Hay que mirar sus historias en Instagram para entender en qué consiste ese trabajo diario de hormiga, que excede la mera estrategia comunicacional.
"Lo peor ya pasó" fue, sin duda, la frase "hit" del mensaje presidencial del jueves. Estuvo en títulos y bajadas de diarios y noticieros nacionales e internacionales, se viralizó por las redes sociales, saltó a los cables de las agencias de noticias y se multiplicó en la radio y la TV. Pero el problema es que la frase no es una certeza novedosa, sino una suerte de mantra que el Presidente va repitiendo a lo largo del tiempo. Se lo dijo a Mirtha Legrand hace casi un año, en uno de sus encuentros comestibles televisados, y en 2016, a los conductores de Telefé Noticias, entre otros. El diputado del FPV, Agustín Rossi, calificó a esa reiteración de "voluntarismo futurista".
Quienes trabajan en el discurso presidencial deberían archivar de una vez ese argumento/eslogan que, por su propia esencia significante, solo sirve para ser usado por única vez, a riesgo de que su persistente repetición produzca un efecto contraproducente sobre la credibilidad del jefe del Estado. Podría sembrar en la población una duda sombría y más inquietante: que todavía hay muchos "peores" por superar.
psirven@lanacion.com.ar
Twitter: @psirven
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN
¿Cuántos "peores" faltan pasar?
Pablo Sirvén
LA NACION
4 de marzo de 2018
La foto está tomada desde dentro del Congreso. Se observa al Presidente de espalda saludando con su brazo derecho en alto. Mauricio Macri ha llegado al Parlamento para dar su mensaje anual frente a la Asamblea Legislativa.
Pero afuera no hay casi nadie. No es casual: las fuerzas de seguridad han dispuesto un férreo cerrojo en la zona. Pero tampoco se organizó ni se convocó a acto alguno, ni se contrataron colectivos para rellenarlos a cambio de incentivos y/o represalias.
Los malos recuerdos de diciembre último, con sus batallas campales callejeras manijeadas para impedir el normal funcionamiento de uno de los tres poderes del Estado, todavía flotan como tensión no disipada y se teme cualquier recaída. Por suerte, no la hay.
Para el folclore populista habitual de la Argentina, la toma tiene algo de desoladora: el primer mandatario parece saludar a la nada misma.
El periodista Pablo Duggan interpreta favorablemente esa escena en un tuit: "Esta foto me encanta. No arrean gente para el aplauso. No hacen que la gente pierda tiempo. No gastan plata nuestra para aplaudirlos. No nos engañan con falsos apoyos. No quieren 'ganar' la calle. Esta foto es genial".
En la Argentina ciclotímica, de abruptos subibajas emocionales y de simpatías bullangueras que bruscamente se transforman en antipatías militantes, el Presidente sabe que pisa terreno minado tras la batalla de las catorce toneladas de piedras arrojadas a las fuerzas de seguridad en diciembre.
Se dispone a dar su tercer mensaje al Parlamento y trabaja internamente para que su característica resiliencia lo fortalezca por si se repite lo que le pasó hace un año cuando le costaba escucharse a sí mismo por las interrupciones vociferantes de los propios legisladores y las que bajaban también de las bandejas superiores del recinto parlamentario. No era una prevención exagerada: venía de una semana en la que se habían fogoneado cánticos futboleros contra él en canchas y videítos viralizados en las redes sociales.
Tampoco pasó nada de eso. El Congreso no fue un gallinero. Hubo una suerte de eficaz "desarme" de partes. Cristina Kirchner y, en menor medida, su hijo Máximo, contribuyeron con sus ausencias a limar asperezas. El primer mandatario se sintió liberado de confrontar con ese pasado y se volvió más prospectivo, con su flamante agenda de género que no solo incluyó el tema del aborto, sino que avanzó sobre la desigualdad salarial que perjudica a las mujeres en relación con los hombres. Es una agenda más trasversal que conflictúa por razones opuestas a la propia tropa y a los que están en la vereda de enfrente.
Pero más allá de la oportunidad (algunos dirán oportunismo) de la llegada de estos temas a la vidriera pública también tienen que ver con ciertos hitos que van madurando en una sociedad moderna (como lo fue el divorcio vincular, en tiempos de Raúl Alfonsín; o el matrimonio igualitario, en la era kirchnerista). Cómo se lleve adelante ese debate, honestamente, sin trampas dialécticas y con mucha información, respetando mutuamente el derecho de cada cual a tener ideas y matices bien diferentes podrá -o no- significar subir un peldaño más en la calidad democrática tan castigada de este país.
Eduardo Fidanza recordaba ayer en estas mismas páginas que "el ascenso irresistible" de Pro tiene que ver con "la victoria del metrobús sobre la lucha de clases".
Al día siguiente de su mensaje en el Congreso, Macri reunió en el CCK al Gabinete ampliado y los instó a dejar atrás la confrontación permanente con "la herencia recibida" para enfocar con mayor concentración el futuro y profundizar el cambio cultural al que con su ausencia, paradójicamente, aportó Cristina Kirchner. A diferencia de su antecesora, Macri no quiere ni necesita una muchedumbre que lo vive y lo oiga en silencio. Prefiere ser él quien escucha de a uno o de a pocos a los que le cuentan sus emprendimientos. Hay que mirar sus historias en Instagram para entender en qué consiste ese trabajo diario de hormiga, que excede la mera estrategia comunicacional.
"Lo peor ya pasó" fue, sin duda, la frase "hit" del mensaje presidencial del jueves. Estuvo en títulos y bajadas de diarios y noticieros nacionales e internacionales, se viralizó por las redes sociales, saltó a los cables de las agencias de noticias y se multiplicó en la radio y la TV. Pero el problema es que la frase no es una certeza novedosa, sino una suerte de mantra que el Presidente va repitiendo a lo largo del tiempo. Se lo dijo a Mirtha Legrand hace casi un año, en uno de sus encuentros comestibles televisados, y en 2016, a los conductores de Telefé Noticias, entre otros. El diputado del FPV, Agustín Rossi, calificó a esa reiteración de "voluntarismo futurista".
Quienes trabajan en el discurso presidencial deberían archivar de una vez ese argumento/eslogan que, por su propia esencia significante, solo sirve para ser usado por única vez, a riesgo de que su persistente repetición produzca un efecto contraproducente sobre la credibilidad del jefe del Estado. Podría sembrar en la población una duda sombría y más inquietante: que todavía hay muchos "peores" por superar.
psirven@lanacion.com.ar
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Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN-Pizza con champán por Graciela Guadalupe
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OPINIÓN
Pizza con champán
Graciela Guadalupe
LA NACION
4 de marzo de 2018
"En todos los gobiernos, salvo el mío, hubo corrupción".
(De Carlos Menem, a la cadena CNN.)
Hubo un tiempo en el país en que la leche se vendía adulterada, se privatizaban empresas del Estado como quien compra al fiado en el almacén del chino, prometían sanear el Riachuelo en 1000 días, funcionaba una aduana paralela y un banco estatal otorgaba a una empresa una licitación para renovar su sistema informático pagando millones de dólares en sobornos. Una época en que se contrabandeaban armas por decreto, seguida por la voladura de una fábrica militar y se daban créditos estatales a mansalva a familiares y amigos del poder. Un lapso en que lo único seguro para los viejitos del PAMI era que sus fondos se escurrían como agua en pagos irregulares, anteojos truchos y contratación de geriátricos sin contratos y en la que los narcodólares viajaban en valijas de primera marca. Un período en que cientos de miles de guardapolvos se compraban a una empresa insolvente, cuyo capital era menor al precio de una sola de esas prendas y su presidente era un indigente.
Un lapso en que se disolvían organismos estatales que investigaban a funcionarios para que no los molestaran más con esas investigaciones y en el que medio gabinete se vio obligado a renunciar por un tal Swiftgate, un megaescándalo con nombre de hamburguesa.
Fue un intervalo de apenas diez años en el que se pagaban sobreprecios en conferencias sobre medio ambiente; en que veníamos de teléfonos que se saldaban en interminables cuotas, pero no se instalaban y, cuando se instalaban, no tenían tono. Una fracción histórica en que una represa era definida oficialmente como un "monumento nacional a la corrupción" y una concesión gastronómica en balnearios públicos malversaba hasta el precio de la papa frita.
Un devenir en que un ministro del Interior confesaba que robaba para la corona y en que un sindicalista pedía dejar de robar por dos años para que el país pudiera despegar. La pizza y el champán.
Todo eso y mucho más pasaba durante las presidencias de Carlos Menem, aunque el actual senador, con dos condenas por graves delitos diga que hubo corrupción en todos los gobiernos salvo en el suyo.
"Menos mal, porque si además de narcotráfico, blanqueo de dinero, coimas, privatizaciones truchas, tráfico de armas y la voladura de un pueblo hubiera habido corrupción, seguro que hoy estaría en cana", fue la lapidaria conclusión de un forista de LA NACION.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN
Pizza con champán
Graciela Guadalupe
LA NACION
4 de marzo de 2018
"En todos los gobiernos, salvo el mío, hubo corrupción".
(De Carlos Menem, a la cadena CNN.)
Hubo un tiempo en el país en que la leche se vendía adulterada, se privatizaban empresas del Estado como quien compra al fiado en el almacén del chino, prometían sanear el Riachuelo en 1000 días, funcionaba una aduana paralela y un banco estatal otorgaba a una empresa una licitación para renovar su sistema informático pagando millones de dólares en sobornos. Una época en que se contrabandeaban armas por decreto, seguida por la voladura de una fábrica militar y se daban créditos estatales a mansalva a familiares y amigos del poder. Un lapso en que lo único seguro para los viejitos del PAMI era que sus fondos se escurrían como agua en pagos irregulares, anteojos truchos y contratación de geriátricos sin contratos y en la que los narcodólares viajaban en valijas de primera marca. Un período en que cientos de miles de guardapolvos se compraban a una empresa insolvente, cuyo capital era menor al precio de una sola de esas prendas y su presidente era un indigente.
Un lapso en que se disolvían organismos estatales que investigaban a funcionarios para que no los molestaran más con esas investigaciones y en el que medio gabinete se vio obligado a renunciar por un tal Swiftgate, un megaescándalo con nombre de hamburguesa.
Fue un intervalo de apenas diez años en el que se pagaban sobreprecios en conferencias sobre medio ambiente; en que veníamos de teléfonos que se saldaban en interminables cuotas, pero no se instalaban y, cuando se instalaban, no tenían tono. Una fracción histórica en que una represa era definida oficialmente como un "monumento nacional a la corrupción" y una concesión gastronómica en balnearios públicos malversaba hasta el precio de la papa frita.
Un devenir en que un ministro del Interior confesaba que robaba para la corona y en que un sindicalista pedía dejar de robar por dos años para que el país pudiera despegar. La pizza y el champán.
Todo eso y mucho más pasaba durante las presidencias de Carlos Menem, aunque el actual senador, con dos condenas por graves delitos diga que hubo corrupción en todos los gobiernos salvo en el suyo.
"Menos mal, porque si además de narcotráfico, blanqueo de dinero, coimas, privatizaciones truchas, tráfico de armas y la voladura de un pueblo hubiera habido corrupción, seguro que hoy estaría en cana", fue la lapidaria conclusión de un forista de LA NACION.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | CARTAS DE LECTORES- El aborto legal: Nadie gana; Desde la concepción; Otra persona
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OPINIÓN | CARTAS DE LECTORES
De los lectores: cartas & mails
Nadie gana; Desde la concepción; Otra persona
El aborto legal
Nadie gana
El aborto es un hecho traumático para la mujer y fatal para el niño que no nacerá. Nadie sale ganando, ni la madre, ni el hijo, ni los que realizan el procedimiento de acabar con la vida incipiente. Una mujer que aborta vive con eso en su conciencia toda su vida. El solo estar en la disyuntiva de abortar o no ya es una situación desesperante. Me gustaría vivir en una sociedad que acompañe a la mujer en esa situación, sin juzgarla, y no en una que simplemente se ocupe en legalizar la opción que es sin duda más triste y dolorosa.
María Mercedes Mezzadri
DNI 14.768.076
Desde la concepción
Uno de los argumentos empleados para promover la despenalización del aborto en la Argentina es que así lo han hecho ya otros países. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el constituyente argentino ha querido garantizar el derecho a la vida desde el momento de la concepción. La reforma constitucional de 1994 otorgó jerarquía constitucional a determinados tratados de derechos humanos. Entre ellos, el Pacto de San José de Costa Rica prevé que el derecho a la vida estará protegido por ley desde el momento de la concepción. Y la Convención sobre los Derechos del Niño establece que todo niño tiene derecho intrínseco a la vida. Al incorporar a su ordenamiento jurídico esta Convención, la Argentina declaró que se entiende por niño el ser humano desde el momento de la concepción. Esta declaración también posee jerarquía constitucional ya que así rige en el país. Si la ley fundamental protege al niño desde la concepción, una ley de inferior rango (Código Penal) que permita matar a una persona por nacer, debería ser declarada inexorablemente inconstitucional. Algunos juristas sostienen que el hecho de que la Constitución reconozca que hay persona desde la concepción no implica que el aborto voluntario deba estar penado. Ahora bien, ¿qué clase de protección estaríamos brindado al no nacido si terminar con su vida no estuviera tipificado? El derecho penal es una de las herramientas más fuertes que tiene el Estado para proteger los bienes jurídicos de sus ciudadanos, entre ellos los niños por nacer, y el bien jurídico o derecho más importante a tutelar es, sin duda, la vida. Los tratados internacionales con jerarquía constitucional, como la Convención Americana, existen para asegurar que nadie sea privado arbitrariamente de su derecho a vivir. Protegen la dignidad del ser humano, independientemente de sus características o semanas de gestación.
Cecilia Lasmartres
celasmartres@hotmail.com
Otra persona
Decir que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo para de esa forma justificar la interrupción de un embarazo es pretender no asumir las consecuencias naturales de un acto que se practicó "decidiendo sobre su propio cuerpo", ya que todos sabemos que el practicar sexo libremente es decidir la unión del propio cuerpo con el de otra persona. En ese momento es cuando se puede decidir sobre su propio cuerpo y privarse de practicarlo o adoptar algún método preventivo, ya que una vez gestado un nuevo ser, se está decidiendo sobre la vida de una persona distinta.
Daniel Mercado
DNI 13.963.771
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | CARTAS DE LECTORES
De los lectores: cartas & mails
Nadie gana; Desde la concepción; Otra persona
El aborto legal
Nadie gana
El aborto es un hecho traumático para la mujer y fatal para el niño que no nacerá. Nadie sale ganando, ni la madre, ni el hijo, ni los que realizan el procedimiento de acabar con la vida incipiente. Una mujer que aborta vive con eso en su conciencia toda su vida. El solo estar en la disyuntiva de abortar o no ya es una situación desesperante. Me gustaría vivir en una sociedad que acompañe a la mujer en esa situación, sin juzgarla, y no en una que simplemente se ocupe en legalizar la opción que es sin duda más triste y dolorosa.
María Mercedes Mezzadri
DNI 14.768.076
Desde la concepción
Uno de los argumentos empleados para promover la despenalización del aborto en la Argentina es que así lo han hecho ya otros países. Sin embargo, debemos tener en cuenta que el constituyente argentino ha querido garantizar el derecho a la vida desde el momento de la concepción. La reforma constitucional de 1994 otorgó jerarquía constitucional a determinados tratados de derechos humanos. Entre ellos, el Pacto de San José de Costa Rica prevé que el derecho a la vida estará protegido por ley desde el momento de la concepción. Y la Convención sobre los Derechos del Niño establece que todo niño tiene derecho intrínseco a la vida. Al incorporar a su ordenamiento jurídico esta Convención, la Argentina declaró que se entiende por niño el ser humano desde el momento de la concepción. Esta declaración también posee jerarquía constitucional ya que así rige en el país. Si la ley fundamental protege al niño desde la concepción, una ley de inferior rango (Código Penal) que permita matar a una persona por nacer, debería ser declarada inexorablemente inconstitucional. Algunos juristas sostienen que el hecho de que la Constitución reconozca que hay persona desde la concepción no implica que el aborto voluntario deba estar penado. Ahora bien, ¿qué clase de protección estaríamos brindado al no nacido si terminar con su vida no estuviera tipificado? El derecho penal es una de las herramientas más fuertes que tiene el Estado para proteger los bienes jurídicos de sus ciudadanos, entre ellos los niños por nacer, y el bien jurídico o derecho más importante a tutelar es, sin duda, la vida. Los tratados internacionales con jerarquía constitucional, como la Convención Americana, existen para asegurar que nadie sea privado arbitrariamente de su derecho a vivir. Protegen la dignidad del ser humano, independientemente de sus características o semanas de gestación.
Cecilia Lasmartres
celasmartres@hotmail.com
Otra persona
Decir que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo para de esa forma justificar la interrupción de un embarazo es pretender no asumir las consecuencias naturales de un acto que se practicó "decidiendo sobre su propio cuerpo", ya que todos sabemos que el practicar sexo libremente es decidir la unión del propio cuerpo con el de otra persona. En ese momento es cuando se puede decidir sobre su propio cuerpo y privarse de practicarlo o adoptar algún método preventivo, ya que una vez gestado un nuevo ser, se está decidiendo sobre la vida de una persona distinta.
Daniel Mercado
DNI 13.963.771
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | CARTAS DE LECTORES:Otro año lectivo, otro conflicto docente por Américo Luis Dini
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OPINIÓN | CARTAS DE LECTORES
De los lectores: cartas & mails
Otro año lectivo, otro conflicto docente
4 de marzo de 2018
Carta de la semana
Asistimos otra vez a la acostumbrada puja de maestros versus Gobierno en el inicio de clases. Se han estudiado y establecido ya claramente los verdaderos problemas del sistema educativo: jóvenes que no saben expresarse y no entienden lo que leen, cada vez más maestros para una menor cantidad de alumnos, demasiados docentes impuntuales amparados por malos estatutos, hecho que exige consecuentemente varios suplentes para un mismo cargo. Estas y otras cuestiones importantes, que deberían ser debidamente acordadas fuera de las paritarias, estableciendo pautas correctivas y superadoras, se plantean inexplicablemente a los docentes en el momento de fijar los salarios, y se convierten así en moneda de cambio. De esa manera, las exigencias de puntualidad y mejoras en la preparación y formación docente se negocian en las paritarias por algunos delegados docentes que las consideran carga abusiva, en perjuicio de los maestros que desearían elevar su nivel y su remuneración a cambio del mejoramiento personal y general, que el sistema educativo tanto requiere. Y, finalmente, de los chicos que se quedan sin clases.
Un año más se cierran las negociaciones con anuncios de paros, descontento, cifras magras y grandes problemas de fondo sin resolver. Un presagio de nuevas e inevitables fricciones.
Américo Luis Dini
DNI 4.257.269
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | CARTAS DE LECTORES
De los lectores: cartas & mails
Otro año lectivo, otro conflicto docente
4 de marzo de 2018
Carta de la semana
Asistimos otra vez a la acostumbrada puja de maestros versus Gobierno en el inicio de clases. Se han estudiado y establecido ya claramente los verdaderos problemas del sistema educativo: jóvenes que no saben expresarse y no entienden lo que leen, cada vez más maestros para una menor cantidad de alumnos, demasiados docentes impuntuales amparados por malos estatutos, hecho que exige consecuentemente varios suplentes para un mismo cargo. Estas y otras cuestiones importantes, que deberían ser debidamente acordadas fuera de las paritarias, estableciendo pautas correctivas y superadoras, se plantean inexplicablemente a los docentes en el momento de fijar los salarios, y se convierten así en moneda de cambio. De esa manera, las exigencias de puntualidad y mejoras en la preparación y formación docente se negocian en las paritarias por algunos delegados docentes que las consideran carga abusiva, en perjuicio de los maestros que desearían elevar su nivel y su remuneración a cambio del mejoramiento personal y general, que el sistema educativo tanto requiere. Y, finalmente, de los chicos que se quedan sin clases.
Un año más se cierran las negociaciones con anuncios de paros, descontento, cifras magras y grandes problemas de fondo sin resolver. Un presagio de nuevas e inevitables fricciones.
Américo Luis Dini
DNI 4.257.269
Fuente:www.lanacion.com.ar
Thursday, March 1, 2018
LEAD/BUS/GINT-You Need To Know The 7 Types Of Power If You Want To Succeed by Mark Murphy
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Leadership #IfIOnlyKnew
MAR 19, 2017
You Need To Know The 7 Types Of Power If You Want To Succeed
Mark Murphy , CONTRIBUTOR
I solve the “people pain points” that keep leaders awake at night.
Opinions expressed by Forbes Contributors are their own.
(Picture available on source article) Shutterstock
Ambitious employees and aspiring leaders often ask me “How do I develop power?” and “Where does power come from?”
Back in the late 1950s, psychologists John R. P. French and Bertram Raven identified five major sources of power. That number has since evolved to seven power sources, but the core idea remains; there are many different ways to get power.
Titular Power
First, there’s legitimate power, also known as titular or formal power. It’s power that comes from having a title. It generally comes from a place in a hierarchy, so I have more power as a VP than I did as a director. I have more power as a director than I did as a manager, and so forth. But this power gets overused. If you constantly have to say “do it because I’m the boss” the people you’re trying to influence will get turned off pretty quickly.
Watch on Forbes: Play Video (Video available on source article)
Coercive And Reward Power
Two other powers are related to legitimate power; coercive and reward power. Coercive power is the power that comes from being able to punish people; ‘If you don’t do this thing by Friday you will be fired.’ Reward power is the flip side of that; ‘If you do this by Friday, then you can take Monday off.’
Reward power and coercive power are not always inexorably linked to titular power, but that’s typically where they show up. And like titular power, threats and punishments only go so far. And one of the limitations of this type of power is that it’s very extrinsic. Extrinsic motivation does work in the short term, but it just doesn’t reach deep enough into your followers’ psyches to inspire them to scale mountains.
Jeff Bezos, CEO of Amazon, is said to have once remarked, “Do I have to go down to the front office and get that sign that says I’m the CEO for you to stop arguing with me?” From time to time you can pull that off. But somebody like Jeff Bezos does not live and die by legitimate ‘I’m the CEO’ power. He tends to utilize other sources of power that are much more powerful.
Referent And Connection Power
Referent power comes from being really well liked (and can imply lots of charisma). Somewhat related to that is connection power. Think of a Hollywood agent who has power because of whom they can get access to. When you can call up somebody who’s powerful and say, ‘yeah, I can probably get Brad Pitt to show up for that video shoot’ you have connection power. You may not have legitimate, coercive or reward power, but the fact that you have Brad Pitt’s cell phone number gives a certain amount of power.
Problems With These Traditional Power Sources
When we traditionally think about power, those five sources are the ones that typically pop into our minds. And they can absolutely work, especially for the right people. The problem is first that they’re tougher to acquire (not everyone has a corner office from which to employ titular power). And second is that not everyone is predisposed to want or handle those types of power.
More than 5,700 leaders have taken the online test “Are You Motivated By Power Or Achievement?” And based on the results of the test, we know that about 41% of leaders have a very strong desire for power, especially the traditional titular, coercive, reward, referent and connection powers. So, what if you’re in the 59% of people who are more motivated by achievement than power? (You can test yourself to find out). What if you’re not predisposed to titles and charisma? Can you still have power? The answer is a resounding Yes!
The Best Sources: Informational And Expert Power
Informational power is power that comes from having insight or information that others don’t have access to. When you’ve read something that other people haven’t read, when you’re more in touch with what’s happening in your industry, you have informational power. When people say, ‘let’s ask Mark, Mark knows what’s going on with this new regulation…’ you have informational power.
Expert power is when you can do things better than other people, when you have a particular area of expertise. This power might sound like: “I don’t know how to work XYZ software. Who’s our expert at that? Bob’s the expert, Sally’s the expert. Let’s go ask them because they know how to do it.”
What’s great about informational and expert power is that they’re the most accessible and useful sources of power.
Don’t we call our current age “the information age”? Well, in the information age, information and expertise tend to be the power. How do we have companies with billion dollar market valuations that are run by people in their twenties? Is it because they’re so well loved? Is it because they have Brad Pitt’s phone number? Is it because they took some path through an organizational hierarchy? No way.
It happens because they had informational power and expert power. Those are the pieces of power that people have been able to leverage, and it’s shaken our traditional notions of power.
We have informational sources all around us. They’re available and they’re free. All we have to do is avail ourselves of them and we’re going to find a tremendous source of untapped power. You don’t need to be the senior vice president of whatever with the big corner office to have power. Information in this day and age gives you an amazing source of power.
Mark Murphy is the author of Truth At Work: The Science Of Delivering Tough Messages, Hiring For Attitude and Hundred Percenters.
*Special thanks to RRM for sharing this article.C.M.
Source:https://www.forbes.com/sites/markmurphy/2017/03/19/you-need-to-know-the-7-types-of-power-if-you-want-to-succeed/#4e89ae45536d
Leadership #IfIOnlyKnew
MAR 19, 2017
You Need To Know The 7 Types Of Power If You Want To Succeed
Mark Murphy , CONTRIBUTOR
I solve the “people pain points” that keep leaders awake at night.
Opinions expressed by Forbes Contributors are their own.
(Picture available on source article) Shutterstock
Ambitious employees and aspiring leaders often ask me “How do I develop power?” and “Where does power come from?”
Back in the late 1950s, psychologists John R. P. French and Bertram Raven identified five major sources of power. That number has since evolved to seven power sources, but the core idea remains; there are many different ways to get power.
Titular Power
First, there’s legitimate power, also known as titular or formal power. It’s power that comes from having a title. It generally comes from a place in a hierarchy, so I have more power as a VP than I did as a director. I have more power as a director than I did as a manager, and so forth. But this power gets overused. If you constantly have to say “do it because I’m the boss” the people you’re trying to influence will get turned off pretty quickly.
Watch on Forbes: Play Video (Video available on source article)
Coercive And Reward Power
Two other powers are related to legitimate power; coercive and reward power. Coercive power is the power that comes from being able to punish people; ‘If you don’t do this thing by Friday you will be fired.’ Reward power is the flip side of that; ‘If you do this by Friday, then you can take Monday off.’
Reward power and coercive power are not always inexorably linked to titular power, but that’s typically where they show up. And like titular power, threats and punishments only go so far. And one of the limitations of this type of power is that it’s very extrinsic. Extrinsic motivation does work in the short term, but it just doesn’t reach deep enough into your followers’ psyches to inspire them to scale mountains.
Jeff Bezos, CEO of Amazon, is said to have once remarked, “Do I have to go down to the front office and get that sign that says I’m the CEO for you to stop arguing with me?” From time to time you can pull that off. But somebody like Jeff Bezos does not live and die by legitimate ‘I’m the CEO’ power. He tends to utilize other sources of power that are much more powerful.
Referent And Connection Power
Referent power comes from being really well liked (and can imply lots of charisma). Somewhat related to that is connection power. Think of a Hollywood agent who has power because of whom they can get access to. When you can call up somebody who’s powerful and say, ‘yeah, I can probably get Brad Pitt to show up for that video shoot’ you have connection power. You may not have legitimate, coercive or reward power, but the fact that you have Brad Pitt’s cell phone number gives a certain amount of power.
Problems With These Traditional Power Sources
When we traditionally think about power, those five sources are the ones that typically pop into our minds. And they can absolutely work, especially for the right people. The problem is first that they’re tougher to acquire (not everyone has a corner office from which to employ titular power). And second is that not everyone is predisposed to want or handle those types of power.
More than 5,700 leaders have taken the online test “Are You Motivated By Power Or Achievement?” And based on the results of the test, we know that about 41% of leaders have a very strong desire for power, especially the traditional titular, coercive, reward, referent and connection powers. So, what if you’re in the 59% of people who are more motivated by achievement than power? (You can test yourself to find out). What if you’re not predisposed to titles and charisma? Can you still have power? The answer is a resounding Yes!
The Best Sources: Informational And Expert Power
Informational power is power that comes from having insight or information that others don’t have access to. When you’ve read something that other people haven’t read, when you’re more in touch with what’s happening in your industry, you have informational power. When people say, ‘let’s ask Mark, Mark knows what’s going on with this new regulation…’ you have informational power.
Expert power is when you can do things better than other people, when you have a particular area of expertise. This power might sound like: “I don’t know how to work XYZ software. Who’s our expert at that? Bob’s the expert, Sally’s the expert. Let’s go ask them because they know how to do it.”
What’s great about informational and expert power is that they’re the most accessible and useful sources of power.
Don’t we call our current age “the information age”? Well, in the information age, information and expertise tend to be the power. How do we have companies with billion dollar market valuations that are run by people in their twenties? Is it because they’re so well loved? Is it because they have Brad Pitt’s phone number? Is it because they took some path through an organizational hierarchy? No way.
It happens because they had informational power and expert power. Those are the pieces of power that people have been able to leverage, and it’s shaken our traditional notions of power.
We have informational sources all around us. They’re available and they’re free. All we have to do is avail ourselves of them and we’re going to find a tremendous source of untapped power. You don’t need to be the senior vice president of whatever with the big corner office to have power. Information in this day and age gives you an amazing source of power.
Mark Murphy is the author of Truth At Work: The Science Of Delivering Tough Messages, Hiring For Attitude and Hundred Percenters.
*Special thanks to RRM for sharing this article.C.M.
Source:https://www.forbes.com/sites/markmurphy/2017/03/19/you-need-to-know-the-7-types-of-power-if-you-want-to-succeed/#4e89ae45536d
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