Sunday, February 22, 2026

País goma, por Alejandro Borensztein

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País goma

Cierra la fábrica FATE mientras se trata la reforma laboral en un clima enrarecido y escandaloso.


Alejandro Borensztein

Por si algún habitante del Río de la Plata no se enteró, Alberto Samid se fue a veranear a Punta del Este y parece que no le gustó.

La crónica periodística cuenta que el tipo se sintió mal, lo internaron en el Sanatorio Cantegril y pidió públicamente que le mandaran urgente un avión sanitario. Posteó: “Pido encarecidamente al gobernador de la Provincia de Buenos Aires, a los intendentes peronistas y a todos los compañeros que ayuden con el tema”. Un par de días después, el ministro de salud bonaerense Nicolás Kreplak se movilizó, alguien le mandó el avión, volvió al país y declaró lo siguiente:

“… Si me hubiera quedado en Uruguay hoy estaría en un cajón… por eso a mis compatriotas les digo que si alguna vez tienen un problema en Uruguay rajen para Buenos Aires… no se queden ni un minuto… no tienen medicamentos, no tienen máquinas modernas, los médicos son inexpertos…”. (todo posta, todo textual y todo documentado).

Obviamente, en la Argentina nos conocemos todos pero los hermanos uruguayos, que también nos conocen de memoria, tal vez ignoran algo muy importante de nuestro país. Este es un buen momento para explicárselos.

En la Argentina hay tres niveles. Allá arriba en la cima están nuestros mejores ejemplares: desde Sarmiento a Messi pasando por Borges, Piazzolla, Favaloro y muchos más.

En el nivel del medio convivimos entreverados millones de argentinos que andamos por la vida laburando, pagando impuestos, haciendo lo que podemos y tratando de vivir con más o menos dignidad.

Finalmente, allá abajo en el fondo, están los sótanos de la civilización argenta donde confluyen los desagües cloacales de nuestra historia y el hedor es insoportable. Allí, en ese exacto lugar de la argentinidad, habita Alberto Samid. Obviamente no está solo.

La única vez que Samid salió de allí fue para ir preso por asociación ilícita y evasión impositiva.

Desde acá le pedimos al querido pueblo uruguayo en general y a los médicos orientales en particular que entiendan esto, que sean piadosos y que lo perdonen. Bastante castigo tiene Alberto Samid sabiendo que deberá atravesar toda su existencia siendo Alberto Samid. Para colmo, el destino le concedió el extraño atributo de que cada día le crezcan un poco más las tetas. A veces el demonio castiga de manera caprichosa. Punto.

Hablando de tetas y de gomas, vayamos a lo importante. Cerró FATE.

A la tragedia que de por si implica el daño y el dolor de miles de familias que trabajan de manera directa o indirecta en esa empresa, hay que sumarle otros daños colaterales.

Por ejemplo, los troskos que se suben a la Panamericana para cortarla no van a tener gomas para quemar. Un problemón. Es curioso que para protestar por el cierre de una fábrica de neumáticos vayan a quemar los pocos neumáticos que quedan.

Es muy posible que, de aquí en más, cuando quieran cortar rutas deban usar las pecheras del Partido Obrero para hacer las fogatas más las remeras, las medias y hasta los calzones. Eso siempre y cuando no empiecen a cerrar también las textiles, cosa que también puede pasar en cualquier momento.

Sin embargo, el tema de las gomas habilita a una reflexión más profunda. Veamos.

En principio, aclaremos que acá no estamos para defender al gobierno de Milei ni a ningún otro, pero tengo un amigo que en junio de 2022, en pleno gobierno de Alberto, Cristina y Massa, viajó a Uruguay y cambió las cuatro cubiertas del auto por un tercio de lo que costaba en la Argentina.

El presupuesto en Argentina por las 4 cubiertas modelo 235/55 R18 era de 808.240 pesos. Considerando que ese día de junio de 2022 el dólar cotizaba a 215 pesos, el total de las 4 gomas puestas y alineadas en Buenos Aires ascendía a 3.759 dólares.

En cambio, en la Gomería del Rey en Maldonado sita en la calle Ventura Alegre, pagó por las mismas 4 cubiertas, la alineación y la propina exactamente 1.267 dólares. O sea, un 33% de lo que costaba en Buenos Aires.

Esto ocurrió en una época en que las cosas en Uruguay eran muchísimo más caras que en nuestro país, desde una gaseosa hasta un detergente. En ese contexto tan desfavorable para un argentino, los neumáticos eran mucho más baratos que acá. Recordemos que por entonces gobernaba el kirchnerismo, la economía estaba cerrada y lo único chino que se conseguía eran Arrolladitos primavera y el mejor chou fan de Sudamérica.

Aclaremos que mi amigo cambió las gomas en Punta del Este porque justo había viajado para descansar y visitar amigos con la tranquilidad de saber que, si tenía la mala suerte de sufrir algún problema de salud, iba a ser atendido con todo el amor, profesionalismo y dedicación del mundo por los médicos uruguayos del Sanatorio Mautone o el Sanatorio Cantegril o cualquier otra institución médica del Uruguay.

De haberse enfermado allá, mi amigo jamás hubiera andado lloriqueando por un avión sanitario que lo traiga de vuelta a la Argentina. Ni mucho menos apelando a su condición de peronista para que cualquier mafioso del conurbano lo vaya a buscar. Primero porque no soy ningún llorón y segundo porque tampoco soy peronista.

Curiosamente fue en el Sanatorio Cantegril donde hace casi 30 años nació mi hijo del medio, traído al mundo por los mejores médicos uruguayos y luego criado en Argentina. Con los años se graduó de médico en la UBA, hizo su residencia de cuatro años en el Hospital Alemán y hoy es un doctor que llena de orgullo a su padre.

Todo este relato se puede documentar con su partida de nacimiento inscripta en el Departamento de Maldonado y también con la factura de las 4 gomas que guardo en la guantera del auto. Siempre lo hago para saber fecha y kilometraje del cambio de gomas. Acá no improvisamos nada.

Ya dijimos que en aquel submundo donde habita Samid hay más gente. Por ejemplo, la diputada kirchnerista Florencia Carignano que esta semana desconectó los micrófonos del recinto donde se trataba la reforma laboral porque no le gustaba el proyecto. Ya había demostrado sus cualidades personales durante la pandemia. Era la directora de migraciones, la misma que se burlaba públicamente de los argentinos que habían quedado varados por el mundo y decidía quien podía volver al país y quien no. Una joyita.

En el debate también se destacó la diputada Caren Tepp que en un alarde de inteligencia demostró que es fácil quebrar fósforos de a uno pero muy difícil hacerlo cuando están en un montoncito. Usó esta idea impactante como metáfora de lo que se logra si los obreros se unen. Es la Stephen Hawking de Unión por la Patria.

Cerró el espectáculo la diputada Kelly Olmos cantando desde su banca el himno peronista. Créase o no, hay un himno peronista cuya letra y música no conocía ni el General Perón. Insólito. Si Olmos quería tener algún éxito hubiera cantado la marchita que es una que sabemos todos.

Entre Carignano, Tepp y Olmos van a lograr que Lilia Lemoine nos parezca Angela Merkel.

En los años 90 Tinelli impuso en la tele el concepto de los “gomas”. Con el tiempo, el término se fue ampliando y deformando.

Pequeñas delicias de un País Goma.


Fuente: https://www.clarin.com/opinion/pais-goma_0_SF1x47tsyh.html

Sunday, February 15, 2026

Los políticos pasan, las tobilleras quedan, por Alejandro Borensztein

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Los políticos pasan, las tobilleras quedan

por Alejandro Borensztein

Cuando todo indicaba que íbamos a tener un verano apacible, Javi prendió los motores, encendió los faroles y empezó otra vez el show.

Hay ocasiones en las que se justifica extender un cachito más las vacaciones. Ya sea porque el año que terminó te dejó extenuado o porque no hay barbaridades políticas que ameriten apurar el retorno. O por ambas cosas, que posiblemente sea el caso.

Con Cristina presa, Macri de campamento con su psicoterapeuta y Javi sedado con 4 gotas de Clonagín a la mañana y otras tantas a la noche (se ve que ya le encontraron la dosis justa), el verano político no parecía ofrecer divertimentos significativos. Sin embargo, acá estamos dando inicio a la 19° temporada de columnas dominicales en la página 2 del poder hegemónico.

Como destacados del verano solo tenemos la pelea de los dos grandes estadistas que ofrece el peronismo: Kicillof y Máximo. También alguna de las barbaridades a las que nos tiene acostumbrados Grabois y la foto de una legisladora libertaria posando semidesnuda y enjabonada con las dos pechugas desafiantes en primer plano. Nada que merezca un análisis político particular.

El único fenómeno político que no se detuvo en enero y siguió creciendo en popularidad fue el del Chiqui Tapia y su batucada. A primera vista, una coalición interesante pero un poco rara. En general los proyectos políticos arrancan con un sustento ideológico y terminan con propiedades, aviones privados, helicópteros y galpones llenos de autos. Acá la cosa parece que arrancó al revés. No está claro si en las próximas elecciones estos muchachos van a sacar muchos votos, pero evidentemente guita para la campaña no les va a faltar.

Tampoco hay que exagerar el caso. La movida que nació en la AFA es nada si la comparamos con la época dorada de los Kirchner, De Vido, José López y el resto de aquellos grandes capocómicos que protagonizaron la inolvidable década ganada.

A propósito, es una pena la manera en que se fue diezmando esa secta. Para colmo, ahora cayó preso Uberti, el de la valija de Antonini Wilson y tantos otros emprendimientos. Todavía anda por ahí boyando el trío Alberto-Tolosa-Albistur, pero es evidente que ya se van apagando. Los ponés en un titular de diario o en un zócalo de televisión y no los mira ni el loro.

Viene zafando Sergio Massa, posiblemente protegido por el propio gobierno ya sabemos todos por qué. Pero ahora empezó a destaparse la gran joda que se potenció durante su paso por el Ministerio de Economía. Para quienes no recuerdan el caso, algunos amigotes conseguían dólares a precio oficial y, aprovechando la brecha cambiaria, los vendían al doble en el mercado paralelo. Sin dudas, uno de los grandes éxitos del gobierno de Alberto y Cristina por el que injustamente los persigue la ley. Decimos injustamente porque los K no fueron los únicos chorros. Tal vez fueron los más golosos pero también los más boludos. Por algo fueron todos presos. La gracia de chorear es que no te atrapen.

A propósito de corruptos y detenidos, este es un buen momento para que los principales dirigentes del país, sobre todo los que gobiernan, aprendan que nada es para siempre. Y que la impunidad que hoy tenés, tarde o temprano la perdés. Los políticos pasan y las tobilleras quedan.

Cuando el reo o la rea cumple su condena, se le saca el dispositivo electrónico, se le pasa un trapito con un poco de lavandina y se lo vuelve a usar. Siempre habrá un tobillo disponible de algún gracioso que se hizo pasar por patriota para hacerse rico.

Para el gobierno, el caso LIBRA o la joda que se destapó en la ANDIS son episodios sin consecuencias que se irán perdiendo en el tiempo. Lo mismo pensaba Cristina cuando Lanata mostraba la joda de Lázaro Báez y los hoteles de los Kirchner.

Volviendo al punto, nada parecía alterar la modorra estival. El ministro Caputo, que siempre te rinde, solo metió un hit en todo el verano: “Yo me compro la ropa afuera”, dijo creyendo una vez más que todos los argentinos nos pasamos los fines de semana jugando al rugby y escuchando temas de Cesar Banana Pueyrredón.

Una pelotudez menor si la comparamos con el inolvidable “comprá campeón” y tantos otros éxitos de este verdadero crack de zona norte.

La única movida productiva que siguió funcionando de maravillas durante el verano es el famoso carry trade. No es para cualquiera. Te tienen que sobrar algunos dólares o tenerlos ahorrados de antes.

Todo consiste en vender parte de esos dólares (hay que estar loco para venderlos todos), aprovechar el dólar controlado que ofrece el gobierno, colocarlos en pesos a tasas altas y fumar tranquilo debajo de la sombrilla. Es un truco que, desde Martínez de Hoz para acá, no falla nunca.

En realidad no falla nunca si es que estás atento y sabés salir a tiempo, aunque con los años ya todos aprendimos a salir a tiempo. Si alguien todavía tiene alguna duda, basta preguntarle a Macri y su mejor equipo en 50 años que incluyó a Caputo y a Sturzenegger. ¿De dónde salen los pesos que los inversores se llevan así de fácil? Menos averigua Dios y perdona.

Sin embargo, en algún momento todo se puede complicar. Si bien el gobierno alardea de que está comprando dólares y reforzando las reservas, la cruda realidad es que las reservas netas en dólares y yuanes al 11 de febrero eran negativas en 11.510 millones de dólares.

Para quienes les interesa el tema, esto se desprende de que las reservas brutas, al miércoles pasado, eran de 45.305 millones de dólares pero los pasivos en dólares son de 56.815 millones. De ahí que estamos con 11.510 millones en rojo. Y no estamos peor porque los 4.024 millones de dólares que teníamos en oro (y que se computan en las reservas brutas) se transformaron en 9.848 gracias a la espectacular subida del metal. Moraleja: el carry trade sirve si estás atento. Si te dormiste, perdiste.

En esa calma veraniega estábamos cuando Javi prendió los motores, hizo laburar al Congreso y sacó la tantas veces postergada reforma laboral. Eso nos regaló nuevos episodios. Por ejemplo el senador kirchnerista Recalde declaró estar en contra de la reforma laboral y después explicó que todavía no había leído el proyecto.

También el senador Jorge Capitanich salió a criticar la ley aduciendo que estaba en riesgo la libertad de expresión. Este muchacho debe ser un homónimo del Jorge Capitanich que el 2 de febrero de 2015 pasó a la historia cuando, siendo Jefe de Gabinete, se paró frente a las cámaras de televisión y rompió en vivo varias hojas del diario Clarín. Días antes había dicho que la repercusión mediática por la muerte de Nisman era “una conspiración para tapar el éxito de la temporada marplatense” (textual).

Por suerte Milei los envalentonó y salieron todos de sus ratoneras. El mismo Javi tomó fuerzas y empezó otra vez con el tema de los mandriles y sus derivados.

Por ahora, con cierta cautela. Solo ligaron Paolo Rocca, Luis Novaresio, Marcelo Bonelli, Maria O’Donnell y no muchos más. Pero todo puede cambiar de un día para el otro. Bastaría que una noche se le caiga al piso y se le rompa el frasquito de Clonagin para que el presidente agarre el celu y no lo suelte más.

En el fondo sería una bendición. Un nuevo Campeonato Nacional de Mandriles 2026 nos vendría bárbaro.

Como ve amigo lector, la realidad siempre ofrece mercadería fina. Acá seguiremos para aprovecharla y entretenernos.

Es un placer estar de vuelta.

Arrancó la temporada.

 

Fuente: https://www.clarin.com/opinion/politicos-pasan-tobilleras-quedan_0_xUPg80wm9I.html

Zafamos, por Alejandro Borensztein

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