Un estudio científico abre la puerta a soluciones terapéuticas para
enfermedades asociadas a la edad
Los investigadores idearon una enzima que revierte la acumulación de
compuestos que conducen a algunas patologías en la vejez
26 de julio de 2026
NUEVA YORK.– El mismo proceso químico que vuelve dorado y marrón un pastel al hornearse trabaja en el envejecimiento de las células del cuerpo humano. Durante décadas, los tejidos, horneándose constantemente a 37 grados Celsius, acumulan lentamente compuestos llamados productos finales de glicación avanzada –o AGE por sus siglas en inglés– a medida que los azúcares interactúan con las proteínas y las grasas en el torrente sanguíneo. La acumulación de AGE es un sello distintivo del proceso de envejecimiento, haciendo que tejidos como el colágeno se vuelvan pegajosos y rígidos y causando una inflamación que puede derivar en enfermedades cardíacas, daños oculares, enfermedades renales y diabetes.
Los investigadores intentaron sin
éxito desarrollar medicamentos que puedan evitar la formación de productos AGE.
Pero un nuevo estudio, publicado el 16 de
julio en la revista Nature Communications,
describe un enfoque diferente: los científicos crearon una
enzima que limpia uno de los AGE más comunes del tejido humano, ayudando a
retroceder el reloj incluso después de que los compuestos del
envejecimiento se hayan asentado en el cuerpo. Esta limpieza puede colaborar en
la reparación tisular y tiene el potencial de permitir que las células actúen
como si fueran más jóvenes.
“Es un pequeño paso en esta dirección
más amplia, porque el envejecimiento es muy complicado”, dijo Aaron Cravens,
fundador y director ejecutivo de Revel Pharmaceuticals, que desarrolló la nueva
enzima, y autor principal del estudio. “Creo que es la primera vez que alguien demostró a nivel estructural que
realmente se pueden revertir algunos de estos cambios”, continuó.
Muchos esfuerzos para desarrollar
tratamientos para aspectos del envejecimiento se centraron en las células, que
pierden gradualmente la capacidad de repararse a sí mismas y dividirse
correctamente. Se prestó menos atención al envejecimiento de las estructuras
tisulares de vida más larga, como el colágeno, que tiene una vida media de unos
15 años.
Los científicos fueron conscientes de
los productos finales de glicación avanzada y su papel en el envejecimiento
durante décadas. “Se acumulan en las proteínas de los tejidos como el óxido”,
sostuvo John Baynes, un bioquímico jubilado que no participó en el estudio,
pero que dedicó su carrera a investigar los AGE en la Facultad de Medicina
Floyd de la Universidad de Carolina del Sur.
Pero los investigadores no tuvieron
“absolutamente ningún éxito” al intentar crear fármacos para inhibir las
reacciones químicas que producen los AGE, señaló.
El nuevo hallazgo fue “una especie de
proeza de las técnicas bioquímicas y de biología molecular modernas –añadió
Baynes–. Demostrar que esa maldita cosa funcionaba en proteínas reales aisladas
de tejido real es un trabajo realmente excelente”.
Hipótesis
El estudio de Cravens y sus colegas
comenzó con una hipótesis: dado que todo tejido humano puede reciclarse en la
biosfera después de la muerte, debe haber una forma natural de
disolver estos compuestos, a pesar de que son extremadamente
duraderos. Para identificar ese proceso, buscaron en las enzimas dentro
de los microbios los agentes de la descomposición.
El equipo utilizó un software de
inteligencia artificial para analizar las secuencias de ADN de más de 50.000
microbios y calcular las estructuras enzimáticas que crearía cada código
genético. Luego, redujeron los resultados a varios candidatos que parecían
capaces de escindir los AGE del tejido humano.
Finalmente encontraron uno y luego lo
diseñaron para que fuera más eficiente en su tarea. Después de varios ciclos de
evolución dirigida, la enzima novedosa, llamada
CMLase, se volvió muy buena eliminando los AGE de las muestras de tejido humano.
“En el caso más extremo, tomamos piel humana de 70 años y devolvimos los niveles a los de
una persona de 30 años”, ejemplificó Cravens.
Los investigadores planean comenzar a
probar su enzima para el tratamiento de enfermedades oculares, incluidas varias
asociadas con la diabetes, que se desarrollan cuando los AGE se acumulan en los
tejidos de la retina y el cristalino. En teoría, apuntó Cravens, la CMLase podría aplicarse periódicamente o incluso una sola vez
para eliminar la acumulación inflamatoria que subyace a estas afecciones.
“Estaba bastante emocionado con este
artículo”, afirmó Michael C. Jewett, un bioingeniero de la Universidad de
Stanford que no participó en el estudio. “Todavía no es una solución clínica,
pero esta prueba de concepto abre la puerta a posibles nuevas soluciones
terapéuticas para la longevidad”, añadió.
Si el enfoque funciona en un entorno clínico,
tiene el potencial de aplicarse a muchas afecciones relacionadas con los AGE,
por ejemplo, mejorando la elasticidad del colágeno en la piel o restaurando la
función renal o cardiovascular.
“Este estudio fue una clase magistral
sobre cómo diseñar una enzima –dijo Jewett–. Creo que hay un potencial tremendo
e inexplorado en esta clase de proteínas para abordar numerosas enfermedades
humanas”.
Por K. R. Callaway-The New York Times
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/potencial-tremendo-un-estudio-cientifico-abre-la-puerta-a-soluciones-terapeuticas-para-enfermedades-nid26072026/
(Editado)
Comentario:
El
avance científico presentado en este artículo invita a mirar el envejecimiento
desde una perspectiva esperanzadora. Durante mucho tiempo se consideró que el
deterioro de los tejidos era un proceso inevitable e irreversible. Sin embargo,
el desarrollo de una enzima capaz de eliminar algunos de los compuestos
asociados al envejecimiento demuestra que la ciencia continúa ampliando los
límites de lo que parecía imposible.
Más
allá de la posibilidad de retrasar el paso del tiempo, el verdadero valor de
esta investigación reside en su potencial para mejorar la calidad de vida de
millones de personas. Enfermedades como la diabetes, los problemas
cardiovasculares o el deterioro de la visión afectan profundamente la autonomía
y el bienestar de quienes las padecen. Si estos descubrimientos logran
traducirse en tratamientos seguros y eficaces, podrían representar un cambio
significativo en la medicina preventiva y regenerativa.
Al
mismo tiempo, el artículo transmite un mensaje de prudencia. Los propios
investigadores reconocen que se trata de un primer paso y que el envejecimiento
es un fenómeno extremadamente complejo. La historia de la ciencia demuestra que
los grandes avances suelen construirse a partir de pequeños descubrimientos
que, con el tiempo, abren caminos insospechados.
Este trabajo también pone
de manifiesto el enorme potencial de la inteligencia artificial como
herramienta para acelerar la investigación biomédica. Cuando el conocimiento
científico, la innovación tecnológica y la colaboración entre especialistas
convergen, surgen oportunidades capaces de transformar la salud humana y
ofrecer nuevas esperanzas para un envejecimiento más saludable y digno.
Clara Moras.
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