Sunday, August 23, 2026

Por suerte estaba Massa, por Alejandro Borensztein

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Por suerte estaba Massa

Milei sigue beneficiándose de la comparación con el kirchnerismo. Por las dudas, no debería abusar tanto del recurso.

Al Caribe. Massa y el jet privado.

22/08/2026


Por Alejandro Borensztein

Antes que nada cabe destacar la buena noticia que tuvo el gobierno esta semana. Por un lado metieron preso por intento de asesinato a un tipo que se llama Cerimedo y que fue uno de los ideólogos y asesores del equipo de redes y comunicación de Milei. Por otro lado, se confirmó que en todas las encuestas hay una caída de la imagen positiva del gobierno. A eso hay que sumarle que el riesgo país comenzó a subir y, como si todo esto fuera poco, Javi se volvió a meter con el tema del aborto mezclando la baja de natalidad en el país y en el mundo con los pañuelos verdes. La buena noticia es que de todo esto sirve para demostrar nuevamente que Milei es un presidente con suerte: en el mismo momento en que pasaba todo esto, nos enteramos de que Sergio Massa se fue a rascar el higo en un jet privado al Caribe y todo lo demás pasó a un segundo plano.

Definitivamente ya podemos acuñar una nueva ley de oro. Ya teníamos la Ley de Oro Kirchnerista que enuncia: “cada vez que un gobierno kirchnerista raja a un funcionario o funcionaria siempre es reemplazado por algo peor”. Ahora también tenemos una Ley de Oro Libertaria que dice: “cada vez que un libertario o una libertaria se mande una cagada universal siempre habrá un peronista dispuesto a rescatarlo haciendo algo peor para llevarse las marcas”.

Cuando no es Insaurralde es Quintela o Grabois o Moreno o Facundo Moyano o, si no queda más remedio, te la sale a remar Sergio Massa. Lo importante es que la ley se cumple siempre.

Dicho esto, desgranemos lo importante.

El caso Cerimedo es un tema difícil, no solo porque implica un intento de femicidio sino porque el tipo es promotor y padrino de las Fuerzas del Cielo.

Por suerte salieron voceros allegados al mundo oficialista y nos explicaron la verdadera historia del episodio.

Según dicen los libertarios, la mujer decidió contratar a 2 sicarios para que le peguen 4 tiros. Al parecer ella le habría dicho bien clarito a ambos asesinos que uno de los disparos lo debían errar, el otro la debía raspar un poquito y los otros dos tiros la tenían que impactar, pero en el hombro y en el brazo. Le podían romper, como mucho, un hueso. Hasta dos se la bancaba, pero no más.

Además es evidente que la mujer tenía un fuerte apoyo económico porque, pudiendo ahorrar plata contratando un solo sicario, contrató dos. No escatimó.

Ahora sabemos que Cerimedo es otra víctima de los zurdos que, con tal de perjudicar a las derechas latinoamericanas, son capaces de hacerse asesinar a sangre fría. No sería raro que para completar la conspiración, ahora se descubra que la idea del autoatentado se la sugirió el periodista Marcelo Bonelli, obviamente después de terminar su columna comunista de los viernes.

Dicho sea de paso, impecable el insulto que Javi le espetó a Bonelli. El Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Argentina Doctor Don Javier Gerardo Milei escribió este viernes 21 de agosto a las 1:39 pm que Marcelo Bonelli era una “mierda humana mal cagada”. Posta. No se sabe si algún día le darán a Javi el Nobel de Economía, pero el de Literatura ya habría que ir descartándolo. También el de la Paz.

En este sentido, la Cancillería debería estar alerta. Un viaje de Milei a Brasil o a Colombia para que insulte presidentes se puede tolerar pero sería mejor que no lo lleven a cenar con nadie de la realeza europea. No estaría bueno que el mandatario argentino vaya vestido con el mameluco de YPF a cenar con el Duque de Windsor. O que se reúna con la Reina Máxima de Holanda y le cuente lo que piensa de Melconian, Pagni o Paolo Rocca. Ella entiende castellano.

Por el tema de las encuestas, el gobierno no debería preocuparse. Todos los días salen nuevas y de todo tipo. Sin embargo, cuando uno las analiza en profundidad, descubre que hace décadas que todas indican lo mismo, aunque con distinto formato. Imagen positiva, imagen negativa, ¿a quién no votaría nunca? ¿a quién votaría si enfrente se presenta Mengano? ¿cómo ve su propio futuro? ¿usted está mejor o peor que antes? Todo parece muy elaborado.

Sin embargo, cuando se analizan los resultados con distancia y frialdad, todas las encuestas muestran lo mismo: 40% siempre vota peronismo, 40% siempre vota cualquier cosa que no sea peronismo y el 20% restante decide quien gana la elección.

Cualquier otro análisis no es más que un disfraz tras el que se esconde la fórmula 40/40/20 pero que sirve para que algunos dueños de encuestadoras cambien el auto más seguido.

La historia lo demuestra. Pocos recuerdan que cuando Herminio Iglesias quemó el famoso “cajón de Herminio Iglesias”, llevando al peronismo a uno de sus peores momentos de la historia, sacaron el 41%. O sea 40% de peronistas y 1% de gente que le encantó lo del cajón.

Cuando Alberto y Cristina dijeron que volvían mejores, sacaron 48%, o sea 40% de peronistas y 8% de embaucados. En la misma elección, Macri sacó 41%, es decir 40% que vota cualquier cosa menos peronismo y 1% de distraídos. Revisen todas las elecciones y es así siempre.

Por su parte, el tema de la morosidad es mucho más complejo y bien merecería una nota entera. Quedémonos con la idea principal del presidente: es un problema entre privados. Caramba.

En el año 2008 millones de norteamericanos dejaron de pagar sus hipotecas. Para el caso también era un problema entre privados, pero un problema de la gran flauta porque mandó a la quiebra a Lehman Brothers, el principal banco de inversión de EEUU, ante la pasividad del presidente Bush.

Por suerte al toque asumió Obama y evitó que la caída de Lehman arrastrara a todo el sistema financiero americano, al europeo y se comiera los ahorros de todo occidente. Para los libertarios argentinos, un pequeño problema entre privados.

Una vez más, la idea tantas veces expresada en esta columna: si nuestros gobernantes supieran algo de historia nos ahorraríamos la mitad de los problemas. Apotegma: Libros si, alpargatas y twitter no.

En este contexto amigo lector, volvemos al punto de siempre: lo malo que habrá sido el kirchnerismo que Milei, insultando a medio mundo a niveles estratosféricos y metiendo la pata cada 48 horas, sigue siendo más tolerable que Cristina, Máximo, Axel, Massa y Alberto. Al menos eso piensa el 40% que vota cualquier cosa menos Cristina, Máximo, Axel, Massa y Alberto.

Veremos que dice el famoso 20% que son los únicos que importan.

Mientras tanto, en otro lugar de Ciudad Gótica, la ley de oro libertaria ya estaba en marcha y pronta para cumplirse. Massa se fue al Caribe vía Montevideo en un vuelo que costó 200.000 dólares y volvió por Paraguay para que no se entere nadie. Nos enteramos todos. Ni eso les sale bien.

Por suerte estaba Massa. Festeja Milei.

 

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/suerte-massa (Editado)

Comentario:

Qué suerte tiene Milei: cada vez que el gobierno tropieza, aparece un peronista dispuesto a caer peor. Esta semana el menú fue abundante: un ex asesor libertario preso por intento de femicidio, encuestas que muestran caída de imagen, riesgo país al alza y el presidente mezclando aborto con natalidad como si fuera un influencer de la demografía. Pero, por suerte, estaba Massa. El ex ministro se fue al Caribe en jet privado, con escala técnica en la discreción y regreso por Paraguay para que “no se entere nadie”. Se enteraron todos. Y así, la tormenta mediática mutó en comedia: el villano del día ya no es el presidente que insulta a medio mundo, sino el ex rival que se toma unas vacaciones que parecen sacadas de una telenovela de ricos.

La columna también propone  una “Ley de Oro Libertaria”: cuando un libertario mete la pata de manera universal, siempre hay un peronista que rescata la escena con una cag… mayor. Funciona como reloj: si no es Insaurralde, es Quintela; si no es Grabois, es Moyano; y si no queda opción, sale Massa a remar con sombrero de paja. Mientras tanto, el caso Cerimedo se reescribe en versión conspiranoica: la víctima habría contratado dos sicarios con instrucciones de precisión quirúrgica, porque uno solo era poco elegante. Bonelli, por supuesto, está en el guión.

Las encuestas, dice el autor, son siempre la misma fórmula 40/40/20 disfrazada de ciencia. Y la morosidad, para el presidente, es un “problema entre privados”, como si Lehman Brothers, por ejemplo, hubiera sido un malentendido entre vecinos. Moraleja irónica: los libros sobran; alpargatas y Twitter bastan. Y mientras Ciudad Gótica arde, Massa sonríe en Barbados. Por suerte.

 

Clara Moras.


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