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OPINIÓN | CUMBRE DEL G-20
Una estrategia económica internacional para lograr desarrollo sostenido
Horacio Reyser
7 de Mayo de 2018
La Argentina está frente a un gran desafío pero al mismo tiempo una gran oportunidad. Los últimos 20 años el mundo ha sido testigo de grandes cambios en términos económicos y comerciales: las economías emergentes, especialmente los países asiáticos, han crecido vertiginosamente traccionando el producto global, a la vez que se han multiplicado los acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio. Estos efectos han contribuido a estimular un fuerte aumento del comercio internacional.
Argentina, sin embargo, creció por debajo de sus pares y prácticamente no avanzó en su integración económica y comercial. Sólo exporta el 13% de su PIB, frente a casi el doble que venden otros países de ingresos medios altos, y tiene acuerdos comerciales preferenciales con países que representan sólo el 10% de la economía mundial, muy por debajo del promedio global y aún más lejos del 50% que exhiben países como Colombia o Australia.
En este contexto, desde el Gobierno Nacional estamos trabajando en diferentes iniciativas que apuntan a transformar al país en un país más confiable, transparente y con reglas claras, con una economía moderna, competitiva y con mayor relevancia en la escena internacional. Así alcanzaremos el desarrollo y fomentaremos el empleo de calidad.
Es una estrategia gradual que se sustenta en la estabilización macroeconómica y en el aumento de la competitividad sistémica de la economía del Plan Productivo Nacional - equidad y eficiencia fiscal; costo del financiamiento; costos laborales no salariales; infraestructura logística y energética; innovación y tecnología; defensa de la competencia; y simplificación del Estado. Estamos comprometidos en avanzar en simultáneo en estos pilares y en una progresiva agenda de inserción internacional.
Profundizar la integración del país al mundo brindará señales adecuadas para lograr este cambio. Se trata de un proceso que involucra a todos los actores económicos del país: sector público, sector privado y la sociedad civil, y que permitirá la adaptación de la estructura productiva nacional, fomentando la participación en las cadenas de valor internacionales.
En el corto plazo buscamos incrementar abrir nuevos mercados allí donde hoy Argentina es fuerte. En este punto podemos mencionar hechos concretos que se traducen en nuevos mercados para el sector exportador tales como la ampliación de los acuerdos
comerciales con Chile y Colombia; la inminente apertura del mercado chino para carne bovina enfriada y con hueso y el de carne ovina de la Patagonia; el reingreso al Sistema General de Preferencias (SGP) de los EEUU o la ampliación del acceso de productos frescos de origen provincial a Indonesia.
Pero no es suficiente. A mediano y largo plazo se le suma una progresiva agenda de inserción internacional allí donde están las oportunidades. El Mercosur debe convertirse en una efectiva plataforma de integración que se proyecte hacia la región - nuestro lugar de pertenencia - y al resto del mundo.
Las negociaciones económico-comerciales bilaterales y multilaterales son instrumentos clave para vincularnos: aportan institucionalidad, inversiones y nuevos mercados y protección frente a las visiones proteccionistas que han ido surgiendo en los últimos tiempos. Por ello impulsamos el diálogo con los países de la Alianza del Pacífico y la agenda con la Unión Europea, EFTA, Canadá, Corea del Sur, Singapur, India, Japón y Nueva Zelandia. Convencidos de que la globalización es un dato de la realidad actual, continuaremos en esta senda de búsqueda de nuevos mercados.
Las señales son claras e irreversibles. El plan productivo nacional y la agenda de inserción internacional brindan las condiciones necesarias para contribuir a la toma de decisión estratégica del sector privado, transformar la matriz productiva y liberar el potencial exportador de nuestro país.
Secretario de Relaciones Económicas Internacionales (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto)
Fuente:www.lanacion.com.ar
Monday, May 7, 2018
OPINIÓN-Compras sin facturas, por Carlos M. Reymundo Roberts
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OPINIÓN
Compras sin facturas
Carlos M. Reymundo Roberts
7 de mayo de 2018
Días atrás, una señora discutía con el cajero de una panadería porque no le quería dar factura (o ticket factura, con valor fiscal) por la compra que estaba haciendo. Infinidad de comercios de diversos rubros, y también en el área de los servicios, incumplen con esa obligación. Le cobran al cliente un IVA que después no va al fisco. Se lo quedan. Por eso, en la Argentina el IVA, que es del 21%, recauda el 7% del PBI, y en Nueva Zelanda, con un IVA del 15% se recauda casi el 10% del PBI. La primera conclusión es que no hay control del Estado. Son demasiados casos como para no verlos. Tampoco hay presión de la gente: muy pocos reaccionan como la señora, y si no les entregan la factura, la reclaman. O que no van a comercios que trabajan en negro. Pero el problema es más complejo y profundo. Como la presión fiscal es asfixiante, y no para de crecer, una enorme cantidad de pequeños emprendimientos comerciales o pymes se tornarían poco menos que inviables si cumpliesen al pie de la letra con el pago de todos los impuestos y cargas sociales. Lo dicen muchos: "O trabajamos así o tenemos que bajar la cortina y echar a todos los empleados. Los números no cierran".
Acaso por eso el Estado se hace el distraído.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN
Compras sin facturas
Carlos M. Reymundo Roberts
7 de mayo de 2018
Días atrás, una señora discutía con el cajero de una panadería porque no le quería dar factura (o ticket factura, con valor fiscal) por la compra que estaba haciendo. Infinidad de comercios de diversos rubros, y también en el área de los servicios, incumplen con esa obligación. Le cobran al cliente un IVA que después no va al fisco. Se lo quedan. Por eso, en la Argentina el IVA, que es del 21%, recauda el 7% del PBI, y en Nueva Zelanda, con un IVA del 15% se recauda casi el 10% del PBI. La primera conclusión es que no hay control del Estado. Son demasiados casos como para no verlos. Tampoco hay presión de la gente: muy pocos reaccionan como la señora, y si no les entregan la factura, la reclaman. O que no van a comercios que trabajan en negro. Pero el problema es más complejo y profundo. Como la presión fiscal es asfixiante, y no para de crecer, una enorme cantidad de pequeños emprendimientos comerciales o pymes se tornarían poco menos que inviables si cumpliesen al pie de la letra con el pago de todos los impuestos y cargas sociales. Lo dicen muchos: "O trabajamos así o tenemos que bajar la cortina y echar a todos los empleados. Los números no cierran".
Acaso por eso el Estado se hace el distraído.
Fuente:www.lanacion.com.ar
Sunday, May 6, 2018
GINT-Qué es el ETIAS, el nuevo permiso de viaje que la mayoría de latinoamericanos deberá tramitar para entrar a Europa
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Qué es el ETIAS, el nuevo permiso de viaje que la mayoría de latinoamericanos deberá tramitar para entrar a Europa
Para visitar países de Europa como Francia será necesario un permiso de viaje que la Unión Europea acaba de aprobar Crédito: Getty Images
6 de mayo de 2018
Hacer un viaje de turismo, negocios, para atención médica o por una escala en Europa requerirá de un nuevo permiso que aprobó la Unión Europea (UE).
Hay 15 países de América Latina que están en la lista de este nuevo requerimiento aprobado a finales de abril por la Comisión Europea y que entrará en vigor a partir de 2020, tras el visto bueno formal del Parlamento y el Consejo europeo.
Se llama Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (ETIAS),un permiso que deberán tramitar los viajeros vía electrónica al hacer sus planes de viaje al llamado espacio Schengen.
Son 26 países entre los cuales están los destinos europeos más populares, como España, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Bélgica, Grecia, Dinamarca o Suiza, entre otros.
Reino Unido hasta ahora sigue formando parte de la UE, pero no del espacio Schengen. Tiene sus propias reglas de visado para visitantes extranjeros.
De los 62 países a los que la UE no les impone el requisito de visado a sus ciudadanos hay 15 de América Latina Crédito: Getty Images
Los ciudadanos de países latinoamericanos que no requieren visa para viajar al espacio Schengen -como sí la necesitan los de Bolivia, Cuba, República Dominicana y Ecuador- pueden transitar libremente entre esos países.
La entrada en vigor del ETIAS no cambia el tránsito libre, pero sí será un requisito obligatorio de entrada a este espacio, señalan los lineamientos de este nuevo programa.
"Una vez haya accedido al primer país, podrá visitar cualquier otro país dentro del espacio Schengen durante 90 días", explican.
¿Quiénes deberán tramitarlo?
En el caso de América Latina, los poseedores de pasaportes de 15 países deberán gestionar el ETIAS de forma obligatoria.
Deberán completar un formulario que pide al solicitante sus datos personales, de educación, empleo, países a visitar en la UE y si tiene parientes ahí, así como un cuestionario de seguridad.
Habrá un cobro de 7 euros para los mayores de 18 años, los menores están exentos del pago.
"Si la información con la que cumplimentó su formulario de solicitud es correcta y además cumple con los requisitos y no supone un peligro para la obtención de una autorización de viaje ETIAS, se aprobará su solicitud. Se prevé completar este trámite íntegro en tan solo unos escasos minutos", indica la web oficial.
De ser requerida una revisión adicional, el trámite demorará de 96 horas a 2 semanas.
Una vez aprobado, tendrá una validez de 3 años, pero quedará cancelado si expira el pasaporte del solicitante, lo primero que ocurra.
El solicitante deberá indicar en el ETIAS cuál es el primer país que visitará en el espacio Schengen y ahí deberá ser aprobada su entrada por las autoridades migratorias locales Crédito: Getty Images
¿Por qué este nuevo requisito?
La Comisión Europea aprobó este control para los viajeros debido a los "problemas en torno al terrorismo y la crisis migratoria", según indica el sistema ETIAS.
"Debemos saber quién cruza nuestras fronteras. De esta manera, sabremos quiénes viajan a Europa, incluso antes de que lleguen", dijo Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, cuando propuso este mecanismo.
El objetivo es poner a cada solicitante bajo un "control de seguridad detallado" el cual hará una recopilación, seguimiento y actualización de la información que vayan generando los extranjeros a su paso por los países de la UE.
La Unión Europea busca incrementar los controles de seguridad luego de los múltiples atentados ocurridos estos años Crédito: Getty Images
"El ETIAS detectará si una persona supone un riesgo de cualquier clase para la seguridad de los países del espacio Schengen", pero también busca prevenir la migración irregular, según la UE.
En caso de que el ETIAS le sea negado a un solicitante, podrá presentar una apelación.
Si no hay un motivo grave de rechazo, el solicitante puede volver a presentar una solicitud.
Fuente:www.lanacion.com.ar
Qué es el ETIAS, el nuevo permiso de viaje que la mayoría de latinoamericanos deberá tramitar para entrar a Europa
Para visitar países de Europa como Francia será necesario un permiso de viaje que la Unión Europea acaba de aprobar Crédito: Getty Images
6 de mayo de 2018
Hacer un viaje de turismo, negocios, para atención médica o por una escala en Europa requerirá de un nuevo permiso que aprobó la Unión Europea (UE).
Hay 15 países de América Latina que están en la lista de este nuevo requerimiento aprobado a finales de abril por la Comisión Europea y que entrará en vigor a partir de 2020, tras el visto bueno formal del Parlamento y el Consejo europeo.
Se llama Sistema Europeo de Información y Autorización de Viajes (ETIAS),un permiso que deberán tramitar los viajeros vía electrónica al hacer sus planes de viaje al llamado espacio Schengen.
Son 26 países entre los cuales están los destinos europeos más populares, como España, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Bélgica, Grecia, Dinamarca o Suiza, entre otros.
Reino Unido hasta ahora sigue formando parte de la UE, pero no del espacio Schengen. Tiene sus propias reglas de visado para visitantes extranjeros.
De los 62 países a los que la UE no les impone el requisito de visado a sus ciudadanos hay 15 de América Latina Crédito: Getty Images
Los ciudadanos de países latinoamericanos que no requieren visa para viajar al espacio Schengen -como sí la necesitan los de Bolivia, Cuba, República Dominicana y Ecuador- pueden transitar libremente entre esos países.
La entrada en vigor del ETIAS no cambia el tránsito libre, pero sí será un requisito obligatorio de entrada a este espacio, señalan los lineamientos de este nuevo programa.
"Una vez haya accedido al primer país, podrá visitar cualquier otro país dentro del espacio Schengen durante 90 días", explican.
¿Quiénes deberán tramitarlo?
En el caso de América Latina, los poseedores de pasaportes de 15 países deberán gestionar el ETIAS de forma obligatoria.
Deberán completar un formulario que pide al solicitante sus datos personales, de educación, empleo, países a visitar en la UE y si tiene parientes ahí, así como un cuestionario de seguridad.
Habrá un cobro de 7 euros para los mayores de 18 años, los menores están exentos del pago.
"Si la información con la que cumplimentó su formulario de solicitud es correcta y además cumple con los requisitos y no supone un peligro para la obtención de una autorización de viaje ETIAS, se aprobará su solicitud. Se prevé completar este trámite íntegro en tan solo unos escasos minutos", indica la web oficial.
De ser requerida una revisión adicional, el trámite demorará de 96 horas a 2 semanas.
Una vez aprobado, tendrá una validez de 3 años, pero quedará cancelado si expira el pasaporte del solicitante, lo primero que ocurra.
El solicitante deberá indicar en el ETIAS cuál es el primer país que visitará en el espacio Schengen y ahí deberá ser aprobada su entrada por las autoridades migratorias locales Crédito: Getty Images
¿Por qué este nuevo requisito?
La Comisión Europea aprobó este control para los viajeros debido a los "problemas en torno al terrorismo y la crisis migratoria", según indica el sistema ETIAS.
"Debemos saber quién cruza nuestras fronteras. De esta manera, sabremos quiénes viajan a Europa, incluso antes de que lleguen", dijo Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, cuando propuso este mecanismo.
El objetivo es poner a cada solicitante bajo un "control de seguridad detallado" el cual hará una recopilación, seguimiento y actualización de la información que vayan generando los extranjeros a su paso por los países de la UE.
La Unión Europea busca incrementar los controles de seguridad luego de los múltiples atentados ocurridos estos años Crédito: Getty Images
"El ETIAS detectará si una persona supone un riesgo de cualquier clase para la seguridad de los países del espacio Schengen", pero también busca prevenir la migración irregular, según la UE.
En caso de que el ETIAS le sea negado a un solicitante, podrá presentar una apelación.
Si no hay un motivo grave de rechazo, el solicitante puede volver a presentar una solicitud.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | DÓLAR HOY-Dólar y volatilidad política: un cóctel indigerible, por Fernando Laborda
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OPINIÓN | DÓLAR HOY
Dólar y volatilidad política: un cóctel indigerible
Fernando Laborda
6 de mayo de 2018
Mientras buena parte de los argentinos miraban las pizarras de las casas de cambio y veían cómo el dólar trepaba hasta 23 pesos, el jueves pasado, un alto funcionario de la Casa Rosada no podía disimular cierta ambigüedad. Por un lado, aseguraba que la situación cambiaria era preocupante aunque, a la vez, controlable. Pero ofrecía también un indicador de la caída de expectativas en que el volátil escenario ha sumido a quienes toman decisiones. Para junio próximo, todo el gobierno nacional esperaba que el influyente banco de inversión Morgan Stanley mejorara la calificación de la Argentina desde la categoría de economía de frontera a la de economía emergente, una posición que el país había perdido desde que la gestión de Cristina Kirchner impuso el cepo cambiario. El tan esperado ascenso, que habilitaría a importantes inversores institucionales a incluir en sus portafolios acciones y bonos argentinos y sería una clara señal de confianza en el país, se vio postergado el año pasado ante la duda de la calificadora de riesgos de que las reformas impulsadas por Mauricio Macri fueran irreversibles. Y hoy, después del cimbronazo cambiario local y de las dudas políticas por el probable triunfo parlamentario de la oposición en la cuestión de las tarifas, nadie puede asegurar que la Argentina vaya a mejorar su calificación en lo inmediato.
La volatilidad de la política argentina sorprende a propios y extraños. Hasta hace menos de dos meses, se discutía quién podía acompañar a Macri en la fórmula presidencial en 2019 y hasta se tejían conjeturas sobre si su sucesor en 2024 podría ser María Eugenia Vidal, Marcos Peña u Horacio Rodríguez Larreta. Lejos de quienes se encandilaban con la luz de un fósforo, ahora apenas se debate cómo llegar a octubre del año próximo.
El economista y titular del Banco Nación durante la primera parte de la administración macrista, Carlos Melconian, bautizó como Plan Perdurar la estrategia del Gobierno para retener el poder el año próximo. Lo caracteriza como un triángulo equilátero con un vértice político, uno financiero y otro económico, que básicamente requiere un peronismo dividido y desdibujado, que el país consiga unos 30 mil millones de dólares anuales para financiarse y el cumplimiento de modestas metas de crecimiento económico y descenso de la inflación, sin esperar reformas más profundas. Aunque no hay funcionarios macristas que admitan públicamente la existencia de este plan, no faltan referentes entre los aliados de Macri en Cambiemos que comparten el esquema de análisis de Melconian. De hecho, ayer, Elisa Carrió se preocupó por afirmar que el único temor de los inversores es el retorno del kirchnerismo al poder.
La explicación de la diputada Carrió no es tirada de los pelos, pero resulta incompleta. Los inversores también esperan una previsibilidad económica que no solo será garantizada por el freno a una fuerza política antimercado, sino también por políticas que apunten a bajar los costos de las empresas más rápidamente. En especial, cuando un informe del Banco Mundial da cuenta de que la Argentina es el país con la mayor presión impositiva sobre las empresas detrás de Comoras, archipiélago africano que se independizó de Francia en 1975 y, desde entonces, sufrió una veintena de golpes de Estado y tiene a más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza.
En las expresiones de la legisladora subyace también una debilidad del oficialismo. Parecería que Cambiemos debe sostener permanentemente al fantasma del kirchnerismo para seguir recibiendo el apoyo de la opinión pública. Ha habido, igualmente, un dato político, como la posibilidad de que la oposición se una en el Congreso para boicotear el plan tarifario del Gobierno, que sí ha despertado inquietud en los inversores, por el costo fiscal que tendría para las arcas del Estado. Pero no es ese el principal obstáculo para el Plan Perdurar, más allá del costo político que pagaría el Poder Ejecutivo ante la fuerte probabilidad de que recurra al veto. Desde el punto de vista financiero, tras la suba de las tasas en Estados Unidos, conseguir dólares para cerrar las cuentas públicas será cada vez más costoso para Luis Caputo, en tanto que exprimir al mercado local, tras la reciente decisión del Banco Central de llevar las tasas al 40% para frenar la estampida del dólar, también resultaría oneroso hasta para la esperada reactivación de la economía.
Ciertos voceros de la oposición y del club del helicóptero, que nunca ha dejado de existir, buscan mostrar lo sucedido en los últimos días con el salto del dólar como un remix de la crisis política y socioeconómica de 2001. Deberán tener en cuenta que si bien la imagen de la gestión macrista ha caído en la opinión pública, también la sociedad argentina castiga el oportunismo y, mucho más aún, el golpismo. No es el peronismo precisamente quien está en mejores condiciones de prometer tickets para el arca de Noé.
El Gobierno deberá hacerse cargo de sus dificultades de coordinación. Para no pocos analistas económicos, fue un error exhibir, el 28 de diciembre, al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, casi como un subordinado al jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuando se anunció la "calibración" de las metas inflacionarias y, en contra del criterio del titular de la entidad monetaria, se sugirió que las tasas de interés debían empezar a bajar. Cuatro meses después, aquella "calibración" dio lugar a una "recalibración" por mandato de la realidad. Con niveles de tasas que pasaron del 27 al 40%, las autoridades esperan domar al mercado cambiario y aguardan con tensa calma el proceso de renovación de Letras del Banco Central (Lebac) por más de 600.000 millones de pesos, equivalentes a alrededor del 60% de la base monetaria. Aspiran a que la codicia venza al miedo de los inversores. Pero será una estrategia de patas cortas si no se aprovecha el momento para atacar los problemas de fondo, que no son otros que el déficit del sector público y un endeudamiento externo orientado a mantener un Estado gigantesco e ineficiente antes que a financiar su necesaria reestructuración.
Otra cuestión que deberá abordar el Presidente radica en los intríngulis que depara la relación entre el oficialismo y la oposición, y entre el Gobierno y sus socios de Cambiemos. Dirigentes respetados en el macrismo, como el radical Jesús Rodríguez, han señalado la necesidad de abandonar la idea de que el diálogo político es sinónimo de debilidad o de transacciones espurias. Pero también es cierto que algunas negociaciones a las cuales el oficialismo se vio forzado para la sanción de determinadas leyes reportaron muy malas cosechas. Es el caso del impuesto a la renta financiera, aprobado pese a la resistencia original de Macri como una concesión a Sergio Massa, a dirigentes peronistas y hasta a algunos de la coalición oficialista. Muchas voces alertaron con acierto que esa medida, lejos de tener un efecto redistributivo, alejaría a ahorristas y encarecería el crédito. Su aplicación para los inversores no residentes a partir del 1° de mayo -justo cuando la Reserva Federal de los Estados Unidos aumentaba las tasas- no hizo más que acelerar la crisis cambiaria. No es lógico que un Estado que requiere y mendiga fondos para financiar sus gastos les ponga impuestos especiales a quienes le prestan plata, y menos aún en un contexto internacional desfavorable. No es lógico tampoco que vivamos desentendiéndonos de las causas profundas de nuestros problemas y escandalizándonos con sus consecuencias.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | DÓLAR HOY
Dólar y volatilidad política: un cóctel indigerible
Fernando Laborda
6 de mayo de 2018
Mientras buena parte de los argentinos miraban las pizarras de las casas de cambio y veían cómo el dólar trepaba hasta 23 pesos, el jueves pasado, un alto funcionario de la Casa Rosada no podía disimular cierta ambigüedad. Por un lado, aseguraba que la situación cambiaria era preocupante aunque, a la vez, controlable. Pero ofrecía también un indicador de la caída de expectativas en que el volátil escenario ha sumido a quienes toman decisiones. Para junio próximo, todo el gobierno nacional esperaba que el influyente banco de inversión Morgan Stanley mejorara la calificación de la Argentina desde la categoría de economía de frontera a la de economía emergente, una posición que el país había perdido desde que la gestión de Cristina Kirchner impuso el cepo cambiario. El tan esperado ascenso, que habilitaría a importantes inversores institucionales a incluir en sus portafolios acciones y bonos argentinos y sería una clara señal de confianza en el país, se vio postergado el año pasado ante la duda de la calificadora de riesgos de que las reformas impulsadas por Mauricio Macri fueran irreversibles. Y hoy, después del cimbronazo cambiario local y de las dudas políticas por el probable triunfo parlamentario de la oposición en la cuestión de las tarifas, nadie puede asegurar que la Argentina vaya a mejorar su calificación en lo inmediato.
La volatilidad de la política argentina sorprende a propios y extraños. Hasta hace menos de dos meses, se discutía quién podía acompañar a Macri en la fórmula presidencial en 2019 y hasta se tejían conjeturas sobre si su sucesor en 2024 podría ser María Eugenia Vidal, Marcos Peña u Horacio Rodríguez Larreta. Lejos de quienes se encandilaban con la luz de un fósforo, ahora apenas se debate cómo llegar a octubre del año próximo.
El economista y titular del Banco Nación durante la primera parte de la administración macrista, Carlos Melconian, bautizó como Plan Perdurar la estrategia del Gobierno para retener el poder el año próximo. Lo caracteriza como un triángulo equilátero con un vértice político, uno financiero y otro económico, que básicamente requiere un peronismo dividido y desdibujado, que el país consiga unos 30 mil millones de dólares anuales para financiarse y el cumplimiento de modestas metas de crecimiento económico y descenso de la inflación, sin esperar reformas más profundas. Aunque no hay funcionarios macristas que admitan públicamente la existencia de este plan, no faltan referentes entre los aliados de Macri en Cambiemos que comparten el esquema de análisis de Melconian. De hecho, ayer, Elisa Carrió se preocupó por afirmar que el único temor de los inversores es el retorno del kirchnerismo al poder.
La explicación de la diputada Carrió no es tirada de los pelos, pero resulta incompleta. Los inversores también esperan una previsibilidad económica que no solo será garantizada por el freno a una fuerza política antimercado, sino también por políticas que apunten a bajar los costos de las empresas más rápidamente. En especial, cuando un informe del Banco Mundial da cuenta de que la Argentina es el país con la mayor presión impositiva sobre las empresas detrás de Comoras, archipiélago africano que se independizó de Francia en 1975 y, desde entonces, sufrió una veintena de golpes de Estado y tiene a más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza.
En las expresiones de la legisladora subyace también una debilidad del oficialismo. Parecería que Cambiemos debe sostener permanentemente al fantasma del kirchnerismo para seguir recibiendo el apoyo de la opinión pública. Ha habido, igualmente, un dato político, como la posibilidad de que la oposición se una en el Congreso para boicotear el plan tarifario del Gobierno, que sí ha despertado inquietud en los inversores, por el costo fiscal que tendría para las arcas del Estado. Pero no es ese el principal obstáculo para el Plan Perdurar, más allá del costo político que pagaría el Poder Ejecutivo ante la fuerte probabilidad de que recurra al veto. Desde el punto de vista financiero, tras la suba de las tasas en Estados Unidos, conseguir dólares para cerrar las cuentas públicas será cada vez más costoso para Luis Caputo, en tanto que exprimir al mercado local, tras la reciente decisión del Banco Central de llevar las tasas al 40% para frenar la estampida del dólar, también resultaría oneroso hasta para la esperada reactivación de la economía.
Ciertos voceros de la oposición y del club del helicóptero, que nunca ha dejado de existir, buscan mostrar lo sucedido en los últimos días con el salto del dólar como un remix de la crisis política y socioeconómica de 2001. Deberán tener en cuenta que si bien la imagen de la gestión macrista ha caído en la opinión pública, también la sociedad argentina castiga el oportunismo y, mucho más aún, el golpismo. No es el peronismo precisamente quien está en mejores condiciones de prometer tickets para el arca de Noé.
El Gobierno deberá hacerse cargo de sus dificultades de coordinación. Para no pocos analistas económicos, fue un error exhibir, el 28 de diciembre, al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, casi como un subordinado al jefe de Gabinete, Marcos Peña, cuando se anunció la "calibración" de las metas inflacionarias y, en contra del criterio del titular de la entidad monetaria, se sugirió que las tasas de interés debían empezar a bajar. Cuatro meses después, aquella "calibración" dio lugar a una "recalibración" por mandato de la realidad. Con niveles de tasas que pasaron del 27 al 40%, las autoridades esperan domar al mercado cambiario y aguardan con tensa calma el proceso de renovación de Letras del Banco Central (Lebac) por más de 600.000 millones de pesos, equivalentes a alrededor del 60% de la base monetaria. Aspiran a que la codicia venza al miedo de los inversores. Pero será una estrategia de patas cortas si no se aprovecha el momento para atacar los problemas de fondo, que no son otros que el déficit del sector público y un endeudamiento externo orientado a mantener un Estado gigantesco e ineficiente antes que a financiar su necesaria reestructuración.
Otra cuestión que deberá abordar el Presidente radica en los intríngulis que depara la relación entre el oficialismo y la oposición, y entre el Gobierno y sus socios de Cambiemos. Dirigentes respetados en el macrismo, como el radical Jesús Rodríguez, han señalado la necesidad de abandonar la idea de que el diálogo político es sinónimo de debilidad o de transacciones espurias. Pero también es cierto que algunas negociaciones a las cuales el oficialismo se vio forzado para la sanción de determinadas leyes reportaron muy malas cosechas. Es el caso del impuesto a la renta financiera, aprobado pese a la resistencia original de Macri como una concesión a Sergio Massa, a dirigentes peronistas y hasta a algunos de la coalición oficialista. Muchas voces alertaron con acierto que esa medida, lejos de tener un efecto redistributivo, alejaría a ahorristas y encarecería el crédito. Su aplicación para los inversores no residentes a partir del 1° de mayo -justo cuando la Reserva Federal de los Estados Unidos aumentaba las tasas- no hizo más que acelerar la crisis cambiaria. No es lógico que un Estado que requiere y mendiga fondos para financiar sus gastos les ponga impuestos especiales a quienes le prestan plata, y menos aún en un contexto internacional desfavorable. No es lógico tampoco que vivamos desentendiéndonos de las causas profundas de nuestros problemas y escandalizándonos con sus consecuencias.
Fuente:www.lanacion.com.ar
IDEAS | MIRADAS-La libertad, como una ofrenda, se presenta sin horarios, por Santiago Kovadloff
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IDEAS | MIRADAS
La libertad, como una ofrenda, se presenta sin horarios
Santiago Kovadloff
6 de mayo de 2018
Tiempo libre -así suele entendérselo- es aquel en el que no hacemos las cosas habituales. Aquel en el que nos dedicamos a lo que es de nuestra predilección y que, por uno u otro motivo, se ve postergado. También es, para no pocos, aquel tiempo en el que no hacemos "nada".
Pero esto es lo que se diría y no necesariamente la realidad. La realidad es más compleja, más intrincada, más cargada de matices inhabilitados por las usuales simplificaciones en las que, también en este asunto, solemos caer.
Digamos para empezar que no necesariamente el tiempo "ocupado", reverso del llamado tiempo libre, es en todos los casos tiempo carente de encanto, proveedor exclusivo de insatisfacciones. Mucho de bueno y de apasionante es también lo que en él puede ocurrir. Quienes aman su profesión, quienes ejercen con pasión su oficio, habitan su tiempo ocupado con igual o más deleite que su tiempo libre.
Pero demos un paso más. ¿Quiénes, cuántos, cuentan con tiempo libre? ¿Y quién, en ese tiempo tan estimado, dispone de veras de sí mismo y no solo de horas liberadas de presión laboral o de imperativos sociales que obstruyen o postergan la intimidad? ¿Cuántos, en suma, más allá de sus obligaciones diarias, pueden estar seguros de que cuentan consigo como para emprender, en su tiempo libre, lo que tanto han soñado hacer en sus horas ocupadas? Porque convengamos que no siempre se llega libre o liberado, es decir disponiendo de sí mismo, a ese tiempo que objetivamente no es el de la semana laboral. Más de una vez se arrastra, sábado adentro, la turbulencia acumulada en los días llamados hábiles y el fin de semana entero se ve trastornado por los disturbios de una u otra índole que no admiten marginación ni toleran aplazamiento. Es prudente creer que nadie es dueño de sí como se lo puede ser de una cosa. También lo es no presuponer que se cuenta con uno mismo como se cuenta con ese tiempo concebido como libre nada más que porque en él no hacemos lo de siempre.
Son sin embargo más que muchos aquellos que, en su tiempo libre, están persuadidos de contar consigo y de poder llevar a cabo aquellas acciones que ya no son deudoras del deber sino del deseo, del placer y de la alegría de disponer de una razonable autonomía para emprender lo que se quiere.
Y están, además de estos afortunados que son los devotos de la acción en cualquiera de sus formas, otros que también lo son y que "nada" hacen. Y allí, inmersos en esa "nada", disfrutan de su tiempo libre. ¿Nada? Hablo de los contemplativos. De los que ejercitan su libertad en aparente inacción pero que, en verdad, obran de otro modo que aquellos que, de manera evidente y consensuada, actúan.
Los contemplativos se entregan a la observación. Miran con deleite, saben ver. Escuchan y no solo oyen. Su quietud aparente enmascara un intenso dinamismo interior. Si caminan, suelen hacerlo sin rumbo y no como ejercicio. Se dejan ir, se dejan estar. Flâneurs, se los llama en francés. Walter Benjamin aconsejó la práctica de ese vagar sereno y atento al unísono. Y Henry David Thoreau lo exaltó con incomparable lirismo.
La expresión que mejor caracteriza a los contemplativos no podría ser más certera: se dejan estar, dejan llover; atardecen con el día que se va o se encuentran con el día que despierta. Se deleitan con el murmullo de la arboleda cercana. Practicantes de lo que no parece discernible o francamente no lo es, los contemplativos son cultores de otra vivencia que la generada por el movimiento y el paisaje concebido solo como entorno. ¿O acaso ese mundo intangible, donde lo invisible cuenta tanto como lo visible, es menos revelador de la experiencia y de la demanda de tiempo libre?
Y algo más: ¿tiempo libre es solamente el de quien, durante horas, no está sujeto a lo habitual? ¿O lo es también el de quien llega a conocer, en medio de lo habitual y bajo el fulgor de un instante, esa luminosa intensidad que nos brinda el asombro; la emoción inesperada que desencadena en nosotros una vieja melodía repentinamente reencontrada?
¿Cuándo, en fin, se es más libre? ¿Cuando se dispone del tiempo o cuando el tiempo dispone de nosotros y nos propone caminos insospechados?
Nadie en sentido estricto es dueño de sí mismo. Somos más bien huéspedes provisorios y siempre cambiantes de eso que, abusivamente, tendemos a llamar identidad. La ilusión de ser propietarios de esa identidad presunta suele desembocar, más tarde o más temprano, en la catástrofe. Los sueños, las pesadillas, aun el insomnio, no tienen dueño aunque tengan causa. No lo tiene la vida inconsciente. Menos todavía tiene amo o responde a un mandato preestablecido el enamorarse de esta o de aquella persona. Tampoco la inspiración puede ser programada. Tiempo libre es también aquel en que advertimos todo esto. La conciencia nos hace libres cuando reconoce sus fronteras.
Creo, por otra parte, que es bueno cuidarnos de asegurar que siempre sabemos ser desocupados. Décadas atrás, Erich Fromm supo hablarnos del miedo a la libertad. Previó los dilemas y aun las angustias que podría generarnos la creciente disponibilidad de nuestro tiempo en sociedades tecnológicamente más y más desarrolladas. Miedo a la libertad. A contar con una disponibilidad excesiva - y en esa medida riesgosa- de nuestras horas. A vernos expuestos a un trato demasiado cercano con nuestra imponderabilidad. ¿Qué hacer con uno cuando uno no está obligado a hacer algo? Muchos lo sabrán. Pero muchos también serán los que no lo sepan. Hay gente incontable que se prefiere ocupada a desocupada para no tener que "pensar".
Yo mismo estudio, enseño a diario. Doy charlas aquí y allá con regularidad casi semanal. Y todo ello con íntima satisfacción. Tengo por oficio mi propia pasión, como bien dijo Stendhal. ¿Qué hago después de ejercerla? ¿Qué hago en las llamadas horas de descanso? ¿Las hay? ¿Las tengo? ¿Qué hago los domingos? ¿Qué hago cuando no hago lo que me apasiona o tanto me importa? En horas así, lo que hago es inscribirme entre oyentes y contemplativos. No ingreso a mi tiempo libre: lo reconfiguro. Escucho música, recorro calles, observo el paisaje, sea urbano o campestre, la gente. Me atraen las caras. Improviso juegos: juego a adivinar en qué medida las almas se reflejan en las caras. Busco esa floración, sus intensidades. Si han modelado o no las facciones de cada uno y en qué forma. Si son almas muertas como Dostoievski las llamó, o almas jubilosas, resplandor en las miradas, almas vivas. Y las palabras. Soy un oyente incansable de palabras. Tiro mis redes al azar. Escucho tonalidades en la voz, los modos de decir. Reconozco a quien las sabe hacer brotar y a quien no; si las palabras son solo un medio, si quien las emplea se detiene en ellas, si las pondera antes de emplearlas. Sus velocidades. Me importan las velocidades en la emisión. Quién se atraganta con ellas y quién no. Si se las pronuncia con unción o de espaldas a su sonoridad, a su cadencia.
No faltarán los que crean que pierdo mi tiempo libre cuando lo invierto de esta manera y en estas cosas. ¿Pero quién es quién para juzgar al que goza con lo que hace? ¿O vamos a fijar un parámetro exclusivo para establecer qué debe entenderse por tiempo libre? Lo esencial es saber si cuenta con él quien lo requiere. Y si no cuenta con él, a qué se debe.
El aburrimiento, que es la siembra triste de la rutina en el alma, puede extenderse a las horas libres de quien dispone de ellas pero ignora en qué emplearlas, qué desea o si, aun sabiéndolo, no puede arriesgarse a concretarlo. Por lo demás, en los días de siempre puede ocurrir lo súbito, lo inesperado. Es que no hay, en verdad, días de siempre. La perplejidad, la tragedia, el contratiempo o la poesía se agazapan en lo habitual y de pronto irrumpen, caen sobre el que se jacta de saber quién es o está seguro de saber dónde se encuentra. Son vivencias que trastocan lo esperable. Liberan al mundo propio de familiaridad. Despejan la emoción y el discernimiento, para bien o para mal.
Al estar excesivamente inscriptos en los significados sociales dominantes, que a cada uno le atribuyen un lugar y una función, poco sabemos ser cuando dejamos esa inscripción atrás. Pero libre, si aprendemos a interrogarlo, es también el tiempo de ese desconocimiento conquistado. Si su curso se ve alentado por la convicción de que en él tenemos lugar como personas y sus horas habilitan nuestra presencia. Y eso puede suceder tanto un sábado como un martes. Al salir del empleo o en mitad de la tarea. Ese tiempo, más que una promesa, es un hecho. Un hecho secretamente aprontado en el alma de cada uno de los que no saben vivir sin él.
Tiempo libre. Tiempo de lo repentino. Libre de las telarañas de lo previsible. Sin hora fija. Sin ubicación precisa en el almanaque. Tiempo de dudas y preguntas. Tiempo liberado de toda previsibilidad, abierto a la súbita lucidez y a la emoción renacida. Libre de rejas que encarcelan en la resignación. En casos como estos, el tiempo libre y los horarios preestablecidos se divorcian, dejan de ser correlativos. La libertad ya no nos aguarda, con su promesa redentora, únicamente en el fin de semana o en las vacaciones. Se presenta ante nosotros de golpe, como oportunidad y como ofrenda. Se es libre entonces de la mano de un sentimiento innovador del tiempo. De la conciencia cabal de nuestra presencia en el mundo. Del advenimiento del prójimo como aquel que irrumpe ante nosotros y, por obra del tiempo libre, se convierte en una formidable invitación al encuentro.
Fuente:www.lanacion.com.ar
IDEAS | MIRADAS
La libertad, como una ofrenda, se presenta sin horarios
Santiago Kovadloff
6 de mayo de 2018
Tiempo libre -así suele entendérselo- es aquel en el que no hacemos las cosas habituales. Aquel en el que nos dedicamos a lo que es de nuestra predilección y que, por uno u otro motivo, se ve postergado. También es, para no pocos, aquel tiempo en el que no hacemos "nada".
Pero esto es lo que se diría y no necesariamente la realidad. La realidad es más compleja, más intrincada, más cargada de matices inhabilitados por las usuales simplificaciones en las que, también en este asunto, solemos caer.
Digamos para empezar que no necesariamente el tiempo "ocupado", reverso del llamado tiempo libre, es en todos los casos tiempo carente de encanto, proveedor exclusivo de insatisfacciones. Mucho de bueno y de apasionante es también lo que en él puede ocurrir. Quienes aman su profesión, quienes ejercen con pasión su oficio, habitan su tiempo ocupado con igual o más deleite que su tiempo libre.
Pero demos un paso más. ¿Quiénes, cuántos, cuentan con tiempo libre? ¿Y quién, en ese tiempo tan estimado, dispone de veras de sí mismo y no solo de horas liberadas de presión laboral o de imperativos sociales que obstruyen o postergan la intimidad? ¿Cuántos, en suma, más allá de sus obligaciones diarias, pueden estar seguros de que cuentan consigo como para emprender, en su tiempo libre, lo que tanto han soñado hacer en sus horas ocupadas? Porque convengamos que no siempre se llega libre o liberado, es decir disponiendo de sí mismo, a ese tiempo que objetivamente no es el de la semana laboral. Más de una vez se arrastra, sábado adentro, la turbulencia acumulada en los días llamados hábiles y el fin de semana entero se ve trastornado por los disturbios de una u otra índole que no admiten marginación ni toleran aplazamiento. Es prudente creer que nadie es dueño de sí como se lo puede ser de una cosa. También lo es no presuponer que se cuenta con uno mismo como se cuenta con ese tiempo concebido como libre nada más que porque en él no hacemos lo de siempre.
Son sin embargo más que muchos aquellos que, en su tiempo libre, están persuadidos de contar consigo y de poder llevar a cabo aquellas acciones que ya no son deudoras del deber sino del deseo, del placer y de la alegría de disponer de una razonable autonomía para emprender lo que se quiere.
Y están, además de estos afortunados que son los devotos de la acción en cualquiera de sus formas, otros que también lo son y que "nada" hacen. Y allí, inmersos en esa "nada", disfrutan de su tiempo libre. ¿Nada? Hablo de los contemplativos. De los que ejercitan su libertad en aparente inacción pero que, en verdad, obran de otro modo que aquellos que, de manera evidente y consensuada, actúan.
Los contemplativos se entregan a la observación. Miran con deleite, saben ver. Escuchan y no solo oyen. Su quietud aparente enmascara un intenso dinamismo interior. Si caminan, suelen hacerlo sin rumbo y no como ejercicio. Se dejan ir, se dejan estar. Flâneurs, se los llama en francés. Walter Benjamin aconsejó la práctica de ese vagar sereno y atento al unísono. Y Henry David Thoreau lo exaltó con incomparable lirismo.
La expresión que mejor caracteriza a los contemplativos no podría ser más certera: se dejan estar, dejan llover; atardecen con el día que se va o se encuentran con el día que despierta. Se deleitan con el murmullo de la arboleda cercana. Practicantes de lo que no parece discernible o francamente no lo es, los contemplativos son cultores de otra vivencia que la generada por el movimiento y el paisaje concebido solo como entorno. ¿O acaso ese mundo intangible, donde lo invisible cuenta tanto como lo visible, es menos revelador de la experiencia y de la demanda de tiempo libre?
Y algo más: ¿tiempo libre es solamente el de quien, durante horas, no está sujeto a lo habitual? ¿O lo es también el de quien llega a conocer, en medio de lo habitual y bajo el fulgor de un instante, esa luminosa intensidad que nos brinda el asombro; la emoción inesperada que desencadena en nosotros una vieja melodía repentinamente reencontrada?
¿Cuándo, en fin, se es más libre? ¿Cuando se dispone del tiempo o cuando el tiempo dispone de nosotros y nos propone caminos insospechados?
Nadie en sentido estricto es dueño de sí mismo. Somos más bien huéspedes provisorios y siempre cambiantes de eso que, abusivamente, tendemos a llamar identidad. La ilusión de ser propietarios de esa identidad presunta suele desembocar, más tarde o más temprano, en la catástrofe. Los sueños, las pesadillas, aun el insomnio, no tienen dueño aunque tengan causa. No lo tiene la vida inconsciente. Menos todavía tiene amo o responde a un mandato preestablecido el enamorarse de esta o de aquella persona. Tampoco la inspiración puede ser programada. Tiempo libre es también aquel en que advertimos todo esto. La conciencia nos hace libres cuando reconoce sus fronteras.
Creo, por otra parte, que es bueno cuidarnos de asegurar que siempre sabemos ser desocupados. Décadas atrás, Erich Fromm supo hablarnos del miedo a la libertad. Previó los dilemas y aun las angustias que podría generarnos la creciente disponibilidad de nuestro tiempo en sociedades tecnológicamente más y más desarrolladas. Miedo a la libertad. A contar con una disponibilidad excesiva - y en esa medida riesgosa- de nuestras horas. A vernos expuestos a un trato demasiado cercano con nuestra imponderabilidad. ¿Qué hacer con uno cuando uno no está obligado a hacer algo? Muchos lo sabrán. Pero muchos también serán los que no lo sepan. Hay gente incontable que se prefiere ocupada a desocupada para no tener que "pensar".
Yo mismo estudio, enseño a diario. Doy charlas aquí y allá con regularidad casi semanal. Y todo ello con íntima satisfacción. Tengo por oficio mi propia pasión, como bien dijo Stendhal. ¿Qué hago después de ejercerla? ¿Qué hago en las llamadas horas de descanso? ¿Las hay? ¿Las tengo? ¿Qué hago los domingos? ¿Qué hago cuando no hago lo que me apasiona o tanto me importa? En horas así, lo que hago es inscribirme entre oyentes y contemplativos. No ingreso a mi tiempo libre: lo reconfiguro. Escucho música, recorro calles, observo el paisaje, sea urbano o campestre, la gente. Me atraen las caras. Improviso juegos: juego a adivinar en qué medida las almas se reflejan en las caras. Busco esa floración, sus intensidades. Si han modelado o no las facciones de cada uno y en qué forma. Si son almas muertas como Dostoievski las llamó, o almas jubilosas, resplandor en las miradas, almas vivas. Y las palabras. Soy un oyente incansable de palabras. Tiro mis redes al azar. Escucho tonalidades en la voz, los modos de decir. Reconozco a quien las sabe hacer brotar y a quien no; si las palabras son solo un medio, si quien las emplea se detiene en ellas, si las pondera antes de emplearlas. Sus velocidades. Me importan las velocidades en la emisión. Quién se atraganta con ellas y quién no. Si se las pronuncia con unción o de espaldas a su sonoridad, a su cadencia.
No faltarán los que crean que pierdo mi tiempo libre cuando lo invierto de esta manera y en estas cosas. ¿Pero quién es quién para juzgar al que goza con lo que hace? ¿O vamos a fijar un parámetro exclusivo para establecer qué debe entenderse por tiempo libre? Lo esencial es saber si cuenta con él quien lo requiere. Y si no cuenta con él, a qué se debe.
El aburrimiento, que es la siembra triste de la rutina en el alma, puede extenderse a las horas libres de quien dispone de ellas pero ignora en qué emplearlas, qué desea o si, aun sabiéndolo, no puede arriesgarse a concretarlo. Por lo demás, en los días de siempre puede ocurrir lo súbito, lo inesperado. Es que no hay, en verdad, días de siempre. La perplejidad, la tragedia, el contratiempo o la poesía se agazapan en lo habitual y de pronto irrumpen, caen sobre el que se jacta de saber quién es o está seguro de saber dónde se encuentra. Son vivencias que trastocan lo esperable. Liberan al mundo propio de familiaridad. Despejan la emoción y el discernimiento, para bien o para mal.
Al estar excesivamente inscriptos en los significados sociales dominantes, que a cada uno le atribuyen un lugar y una función, poco sabemos ser cuando dejamos esa inscripción atrás. Pero libre, si aprendemos a interrogarlo, es también el tiempo de ese desconocimiento conquistado. Si su curso se ve alentado por la convicción de que en él tenemos lugar como personas y sus horas habilitan nuestra presencia. Y eso puede suceder tanto un sábado como un martes. Al salir del empleo o en mitad de la tarea. Ese tiempo, más que una promesa, es un hecho. Un hecho secretamente aprontado en el alma de cada uno de los que no saben vivir sin él.
Tiempo libre. Tiempo de lo repentino. Libre de las telarañas de lo previsible. Sin hora fija. Sin ubicación precisa en el almanaque. Tiempo de dudas y preguntas. Tiempo liberado de toda previsibilidad, abierto a la súbita lucidez y a la emoción renacida. Libre de rejas que encarcelan en la resignación. En casos como estos, el tiempo libre y los horarios preestablecidos se divorcian, dejan de ser correlativos. La libertad ya no nos aguarda, con su promesa redentora, únicamente en el fin de semana o en las vacaciones. Se presenta ante nosotros de golpe, como oportunidad y como ofrenda. Se es libre entonces de la mano de un sentimiento innovador del tiempo. De la conciencia cabal de nuestra presencia en el mundo. Del advenimiento del prójimo como aquel que irrumpe ante nosotros y, por obra del tiempo libre, se convierte en una formidable invitación al encuentro.
Fuente:www.lanacion.com.ar
Saturday, May 5, 2018
EDUCACIÓN-Chino mandarín: el "idioma del futuro" llegó a los colegios, por Laura Reina
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EDUCACIÓN
Chino mandarín: el "idioma del futuro" llegó a los colegios
Cada vez más escuelas bilingües lo incorporan para formar perfiles globalizados; por su alta complejidad, su introducción es muy paulatina: primero es una actividad optativa extraprogramática que luego empieza a formar parte de la currícula escolar Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Laura Reina
5 de mayo de 2018
Lucía lo pensó un poco. "Bastante", reconoce, antes de tomar la decisión. No quería empezar desde cero con otro idioma. Uno más, que se sumaba al inglés, que habla casi como una nativa, y al francés, que maneja con bastante soltura y fluidez gracias a que lo aprendió desde que estaba en cuarto grado. Por eso, con 13 años, su elección fue meditada. Si era por ella, seguía con el francés. "Lo hablé en casa y mis papás me dijeron que me convenía más aprender chino, que me va a servir más que cualquier otro idioma. Pero como yo no estaba muy convencida negociamos un plus en lo que me dan por semana. Ellos piensan que seguro me va a servir porque dicen que es un país que es una potencia mundial. Pero yo no sé, me parece muy complicado", expresa Lucía, bastante dubitativa. De a poco, el chino empieza a formar parte de la currícula de varios colegios tradicionales, privados y bilingües, de Buenos Aires. Y le está ganando la pulseada al francés como tercer idioma.
De a poco, el francés, que tradicionalmente era dado en los colegios bilingües como tercer idioma de manera obligatoria dentro de las horas cátedra, está siendo desplazado por el chino mandarín, una lengua milenaria considerada por muchos empresarios y hombres de negocios "el idioma del futuro" en un mundo cada vez más globalizado. Si saber inglés es considerado elemental para desenvolverse en cualquier tipo de situación laboral o social, el chino es considerado un diferencial que puede determinar, por ejemplo, el acceso a mejores puestos de trabajo.
El problema es ver cómo insertarlo sin que signifique un problema que provoque un masivo rechazo. Porque el chino no es un idioma más. La receta para introducirlo en las aulas de los colegios argentinos es progresiva, es decir, poco a poco. Por eso su enseñanza surge primero como algo optativo y extraprogramático.
En el St. Catherine's se empezó a ofrecer como una actividad optativa y extracurricular hace 4 años. Pero desde este año forma parte de la currícula para los alumnos de primero a quinto año del secundario y se mantiene como una actividad extraprogramática para padres y ex alumnos de la escuela. "En primer año los chicos eligen entre chino y francés. Una vez que eligen el idioma, lo deben mantener a lo largo de los 5 años. No lo pueden cambiar. Para nuestra sorpresa, unos 15 alumnos de primero optaron por el chino. Puede haber algún tipo de influencia paterna, que ven en el mandarín una oportunidad de desarrollo más importante", dice Mabel María Mazzini de Manzitti, directora general del colegio St. Catherine's.
En realidad, la primera aproximación del colegio al chino fue en 2001, cuando empezaron a darlo como materia extracurricular. "Pero con la crisis tuvimos que suspenderlo y lo retomamos en 2014. Ya en ese momento vimos que los chicos iban a tener que lidiar con la cultura china para hacer negocios -recuerda la directora-. Después de que el marido de una profesora viajara a China por cuestiones laborales y nos relatara lo difícil que había sido la experiencia por el idioma y otros elementos implícitos en la cultura, nos convencimos de que había que dar esta herramienta a nuestros alumnos", cuenta Mazzini de Manzitti.
El Belgrano Day School es otro de los colegios pioneros en ofrecer chino a su comunidad de estudiantes. "Lo tenemos desde 2010 como algo extracurricular, a través de una institución externa que venía a dar las clases. En 2012 empezó ya como materia curricular y con profesores nuestros, que incorporamos. Pero siguió siendo optativo. De a poquito empezamos a notar que cada año que pasaba había más chicos que tomaban el chino como una oportunidad. Hoy es una materia obligatoria para unos 40 alumnos de los últimos años del nivel secundario y estamos viendo cómo incorporarlo en los demás niveles. Queremos propagarlo al resto de los alumnos de manera creativa, estamos viendo alternativas para no resentir los tiempos de estudio. Tal vez una posibilidad sea de manera online", cuenta el vicedirector, Francisco Lehmann, que recuerda que al principio hubo muchas preguntas por parte de los padres. "La verdad es que no fue algo que entró rápidamente. Pero cuando hay una cuestión estratégica detrás y la podemos explicar es más sencillo".
Más que una moda
Lejos de tratarse de una "moda educativa", Lehmann cuenta las razones que motivaron a incorporar el chino en el tradicional colegio de Belgrano R. "Nada viene colgado por una moda. Empezamos porque queríamos reforzar el concepto que el colegio tiene desde siempre de educación global. Nuestros alumnos tienen contacto dos veces por semana, vía Skype, con colegios de todas partes del mundo. Por eso para nosotros el chino no es un idioma solamente -sostiene-. La idea es que los chicos también se acerquen a su cultura. El primer acercamiento lógicamente es a través del idioma, se materializa por ahí. Pero no queremos quedarnos en eso. Es más profundo, no es agregar el chino como una curiosidad. Creemos que la diversidad cultural se entiende practicándola", plantea Lehmann, y destaca el acuerdo de cooperación que acaban de firmar con una escuela de Pekín para el intercambio de ideas pedagógicas y métodos de enseñanza, así como el objetivo de establecer juntos un calendario de intercambios virtuales entre las instituciones.
En el colegio Lincoln, otra de las instituciones privadas que ofrecen el chino desde 2014, lo consideran "una herramienta para el futuro", de los chicos de jardín (preescolar) y de primaria. "Lamentablemente los tiempos y exigencias del Bachillerato Internacional, no nos han permitido extenderlo al nivel secundario", cuenta la directora Amalia de Labra y Sanz, que confiesa que lo que la decidió a incorporar el chino en el colegio fue cuando leyó que las hijas de Barack Obama lo estaban aprendiendo. "Ahí observé la conveniencia de que nuestros chicos comiencen a prepararse para comunicarse mejor con el mundo que les va a tocar vivir".
La metodología de trabajo es didáctica: "Nuestros niños trabajan con profesoras chinas nativas, quienes los inician en el vocabulario, fonética, caracteres gráficos y conversación. Utilizan distintos recursos, como canciones y dibujos. Y las docentes también les hablan de costumbres y curiosidades de un pueblo tan lejano -describe la directora-. Algunos padres nos han comentado su sorpresa al escuchar a sus hijos que hacían de intérpretes de turistas chinos durante algún viaje o hablaban con un vecino o con la cajera del supermercado chino".
En el Belgrano Day School también se ufanan del grado de comunicación alcanzado por sus alumnos. "Hace poco vino de vista un colegio chino y los chicos los recibieron y los guiaron. Realmente me sorprendió cómo pudieron comunicarse en chino", reconoce Lehmann.
Yamila Cheng es la profesora de chino del Belgrano Day School. Nacida en Taiwán, hace más de 20 años que vive en la Argentina. Su tarea no es para nada sencilla: debe derribar la muralla idiomática y cultural, y hacer que los chicos se interesen por un idioma y una cultura tan diferentes. Dice que es su principal desafío como docente. "Es un idioma muy difícil en su escritura, pero no tanto en su habla. Trato de transmitirles la cultura. Por ejemplo, tengo un protocolo de saludo que tienen que respetar. En China el saludo al maestro es muy importante. No me pueden llamar Yamila, me tienen que llamar maestra Cheng, como se hace en China".
Poder comunicarse es el gran objetivo. "La gramática es la parte más complicada. Requiere mucho tiempo y esfuerzo. Para hacerlo más divertido organizamos talleres de caligrafía china junto con la profesora de arte. Los chicos aplican su conocimiento de los caracteres en obras de arte que ellos mismos crean. Se eligen los tres mejores trabajos y se exponen en los pasillos del colegio; así también logramos interesar a los chicos de otros años para un primer acercamiento", explica Yamila.
La pregunta del millón es si hay riesgo de desaprobar chino y no conseguir el título secundario... Ahí Yamila muestra la rigurosidad que trae en su ADN y saca a relucir un perfil más severo. "Si se esfuerzan y cumplen con la tarea, aprueban. Tienen que mostrar un esfuerzo, es algo que yo aprecio mucho. La participación y la actitud en clase también tienen valor. Pero si no muestran interés y no cumplen con la tarea, algún riesgo hay", dice mostrando una media sonrisa.
Fuente:www.lanacion.com.ar
EDUCACIÓN
Chino mandarín: el "idioma del futuro" llegó a los colegios
Cada vez más escuelas bilingües lo incorporan para formar perfiles globalizados; por su alta complejidad, su introducción es muy paulatina: primero es una actividad optativa extraprogramática que luego empieza a formar parte de la currícula escolar Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Laura Reina
5 de mayo de 2018
Lucía lo pensó un poco. "Bastante", reconoce, antes de tomar la decisión. No quería empezar desde cero con otro idioma. Uno más, que se sumaba al inglés, que habla casi como una nativa, y al francés, que maneja con bastante soltura y fluidez gracias a que lo aprendió desde que estaba en cuarto grado. Por eso, con 13 años, su elección fue meditada. Si era por ella, seguía con el francés. "Lo hablé en casa y mis papás me dijeron que me convenía más aprender chino, que me va a servir más que cualquier otro idioma. Pero como yo no estaba muy convencida negociamos un plus en lo que me dan por semana. Ellos piensan que seguro me va a servir porque dicen que es un país que es una potencia mundial. Pero yo no sé, me parece muy complicado", expresa Lucía, bastante dubitativa. De a poco, el chino empieza a formar parte de la currícula de varios colegios tradicionales, privados y bilingües, de Buenos Aires. Y le está ganando la pulseada al francés como tercer idioma.
De a poco, el francés, que tradicionalmente era dado en los colegios bilingües como tercer idioma de manera obligatoria dentro de las horas cátedra, está siendo desplazado por el chino mandarín, una lengua milenaria considerada por muchos empresarios y hombres de negocios "el idioma del futuro" en un mundo cada vez más globalizado. Si saber inglés es considerado elemental para desenvolverse en cualquier tipo de situación laboral o social, el chino es considerado un diferencial que puede determinar, por ejemplo, el acceso a mejores puestos de trabajo.
El problema es ver cómo insertarlo sin que signifique un problema que provoque un masivo rechazo. Porque el chino no es un idioma más. La receta para introducirlo en las aulas de los colegios argentinos es progresiva, es decir, poco a poco. Por eso su enseñanza surge primero como algo optativo y extraprogramático.
En el St. Catherine's se empezó a ofrecer como una actividad optativa y extracurricular hace 4 años. Pero desde este año forma parte de la currícula para los alumnos de primero a quinto año del secundario y se mantiene como una actividad extraprogramática para padres y ex alumnos de la escuela. "En primer año los chicos eligen entre chino y francés. Una vez que eligen el idioma, lo deben mantener a lo largo de los 5 años. No lo pueden cambiar. Para nuestra sorpresa, unos 15 alumnos de primero optaron por el chino. Puede haber algún tipo de influencia paterna, que ven en el mandarín una oportunidad de desarrollo más importante", dice Mabel María Mazzini de Manzitti, directora general del colegio St. Catherine's.
En realidad, la primera aproximación del colegio al chino fue en 2001, cuando empezaron a darlo como materia extracurricular. "Pero con la crisis tuvimos que suspenderlo y lo retomamos en 2014. Ya en ese momento vimos que los chicos iban a tener que lidiar con la cultura china para hacer negocios -recuerda la directora-. Después de que el marido de una profesora viajara a China por cuestiones laborales y nos relatara lo difícil que había sido la experiencia por el idioma y otros elementos implícitos en la cultura, nos convencimos de que había que dar esta herramienta a nuestros alumnos", cuenta Mazzini de Manzitti.
El Belgrano Day School es otro de los colegios pioneros en ofrecer chino a su comunidad de estudiantes. "Lo tenemos desde 2010 como algo extracurricular, a través de una institución externa que venía a dar las clases. En 2012 empezó ya como materia curricular y con profesores nuestros, que incorporamos. Pero siguió siendo optativo. De a poquito empezamos a notar que cada año que pasaba había más chicos que tomaban el chino como una oportunidad. Hoy es una materia obligatoria para unos 40 alumnos de los últimos años del nivel secundario y estamos viendo cómo incorporarlo en los demás niveles. Queremos propagarlo al resto de los alumnos de manera creativa, estamos viendo alternativas para no resentir los tiempos de estudio. Tal vez una posibilidad sea de manera online", cuenta el vicedirector, Francisco Lehmann, que recuerda que al principio hubo muchas preguntas por parte de los padres. "La verdad es que no fue algo que entró rápidamente. Pero cuando hay una cuestión estratégica detrás y la podemos explicar es más sencillo".
Más que una moda
Lejos de tratarse de una "moda educativa", Lehmann cuenta las razones que motivaron a incorporar el chino en el tradicional colegio de Belgrano R. "Nada viene colgado por una moda. Empezamos porque queríamos reforzar el concepto que el colegio tiene desde siempre de educación global. Nuestros alumnos tienen contacto dos veces por semana, vía Skype, con colegios de todas partes del mundo. Por eso para nosotros el chino no es un idioma solamente -sostiene-. La idea es que los chicos también se acerquen a su cultura. El primer acercamiento lógicamente es a través del idioma, se materializa por ahí. Pero no queremos quedarnos en eso. Es más profundo, no es agregar el chino como una curiosidad. Creemos que la diversidad cultural se entiende practicándola", plantea Lehmann, y destaca el acuerdo de cooperación que acaban de firmar con una escuela de Pekín para el intercambio de ideas pedagógicas y métodos de enseñanza, así como el objetivo de establecer juntos un calendario de intercambios virtuales entre las instituciones.
En el colegio Lincoln, otra de las instituciones privadas que ofrecen el chino desde 2014, lo consideran "una herramienta para el futuro", de los chicos de jardín (preescolar) y de primaria. "Lamentablemente los tiempos y exigencias del Bachillerato Internacional, no nos han permitido extenderlo al nivel secundario", cuenta la directora Amalia de Labra y Sanz, que confiesa que lo que la decidió a incorporar el chino en el colegio fue cuando leyó que las hijas de Barack Obama lo estaban aprendiendo. "Ahí observé la conveniencia de que nuestros chicos comiencen a prepararse para comunicarse mejor con el mundo que les va a tocar vivir".
La metodología de trabajo es didáctica: "Nuestros niños trabajan con profesoras chinas nativas, quienes los inician en el vocabulario, fonética, caracteres gráficos y conversación. Utilizan distintos recursos, como canciones y dibujos. Y las docentes también les hablan de costumbres y curiosidades de un pueblo tan lejano -describe la directora-. Algunos padres nos han comentado su sorpresa al escuchar a sus hijos que hacían de intérpretes de turistas chinos durante algún viaje o hablaban con un vecino o con la cajera del supermercado chino".
En el Belgrano Day School también se ufanan del grado de comunicación alcanzado por sus alumnos. "Hace poco vino de vista un colegio chino y los chicos los recibieron y los guiaron. Realmente me sorprendió cómo pudieron comunicarse en chino", reconoce Lehmann.
Yamila Cheng es la profesora de chino del Belgrano Day School. Nacida en Taiwán, hace más de 20 años que vive en la Argentina. Su tarea no es para nada sencilla: debe derribar la muralla idiomática y cultural, y hacer que los chicos se interesen por un idioma y una cultura tan diferentes. Dice que es su principal desafío como docente. "Es un idioma muy difícil en su escritura, pero no tanto en su habla. Trato de transmitirles la cultura. Por ejemplo, tengo un protocolo de saludo que tienen que respetar. En China el saludo al maestro es muy importante. No me pueden llamar Yamila, me tienen que llamar maestra Cheng, como se hace en China".
Poder comunicarse es el gran objetivo. "La gramática es la parte más complicada. Requiere mucho tiempo y esfuerzo. Para hacerlo más divertido organizamos talleres de caligrafía china junto con la profesora de arte. Los chicos aplican su conocimiento de los caracteres en obras de arte que ellos mismos crean. Se eligen los tres mejores trabajos y se exponen en los pasillos del colegio; así también logramos interesar a los chicos de otros años para un primer acercamiento", explica Yamila.
La pregunta del millón es si hay riesgo de desaprobar chino y no conseguir el título secundario... Ahí Yamila muestra la rigurosidad que trae en su ADN y saca a relucir un perfil más severo. "Si se esfuerzan y cumplen con la tarea, aprueban. Tienen que mostrar un esfuerzo, es algo que yo aprecio mucho. La participación y la actitud en clase también tienen valor. Pero si no muestran interés y no cumplen con la tarea, algún riesgo hay", dice mostrando una media sonrisa.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | EDITORIAL-Zapatero a tus zapatos
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OPINIÓN | EDITORIAL
Zapatero a tus zapatos
5 de mayo de 2018
En tiempos en que parte del Poder Judicial se encuentra bajo la lupa de la ciudadanía, escandalizada por algún fallo sorprendente, y por las fuertes sospechas de corrupción, lentitud e ineficacia general, es oportuno señalar alguno de los aspectos del problema, que interfieren en el correcto funcionamiento de la institución que también padece la llamada "judicialización de la política" y su contrapartida, la "politización de la Justicia". Pero, al mismo tiempo, es preciso reconocer que en todos los fueros hay muchos jueces y fiscales limpios de toda tacha.
A lo largo de muchos años, el poder administrador se ha ido deteriorando y creciendo en ineficacia. Pensemos solo en la contaminación del Riachuelo. Esta ineptitud administrativa genera daños y cercenamiento de los derechos de los administrados, al punto de dañar su salud.
El deterioro de la administración pública, demostrado por su incapacidad para dar respuesta a reclamos relativamente sencillos de la población que se siente vulnerada en sus derechos, se ha extendido al derecho administrativo. En efecto, es casi imposible lograr una respuesta razonablemente rápida mediante un recurso administrativo ante el propio poder administrador.
Pasemos revista a los edificios ruinosos que representan riesgos, a la poda de árboles, a los aumentos de tarifas, los bloqueos de calles y plantas, cambios de nombre de los ciudadanos, problemas de precios, de violación a las reglas de competencia, accesos a la educación y, así, hasta agotar una grilla que pareciera no tener fin.
¿Cuántos de estos problemas claramente administrativos se resuelven en esa esfera como para evitar el recurso judicial?
¿Y qué recurso le queda al ciudadano que ve conculcado o eternamente postergado su derecho? Agotada la carta de lectores, la carta documento o el reclamo en alguna ventanilla, solo le queda el amparo judicial. Los jueces pasan a ocuparse entonces de los problemas más absurdos. Solo por citar un ejemplo, del amparo por el desalojo de una mona, o de determinar si esta es un ser vivo no humano, o si el ser un animal es discriminatorio hacia los derechos de la orangutana.
Esta incapacidad de la administración de resolver en su ámbito los problemas de la gestión general del país redunda en el recargo de tareas, y también en la sobreactuación de la Justicia, que termina ocupándosede temas que nunca debieron llegar a sus estrados.
De allí que, al recordar el dicho "Zapatero a tus zapatos", nos estamos refiriendo no solo al Poder Judicial, sino también al poder administrador, que tiene que reformar sus estructuras, de manera de dar respuesta rápida y eficaz al sinnúmero de problemas de la población, que terminan siendo dirimidos por el Poder Judicial, cuando debieron resolverse en otro lado.
Fuente:www.lanacion.com.ar
OPINIÓN | EDITORIAL
Zapatero a tus zapatos
5 de mayo de 2018
En tiempos en que parte del Poder Judicial se encuentra bajo la lupa de la ciudadanía, escandalizada por algún fallo sorprendente, y por las fuertes sospechas de corrupción, lentitud e ineficacia general, es oportuno señalar alguno de los aspectos del problema, que interfieren en el correcto funcionamiento de la institución que también padece la llamada "judicialización de la política" y su contrapartida, la "politización de la Justicia". Pero, al mismo tiempo, es preciso reconocer que en todos los fueros hay muchos jueces y fiscales limpios de toda tacha.
A lo largo de muchos años, el poder administrador se ha ido deteriorando y creciendo en ineficacia. Pensemos solo en la contaminación del Riachuelo. Esta ineptitud administrativa genera daños y cercenamiento de los derechos de los administrados, al punto de dañar su salud.
El deterioro de la administración pública, demostrado por su incapacidad para dar respuesta a reclamos relativamente sencillos de la población que se siente vulnerada en sus derechos, se ha extendido al derecho administrativo. En efecto, es casi imposible lograr una respuesta razonablemente rápida mediante un recurso administrativo ante el propio poder administrador.
Pasemos revista a los edificios ruinosos que representan riesgos, a la poda de árboles, a los aumentos de tarifas, los bloqueos de calles y plantas, cambios de nombre de los ciudadanos, problemas de precios, de violación a las reglas de competencia, accesos a la educación y, así, hasta agotar una grilla que pareciera no tener fin.
¿Cuántos de estos problemas claramente administrativos se resuelven en esa esfera como para evitar el recurso judicial?
¿Y qué recurso le queda al ciudadano que ve conculcado o eternamente postergado su derecho? Agotada la carta de lectores, la carta documento o el reclamo en alguna ventanilla, solo le queda el amparo judicial. Los jueces pasan a ocuparse entonces de los problemas más absurdos. Solo por citar un ejemplo, del amparo por el desalojo de una mona, o de determinar si esta es un ser vivo no humano, o si el ser un animal es discriminatorio hacia los derechos de la orangutana.
Esta incapacidad de la administración de resolver en su ámbito los problemas de la gestión general del país redunda en el recargo de tareas, y también en la sobreactuación de la Justicia, que termina ocupándosede temas que nunca debieron llegar a sus estrados.
De allí que, al recordar el dicho "Zapatero a tus zapatos", nos estamos refiriendo no solo al Poder Judicial, sino también al poder administrador, que tiene que reformar sus estructuras, de manera de dar respuesta rápida y eficaz al sinnúmero de problemas de la población, que terminan siendo dirimidos por el Poder Judicial, cuando debieron resolverse en otro lado.
Fuente:www.lanacion.com.ar
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