El hallazgo que podría dar pistas sobre la
longevidad
Un estudio realizado en Japón identificó una población poco habitual de
linfocitos que aumenta a edades extremas y podría favorecer la vigilancia
frente a infecciones y células tumorales
·
21 de agosto de 2026
Un nuevo estudio
de investigadores de la Universidad de Osaka, en Japón, aporta una pista que
apunta hacia el sistema inmunológico. El trabajo,
publicado en Cell Reports, encontró que con la
edad aumenta una población poco habitual de células de defensa llamadas linfocitos T CD4+ citotóxicos (CD4 CTL) y que ese
incremento se vuelve especialmente marcado alrededor de los 100 años.
La investigación
sugiere que el envejecimiento de las defensas no sería únicamente un proceso de
deterioro. En algunas personas extremadamente longevas, el sistema inmunológico
parecería conservar la capacidad de reorganizarse frente a amenazas
persistentes. Sin embargo, los autores advierten que no demostraron que estas células sean responsables de vivir más ni
que protejan, por ejemplo, del cáncer.
Unas
células poco habituales
Los linfocitos T
CD4 suelen ayudar a coordinar la respuesta inmunológica. Los CD4 CTL son
diferentes: poseen además capacidad citotóxica, es
decir, pueden atacar determinadas células. Normalmente son poco frecuentes,
pero se los ha observado en respuestas frente a infecciones virales y existen
investigaciones que muestran su capacidad para eliminar células
tumorales y senescentes, aquellas que se acumulan con el
envejecimiento.
Los científicos
analizaron muestras de sangre de 28 personas: ocho de
entre 70 y 99 años, diez centenarios –de 100 a 109– y diez supercentenarios, de
110 años o más. Los CD4 CTL representaban una mediana del 4% en el primer grupo, aumentaban al 9,6% entre los centenarios y llegaban al 17,6% entre los supercentenarios. El resultado fue
luego contrastado con bases públicas que reunían más de cinco millones de
células.
Además,
determinados grupos de estas células se habían multiplicado de manera
extraordinaria, un fenómeno conocido como expansión clonal,
que puede ocurrir cuando una célula inmunológica reconoce una amenaza y genera
copias para responder contra ella.
Al comparar los
receptores de esas células con grandes bases de datos, los investigadores
encontraron coincidencias con secuencias observadas en pacientes con cáncer de pulmón, mama e hígado, aunque los centenarios
y supercentenarios estudiados no tenían antecedentes conocidos de esos tumores.
Una hipótesis es
que estas células participen de una suerte de vigilancia inmunológica,
reaccionando frente a células anormales antes de que exista una enfermedad
detectable. También podrían responder a virus latentes o células senescentes.
Pero los autores aclaran que las coincidencias encontradas no prueban que estuvieran efectivamente reconociendo células
cancerosas.
“Inmunopotencia”
Para el
neurólogo Conrado Estol, allí radica uno de
los aspectos más interesantes del trabajo. “Los supercentenarios no parecen
tener simplemente un sistema inmune ‘más joven’, sino un sistema capaz de
seleccionar y expandir linfocitos T CD4+ citotóxicos especializados en detectar
y eliminar amenazas como infecciones y posibles células tumorales”,
explica.
“No podemos decir que estas células sean la
causa de que estas personas vivan 110 años”, advierte. Pero considera que el
hallazgo plantea la posibilidad de que la longevidad extrema dependa, en parte,
de conservar durante décadas mecanismos particularmente eficientes de vigilancia y reparación.
Estol utiliza un
término para sintetizarlo: “inmunopotencia”, en
contraposición a pensar el envejecimiento únicamente como pérdida de capacidad
inmunológica. Y plantea que podría existir una arquitectura genética que
favorezca esa longevidad, en la que participen genes como APOE2, FOXO3 y CETP, aunque esa conexión no fue
demostrada por el estudio.
El neurólogo
traza un paralelismo con los elefantes, que poseen múltiples copias de TP53, un gen clave para controlar el daño celular.
Aunque se trata de mecanismos diferentes, apunta, aparece una idea común: “Vivir mucho no sería solamente envejecer más lentamente, sino ser
extraordinariamente bueno detectando y eliminando el daño antes de que se
convierta en enfermedad”.
El papel
de la alimentación
El hallazgo abre
otra pregunta: ¿es posible favorecer mediante los hábitos un mejor
funcionamiento del sistema inmune? El estudio describe
características propias de los centenarios analizados y no demuestra que la
expansión de estos linfocitos pueda conseguirse mediante alimentación,
ejercicio u otras conductas.
Eso no significa
que los hábitos sean irrelevantes. “La alimentación, el sistema
inmunológico y el envejecimiento están totalmente relacionados”,
señala Cecilia Ponce, especialista en nutrigenética y autora de La
edad que elegimos. Con los años aparece la inmunosenescencia –la
pérdida progresiva de capacidad para responder frente a infecciones– y aumenta
la inflamación crónica de bajo grado asociada al envejecimiento, conocida
como inflammaging.
Según Ponce, la
alimentación puede influir sobre esos procesos. Una dieta con pescado y fuentes
de omega 3, frutas, verduras y alimentos mínimamente procesados puede favorecer
mecanismos relacionados con la regulación de la inflamación. Otra vía pasa por
el microbioma intestinal.
“Cuando
consumimos fibras alimentarias, polifenoles y otros componentes bioactivos, van
a aumentar aquellas bacterias que tienen la capacidad de generar ácidos grasos
de cadena corta, como butirato, propionato y acetato”, explica. Estos
compuestos intervienen en procesos relacionados con la permeabilidad
intestinal, la inflamación y la inmunidad. “La alimentación va a tener un
diálogo directo con el microbioma intestinal, que está sumamente relacionado
con la inmunidad”, agrega.
La distinción es
central. Una alimentación saludable puede contribuir al funcionamiento
inmunológico, pero no existe evidencia de que
permita reproducir el particular perfil de células T encontrado en quienes
llegan a edades extremas.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/que-tienen-de-distinto-las-defensas-de-quienes-llegan-a-los-110-anos-el-hallazgo-que-podria-dar-nid21082026/
(Editado)
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