Saturday, January 16, 2021

OPINIÓN | IDEAS-Sin un consenso disruptivo, no hay futuro posible para la Argentina, por Eduardo Levy Yeyati

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 OPINIÓN | IDEAS 

 Sin un consenso disruptivo, no hay futuro posible para la Argentina

 Eduardo Levy Yeyati

 A la falta de exportaciones y de moneda, el país suma la postergación crónica de reformas de fondo en las que muchos coinciden; sin embargo, el núcleo del problema no es económico, sino político

 
La conectividad digital es esencial para mejorar la educación y el trabajo, y para poder compartir globalmente Fuente: Télam

 16 de Enero de 2021

 Mientras debatíamos sobre el riesgo (a mi juicio, infundado) de converger con el modelo venezolano, el país fue derrapando lentamente desde la meseta del ingreso medio, donde pernoctó al menos medio siglo, hacia una dinámica implosiva de factura propia que podríamos denominar el "modelo argentino". En aras de la síntesis, permítanme caracterizarlo en base a tres pilares.

 MODELO ARGENTINO. Son conocidas a esta altura las dos fuentes principales de nuestra inestabilidad macroeconómica crónica: la falta de exportaciones y la falta de moneda. Solo agreguemos que, sin ahorros en pesos, la Argentina a menudo financia su desequilibrio fiscal crónico con una combinación de inflación y represión financiera (es decir, controles cambiarios y tasas reales negativas), castigando a los mismos inversores en pesos que tanto necesita. Y que, en su cortoplacismo, el país tiende a apoyar coaliciones antiexportadoras en la ilusión de maximizar y redistribuir rentas ajenas: en los años 60, las de los agricultores; en los años 70, cuando estas resultaron insuficientes, las de ahorristas locales y extranjeros (no solo bonistas: pensemos en los tenedores de efectivo que pagan el impuesto inflacionario), promoviendo la informalidad y la fuga de empresas y de trabajos calificados. Por otro lado, la Argentina ha desarrollado en los últimos años un modelo de pobreza inclusiva que piensa la política social como una indemnización: los hogares socialmente excluidos por el fracaso del Estado para proveer bienes públicos y movilidad ascendente son "compensados" con una transferencia monetaria. A fines de 2019, solo el 20% de la población en edad de trabajar estaba empleada formalmente en el sector privado y contribuía al sistema universal de seguridad social, un desequilibrio fiscal que se consumió el boom de las materias primas en los 2000 y hoy se financia con impuestos indirectos al trabajo y la producción que retroalimentan el bajo crecimiento y la exclusión. En ausencia de financiamiento externo (nuestro caso), cualquier estrategia secuencial está condenada al fracaso: sin estabilización, no hay inclusión laboral posible; sin inclusión laboral, no hay ajuste fiscal ni programa del FMI fiscalmente sostenible. 

 LA INSOPORTABLE LEVEDAD DE LAS REFORMAS. El tercer pilar del modelo argentino, más reciente y por eso menos tratado, puede ilustrarse con una lista. En los últimos cinco años, el país redujo los impuestos sobre el patrimonio en 2016 para allanar el camino hacia una amnistía fiscal exitosa, solo para aumentarlos dos veces en los últimos 12 meses; recortó las cargas laborales en 2017 para fomentar el empleo formal en el contexto de una reforma fiscal anulada dos años más tarde; sancionó una ley de la economía del conocimiento en 2018 para promover servicios calificados -quizás la principal fuente potencial de nuevas divisas del país- solo para reescribirla en 2020; redujo los impuestos a la exportación a principios de 2016 y los subió (y amplió) en 2019; limitó la protección de productores concentrados en 2017 y la elevó en 2020; creó y descreó las sociedades por acciones simplificadas (SAS) para promover el registro de empresas. La lista sigue. Esta temporariedad, que hace que toda medida sea transitoria y reversible, rompe el mecanismo de transmisión de las políticas públicas. Si mañana el Gobierno ofrece exenciones de cargas salariales para nuevos empleos, otorga libertad de cambio a quienes inviertan en la construcción (como se insinuó hace poco) o reduce los impuestos a las exportaciones (como acaba de hacer), empleadores, inversores y exportadores probablemente, antes de actuar, esperarán a ver cuánto duran los cambios (y los detractores de las medidas pedirán su reversión). La temporariedad puede incluso funcionar de manera perversa, invirtiendo el efecto deseado: si se relajan los controles cambiarios, los ahorristas se apresurarán a comprar dólares antes de que el Gobierno se arrepienta; tras la eliminación de la prohibición de despidos, las empresas podrían anticipar ajustes de planta aprovechando la ventana temporal. Etcétera.

 PRONÓSTICO. A la luz de lo anterior, y parafraseando las leyes de la mecánica de Newton, podría decirse que la Argentina seguirá moviéndose en la misma dirección y con la misma velocidad a menos que sea afectada por una fuerza externa, cuyo impacto dependerá de la inercia del país (y la Argentina tiene una inercia considerable). En este sentido, un pronóstico conservador indicaría que, ante la ausencia de políticas disruptivas que aborden los aspectos antes mencionados, en un futuro cercano el país seguirá exhibiendo exportaciones rezagadas, inversión mínima, intervenciones ad hoc, inflación alta, presión cambiaria persistente, crecimiento per cápita negativo (después de un modesto repunte tras el colapso de la pandemia), más y más altos impuestos para compensar la disminución de la base tributaria y una renovada fuga de capitales, empresas y personas. En suma, más de lo mismo.

 AGENDA MÍNIMA. La Argentina es un país sobrediagnosticado y subejecutado: los detalles pueden diferir, pero, después de tantos fracasos, existe un consenso considerable sobre qué hacer para salir de esta dinámica implosiva. De nuevo, el espacio obliga a la simplificación. Un plan de estabilización debería incluir, como mínimo, una reforma previsional, no un cambio de fórmula que priorice el ajuste inmediato, sino un nuevo contrato sostenible, como el estipulado en la Ley de Reparación de 2016, que comprenda a los tres componentes del sistema por separado: el contributivo, el universal (asimilable a una transferencia fiscal en el presupuesto nacional) y los regímenes especiales (que deberían fondearse o eliminarse gradualmente). La estabilización también necesita un nuevo acuerdo fiscal para evitar el arbitraje entre nación y provincias y limitar el endeudamiento, y una reforma tributaria basada en un esquema progresivo de impuesto a los ingresos que reemplace la absurda cantidad de impuestos distorsivos y duplicados. Un programa de inclusión laboral debería incluir, como mínimo, una reforma educativa orientada al acceso al trabajo y la formación profesional y laboral; un régimen laboral de emergencia basado en beneficios portables que repare el acceso al empleo de los desplazados por la crisis; convenios laborales versátiles para adaptarse a estructuras de costos y prácticas laborales que varían por tamaño de empresa, actividades y regiones; un régimen del trabajador independiente que lo saque de la precariedad y lo convierta en contribuyente; y un piso mínimo de ingreso. Por ejemplo, al nivel de la línea de indigencia, depositado sin intermediarios en una cuenta bancaria universal gratuita, que elimine la pobreza extrema y que, condicionado a la formación y la inserción laboral, revierta la segregación laboral y la indigencia estructural. Hay otras políticas urgentes: la conectividad digital, por ejemplo, es esencial para mejorar la educación y el trabajo, y para competir en servicios globales; la política de inmigración es clave para compensar una demografía cada vez más preocupante. Pero este núcleo básico es suficiente para ilustrar el punto central de este artículo: no es suficiente con saber qué hacer. Es un error pensar que los problemas económicos de la Argentina son de naturaleza económica. Todas estas asignaturas pendientes son técnicamente viables y han sido propuestas y elaboradas hace años, varias tienen proyectos durmiendo en el Congreso. Ninguna es viable si no se procesa políticamente. Y la política no está mejorando. 

 MONCLOAS. "Donde la jerga convierte los problemas de la vida en abstracciones, donde la jerga termina compitiendo con la jerga, la gente no tiene causas, sólo enemigos ". Eso escribió V. S. Naipaul en 1972 en un par de columnas de The New York Times como corresponsal de viaje en la Argentina. Naturalmente, el contexto no es comparable, pero las palabras del Nobel de Literatura, recontextualizadas, podrían aplicarse al presente porque hablan de la medida en que el lenguaje determina la percepción de la realidad, alejando a las personas de la realidad. La polarización tribal de todo lo político en la Argentina tiene un efecto paralizante cuando se combina con la temporariedad de las políticas. La teoría de juegos diría que, para demostrar de manera creíble que está dispuesto a la reforma, un gobierno sin credibilidad debería incurrir en un costo inicial: de nada sirven las promesas reversibles (menos las que provienen de ministros que pueden ser removidos de un día para el otro). Nos bastan las señales, se precisa una seña. Y un gobierno sin recursos para señar sus palabras sólo puede ofrecer su capital político. Sin embargo, aun esto sería insuficiente en un contexto de polarización: como el compromiso no puede extenderse al próximo gobierno, primaría el temor a que la reforma se cancele tan pronto como la oposición llegue al poder. Todas las propuestas al estilo de los pactos de la Moncloa se reducen, en última instancia, a esto: un compromiso para inmunizar un núcleo de políticas básicas de los vaivenes del ciclo político. Algunos lectores pueden pensar, con razón, que nada de esto es relevante si la credibilidad del Gobierno está comprometida de modo irreversible. Sin embargo, el mismo argumento también se aplicaría a un nuevo gobierno que surgiera de las elecciones de 2023. 

 CODA.Las piezas para redactar ese entendimiento básico están sobre la mesa. Si no se llega a un acuerdo, incluso a los reformistas les resultará difícil implementar reformas creíbles. El político profesional puede pensar que la audacia es propia de la ingenuidad de los outsiders, que conviene avanzar de a poco¸ mirando encuestas, cuidando el resultado. Es posible que esto sea cierto, pero ¿qué logros tuvo este "pragmatismo" político en los últimos 40 años? Sin reformas, lo más probable es que en diez años el país esté peor que a fines de 2019 (salteemos el inédito bienio 2020-2021), así como en 2019 estuvo peor que diez años antes. Sin un consenso disruptivo, no hay motivos para que el futuro difiera del pasado. Pura mecánica. 

 Economista / Esta columna esta basada en el artículo "Changing Argentina's Inertia", publicado en Americas Quarterly 

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/sin-un-consenso-disruptivo-no-hay-futuro-posible-la-encrucijada-argentina-nid2570029

EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA-"La única verdad es la realidad"

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 EDITORIALES | ACTUALIDAD POLÍTICA

 "La única verdad es la realidad"

 16 de Enero de 2021

 El continuado fracaso de las políticas populistas e intervencionistas contra las actividades agropecuarias debería hacer reflexionar a la dirigencia oficialista 

 Sin aprender nada de la historia, las facciones del peronismo más enconadas con el campo han retomado desde diciembre de 2019 los viejos impulsos de intervenir en las actividades agropecuarias. Podrán decir que también lo hicieron los gobiernos conservadores de la década del treinta, cuando se crearon entidades del tipo de las juntas nacionales de granos y de carnes, pero esa fue la respuesta circunstancial a una crisis de proporciones históricas y destrucción de mercados, como la que comenzó en 1929. Entre 1931 y 1934, el precio del trigo cayó el 40%; el de los arrendamientos, el 35%. La producción agrícola se redujo en toda la línea en los dos primeros gobiernos de Juan Domingo Perón (1946-1955) como consecuencia de medidas económicas desalentadoras de la actividad. Así, se desperdiciaron los años de posguerra con sus requerimientos crecientes por alimentos y el subsiguiente desarrollo notable de la economía mundial. 

La acción combinada del Instituto Nacional de Promoción del Intercambio (IAPI), que monopolizaba el comercio exterior y fijaba el precio de los principales cereales, incluso en el mercado interno, y el régimen de cambios múltiples, determinó que el famoso granero del mundo de las tres primeras décadas del siglo XX pasara a ser una sombra de lo que había sido. Hoy no damos crédito, a pesar de los antecedentes de ese populismo que ha derruido la Nación, cuando la diputada nacional Fernanda Vallejos, del Frente de Todos, declara que "exportar alimentos es una maldición para el país", pues de ese modo "los precios internos son tensionados por la dinámica internacional". El currículo oficial de esa legisladora informa, como agravante, que es graduada en Economía, en la UBA. 

¿No le enseñaron en algún momento de la carrera que la naturaleza dotó a la Argentina de una de las mayores ventajas relativas que haya en el mundo para la producción de carnes y cereales, que la soja y el maíz constituyen dos de los tres primeros rubros que acarrean divisas para la Argentina, tan desprovista de inversiones externas por la falta de confianza en su gobierno y por su historia de mal pagador de deudas contraídas libremente? ¿Cómo no va a aumentar en los productores rurales, reconocidos entre los mejores del mundo, la incredulidad en la competencia de gobernantes y legisladores capaces de farfullar expresiones de las que no se sabe bien si debieran analizarse bajo la lupa de la política, la psiquiatría o la moral? 

 En los trabajos de especialistas encabezados por Roberto Cortés Conde, reunidos en La economía de Perón, obra magnífica de reciente publicación que seguimos en los guarismos expuestos, hay probanzas que espantan. Llevan a preguntarse por la seriedad intelectual de quienes siguen proponiendo intervenciones absurdas del Estado en el ámbito agropecuario. Véanse estas comparaciones respecto de las primeras experiencias populistas en el poder: las exportaciones de trigo argentino, que -salvo en el período extraordinario 1930-39- representaban el 25% de las exportaciones mundiales, pasaron en el período 1945-1954 al 10%; las de maíz, cayeron del 65% al 27%; las de lino, del 82% al 11%; las de carnes, del 38% al 13%. 

Entre 1949 y 1951 el precio interno de la carne fue del 15% de su valor internacional y el del trigo, en 1952, del 18%. Fueron los productores quienes pagaron por esa demagogia insostenible en el tiempo. De manera correlativa disminuyeron en millones las hectáreas sembradas. Pudieron más el tesón, el sacrificio y las habilidades, casi de entidad genética de los productores argentinos como en el caso de nuestros futbolistas, para sobreponerse a tal cúmulo de adversidades orquestadas desde el Estado. Hasta debieron pasar por los años inexplicables en que el peronismo ungió, en los setenta, a un ministro de Economía que murió en el exilio sin haber renunciado a su afiliación secreta al Partido Comunista: José Gelbard. La evolución del campo argentino desde los años ochenta ha sido admirable y destacada como tal en todo el mundo, al igual que la de sus asociados de la industria de la maquinaria agrícola. 

Ha llegado a posicionarse como el sector con más alto índice de productividad de la economía nacional. Como si no bastara para el Estado con medrar arbitrariamente de la fecundidad de sus innovaciones con impuestos de los que están liberados otros ámbitos productivos, el campo ha debido soportar desde fines de 2019 amenazas y normas del siguiente tenor, cuya mención es solo ejemplificativa: aumento de retenciones; depreciación de las exportaciones, por un dólar tan irreal como muchas de las tarifas de los servicios públicos; ocupación ilegal de tierras; ley sobre incendio de suelos patrocinada por el diputado Máximo Kirchner, que traba la libre disponibilidad hasta por 60 años, incluso cuando los propietarios hayan sido víctimas de hechos dolosos; suspensión de exportaciones de maíz, ahora derogada; proyecto de una senadora oficialista de recreación de la Junta Nacional de Granos, elefante burocrático que nada provechoso tendría para hacer en relación con el interés general; intento del Poder Ejecutivo de intervenir en el caso Vicentin pese a encontrarse bajo resolución judicial. 

 En lugar de agredir al campo, el gobierno debiera agradecerle las permanentes contribuciones a la riqueza y desarrollo nacionales, comenzando por la generación de alimentos, que alcanzan para no menos de cuatro poblaciones como la Argentina, y por exportaciones sin las cuales sería imposible abastecerse de insumos de toda índole en el exterior. A estas alturas, los infortunios sufridos por el país a raíz del fracaso continuado de las políticas populistas, encarnizadas en particular contra el quehacer agropecuario, tendrían que haber despertado al fin algún grado de sensatez entre sus dirigentes. ¿No era que "la única verdad es la realidad", como decía el último Perón, arropándose en un apotegma de la Grecia clásica, cuando estaba de vuelta de una larga vida y arremetía contra la "juventud maravillosa", tan enamorada entonces de la caduca revolución cubana como puede estarlo hoy, ya encanecida, de la satrapía que consume a Venezuela?

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/editoriales/la-unica-verdad-es-realidad-nid2571962

Saturday, January 9, 2021

ECONOMÍA | ACTUALIDAD-Reforma previsional y hundimiento social, por Javier Milei

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 ECONOMÍA | ACTUALIDAD 

 Reforma previsional y hundimiento social 

 Javier Milei 

 9 de Enero de 2021

 1. Jubilaciones y política 

 El manejo político del sistema previsional de reparto está hundiendo a la economía, y las propuestas impulsadas por el Frente de Todos pueden terminar conduciendo a una verdadera catástrofe de largo plazo. Sin embargo, la visión de "la oposición" parece no comprender y/o no le interesa (dada la composición etaria de su electorado) ir a fondo en el debate estructural acerca de un sistema que está literalmente quebrado. El problema previsional en la Argentina no es nuevo. Si hubiera sido una maravilla, no hubiera sido posible la reforma de los '90 que dio lugar al nacimiento de las AFJP (Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones). De hecho, en el origen, cuando se desarrolló el sistema, el mismo se inspiró en el sistema alemán de Otto von Bismarck, el cual, presentaba dos aristas negativas: (i) constituía, en promedio, una estafa; prometía jubilaciones a partir de una determinada edad la cual estaba por encima de la expectativa de vida de la población total y (ii) una inmoralidad, siendo que las sectores más vulnerables de la sociedad vivían menos, terminan subsidiando el retiro de las personas de mayores ingresos (que por su situación vivían más). Por ello, sorprende ver a los progres "campeones de la caridad con el dinero ajeno" defender a ultranza el uso de la fuerza para sostener un sistema tan regresivo. Y si bien buscarán refugio bajo un criterio de equidad de los que lleguen a dicho período, entonces estarán aceptando que van a robar a las personas de jubilaciones mayores. En definitiva, intentarán "hacer justicia" fruto de la injusticia que generaron de origen. Por ende, uno se debería preguntar: ¿por qué no dejan que las personas se hagan cargo de sus actos y que cada uno reciba a la luz de lo que generó? Claro, pero esa solución tan simple tendría un problema y es que como diría Frederick Bastiat: "el dinero dejaría de pasar por las porosas manos de los políticos". Los políticos, teniendo claro que se trataba de una estafa, dado el fuerte superávit de inicio, comenzaron a dilapidar los ahorros previsionales en lugar de llevar a cabo un manejo profesional de los mismos. Naturalmente, ignoraron (y si alguien lo hubiera advertido, lo hubieran perseguido/escrachado) que las mejoras en la ciencia médica no sólo permitirían aumentar la expectativa de vida sino que además, lograría superar la edad jubilatoria. A partir de ello, el desmanejo de los fondos sumado a una mejora en la expectativa de vida comenzó a socavar la sustentabilidad del sistema, el cual terminó colapsando a fines de la década del '80, dando lugar a la llegada al sistema de capitalización.

 2. Desequilibrio presente y ajuste 

 Si bien el sistema de las AFJP estaba lejos de ser ideal, resultaba claro que pese a sus defectos, los individuos tenían presente el desastre que había sido el sistema de reparto estatal y por ello, cuando Néstor Kirchner intentó transferir dichos fondos a la órbita del Estado (dado que el sistema se había equilibrado, era muy tentador para el populista el despilfarro de esos ahorros) por la vía voluntaria falló. Naturalmente, frente al resultado adverso, al año siguiente lo hizo por la fuerza. Sin embargo, no se llegó a esta nueva quiebra del sistema sólo por el paupérrimo manejo y despilfarro del fondo de garantía de sustentabilidad, sino también por las decisiones de Cristina Fernández de Kirchner de otorgar jubilaciones sin sus correspondientes aportes (lo cual casi duplicó la cantidad de jubilados) y el diseño de una fórmula estrambótica (para disimular la mentira oficial sobre la inflación) que hizo crecer fuertemente a las jubilaciones en términos reales en un contexto de caída del PIB per-cápita. Esto es, el sistema se volvió explosivo. En dicho contexto, el gobierno de Mauricio Macri intentó racionalizar parcialmente la fórmula de ajuste, lo cual logró, pese a que el Congreso recibió catorce toneladas de piedras. Sin embargo, aquellos que no cuestionaban / justificaban esa escalada de violencia, dado que estábamos frente a un saqueo a los adultos mayores, hoy mantienen un cómplice silencio ante la quita de $150.000 millones practicada por su gobierno. A su vez, de cara a un año electoral y el fuerte peso de los adultos mayores dentro de los votantes de Juntos por el Cambio, Cristina Kirchner impulsa volver a su vieja fórmula y con ello alcanzar una mayor cantidad de bancas en el Congreso. Hoy, el sistema previsional está quebrado. El mismo muestra un déficit en torno a 3% del PBI y que además, de no mediar una solución de fondo, será creciente en el tiempo, por lo que de una u otra manera habrá un ajuste que podrá tomar la forma de: (i) aumento de los impuestos presentes, profundizando el estancamiento en el que vivimos desde 2011; (ii) financiación monetaria del déficit, cuya consecuencia no sólo será un aumento del regresivo impuesto inflacionario, sino que además, dada la distorsión que la inflación genera sobre el funcionamiento del sistema de precios, la asignación de los recursos estará lejos de ser la "óptima"; (iii) cubrir el déficit con deuda (impuestos futuros), esto es, pasarle la cuenta a las generaciones futuras (que no han nacido o que habiendo nacido aun no votan) apostando a que el crecimiento económico diluya dicha carga y (iv) incumplir a los jubilados la promesa del 82% móvil. De más está decir que, a pesar de lo inmoral e injusta que resulta la tercera alternativa, es la más seductora para el político en general, y en especial para el político argentino, ya que no pesa sobre su base electoral actual. El problema radica en que, pese a los reparos en el plano moral, el país no crece y al tratarse de un defaulteador serial las tasas de interés a las que puede acceder son elevadísimas, por lo que el colapso es un dato y verlo es sólo cuestión de tiempo.

 3. Sistema previsional, demografía y crecimiento 

 Uno de los campos más atractivos dentro de la literatura sobre crecimiento es la que lo vincula con la demografía y el capital humano. El núcleo central, dado su impacto en el ahorro, pasa por la transición demográfica (explica crecimiento y composición de la población total) y como muta en el tiempo la tasa de dependencia (cantidad de jóvenes que no trabajan más adultos mayores sobre la población en edad de trabajar), lo cual se cristaliza en el concepto de bono demográfico, donde si bien este puede ser una bendición en economías que respeten los derechos de propiedad, bajos impuestos y mercados flexibles, en caso que dichas situaciones no estén presentes el bono se convertirá en un regalo envenenado. A su vez, el bono demográfico viene explicado por dos elementos. Por un lado, está lo vinculado con la transición demográfica y, por otro lado, el comportamiento de la tasa de ahorro a lo largo del ciclo de vida. Respecto a la transición demográfica, la misma consta de cuatro partes. En la primera parte la tasa de natalidad y mortalidad son elevadas y muy similares, por lo que la población no varía. En la segunda parte, la tasa de mortalidad comienza a caer mientras que la tasa de natalidad sigue siendo alta, por lo cual el crecimiento de la población se acelera. En la tercera parte, arranca la caída de la tasa de natalidad, motivo por el cual la población si bien crece, lo hace de manera decreciente. Finalmente, en la cuarta etapa de la transición demográfica, las tasas de natalidad y mortalidad se equiparan en niveles bajos y la población deja de crecer. Naturalmente, conforme toma lugar la transición, la población comienza a envejecer, y con ello, el peso de los menores de edad dentro de la población cae y con ello la tasa de dependencia se reduce, lo cual implica menor nivel de consumo, mayor ahorro y por ende más inversión y una tasa de crecimiento más alta. En paralelo, al efecto positivo que causa sobre la tasa de ahorro la caída en la tasa de dependencia, se le debe sumar a ello el comportamiento del mismo a lo largo del ciclo de vida. Así, dada una tendencia de ingreso / ingreso permanente, en la primer etapa de la vida, en la que no se trabaja, y en la etapa final donde las personas se han jubilado, se produce un desahorro que es compensado con un mayor ahorro dentro de la etapa de vida laboral. Así, el efecto sobre la tasa de ahorro dada la transición demográfica y la tasa de dependencia, ahora se le suma un impulso adicional debido al aumento de personas en edad de trabajar, quienes, a su vez, ahorran más. Si bien este salto transitorio del ahorro puede jugar un rol fundamental para acelerar el ritmo de crecimiento económico, que ello suceda depende crucialmente de que el mismo se pueda convertir en inversión. Por ello, el respeto del derecho de propiedad y bajos impuestos que no destruyan los resultados de las firmas son fundamentales para mantener aceitado el mecanismo que sustenta al crecimiento. Naturalmente, si a ello se le suma un mercado laboral flexible, el proceso de destrucción creadora con la llegada de nuevas tecnologías, en caso de tener costo social, sería muy bajo y por un muy corto período de tiempo. 

 4. El regalo envenenado de CFK 

 Si bien el bono demográfico, sumado a una buena base de capital humano, ofrece una ventana enorme para acelerar la tasa de crecimiento económico y así alcanzar la convergencia, también puede convertirse en un regalo envenenado. Este proceso de envenenamiento comenzó con el kirchnerismo, el cual incrementó el peso del Estado en la economía en 15 puntos porcentuales del PIB dándole un golpe al ahorro nacional, no sólo por el despilfarro del gobierno, sino por quitar capacidad de acumulación al sector privado fruto de la carga impositiva. Al mismo tiempo, el hecho de haber jubilado personas sin aportes y una fórmula de ajuste disparatada ha hecho aumentar la tasa de dependencia. Si a esto le sumamos la mala calidad institucional fruto de un Estado expropiador, la contraparte en bajas tasas de retorno y alto costo de oportunidad (en especial dado el riesgo país) para hundir capital, así, la inversión ya sería más que un acto heroico, sino más bien un comportamiento temerario. A su vez, si consideramos la regulación del mercado laboral está basada en "la carta del laboro" de Benito Mussolini, no debería sorprender que en Argentina 6 millones de personas trabajen en el mercado informal y que el sesgo anti-empresa derive en un mercado de trabajo no apto para captar las necesidades del crecimiento económico. Naturalmente, todo esto es lo que explica que Argentina hoy tenga cerca de 45% de pobres y 10% de indigentes, números que treparían al 55% y 28% respectivamente de no ser por la ayuda social. Por otra parte, dos tercios de los menores de edad son pobres, lo cual no sólo pone en riesgo la formación del capital humano de primera generación (alimentación), sino que además compromete seriamente la posibilidad de alcanzar los niveles de educación y aprendizaje como para volver a ser un país de primer mundo. Por lo tanto, de seguir avanzando el Frente de Todos en su keynesianismo irracional modelo Ford T (no muy distinto al de Juntos por el Cambio) buscando una ventaja electoral de corto plazo, a la postre terminarán destrozando el ahorro, la inversión y el crecimiento, haciendo que, como dice mi colega José Luis Espert, en menos de 50 años Argentina se vuelva la villa miseria más grande del planeta tierra.

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/economia/reforma-previsional-hundimiento-scial-nid2565261

OPINIÓN | ACTUALIDAD POLÍTICA-Viejo, sí; tonto, jamás, por Graciela Guadalupe

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 OPINIÓN | ACTUALIDAD POLÍTICA 

 Viejo, sí; tonto, jamás

 Graciela Guadalupe

 8 de Enero de 2021 

 Tenía que pasar. Imposible evitar la filtración de información. Debe ser por eso que en el Gobierno andan con la idea de reflotar la ley de medios. Todas las sospechas apuntan a Papá Noel. Trascendió que el barbudo les había advertido a los Reyes Magos que no trajeran nada al país porque el Gobierno consiguió casi todo lo que necesitaba y que ya empezó a repartirlo. "No gasten ni se gasten", exhortó el Viejo Pascuero al trío del repechaje, según el último cable de los RenoLeaks. Es un misterio quién les dio letra a los ciervitos para que se hicieran cargo del espionaje y sacaran a la luz miles de documentos secretos, aunque se sospecha que fueron financiados por la oposición argentina infiltrada en el IP de las máximas decisiones del Gobierno.

 ¿Infiltrados en la dirección de alguna computadora? No. En el IP: Instituto Patria. A oídos de los Reyes llegó que no nos hace falta nada. Que en la Argentina el año ya arrancó con varios regalos para todos nosotros y que se esperan más para las próximas semanas. Por ejemplo, que se actualizarán las comisiones bancarias y habrá aumentos en los cobros de los servicios de internet, televisión por cable, telefonía, naftas, luz y gas. Que si nos queda algo después de la inflación acumulada y de las sucesivas devaluaciones, vamos a poder seguir ahorrando en pesos, porque sigue el cepo al dólar. Que miren lo bien que estaremos que vuelve al país el buque para importar gas en invierno. El que se había ido en 2018. Se nota que nos hacemos querer. 

 Se presume que el RenoLeaks fue financiado por la oposición infiltrada en el Instituto Patria Que las cuotas de los colegios van a venir con aumento, aunque no está claro si vuelven las clases, porque apenas llegaron al país 300.000 dosis de una de las muchas vacunas contra el Covid-19 que el mundo reservó con bastante anticipación, pero nosotros no. Otro regalito: este año seguramente habrá más gente que pague Bienes Personales. ¿Porque hubo más trabajo? No. Porque no se subió el mínimo no imponible. Que como con Jorge Triaca durante el macrismo y con Victoria Donda ahora con el kirchnerismo las empleadas domésticas pueden seguir aspirando a conseguir un cargo en el Estado para compensar el trabajo que los funcionarios les pagan en negro. En el tema exportaciones, estamos como queremos, sigue el cable de RenoLeaks que mandó al frente a Papá Noel. 

Cerramos las de maíz pensando que eso va a bajar el precio de la carne, que a su vez está perdiendo terreno frente al consumo de pollo, al que, por razones obvias, el maíz le importa mucho más que a los funcionarios. También nos habían regalado una suba en los montos de las cuotas de la medicina prepaga porque, según el Gobierno, resultaba razonable dado el aumento de los costos para el sector de la salud. Sin embargo, la resolución que la autorizó fue anulada por otra a las pocas horas. Parece que la cosa se judicializa y, entonces sí, habría aumento y todo arreglado. Desearíamos no tener que volver sobre el tema de los jubilados porque todo el mundo sabe que, mientras se sancionó una ley que licua el haber de casi 7 millones de personas, Cristina va a recibir dos pensiones exentas del pago de Ganancias, con retroactivo, antigüedad y un adicional por zona austral. 

Pero es inevitable que volvamos porque no se habla de otra cosa y porque Papá Noel se comió el relato del aumento del 20% para todo el mundo y les hizo creer a los Reyes que el "vamos por todo" era solo una metáfora. En otro capítulo, RenoLeaks también le adjudica a Papá Noel haber instruido a no gastar un peso en los porteños, a los que como ya se les acabaron las macetas donde poner helechos con luces led de monitoreo remoto ahora van a invertir en la actualización de los valores de las infracciones de tránsito, del boleto de subte, la ficha del taxi, la Verificación Técnica Vehicular y el estacionamiento medido. Además, ya se les empezó a cobrar un nuevo impuesto a los sellos del 1,2% por compras con tarjetas de crédito. Sobre la provincia de Buenos Aires, los cables dicen que, en su primer año de mandato, el gobierno nacional le duplicó el envío de fondos discrecionales y que se guardan más regalitos para antes de las elecciones, así que no hay apuro.

 En el punto 76, inciso 240, del vademécum del espionaje de los ciervitos traidores se critica a Papá Noel por la fuerte admonición sobre Lázaro Báez. Exigió a los Reyes hacer una excepción ayudándolo a saldar los más de $3200 millones que le adeuda al Estado. Dos capítulos más adelante y en la misma línea, los renos lo delatan por ser funcional a los legisladores del oficialismo. Contrariamente a sus sugerencias de no mandar regalos, insinuó a los Reyes que ellos merecerían conseguir los avales para reformar la Justicia e imponer al procurador general de la Nación por chaucha y palitos de votos. Que sería un gran regalo para Cristina, que este año no pidió nada diferente de lo que venía machacando durante sus gobiernos. 

 Hacia el final, en un tono más dramático, cuenta el escrito que el Viejo Pascuero le rogó al trío del 6 de enero que ni se meta con el pedido del exjuez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni para que se indulte a los funcionarios kirchneristas presos por corrupción. Es un regalito que Papá Noel solo le reserva a Alberto. Viejo, sí. Tonto, jamás. 

 La columna de Carlos M. Reymundo Roberts volverá a publicarse el 6 de Febrero

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/viejo-si-tonto-jamas-nid2564400

Sunday, January 3, 2021

SOCIEDAD | CORONAVIRUS-Coronavirus: seis formas de "reiniciar tu cerebro" después de un año en plena pandemia

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 SOCIEDAD | CORONAVIRUS

 Coronavirus: seis formas de "reiniciar tu cerebro" después de un año en plena pandemia

 
Tras un año de pandemia de coronavirus, seis consejos para reactivar el cerebro después del aislamiento social obligatorio Crédito: BBC Mundo

 La ansiedad, la tristeza y la soledad fácilmente pueden generar una espiral de negatividad de la que es difícil salirse, y esto se debe a que el estrés crónico cambia el cerebro. Te ofrecemos 6 maneras de "reiniciarlo". 

 BBC Mundo

 3 de Enero de 2021 

 No cabe duda de que el 2020 fue un año difícil para todos y trágico para muchos, pero la distribución de vacunas contra el coronavirus que ya comenzó en algunos países nos brinda la esperanza del regreso a la normalidad para alcanzar un mejor escenario en 2021. Sin embargo, pasar meses llenos de ansiedad, tristeza y soledad pueden generar fácilmente una espiral de negatividad de la que es difícil escapar. Esto se debe a que el estrés crónico cambia el cerebro. Y a veces, cuando estamos deprimidos, perdemos interés en hacer cosas que nos podrían hacer sentir mejor. Para disfrutar plenamente de nuestras vidas en este nuevo año debemos romper con todos los hábitos destructivos y recuperar energía. En algunos casos, esto puede significar inicialmente obligarte a hacer las cosas que poco a poco nos harán sentir mejor. Como en todo cuadro médico, si sufrís síntomas más graves, es importante consultar con un profesional para un tratamiento personalizado. A continuación, seis formas, que según la ciencia, generan un cambio positivo en el cerebro:

 1. Ser amable y servicial 

 La bondad, el altruismo y la empatía pueden impactar el cerebro. De acuerdo con un estudio, hacer una donación de caridad activa el sistema de recompensas del cerebro de manera similar a recibir dinero. Esto también sucede al ayudar a otros que hayan sido tratados de manera injusta. El voluntariado también puede dar sentido a la vida, promoviendo la felicidad, la salud y el bienestar. Los adultos mayores que cumplen servicios como voluntarios con regularidad muestran también una mayor satisfacción con sus vidas, y menos depresión y ansiedad. Para resumirlo: hacer felices a los demás es una excelente manera de hacerte feliz a ti mismo. 

 2. Hacer ejercicio 

 El ejercicio suele asociarse con una mejor salud física y mental, ya que está vinculado con una mejora en la condición cardiovascular y reduce la depresión. Durante la infancia, el ejercicio se también se relaciona con un mejor desempeño escolar y en los adultos jóvenes promueve la cognición y ayuda a tener un mejor desempeño laboral. En los adultos mayores, mantiene el rendimiento cognitivo y proporciona resistencia contra los trastornos neurodegenerativos, como la demencia. Diversos estudios han demostrado que las personas con más aptitud física tienen un mayor volumen cerebral.
El ejercicio diario garantiza una mejor salud física y mental Fuente: LA NACION 

 Las personas que hacen ejercicio también viven más. Una de las mejores cosas que se puede hacer para "reiniciar" tu cerebro es salir y tomar aire fresco durante un paseo, ya sea para salir a correr, andar en bicicleta o una enérgica caminata. Para poder sostenerlo en tu rutina diaria, se recomienda elegir una actividad que realmente disfrutes para que continúes haciéndola. 

 3. Comer bien

 Las dietas ricas en azúcares, grasas saturadas y calorías pueden afectar la función neuronal. La nutrición puede influir sustancialmente en el desarrollo y la salud de la estructura y función del cerebro. Se debe proporcionar la base adecuada para que el órgano crea y mantenga conexiones, lo cual es esencial para mejorar la cognición y el rendimiento académico. Se ha demostrado que la falta de nutrientes puede conducir, a largo plazo, a daños estructurales y funcionales en el cerebro, mientras que una buena dieta está relacionada con un mayor volumen cerebral.
Las dietas ricas en azúcares, grasas saturadas y calorías pueden afectar la función neuronal Fuente: LA NACION

 Un estudio efectuado por UK-Biobank en el que participaron 20.000 personas asegura que una mayor ingesta de cereales está vinculada a largo plazo con los efectos beneficiosos de tener un mayor volumen de materia gris (un componente clave del sistema nervioso central), que está relacionado con una mejor cognición. Sin embargo, las dietas ricas en azúcares, pueden reducir la capacidad que tiene el cerebro de establecer nuevas conexiones neuronales, lo cual afecta negativamente la cognición. Por lo tanto, sea cual sea tu edad, mantener una dieta equilibrada, que incluya frutas, verduras y cereales será beneficioso. 

 4. Mantenerse socialmente conectado

 Aquellos que permanecieron en contacto con otros durante el confinamiento sufrieron menos efectos negativos en la cognición emocional. Tanto la soledad como el aislamiento social existen en todas las edades, géneros y culturas y aumentó aún más con la pandemia Covid-19. Existe evidencia científica sólida que afirma que el aislamiento social es perjudicial para la salud física, cognitiva y mental. Un estudio reciente puso en evidencia los efectos negativos en la cognición emocional del aislamiento ocasionado por la pandemia; el daño fue menor en aquellos que permanecieron en contacto con otros durante la cuarentena.
Aquellos que permanecieron en contacto con otros durante la cuarentena sufrieron menos efectos negativos en la cognición emocional Fuente: LA NACION 

 Desarrollar interacciones sociales y reducir el sentimiento de soledad también está asociado con un menor riesgo de mortalidad y de una variedad de enfermedades. En 2021, una de tus metas puede ser mantenerte al día con familiares y amigos, además de ampliar tus horizontes y tratar de establecer nuevas conexiones. La soledad y el aislamiento social se reconocen cada vez más como problemas críticos de salud pública que requieren intervenciones eficaces. Y la interacción social está asociada con percepciones positivas y una mayor activación del sistema de recompensa del cerebro. 

 5. Aprender algo nuevo

 El cerebro cambia durante períodos críticos de desarrollo, pero también es un proceso que dura toda la vida. Experiencias nuevas, como aprender nuevas habilidades, pueden modificar la función cerebral y la estructura cerebral subyacente. Por poner un ejemplo, está demostrado que los malabares aumentan las estructuras de la materia blanca (tejido compuesto por fibras nerviosas) del cerebro asociadas con el rendimiento viso-motor.
Aprender nuevas habilidades fomenta la función cognitiva del cerebro Fuente: LA NACION

 De la misma manera, los músicos registran un aumento de materia gris en las partes del cerebro que procesan la información auditiva. Aprender un nuevo idioma también puede cambiar la estructura del cerebro humano. Una amplia revisión literaria sugirió que las actividades de ocio que estimulan la mente (ya sea ajedrez u otros juegos cognitivos) aumentan la reserva cerebral, lo que puede inculcar resiliencia y proteger el deterioro cognitivo en los adultos mayores. 

 6. Dormir bien 

 El sueño es un componente esencial de la vida humana, sin embargo, muchas personas no comprenden la relación entre una buena salud cerebral y el bien dormir. Mientras dormimos, el cerebro se reorganiza, se recarga y elimina los subproductos de desechos tóxicos, lo que ayuda a mantener el funcionamiento normal del cerebro. El sueño es muy importante para transformar las experiencias en nuestra memoria a largo plazo, mantener la función cognitiva y emocional y reducir la fatiga mental. Un buen sueño te da más energía, bienestar y fomenta la creatividad.
Un buen sueño te da más energía, bienestar y fomenta la creatividad Fuente: LA NACION

 Según varios estudios, privarse del sueño causa déficits en la memoria y de atención, así como cambios en el sistema de recompensa, que a menudo interrumpe el funcionamiento emocional. El sueño también ejerce una fuerte influencia reguladora en el sistema inmunológico. Al sostener la cantidad y la calidad de sueño óptimas, está garantizado un mejor bienestar general para afrontar las situaciones diarias.

 Por Barbara Jacquelyn Sahakian, Jianfeng Feng y Christelle Langley

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/sociedad/covid-19-6-formas-de-reiniciar-tu-cerebro-tras-un-ano-dificil-de-covid-19-nid2559472

Saturday, January 2, 2021

OPINIÓN | ACTUALIDAD POLÍTICA-Los peores son siempre los demás, por Graciela Guadalupe

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 OPINIÓN | ACTUALIDAD POLÍTICA 

 Los peores son siempre los demás 

 Graciela Guadalupe 

 2 de Enero de 2021

 Doña Leonor era la "sabia" del barrio. Sabía de la vida, de cómo curar enfermedades con remedios caseros, de economía hogareña y de cómo anteponer siempre la razón para resolver los conflictos más bravos. Era, ante todo, un ser de paz. Las familias del barrio tenían veneración por ella y por su enorme paciencia. De solo escucharla, las tensiones aflojaban y hasta la negrura más oscura empezaba a teñirse de colores claros. Era un Rivotril andante, la personificación del mindfulness en batón y ruleros. Un ejemplo a seguir. Hasta que el vecino de la casa de al lado le puso una reja sobre la medianera que compartían. Chau paciencia. Adiós arcoíris. 

Fue el día en que a doña Leonor se le soltó la cadena. A la vista de todos, subida a una pila de cajones y tratando en vano de arrancar la pesada estructura de hierro, hundió al vecino bajo una lluvia de insultos tan espesa e hilvanada que iba desde la madre que lo había parido hasta los choznos que ese hombre probablemente nunca llegaría a ver. Más de uno pensó que se necesitaba mucha práctica para dar ese discurso. Que doña Leonor no era una improvisada en sablazos lingüísticos. Que una cosa era lo que decía y otra lo que reprimía. El episodio de la reja fue un antes y un después en la consideración que se tenía de ella.

 Es como si un experimentado profesor de Teoría del Delito y Sistemas de la Pena de la carrera de Derecho enseñara, paso a paso, cómo se constituye un delito y después, como presidente, hiciera todo lo posible para allanarles el camino a los que los cometieron. Es como si en una campaña electoral un candidato prometiera unir a los argentinos y a lo largo un año de gestión al frente del Poder Ejecutivo tratara a un importante sector de los ciudadanos de "odiador", "miserable" e inferior al grupete de "gente de bien" que solo conforman los suyos. Lo bueno de Alberto Fernández , comparado con doña Leonor, es que él ya había dado muchas señales de lo lábiles que son sus frenos inhibitorios. 

Antes de decir el lunes pasado que los sectores que mejor se cuidaron y entendieron los riesgos de la pandemia fueron los más necesitados, mientras que otros iban por los diarios denunciando guetos y recorte de libertades, el profepresidente ya había teorizado -también públicamente en su reiterada "gesta" por cerrar la grieta- sobre la "opulenta " ciudad de Buenos Aires, llena de villanos a los que hay que manotearles recursos; los empresarios "miserables que no quieren ganar menos" y que reclamaban soluciones ante el tremendo parate económico que impuso el eterno freno general, y los "odiadores seriales" que hicieron sonar las cacerolas enfrentados a lo que será el "banderazo de la gente de bien", que cree que se hará cuando termine la pesadilla del coronavirus. 

 Lo bueno de Alberto es que ya conocíamos lo lábiles que son sus frenos inhibitorios En favor del Presidente hay que decir que se ha venido moderando en sus declaraciones públicas. Otras eran las épocas en que, por Twitter, llamó "pelotudo" al actor Juan Acosta, quien lo había acusado de vivir del Estado; "pajert", a José Luis Espert, por las "boludeces" que predijo, a juicio de Alberto; "onanista verbal" a Lucas Llach; "miserable del año" y "energúmeno" a Fernando Iglesias; "provocador asqueante", a Federico Andahazi; "pelotudo magnífico" -nótese que ya no le alcanzaba el sustantivo- a otro usuario de Twitter, y "celebro que un pajero de tu talla no me valore. Mil gracias", a otro interlocutor. Faltaríamos a la verdad si no dijéramos que, por momentos, el Presidente tuvo un vocabulario mucho más cuidado. 

Hace muy poco tiempo -y esta aclaración vale para la revoleada de tremendos tuits añejos de varias figuras públicas-, decía que Cristina Kirchner se había indultado "a sí misma apropiándose de la verdad, de la patria y hasta de la alegría" tras la muerte del fiscal Nisman (ahora Alberto dice que no le caben dudas de que fue un suicidio), condenando "cínicamente a los que quedamos agobiados por lo patético de lo ocurrido"; que Cristina "sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán solo buscó encubrir a los acusados"; que estaba "segura de que la ley penal no caerá sobre ella porque perversamente hizo avalar su nefasta decisión con una ley nacional" (se nota que ya venía practicando), y que "también encubrió la corrupción de su vicepresidente expropiando una empresa fabricante de moneda y logrando que los votos de diputados y senadores legitimaran el ocultamiento de pruebas" (en eso, Cristina sigue practicando). 

Evidentemente, era la época de Alberto en la que el "profe" se imponía al "presi". Que buena parte de la ciudadanía acá y en el mundo haya perdido el respeto reverencial que hace muchos años se tenía por quienes ocupaban la primera magistratura de un país es una realidad. Habrá que preguntarse quién lo perdió primero hacia quién, y pensar en cómo subsanamos eso. Que en política siempre se han dicho frases rimbombantes, maleducadas y hasta temerarias también es muy cierto. No se trata de un invento argentino, mal que nos pese en nuestra carrera hacia el podio de la humildad. Sin embargo, no todas las cosas necesitan decirse de manera tan directa. A veces, la ironía ayuda. Miren si no: Lyndon Johnson, expresidente de los Estados Unidos, dijo de Gerald Ford, uno de sus sucesores: "Es un buen tipo, pero que jugó demasiado al fútbol sin casco". O la histórica frase de Perón: "No es que nosotros seamos tan buenos, sino que los demás son peores".

 La columna de Carlos M. Reymundo Roberts volverá a publicarse el 6 de febrero

 Fuente:https://www.lanacion.com.ar/opinion/los-peores-son-siempre-demas-nid2556157

Friday, January 1, 2021

¡FELIZ AÑO NUEVO!-HAPPY NEW YEAR!

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                                             ¡FELIZ AÑO NUEVO! 


                        HAPPY NEW YEAR!

 


Que este nuevo año que empieza hoy nos brinde otra oportunidad 

de renovar energías, especialmente después de un largo tiempo-que 

aún continúa-de desesperanzas, dificultades, desalientos, encierros, 

limitaciones, restricciones y tantas otras situaciones que ciertamente

nos forzaron a desear fuertemente este cambio. Por ello 

aprovechemos entonces para buscar nuevas fuerzas, diferentes 

objetivos, y otros sueños y deseos.

Pensemos y creamos que con la ayuda de la Virgen en el día de su 

solemnidad, ella nos abrace en su seno maternal muy fuertemente y 

nos transmita su voluntad y grandeza para emprender este nuevo 

camino que hoy se abre en este 2021.

¡Feliz Año para todos! C.M.



Fuente:Google Images/Palabras de Clara Moras.

La Argentina, una mamushka, por Graciela Guadalupe

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