Monday, February 8, 2021

EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA-Corrupción en aumento

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 EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA 

 Corrupción en aumento

 8 de Febrero de 2021

 La Argentina retrocedió en un ranking internacional: los intentos por garantizar la impunidad de dirigentes políticos es uno de los motivos de la involución

 La pandemia de coronavirus no solo ha generado problemas económicos que destapan las profundas desigualdades en la región, también obstaculiza y pospone la lucha contra la corrupción tal como ocurre en la Argentina, ejemplo de ese retroceso que favorece la impunidad de no pocos funcionarios acusados de graves delitos contra la administración pública. En junio pasado Americas Society/Council of the Américas (AS/COA) y Control Risks presentaron el Índice de Capacidad para Combatir la Corrupción 2020, una herramienta para evaluar en qué condiciones se encuentran los países para hacer frente a la corrupción, sin considerar las percepciones o el daño económico que el fenómeno provoca. 

A partir de 14 variables claves, incluyendo la independencia de las instituciones judiciales, la fuerza del periodismo y el nivel de recursos disponibles para combatir los llamados delitos de cuello blanco, surgió que dentro de los 15 países latinoamericanos observados, Uruguay tiene el puntaje más alto (7.78 sobre 10), lo que significa que se considera el país que más probabilidades tiene de descubrir, castigar y detener la corrupción. Le siguieron Chile (6.57), Costa Rica (6.43), Brasil (5.52), Perú (5.47), la Argentina (5.32). Comparando con ediciones anteriores, Roberto Simon, director senior de políticas públicas de AS/COA, manifestó: "El índice muestra en detalle cómo la ola anticorrupción que estaba avanzando en América Latina ha perdido fuerza y, en algunos lugares, retrocede peligrosamente". 

 Sobre la Argentina, expresó, la información indica un marcado declive en la variable de la movilización social contra la corrupción, mientras los cambios de gobierno y el deterioro de la economía viraron parte de la atención del público general fuera de esa lucha. También advirtió sobre el futuro de la Oficina Anticorrupción y otras agencias de control. La edición del G-20 en formato virtual, que organizó el año pasado Arabia Saudita, impulsó el primer encuentro a nivel ministerial del grupo dedicado a combatir la corrupción. Cada país debió responder 15 preguntas y el resultado para la Argentina fue muy poco satisfactorio. Por su parte, el nuevo informe de Transparencia Internacional (TI), basado en el Índice de Percepción de Corrupción (IPC), también reflejó este retroceso de la Argentina. 

Entre los 180 países medidos, sobre un máximo de 100 puntos posibles, nuestro país obtuvo 42, tres menos que en 2019, cayendo 12 lugares. Pasó del puesto 66° al 78°, por debajo del promedio global en materia de percepción de corrupción y entre los dos tercios de los países que no alcanzan los 50 puntos. Ese ranking 2020 lo lideran nuevamente Dinamarca y Nueva Zelanda con 88 puntos. En América, nuestro país se ubica en el puesto 14° sobre 32. Los primeros sitios los ocupan Canadá (11º), Uruguay (21º) y Chile (25º). Respecto del retroceso de la Argentina durante el primer año de gestión de Alberto Fernández, la presidenta de TI, la argentina Delia Ferreira Rubio, expresó: "Hay dos factores centrales: la intención de la coalición de gobierno de garantizar la impunidad en los casos de corrupción kirchnerista y las contrataciones para hacer frente al Covid-19.

 La emergencia ha sido utilizada como justificativo para debilitar los mecanismos de control". El director ejecutivo de Poder Ciudadano, Pablo Secchi, afirmó que el desafío de 2020 para la Argentina "fue ser lo más transparente posible en materia de compras y contrataciones para paliar la pandemia. Lamentablemente no se ha logrado". Secchi mencionó también los intentos por introducir cambios tanto en la Justicia como en el Ministerio Público Fiscal y fue concluyente al sostener que "no suelen ser vistos como positivos entre los consultados, generando incertidumbre sobre la independencia del Poder Judicial y las reglas de juego". La corrupción es uno de los obstáculos más importantes para el crecimiento sustentable de la economía, la creación de empleo y el combate a la desigualdad y la pobreza.

 Aleja también la inversión, encarece los productos finales, hace ineficiente al gobierno y siembra impunidad frente a la violación de la ley. Distraer nuestra atención de un tema central como este, sin importar cuántas urgencias coyunturales puedan servir de excusa, es renunciar a vivir en un país en el que una justicia independiente nos asegure la libertad y el respeto de nuestros derechos. Ningún índice podrá dar acabada cuenta de los perjuicios que una banda de corruptos genera cuando se roban las arcas del Estado para llenar bolsillos propios. Impulsar comprometidamente la debida condena a quienes desviaron cuantiosos fondos de potenciales mejoras a la calidad de vida de nuestra comunidad es asegurarnos también el valor ejemplificador del castigo. Amparar la corrupción y resignarnos a la impunidad es renunciar al futuro. 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/editoriales/corrupcion-aumento-nid2593559

Sunday, February 7, 2021

Humor político-Argentina, la leyenda continúa, por Alejandro Borensztein

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 HUMOR POLÍTICO 

 Argentina, la leyenda continúa 

 Alejandro Borensztein 

 Al trío de poder que conforman Cristina, su nene y Macri, podríamos sumar al presidente, tanto como para que no se nos deprima. 

 06/02/2021 

 Nada mejor que empezar el año diciendo la verdad: aquellos ciudadanos que sufren por igual al Kirchnerismo y al Coronavirus vayan sabiendo que la diferencia entre ambos problemas es que el Coronavirus, tarde o temprano, se va a terminar. Definida así la foto de la realidad política nacional, arranquemos con optimismo y alegría esta nueva temporada, la número 14, de la página 2 de los medios hegemónicos cuyo único objetivo, como siempre, es intentar hacer más llevadera la ardua tarea de tolerar a los ineptos que nos suelen gobernar. No más que eso.

 A lo sumo, entre usted y yo amigo lector, insistiremos en explicarles a nuestros dirigentes algunos conceptos básicos como para que no sean tan burros. No debería decir “nuestros dirigentes” porque no es bueno generalizar, pero a veces no queda más remedio. No podemos perder tiempo aclarando que son todos unos inútiles excepto el ministro tal o la diputada cual. A juzgar por el estado del país, si generalizamos no le vamos a errar por mucho. 

 De todos modos, convengamos que hay tres figuras principales sobre las que recae la mayor responsabilidad: Cristina y el nene, como jefes del oficialismo, y el Gato, como jefe de la oposición, al menos hasta que él mismo o alguien lo desmienta. A este trío podríamos también sumar al “presidente”, tanto como para que no se nos deprima. Digamos entonces que los importantes son cuatro y no tres, aunque las evidencias estarían demostrando otra cosa. 

 Como todo el mundo sabe, en la Quinta de Olivos habita un señor que, cuando se despierta a la mañana, se mira en el espejo y se tironea el bigote para ver si está despierto o dormido. Una vez que comprueba que, efectivamente, se sacó la lotería de Santa Cruz y es el “presidente” de la Nación, pega un chiflido, llama a su perro Dylan, le arroja una pelotita de tenis para que se la traiga de vuelta, el perro la caza al vuelo con los dientes y la lleva directo al Instituto Patria. Hemos naturalizado esta anomalía institucional y nos hacemos los giles porque todos respetamos la investidura presidencial. Todos, menos una que yo sé. 

En el fondo de su alma, con el resultado puesto, ella está convencida de que en 2019 hubiera ganado solita sin necesidad de contratar a ningún vendedor de autos usados. Pero las cosas son como son y ahora se lo tiene que fumar como una duquesa hasta el 2023. Si usted es de los que se altera un poco cuando aparece el “presidente”, imagínese como se debe alterar ella. En este contexto, ¿qué podemos esperar los argentinos para 2021? De todo, menos guita.

 Aclaremos que una cosa es repartir billetes que se imprimen a lo loco sin ningún valor y otra cosa muy diferente es que haya guita. Billetitos van a sobrar por todos lados pero guita grosa de verdad, para inversiones, ingreso de capitales, fierros y todo eso, olvidate. ¿Por qué no va a haber guita? Por la misma razón de siempre: no hay confianza. ¿Por qué no hay confianza? También por la misma razón de siempre: no hay acuerdos políticos.

 En lo único en que coinciden los cuatro grandes responsables (y millones de sus seguidores) es en la idea de confrontar. La política es el arte de acordar en nombre del bien común. Esta frase es inventada pero si se la adjudicáramos a Churchill, Balbín o Anwar el Sadat no te la discutiría nadie. 

Sin embargo, acordar no está en el menú de ninguno de nuestros genios. Saquemos de este debate al “presidente” porque es obvio que no tiene suficiente autonomía como para hacer ningún gran acuerdo histórico. Ya sabemos que si llegara a contradecir a la Jefa no le dejan ni un Granadero. También corramos al nene, Máximo. Preservémoslo. Al fin y al cabo, allí hay una esperanza. 

Alguien que todavía es un pibe de 43 años y no tiene la menor idea de nada, es alguien que tiene todo por aprender. Quien te dice damos con el profe particular adecuado y lo sacamos bueno. Nos quedan los otros dos: Cristina y Macri. No es cuestión de andar igualando ni de jugar a Corea del Centro porque no es lo mismo el Gato que Ella.

 Uno es un líder que no sabe un corno de política pero que tiene una indudable vocación democrática, honestidad y compresión del mundo moderno. La otra es una líder que no sabe un corno de política. Ampliemos rápidamente esto antes de que llegue la policía, aclarando que una cosa es saber ganar elecciones y otra muy distinta es saber revertir la decadencia de un país.

 Veamos. Los que transpiramos política y tenemos una edad que se acerca a la de estos dos líderes, mamamos o asistimos a muchos de los grandes eventos políticos de nuestra era. El que no fue a la Plaza cuando asumió el Tío Cámpora, estuvo en Ezeiza cuando se armó el zafarrancho o en la embajada de Chile protestando contra el golpe de Pinochet. 

Por ahí vieron a Perón en el balcón detrás del vidrio blindado aquel mediodía soleado o en el atardecer de los “estúpidos imberbes” o en la última y encapotada tarde de “llevo en mis oídos la más maravillosa música…”. 

Seguramente hicieron la fila bajo la lluvia para despedir a Perón en el Congreso. Quizá algunos por edad no llegaron a ver eso, pero estuvieron en el histórico cierre de campaña de Luder en la 9 de Julio cuando Herminio quemó el cajón o, dos días antes, cuando lloramos con el inolvidable recitado del Preámbulo de Don Raúl, también en la 9 de Julio. 

De última, si los apasionados por la política no llegaron a ninguno de estos eventos, seguro estuvieron en la Plaza cuando Alfonsín enfrentó la rebelión carapintada del 87. Primera pregunta del millón: ¿estuvo el Gato en alguno de esos momentos históricos? Apuesto que no. 

Ojalá yo tambien hubiera estado en la clase de golf. Tendría menos angustias políticas y un buen swing. Pero eso tiene costo: la política, como nadar o andar en bici, se aprende mejor de joven. Segunda pregunta del millón: ¿Estuvo Cristina en esos eventos? Me la juego que sí, pero solo hasta el 76. Después se fue a Río Gallegos y nunca más se enteró de nada. 

Quedó freezada en ese mundo binario y confrontativo en el que todavía habita, festejando la caída de Saigón y expectante por lo que vaya a hacer Jimmy Carter, a quien confunde con Joe Biden. Por eso prefiere a Putin, a quien ve como la continuidad de Lenin y Brezhnev. Nadie discute que este muchacho Vladimir es un encanto de persona pero alguien debería ir explicándole a Cristina que Putin es lo más parecido al Zar Nicolai Romanov que se haya visto caminando por Moscú en los últimos 110 años.

 Y de paso ya podrían ir contándole sobre Gorbachov, la Perestroika y todo esa milonga así se actualiza un poquito. Yo se que es muy difícil traer al presente a una persona que se autodefine cinéfila porque vió El Padrino 1, El Padrino 2 y está esperando que Blockbuster le mande el videocassette de El Padrino 3. Pero hay que intentarlo. 

 De otro modo, sólo cabe esperar más confrontación y mucho menos política. En un caso, porque no la aprendió de chico. Y en el otro caso porque lo único que sabe es lo que aprendió de chica. Por eso tenemos que romperles las perlitas a nuestros dirigentes todo el día y convencerlos de que se sienten a conversar, que acuerden un plan, reglas básicas y se dejen de joder. Obviamente no es fácil, pero de eso se trata la política.

 De otro modo, no habrá confianza y, por ende, ni un sope. Nota del traductor: acordar políticas no significa que nos olvidamos de Hotesur, el Memorándum y esas cositas, ¿ok? Para hacer crecer un país, darle prosperidad a su pueblo, mejorar las instituciones, bajar la pobreza, terminar con la inflación, promover las inversiones y generar trabajo genuino hacen falta dirigentes serios que sepan de política. En cambio para hacer una página de humor político sólo se necesita un puñado de tipos que gobiernen como el orto.

 Amigo lector, sospecho que nos vamos a divertir.

 Es un placer estar de vuelta. 

 Empezó la temporada 

 Fuente:https://www.clarin.com/opinion/argentina-leyenda-continua_0_pC5LCs3e3.html

OPINIÓN | ACTUALIDAD POLÍTICA-¡Viva la Matria!, por Graciela Guadalupe

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 OPINIÓN | ACTUALIDAD POLÍTICA

 ¡Viva la Matria! 

 Graciela Guadalupe

 5 de Febrero de 2021

 "Es una discusión falaz decir que la educación debe ser un servicio esencial"

. (Del ministro Nicolás Trotta.) 

 Hemos vivido en el engaño durante décadas, qué digo décadas: ¡siglos! Día a día se van corriendo los velos de la mentira (no importa si la mentira carece de velos: suena poético). Algo hay que hacer para no dejar morir la musa. Nos hemos pasado años cantando "honor y gratitud al gran Sarmiento" y resulta que no fue él quien creó los guardapolvos blancos, como nos pretendió inculcar Alberto. 

Qué desilusión. Cabe preguntarse entonces: ¿habrá sido la lucha su vida y su elemento?; ¿la fatiga, su descanso y calma?; ¿la niñez, su ilusión y su contento? Terribles dudas nos ha plantado este revisionismo pérfido. ¿Cómo soportar esta caída en el pozo sin fondo de la historia? 

 Si no fuera porque, para pasar menos tiempo preso, a Boudou le sirvió estudiar la diferencia entre el polo negativo y el positivo de una pila, aprender qué cable cortar para no quedarse pegado y dónde poner el disyuntor para que la organización de un evento le salga pipí cucú y él pueda filosofar tranquilo mientras hackea el sistema de base de datos de la Casa de Moneda, habría que darle toda la razón al ministro Nicolás Trotta cuando dice que es falaz la discusión sobre si la educación debe ser un servicio esencial.

 Es cierto. No es esencial y, para muchos funcionarios y sindicalistas, entre otras almas bellas, ni siquiera es un servicio. Se ha perdido la épica, dinamitaron la epopeya. Absorber conocimientos pasa hoy por otro lado. 

Por ejemplo, por la inauguración de un cartel. Ocurrió en Puerto Pirámides, Chubut, donde el intendente Fabián Gandon, de Cambiemos, junto a media docena de funcionarios locales y nacionales, se fotografió frente al letrero que indica que restan 80 kilómetros para llegar a destino desde ese mojón de la ruta nacional 3. Jean Piaget ya no descansa en paz. 

 Hay más: en Mendoza, una joven recién egresada planteó en su momento a las autoridades universitarias que no se sentía cómoda con la fórmula del juramento de práctica, que jurar por la Patria le hacía "muchísimo ruido", que se necesitaba resaltar el protagonismo de las mujeres en la historia.

 Fue entonces cuando el decano de la Facultad de Artes y Diseño accedió a preguntarle: "¿Jura por la Matria y su honor". "Sí, juro", bramó la chica, vía Zoom. A lo que el docente agregó: "Si así no lo hiciere, que la Matria y su honor se lo demanden".

 Chau, Sarmiento. Estás out.¿A quién se le ocurre luchar por la Patria con la espada y con la pluma? Hoy la gesta se define con palabras.

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/viva-matria-nid2593634

ECONOMÍA-Si tiene que atrapar una víbora, que sea con las manos de otro, por Claudio Zuchovicki

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 ECONOMÍA 

 Si tiene que atrapar una víbora, que sea con las manos de otro 

 Claudio Zuchovicki 

 En el último año y aun con la crisis de la actividad, Misiones logró esa suba en Ingresos Brutos; los cuestionamientos a esa imposición local 

 7 de Febrero de 2021 

 Antes de que empieces a leer esta nota y ojalá, de corazón, lo hagas y además te guste, dejame preguntarte: ¿de cuánto tiene que ser el beneficio que te conforme, como para que se justifique que asumas un riesgo importante? Si existe un diagnóstico consensuado es que el mundo en general y la Argentina en particular atraviesan una fuerte crisis de confianza y credibilidad que nos coloca en zona de alto riesgo. Para algunos vale la pena asumirlo, porque la renta es mucha.

 Y para otros, que no confían en quienes conducen, es preferible dejar pasar este viaje, más allá de las promesas de interesantes rentas. La idea de esta nota es que pensemos juntos si, aun sabiendo que la Argentina ofrece oportunidades muy rentables de inversión, vale la pena asumir el riesgo, o si, de asumirlo, que sea con la plata de otro. El precio de los activos y la calidad de los inversores siempre son muy buenos termómetros de la sensación térmica sobre las expectativas y la percepción del riesgo implícito. El mercado de capitales resulta ser un gran formador de "valores" en todo sentido. 

Valores mensurables monetariamente y "valores éticos", que son los que determinan si un activo o una persona logra perdurar. Ganar puede ganar cualquiera; sin embargo, para trascender en el tiempo se necesita mucho más que valores monetarios. Se necesita "prestigio". El prestigio no se compra; se gana, se merece, y se logra por lo que se hace, por los hechos y no por lo que se dice o se relata. Los inversores destinan su capital a proyectos o a historias bien contadas y a conductores o gestores que saben ejecutarlos. El mercado interpreta mediante la evolución de los precios de los activos si se van cumpliendo con transparencia los objetivos. 

Si invierto en una empresa o en un país sin prestigio o de mala reputación porque rinde el doble, ¿debería quejarme luego si me veo defraudado? Una vez más, el mercado demuestra que son las acciones de las personas y el comportamiento de las instituciones las que inciden en la tasa de descuento exigida por los inversores. Por suerte, a diferencia del sistema político actual, el sector privado sigue generando grandes referentes. Con sus actitudes, Warren Buffet, Jeff Bezos, Elon Musk, Jack Ma, y sumo a Marcos Galperín, saben marcar tendencia. 

Contaron sus historias, los inversores las compraron y ellos, como buenos gestores, transformaron esas historias en realidades tangibles. Elon Musk demostró con 44 millones de seguidores en Twitter (Joe Biden tiene la mitad y el papa Francisco, 5 millones) que una observación suya puede ser más potente que cualquier análisis profundo. Seguramente se cansaron de leer esta semana las historias de Signal, GameStop y su influencia en el mundo cripto. Supongamos que alguien se gana nuestra confianza, invierte en un activo y empieza a opinar en sus redes sobre sus bondades.

 Si confiamos en ese referente, el activo va a tener más demanda y subirá de precio. Luego de que el precio sube lo suficiente, este personaje muy respetado vende y dice: "Amigos ya subió lo suficiente, yo ya vendí". ¿Qué creés que haremos en consecuencia? Venderemos y el precio bajará. Moraleja: encontramos al gurú y todos conformes (mucho más el gurú). ¿Ustedes creen que Elon Musk, dice: "Me gusta este activo, compren ustedes que después compro yo?", ¿o compra y luego difunde? La buena reputación ganada por una persona, no por lo que dice sino por lo que hace, termina siendo una cantera infinita de buenos negocios. Siempre, pero siempre, es el usuario o el consumidor el que valida con sus actos una historia, un precio o una tendencia.

 Porque es el que tiene la decisión final si algo perdura o no en el tiempo. El desafío es adelantarse a la reacción de las personas. En política, el deterioro de la credibilidad es muy notorio. ¿Ganó Biden o perdió Trump? ¿Ganó Bolsonaro o perdió el sistema tradicional de la política brasileña? Si el resultado de una contienda muestra que ganó el menos resistido, no significa que éste inspire confianza. Y es difícil construir algo duradero sin esa confianza. Una técnicas común en una campaña electoral es que el gobierno prometa mega inversiones, respaldadas por proyecciones optimistas, difíciles de cumplir. Pero ninguna de esas promesas revela cómo se van a financiar esas inversiones, ni tampoco revela los efectos colaterales que conlleva un aumento del déficit fiscal ocasionado por esas promesas: suba de impuestos y de la deuda, o mayor emisión monetaria; por ende, mayor inflación.

 Esta disonancia justifica el escepticismo de que los resultados de un gobierno vayan a coincidir con sus promesas. Por eso, últimamente los dirigentes políticos necesitan apoyarse en famosos para buscar respaldo. Riesgo argentino: una de las mayores ventajas de invertir en nuestro país es que se pueden obtener altos beneficios. Pero uno de los inconvenientes es que perdimos prestigio y reputación, y el que invierte lo hace como la haría si tuviera que atrapar a una víbora: con las manos del otro. José Luis Borges decía: "El argentino prefiere pasar por inmoral a pasar por zonzo; la deshonestidad, según se sabe, es venerada y se llama viveza criolla". 

Yo creo que aquí radica nuestro principal problema económico que no nos deja progresar. YPF es un ejemplo de pérdida de prestigio. Casi todas las petroleras del mundo financian sus inversiones a un costo del 4% anual. Si sus inversiones dejan un rédito promedio del 10% anual, significa que 6% va para los accionistas y 4% para los acreedores. Nuestra YPF, con suerte, si logra reprogramar su deuda se financiará al 9% anual. O sea, trabajará para los acreedores y dejará sin rentabilidad a sus inversores, entre ellos el Estado. El crédito es el termómetro de la reputación. No cumplir con los compromisos es un mal negocio. Los acreedores ya no cuestionan nuestra capacidad de pago, sino nuestra voluntad de hacerlo. 

Pregunto entonces:

 1) Si es cierto que el mundo se nos viene encima ¿por qué todos los mercados están en máximos históricos y el nuestro, al 20% de lo que supo valer?

 2) Si somos los mejores del barrio en materia sanitaria y económica, ¿por qué a nuestros vecinos Brasil, Perú, Uruguay, Bolivia, Chile o Paraguay les prestan dinero y a nosotros no?

 3) Si el tipo de cambio oficial no está atrasado, ¿por qué restringen importaciones o ponen límites a la compra de dólar ahorro? ¿Por qué obligan a exportadores a liquidar sus divisas? 

 4) Si la emisión no genera inflación ¿por qué la gente ahorra en dólares o bienes y se saca los pesos de encima? Cierta vez, en busca de inversiones me dijeron: "Lo importante no es solo lo que hace un gobierno, sino cómo reacciona la sociedad ante ello." Cierro esta nota sino con un cuento de un autor desconocido que ejemplifica que muchas cosas injustas suceden porque lo sociedad lo avala. 

 Para qué sirven las leyes Una mañana, cuando nuestro nuevo profesor de "Introducción al Derecho" entró al aula, lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un compañero que estaba sentado en la primera fila:

 -¿Cómo te llamás? 

 -Me llamo Juan, señor. 

 -¡Fuera de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más! 

-gritó el catedrático en forma desagradable-

. Juan estaba desconcertado. Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió del aula. 

Todos estábamos asustados e indignados, pero nadie dijo nada.

 -Está bien -dijo el catedrático-. 

¡Ahora sí! ¿Para qué sirven las leyes? 

 Seguíamos asustados, pero poco a poco comenzamos a soltarnos y a tratar de responder su pregunta: -Para que haya un orden en nuestra sociedad. 

 -¡No! -gritó el catedrático-. 

 -Para cumplirlas. 

 -¡No! -Para que la gente mala pague por sus actos. 

 -¡¡No!! ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta? 

 -Para que haya justicia -dijo tímidamente una chica-. 

 -¡Por fin! Eso es... Para que haya justicia. Y ahora, ¿para qué sirve la justicia?

 Todos estábamos muy molestos por esa actitud tan grosera. Sin embargo, seguíamos respondiendo. 

 -Para salvaguardar los derechos humanos. 

 -Bien, ¿para qué más? 

 -Para discriminar lo que está bien de lo que está mal.

 -Sigan, que ahora van mejorando.

 -Para premiar a quien hace el bien.

 -No está mal, pero respondan ahora a esta pregunta, ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan? 

 Todos nos quedamos callados, nadie respondía. 

 -Quiero una respuesta decidida y unánime.

 -¡¡No!! -dijimos todos a la vez-. 

 -¿Podría decirse que cometí una injusticia? 

 -¡Sí! -gritamos todos-. 

 -¿Por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica? 

Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia. 

¿Entendieron? 

¡No vuelvan a quedarse callados nunca más! 

Vayan a buscar a Juan. 

 Ese día recibí la lección más impactante de mi clase de Derecho.

 Cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad; sin dignidad no se genera respeto, sin respeto no tendremos prestigio, sin prestigio no haremos buenos negocios que trasciendan en el tiempo. La Argentina tiene excelentes oportunidades de buenos negocios.

 Levantemos la frente y trabajemos en mejorar nuestro prestigio. La esencia de un buen mercado de "valores" es precisamente tener buenos "valores".

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/economia/si-tiene-que-atrapar-una-vibora-que-sea-con-las-manos-de-otro-nid2593698

POLÍTICA | ACTUALIDAD-Expertos en pinchazos, por Pablo Sirvén

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 POLÍTICA | ACTUALIDAD 

 Expertos en pinchazos

 Pablo Sirvén

 7 de Febrero de 2021

 La jeringa viene retrasada como probable ícono a incorporar en el álbum de las glorificaciones peronistas para la posteridad. En aquellos libros de lectura obligatoria impuestos en las escuelas por el justicialismo fundacional, aparecían coloreados con suaves témperas ferrocarriles y teléfonos, fábricas con sus chimeneas humeantes, Evita hada madrina que todo lo puede y lo que "Perón nos dio y nos dará más" (sic, del libro de lectura Privilegiados, de Ángela Gutiérrez Bueno, Editorial Kapelusz, página 35). En el inconsciente kirchnerista actual flota ese deseo casi instintivo de agregar la figurita de la vacuna redentora cuanto antes al álbum de "los años felices". 

Sobre la construcción idílica que diseñó Raúl Apold, a los que sumó las magnéticas filmaciones y fotos de Juan y Eva Perón, el justicialismo llega a nuestros días con esa huella indeleble en la memoria popular que puede resumirse en el bello apotegma fabril del General, que aseguraba vida austera, pero alegre: "De casa al trabajo y del trabajo a casa". Aunque hoy las preguntas serían mucho más dramáticas: "¿Qué casa y qué trabajo?", aquellos recuerdos amados, agigantados por el impresionante derrape social del país de las últimas décadas, vuelven más deseados, y los actuales dueños de esa marca tan exitosa sienten la presión de sumar nuevas estampitas que fogoneen el mito. 

Pero lucen tan ansiosos y apurados que se atolondran y suelen provocar efectos contraproducentes. Cuenta Silvia Mercado en su libro El inventor del peronismo, sobre Raúl Apold, que a fines de marzo de 2008 alguien (la autora no revela su identidad por motivos de seguridad) visitó en la residencia de Olivos a Néstor Kirchner para refrescarle lo importante que todo ese relato resultó para mantener viva la llama sagrada del peronismo. Además de esos rituales, asignarle al periodismo crítico todos los males del universo había sido de gran beneficio para el "movimiento". 

Kirchner agradeció al memorioso y se dispuso a armar su propia cruzada contra los medios de comunicación, que, tras su muerte, su viuda aceleró y profundizó aún más. Para entonces, Alberto Fernández no solo ya no era jefe de Gabinete, sino que se convertiría en un tenaz detractor del kirchnerismo durante diez largos años. En ese film, Porcel y Olmedo le dan por error un veneno a Moría Casán, hoy convocada por Kicillof Antes de asumir la presidencia e inmediatamente luego de hacerlo, Fernández dio señales de que pensaba tener una relación más normal con el periodismo, ya que si no daba el ejemplo desde lo más alto del poder, sería muy difícil desactivar la famosa grieta. Sea por voluntad o porque los acontecimientos terminaron desbordándolo, lo cierto es que aquellos auspiciosos primeros pasos han quedado sepultados por el impetuoso avance del ala más radicalizada de la coalición que lo llevó a la Casa Rosada. 

 Nunca en la Argentina se habían discutido los planes de vacunación. Eran algo totalmente incorporado a la rutina de la vida sin distinción de banderías ni de clases. Y de haber alguna duda, una simple consulta con el médico de cabecera resolvía la cuestión. Obvio que en medio de una pandemia todo el mundo, no solo los argentinos, estamos más sensibilizados, pero nuestros miedos e incertidumbres solo podrán ser mitigados en parte si las autoridades aportan mayor claridad en sus procedimientos y comunicaciones. En ese sentido, la publicación de The Lancet tranquiliza. 

 El afán de hacer goles como sea y la manía de querer ser primeros en todo cuanto antes lo hizo pifiar al Gobierno innecesariamente en los meses iniciales de la pandemia al obsesionarse con querer demostrar superioridad en su manejo comparándose con países vecinos y hasta con naciones desarrolladas; datos que después había que rectificar y pedir disculpas. 

Finalmente logramos algún récord, pero entre los peores. La pulsión deportivista no solo fue nefasta para el oficialismo y sus medios acólitos, empeñados en acusar a los críticos como "antivacunas" (que los había, pero muchísimo menos que todos) e insistiendo en que Mauricio Macri lo hubiese hecho peor, sino que inoculó el virus de esa discordia en muchos opositores, que se volvieron todavía más alarmistas y apocalípticos. 

Se armó un fatal zafarrancho comunicacional, digno de una película de Porcel y Olmedo, empezando por los "dimes y diretes" (así decía la vieja prensa chimentera) en torno a una diva de aquellos festejados films, Moria Casán, que Axel Kicillof pensaba contratar para que se vacunase, junto a otros famosos, para generar un efecto imitativo en la sociedad. 

Pero hay más: Beatriz Sarlo, que no aclara si fue un supuesto o un ofrecimiento concreto el de que la iban a inocular "por debajo de la mesa"; los funcionarios (y amigos de estos) que se vacunan salteándose el cronograma de grupos prioritarios; la plana mayor del kirchnerismo, con el máximo delfín a la cabeza, haciéndose una foto en un geriátrico de Temperley; Mariano Recalde, como un colegial, acusando a Horacio Rodríguez Larreta de no haberse vacunado y que "seguramente contagió a otros". Y así, escenas de vodevil que se suceden una tras otra mientras la protagonista principal (la vacuna) solo aparece con cuentagotas.

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/politica/expertos-pinchazos-nid2594544

Saturday, February 6, 2021

OPINIÓN | DE NO CREER-No pasó nada, va a pasar de todo, por Carlos M. Reymundo Roberts

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 OPINIÓN | DE NO CREER 

 No pasó nada, va a pasar de todo

 Carlos M. Reymundo Roberts

 6 de Febrero de 2021

 El lunes volví de las vacaciones, en las que realmente estuve muy desconectado, ajeno a todo, casi como perdido (adivinaron: veraneé en la quinta de Olivos). Lo primero que hice fue pedirle el parte de novedades a Graciela Guadalupe, que tuvo la amabilidad de cubrirme y de conseguir que nadie me extrañara. "Tranqui, no pasó nada, todo está igual -me dijo-. La nafta sigue aumentando todas las semanas, la carne no cambió de precio porque los carniceros fueron autorizados a vender grasa, Vicky Donda todavía no encontró una empleada doméstica que quiera trabajar sin cobrar o cobrando del Inadi, Putin lo sanatea a Alberto pero no le manda la vacuna, y en Formosa sigue gobernando la Merkel".

 Repasé los diarios de enero, me sumergí en la web, recorrí el espinel de fuentes y, efectivamente, comprobé que no había pasado nada. Nada importante. Lógico, con Cristina de vacaciones en El Calafate, el Gobierno quedó paralizado. Alberto también descansó; de Cristina. Por supuesto, la gran diferencia es que ella se va al sur y deja un ejército de gente trabajando, camporitos que hacen y deshacen, operadores que urden en la Justicia nombramientos y desplazamientos; digamos, la agenda judicial que Alberto no le cumple, algo extraño porque era una de las cosas que en sus épocas de jefe de Gabinete le salían muy bien. 

Ahora se lo ve desganado en ese rubro, perezoso, lo cual pone de pésimo humor a la señora, que se lo había puesto como prioridad; le ha tirado tantas veces las orejas que en cualquier momento se queda con una oreja en la mano. En un enero así, desprovisto de grandes noticias, era lógico que los medios se tiraran de cabeza sobre el caso Formosa, cuyo exgobernador y actual dueño, Gildo Insfrán, fue acusado de violar los derechos humanos en los centros de aislamiento para personas en cuarentena. Mi amigo Gildo lleva más de un cuarto de siglo cometiendo todo tipo de tropelías, como, por ejemplo, haber hecho detener con la policía al presidente del Tribunal Superior (la Corte Suprema) porque le negaba la reelección. 

Un par de años atrás fui a Formosa para analizar el interesante fenómeno de una provincia reducida al estatus de feudo, y quedé maravillado: Gildo gobierna, Gildo legisla, Gildo juzga, Gildo reprime, Gildo ahoga la inversión privada para ser el único empleador. Gildo se ríe de todos nosotros. La novedad ahora es que ante este dictadorzuelo se inclina un presidente y que un senador lo compara con Merkel; y que por una vez sus maltratos y vejámenes se convierten en escándalo nacional e internacional. Como yo, Horacito Pietragalla, el secretario de Derechos Humanos, fue a ver qué estaba pasando allí. Como yo, volvió maravillado. 

 Cuando salí de vacaciones, a fines de diciembre, los argentinos vacunados con la Sputnik eran apenas un montoncito; hoy son dos montoncitos. El problema no es haberle creído a Alberto, que se cansó de prometer que a esta altura los vacunados serían 10 millones, y en realidad todavía ni siquiera llegamos al 1% de la población; acaso el problema es que él le creyó a Putin. Las conversaciones entre ellos deben ser de antología. "Vladimir, te llamo porque no están llegando las dosis que te habías comprometido a mandarnos". "Alberto, qué gusto escucharte, ¿tus cosas bien? ¿Cómo te fue con Pfizer?"

 "Mal, no sé qué les pidió Ginés y los gringos se negaron. Me dijo que se querían quedar con la Patagonia. No le creo nada. Increíble, todo el mundo arregla con ellos menos nosotros. Por eso necesitamos la Sputnik V. ¿Cuántas más nos vas a mandar?". "¡Cinco! Jajaja. Alberto querido, ahora que tenemos la aprobación de The Lancet vamos a tener que renegociar el precio. Un gustazo, saludos a Cristina, nos estamos hablando". Creo que una sola vez, durante mi largo desenchufe veraniego, se me dio por pensar en el rumbo del país. Era una tarde que llovía a mares, lo cual puede haber influido en mi ánimo. Vi todo negro: la economía, el marco institucional, la relación con el mundo, el panorama sanitario, los niveles alarmantes de inseguridad, que Cristina se fuera de vacaciones dejando un vacío de poder, que Cristina volviera de las vacaciones. 

Vi que los chicos de La Cámpora vacunan por las calles del conurbano, y que la educación ha quedado en manos de los gremios docentes, lo cual no sería grave si los gremios no odiaran que los docentes tengan que volver a las aulas. Vi que a Boudou le redujeron la condena por haber hecho en la cárcel un curso de primeros auxilios. No vi que renunciara Donda. No vi un aviso clasificado de Presidencia buscando un ministro de Salud. Como dije, estaba mal esa tarde. No conviene analizar al gobierno de los Fernández los días de tormenta. Volví y encontré que en la carrera de precios y salarios van ganando los precios sin que nadie incendie el país, que el Presidente no quiere saber nada con el indulto y que el dólar blue se puso celestito.

 Es un año electoral, año entretenido, pródigo en épica y en relato, en más impuestos solidarios y en desastres presentados como buenísimas noticias. Si hay acuerdo con el Fondo se hablará de desendeudamiento; si no hay acuerdo, también. A los pesimistas les digo: tengan fe. Si Alberto es presidente, podemos creer en los milagros. 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/no-paso-nada-va-pasar-todo-nid2593664

Friday, February 5, 2021

EDITORIALES | CORONAVIRUS-Consecuencias de la pandemia en la educación

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 EDITORIALES | CORONAVIRUS

 Consecuencias de la pandemia en la educación 

 5 de Febrero de 2021 

 A pesar de los esfuerzos, la falta de asistencia a clases agudizó problemas previos, aumentando el riesgo de que muchos chicos abandonen los estudios 

 La Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó el informe "Lecciones aprendidas frente a la pandemia del Covid-19 y sus implicancias para el sistema educativo". Consta de tres partes: una primera, que analiza la "continuidad pedagógica en el contexto de pandemia"; una segunda, que describe los "logros alcanzados y desafíos pendientes", y una tercera que describe los objetivos "hacia el ciclo lectivo 2021". El capítulo en el que se analizan los desafíos pendientes es quizás el más impactante porque la ciudad de Buenos Aires es una jurisdicción que, por razones históricas, sociales, económicas y específicas de política educativa, fue líder en nuestro país. 

Sus datos de 2020 constituyen una poderosa herramienta de análisis y proyección respecto de cuáles pueden ser los resultados en las provincias. Esto es de por sí un paso adelante para la toma de mejores decisiones. En ese sentido, es preponderante focalizarse en la evidencia que surge respecto de los problemas de aprendizajes e inclusión, ya que muestran el principal desafío. Respecto de los primeros, el referido informe señala que a diciembre pasado "la cantidad de chicos que no logró los aprendizajes esperados y pasó al año siguiente en carácter de "promoción acompañada" duplica la cifra del año anterior. En el caso del nivel secundario, casi un 40% de la matrícula tiene tres o más materias pendientes de acreditación. 

Por lo tanto, su promoción está en proceso". Este dato refleja una mala noticia que, no por esperada, deja de ser alarmante: supone que los aprendizajes de los alumnos porteños han retrocedido en forma mayúscula y que se ha incrementado hasta duplicarse en el nivel primario y hasta triplicarse en la escuela media la cifra de estudiantes que durante 2020 no estaría en condiciones de promocionar en un año normal. Comparada con la cifra de 2019, en el nivel primario, el porcentaje de alumnos que no promocionó aumentó de 2% a 5,3% y, como remarca el informe,"se cuadriplica si se consideran los aprendizajes pendientes por asignatura". 

En el caso de la enseñanza secundaria, la situación es todavía peor: además de multiplicarse por tres la cantidad de estudiantes que no promocionó el año, como se mencionó, "[.] los informes de valoración pedagógica también permitieron identificar 4546 estudiantes de nivel secundario que concluyeron 2020 con más de ocho materias calificadas como "en proceso". Son aquellos chicos en riesgo de repitencia o abandono". Esta información nos está diciendo que la pandemia y el consecuente cierre de escuelas, así como las herramientas instauradas para reemplazar la presencialidad -educación virtual a distancia, radio, TV, cuadernillos y una serie de medidas adoptadas durante la emergencia-no han conseguido mitigar graves daños a la calidad del sistema. 

Si a estos datos les sumamos los problemas de inclusión que el informe reporta, las noticias son aún más preocupantes: "La continuidad pedagógica remota acrecentó el riesgo de abandono de los estudiantes con trayectorias escolares de sectores más vulnerables, menores apoyos en sus hogares o con mayor necesidad de acompañamiento especializado en su rutina de aprendizaje". Los motivos identificados por el estudio que incrementaron estos riesgos fueron "la falta de dispositivos, [.] de conectividad, las dificultades en la organización y acompañamiento familiar y la falta de motivación y el desgano". Esta situación, claro está, supone un peligro mayor: que estos alumnos no terminen su ciclo obligatorio. 

 El informe menciona una serie de medidas por adoptar y concluye en la necesidad impostergable de la presencialidad para encaminar los aprendizajes y los problemas detectados durante 2020. Esto es acertado y, reiteramos, que las lecciones aprendidas sean registradas es un buen paso que debe destacarse. En este contexto no debe dejarse de lado la dimensión del desafío. El regreso a clases presenciales es muy importante y es un medio para garantizar el derecho de aprender, pero no es un fin en sí mismo. Se necesita más. Hay que tener presente que las consecuencias de la pandemia impactaron sobre un sistema educativo ya afectado, es decir que, aun con escuelas abiertas, los desafíos de la ciudad de Buenos Aires, previos a la pandemia, eran muy altos. 

Precisamente sobre fin de 2019, cuando nacía el Covid-19, los resultados de las pruebas PISA 2018 ya mostraban una caída en la calidad educativa en el distrito. Tanto en ciencias, lectura como en matemática la performance había caído alrededor de 20 puntos respecto de la anterior evaluación PISA 2015. Todo esto implica un reto superlativo que refleja lo que supondrá para el resto del país enfrentar las consecuencias de la pandemia en la educación. A la ciudad de Buenos Aires -aun muy por debajo de los países líderes del mundo en calidad educativa-, los resultados medidos por diferentes evaluaciones la colocan a la vanguardia en el país y la vuelven referente en América Latina. 

Por ello es importante remarcar que este informe pone en evidencia la imperiosa necesidad de un cambio educativo y una planificación muy detallada con un compromiso político y financiero que sea una auténtica política de Estado. Es hora de cumplir rigurosamente los principios sustentados por la ley de educación nacional. Las lecciones de la pandemia lo muestran con claridad y lo identifican con contundencia: nada hay más importante para el futuro del país.

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/editoriales/consecuencias-pandemia-educacion-nid2592558

GRACIAS, MESSI, EL ÚNICO

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